Göbekli Tepe y El pueblo que surgió del frío.

Hace unos 11.600 años Cuando se edificó Göbekli Tepe, gran parte de la humanidad estaba organizada en pequeñas bandas nómadas que vivían de la recolección de plantas y de la caza de animales salvajes. Para construir el templo, probablemente fue necesario reunir en un solo lugar más personas de las que jamás se habían reunido hasta entonces. Asombrosamente, los constructores lograron extraer la piedra caliza, tallar, transportar piedras de 16 toneladas y finamente tallar y adornar con bajorrelieves; un desfile de gacelas, serpientes, zorros, escorpiones y feroces jabalíes.

Los peregrinos que acudían a Göbekli Tepe vivían en un mundo sin escritura, ni metales ni cerámica. A aquellos que se acercaron al templo subiendo la pendiente, los pilares debieron de parecerles gigantes petrificados, cubiertos de animales esculpidos que temblaban a la luz de las llamas, emisarios de un mundo espiritual que la mente humana apenas comenzaba a vislumbrar.

En el 2.000 de nuestra época la mayoría de los investigadores creía conocer el momento, el lugar y la secuencia aproximada de la revolución neolítica, la crucial transición que condujo al nacimiento de la agricultura, determinante para que Homo sapiens dejara atrás los grupos dispersos de cazadores-recolectores para empezar a formar poblados agrícolas y, a partir de ahí, sociedades tecnológicamente avanzadas con grandes templos, torres, reyes y sacerdotes que regían el trabajo de sus súbditos y registraban sus hazañas por escrito. La mayoría de los arqueólogos creía que ese florecimiento súbito de la civilización había sido propiciado en gran medida por cambios climáticos: un calentamiento gradual al final de la última glaciación que permitió a algunos pueblos iniciar el cultivo de plantas y el pastoreo de animales.

El sentido humano de lo sagrado, y quizá también el gusto del ser humano por la escenificación, pueden haber sido el motor de la civilización.

La reciente investigación sugiere que, en realidad, la «revolución» fue obra de muchas manos que actuaron en un área muy extensa y a lo largo de miles de años. Además, es posible que su motor no fuera el medio ambiente sino algo completamente diferente.

Tan importante es lo que han hallado los in­­vestigadores como lo que no han hallado: ningún indicio de asentamiento. Seguramente fueron necesarios cientos de personas para tallar y le­­vantar los pilares, pero no había agua en el lugar. La corriente más cercana estaba a unos cinco kilómetros de distancia. Los trabajadores debieron de necesitar un sitio donde vivir, pero las excavaciones no han sacado a la luz la menor señal de muros, hogueras o casas, ni ningún tipo de estructura que se haya interpretado como doméstica. También tuvieron que comer, pero no hay indicios de agricultura. Tampoco han encontrado restos de cocinas, ni de fuegos donde se cocinara. Era un centro puramente ceremonial. Si alguna vez vivió alguien en ese lugar, debió de tratarse del personal del templo. A juzgar por los miles de huesos de gacelas y uros que se han hallado, los trabajadores debieron de alimentarse de remesas de carne de caza, enviadas con regularidad desde lugares distantes.

No es necesario que todos tengan acceso a la tecnología, basta con que unos pocos la comprendan para que el resto pueda obtener beneficios. Eso sí: esas ventajas comunes dependerán de que siempre haya un número suficiente de personas que tengan acceso al conocimiento. Y sepan que hay que hacer con el.

Para canalizar con éxito todo ese complejo esfuerzo, debieron de ser necesarios organizadores y supervisores, pero hasta ahora no se han observado indicios de una jerarquía social: no se han descubierto zonas reservadas a los más ricos, ni tumbas llenas de ajuares funerarios propios de una élite, ni rastros de que la dieta de algunos fuera mejor que la de otros.

Eran forrajeadores (gente que recogía plantas y cazaba animales salvajes). La imagen de estos pueblos siempre ha sido de grupos pequeños y móviles, formados por algunas decenas de individuos. No podían construir grandes estructuras permanentes, porque tenían que desplazarse constantemente en pos de sus recursos. No podían mantener castas separadas de sacerdotes y artesanos, porque no les era posible transportar los suministros adicionales necesarios para unos y otros. Pero aquí tenemos Göbekli Tepe, donde sí lo hicieron.

Breves apuntes constructivos de Göbekli Tepe

Por:  José Miguel Ávila Jalvo

Creo que se puede afirmar que la maestría mostrada en la escultura, y el pulido que la sirvió de base en la fase II, no se alcanzó con las técnicas constructivas que se usaron para edificar los recintos de la fase III. Pero, qué duda cabe, construir tiene sus dificultades.

Recinto D, los pilares centrales encajan en unas bases del orden de 30cm de profundidad.

DOS OFICIOS Y DOS SENSIBILIDADES

Muchos monolitos del perímetro fueron tratados con poca sensibilidad por los constructores: apoyando mal sus bases, adosándolos burdamente contra las tapias y ocultando sus relieves con los bancos.

No sé si esos ocultamientos fueron motivados por la caída de alguna parte de las paredes y tuvieron que recrecer los bancos para ganar contención, dando lugar a este tapado de símbolos. O si quisieron usar los monolitos como contrafuertes o para apoyo de las cubiertas, aparte de su sentido simbólico. O si fueron obra de generaciones previas que luego reutilizó gente menos cuidadosa. O si fueron elementos exteriores (a modo de tótems o menhires), de uso exclusivamente representativo, y reaprovechados. (Karahan Tepe los tienen dispuestos en largas hileras que han denominado avenidas).

Lo que sí sé es que, fueran coetáneos o no, a los constructores les vino muy grande el encargo. Pero hay que decir, de inmediato, que su nivel técnico se ajustaba a su época y lo extemporáneo es la obra escultórica. Esto hay que tenerlo en cuenta en el análisis, para mirar su trabajo bajo el prisma de su tiempo y no el que marca la maravilla de las tallas. De otro modo no desarrollaríamos un estudio sensato.

LA ESTABILIDAD DE LOS PILARES

Los monolitos centrales, de 4 a 7 m de altura, están insertados en cajas de apenas 30cm de fondo, que además es lógicamente holgada  para poder introducirlos, con lo que el relleno que los retaca no es, ni puede ser, rígido, para evitar el giro.

En el perímetro, muchos tienen la base redondeada, o no tocan el suelo porque apoyan en mampuestos, por lo que su estabilidad depende de que estén abrazados por los bancos adyacentes.

POSIBLE MURO DE CONTENCIÓN

Los recintos están semienterrados y su perímetro podría recibir empujes del terreno trasero. Esto no es extraño que lo supieran, porque ese conocimiento se adquiere en cuanto se te viene un muro encima. No es un concepto abstracto. El muro se compone de una pared, un banco adosado y los monolitos que, por falta de apoyo, funcionan mal como contrafuertes, aunque al estar embebidos en los bancos algo hacen.

En todo caso, de forma voluntaria o no, hicieron muros que contienen empujes, porque son gruesos o bien se curvan como anillos C o lóbulos D ). Parece que tenían ese entendimiento acerca de los empujes pues hicieron contrafuertes también usando mampuestos. Puede que no los hicieran pensando en una contención sino en machones, o con ambos cometidos.

¿HUBO CUBIERTAS? ¿Y DURARON MUCHO?

No puedo demostrar si los recintos tuvieron cubierta, porque no tengo datos. Pero sí puedo estudiar la posibilidad de la tuvieran, y ver qué podría pasar.

El poblado, refiriéndome siempre al nivel III, muestra recintos de distintos tamaños (10, 20 m…); distintas formas  (oval, alargada, cerrada, lobulada), o distintos bordes (con uno o varios anillos). Eso, en arquitectura, es señal de distintos usos. Luego, es probable que alguno necesitara cubierta.

También está a favor de la cobertura el que los pilares centrales, en el caso de estar sólo apoyados en su base, serían inestables. Esta gente podía no saber construir, pero hubieran aprendido rápido tras la caída del primero. Por tanto, eso apunta a la existencia de un a estructura en coronación del recinto que seria la que dotaría de estabilidad al recinto.

Las cubiertas serían muy grandes, necesitando pilares en el centro. Por tanto, fueran viviendas, templos o cavernas a la intemperie, es probable que varios tuvieran cubierta. Podemos especular con una cubierta mal hecha, y con riesgo de caída. Si damos por hecho que sólo sabían construir cosas elementales, y estos edificios grandes y de formas complejas no lo eran. No son recintos circulares o rectangulares, que se cubren fácilmente con vigas (troncos) apoyadas en pilares centrales y en los contrafuertes o machones. Y, como construir no es lo mismo que tallar, se metieron en un buen tinglado. Además, cuando la madera no está bien protegida, se degrada pronto. No es de extrañar, pues, que algo se hundiera. Que cayeran troncos y ramas seguidas de las piedras que hubiera encima para acondicionamiento o camuflaje. Y que aquella gente acabara abandonando el lugar.

Si aceptamos estas conjeturas aceptamos que estas gentes fueron capaces de cortar pulir tallar y encajar centenares de monolitos, pero fueron incapaces de superar la frustración de ver como se hundían sus tejados y viéndose superados por escasa formación en arquitectura decidieron abandonar el lugar incluso volver a la caza y la recolección.

POSIBLES TIPOS DE CUBIERTA

No pudieron ser grandes losas de piedra por su inmenso peso, porque no están sus restos y porque la altura de todos los pilares tendría que ser la misma.

Menorca Torre d’en Galmés techo adintelado.

Ni una obra adintelada, al modo de Menorca, que consistiría en una gran pieza entre los pilares centrales y un anillo perimetral. El resto ramas. Los pilares del borde, al tener la cabeza inclinada y estrecha, necesitan ábacos  que formen una base de apoyo ancha y plana. Y no hay restos de todo esto.

Solo queda la cubrición hecha con buenos troncos y ramajes. Pero no se aprecia el menor cuidado. Por ejemplo, el acabado liso de la cara superior de los pilares favorece que los troncos se deslicen, y parecería lógico que, con su técnica de talla, hubieran realizado unas acanaladuras para evitarlo. La orientación en planta de los pilares del perímetro, aunque muchos se han ido poniendo al encontrarlos y pueden no estar en su lugar primitivo, no permite que limas o pares apunten bien hacia una supuesta cumbrera.

Es posible que haciendo un sobre esfuerzo encontremos sentido a detalles que están a la vista pero que a los ojos de un constructor de hace 10,000 años el trabajo de acanaladura es evidente. Se da por hecho que los constructores de Göbekli Tepe desconocían el cemento, no obstante sin duda conocerían el uso del adobe y la brea. La combinación de estos dos materiales proporcionaría una firme fijación entre una estructura de troncos y cuerdas a los pilares de piedra, así como un mejor reparto de las cargas.

En la ilustración «a» se observa una propuesta cobertura que si bien se puede mejorar es esencialmente correcta. Un anillo de vigas recorre todo el perímetro del recinto aportando la rigidez que precisa la estructura. Un total de seis vigas son las que soporta directamente cada uno de los dos pilares centrales mas dos vigas centrales que reparten su peso entre los dos pilares. Al pasar a la figura «b» de la ilustración apreciamos que la diferencia de altura de los pilares añade una complejidad extra al diseño. Partiendo de que mi experiencia en arquitectura se reduce a la construcción de un montón de arena acanalado a modo de castillo en la playa, deduzco que los dos pilares centrales acumularían una carga excesiva que podría aliviarse mediante un sistema de palanca situando el fulcro en el pilar perimetral. En el extremo coloreado en rojo (sigue siendo la misma viga) se aplicarían contrapesos que aliviarían significativamente las cargas de los pilares centrales. A nivel elemental eso es lo que hay. Con ligeras sofisticaciones y jugando con el largo y el numero de vigas, el peso que soportarían los pilares centrales seria considerablemente menor.

HIPÓTESIS FINAL.

Hubo una anomalía. Un destello propio de mentes limpias, y que decayó con ellas, como muestran las rudas copias encontradas. Una imaginación que les permitió adelantarse a su tiempo con la escultura y con su idea de edificio. Resolvieron la primera gracias al conocimiento de la piedra, pero para la segunda había que saber construir. Por lo que todo esto me lleva a pensar que eran gentes que acababan de salir de la cueva. Pero no lo sé demostrar.

La cubierta perfecta es aquella que cubre las necesidades del recinto y se construye con los recursos disponible en la zona.

¿Cuánto a cambiado la vida en los últimos 2.000 años? Quizás deberíamos plantearnos que la capacidad de resolución de problemas no es una cualidad humana adquirida hace pocas generaciones. El tiempo pasa igual para todos y una vida da para un sinfín de pruebas y errores.

Herramientas Pulidoras en Göbekli Tepe.

Por: José Miguel Ávila Jalvo.

Quizá sea momento de preguntarnos qué explicación pueda darse a las arañas, escorpiones, serpientes, grullas y buitres que acompañan a los mamíferos en los monolitos, cuando antes eran sólo éstos (uros, bisontes, ciervos…) los representados en las cavernas como muestra de agradecimiento por darnos su carne. Un posible, puede que sea porque tenemos por costumbre (los humanos) de dejar constancia de nuestras herramientas de trabajo (y de alimento).

Volviendo a las herramientas que pudieron dejar grabadas, hay un pilar con tres artilugios, a veces descritos como bolsos. Debajo, unos ramilletes de apariencia vegetal y también varias aves, un alacrán y un lagarto. En México, vemos otro ‘bolso’ en la mano de un personaje calmoso, trabajando pacientemente, mientras espera la llegada de algún rayo verde. Y lo de encima ¿es un taparrabos, o tiras de cuero embadurnadas serrando piedra? (No me hagáis caso). En el proceso de pulido hay que ejercer presión, cosa que no insinúa nuestro calmoso personaje. En todo caso, este cepillo pulidor, con abrasivos y corrosivos, va a ser necesario para los relieves, como veremos luego.

PRESIÓN Y BANCO DE TRABAJO

Supongamos que el peso y tamaño de los monolitos fuera asequible y que se pudieran coger con la mano ¿No frotaríamos uno contra otro para pulirlos y que sus caras quedaran planas a la vez?

Maqueta de un desbastador de ariete (cortesía Pescanova Engines)
Göbekli Tepe. Recinto C.

No sé cuál pueda ser su rozamiento cuando se añade una pasta espesa en medio, pero yo diría que bajo. Y eso permitiría mover una piedra sobre otra.

A fin de cuentas, la necesidad aguza la mente de quien opera. Pero al mover un monolito sobre otro se corre el riesgo de que se caiga y se rompa, y eso lleva a pensar que no lo hicieron más allá de la primera vez. Pero si atendemos al recinto E, tiene suelo de roca, liso ¿y pulido? Al igual que los recintos C y D  ¿hace falta decir cuál fue el banco de trabajo? Además, la presión para garantizar el desgaste la provee el enorme peso. Esa maniobra sería sencilla y eficaz, luego posiblemente cierta, ya que ésta es la primera condición para que un proceso sea verosímil.

ESCULTURAS, NO GRABADOS

El posible procedimiento de pulido está zanjado. Pero ahora queda la labor escultórica. Hemos traído la piedra de la cantera, hemos desbastado sus bultos con martillos, mazas, picos y punteros, y la hemos pasado por la pulidora hasta dejarla lisa. Muy bien, ya podemos grabar… pero no podremos hacer relieves, ya que sobresalen del plano general, a lo sumo haríamos huecograbados.

Tras ese hipotético pulido inicial debió de ser necesario un trabajo escultórico para tallar relieves, que afectó a los milímetros finales. Los punteros valen para encajar las figuras, y luego usarían los cepillos anteriores  o raedoras de obsidiana para desgastar el plano de fondo y que resaltase la figura.

 Pero, si dieron con el león oculto dentro de la piedra, ¿Vamos a enseñarles algo que no supieran?

LOS PEDESTALES DE LOS PILARES

Los recintos pulidos muestran una cosa realmente extraña: los pedestales en los que encastran los pilares centrales son la misma roca, o sea, el suelo está rebajado una altura significativa , y esto no lo causa el desgaste del supuesto pulido.

Observemos una casualidad: esa bajada de cota, esa altura perdida, viene a coincidir con el grueso del pilar . ¿Y si extrajeron de ahí mismo los monolitos del recinto para evitar el transporte, dejando el pedestal ya hecho para insertar el pilar?

LOS TALADROS Y LA GOTA MALAYA

Algunos de los útiles que el hombre elaboró, sólo pudieron surgir después de una precisa observación del comportamiento y propiedades de los materiales que tenía a su alcance. 

Para completar el análisis de este articulo, incluyo en primer lugar las labores que creo necesarias para realizar taladros con la perfección que muestran. Una vez establecida la hipótesis de la eficacia de la corrosión, el proceso es sencillo: una fase inicial con puntero para abrir boca y una fase final con estacas embadurnadas del diámetro deseado, y por rotación se va regularizando el tubo hasta completarlo ¿Para qué servían? Lo ignoro completamente.

Finalmente, hay un picoteado en la cara superior de diversas piezas que ha supuesto múltiples conjeturas. Cabe que sea para mejorar el agarre para que apoyara una obra de fábrica o un dintel, aunque el mortero no existiese como tal, puede que compuestos aglomerados de grava y asfalto aportasen las propiedades requeridas.

Recinto B y puerta de un paso.
Puerta doble

Son cientos las preguntas clave que un experto puede formularse con respecto a este complejo y cientos de miles las especulaciones que cualquiera puede elaborar. La mía es que han desaparecido muchos elementos que facilitarían la comprensión de la cultura/s del entorno de Göbekli Tepe. Se trata de una constante fácil de entender: Lo que se quedo, o bien pesaba mucho o su valor era inferior al esfuerzo que requería su expolio.

Material y lugar de asentamiento. Göbekli Tepe.

Por: José Miguel Ávila Jalvo.

GEOGRAFÍA DEL ENTORNO.

Vista aérea de Göbekli Tepe

Los terrenos del asentamiento son hoy, y parece que entonces, unas colinas peladas de piedra con nulos recursos vegetales e hídricos cercanos. Se deduce que, no abundarían los insectos; ni las aves; ni herbívoros, ni carnívoros. Era caliza, no sílex ni obsidiana, luego sin interés minero. Por tanto, parece que lo que les interesaba era el tipo de piedra o su fracturación o que estuviera al aire y evitar desenterrarla. Tampoco parece que la pudieran o la quisieran trocear, lo que les habría permitido transportarla y construir en un terreno favorable y fértil. Parece evidente que, querían esa piedra y querían construir allí.

Lo que se concluye es que la dualidad formada por el material y el territorio proporcionaba más ventajas que inconvenientes. Desde luego, del material sabían más que el resto de la humanidad junta, pues llevaban 200.000 años viviendo en cuevas kársticas (o los que diga la antropología), mientras que desde Göbekli Tepe hasta hoy apenas han transcurrido 12.000.

¿Para qué querían esa piedra?

La evidencia es que con la piedra de esa cantera buscaban construir monolitos singulares. No paredes. Para las que bastaron los mampuestos, que había en abundancia, y así lo muestran las fotografías de cualquier parte del yacimiento. De hecho, no hay una sola losa formando parte de los muros, quiero decir, en su mismo plano vertical.

La piedra buscada la usaron en el centro de los recintos, donde pusieron dos monolitos principales, y en los muros, colocándola transversalmente, y también en losas horizontales, que permanecen sobre los bancos del recinto F (Göbekli Tepe)  y en Nevali Cori, pero, en los recintos del nivel III, han desaparecido, o no existieron (aunque si permanece la base de mampuestos de esos bancos).

Göbekli Tepe Recinto F  8800-8000 a.C

Nevali Cori. 8500 a.C. recinto con banco, pilares, losas  y pilar central.

Es claro que para la misión que pensaban abordar necesitaba un material que no cumplían los mampuestos. Fue una decisión previa, que acarreaba un diseño ¡Hace 12.000 años! porque con los mampuestos y en hábitats más generosos, se puede construir sin ningún plan previo. Luego, parece que buscaban, de antemano, espacios representativos o grandes o con determinada forma. O todo. O sea, tenían que resolver aspectos formales, constructivos y simbólicos, fuera del alcance de los mampuestos. No hay más que ver la pobreza de las paredes. Unas piedras incapaces de resistir siquiera su peso o el de unas cubiertas con tan grandes dimensiones, ni admitir revestimientos que luego pudieran pintar (y que estaban por descubrir).

LA DOBLE FUNCIÓN DE LOS MONOLITOS

De modo que quisieron hacer edificios grandes con monolitos. Y que el tipo de piedra permitiera pulirla hasta el punto de grabar imágenes que quedaran claras, nada de cosas primitivas de las de entonces, sino de  recuperar la calidad alcanzada en las cuevas.

Queda saber si quisieron hacer pilares de piedra, y aprovecharon para adornarlos, o si quisieron hacer adornos, y buscaron superficies planas y lisas. Pero, de uno u otro modo, lo que aquí nos importa es que resultaba necesario para sus intenciones disponer de piezas hechas con un tipo de piedra que admitiera ser cortada y tallada. Porque iban a necesitar muchas, muchísimas. Más de doscientas cincuenta.

LA CANTERA

Parece que la cantera de Göbekli Tepe tiene fallas horizontales y eso pudo decidirlos a elegirla, ya que esa estratificación les facilitaba la extracción, aunque no siempre con éxito, como queda explícito con las dos piezas abandonadas en la corteza de cantera. Unas veces se rompieron y otras, quizá, no pudieron separarlas de su base.

La ubicación de las canteras no fue elegida sin razón. La piedra caliza que rodea a Göbekli Tepe está formada por estratos de entre 0,60 a 1,50 m entre fallas. Usaron picos de pedernal y posiblemente también palancas y cuñas de madera. Para levantarla se buscaría la superficie de la falla. Aunque la piedra caliza en Göbekli Tepe es de buena calidad, en varios casos se rompía y dejaron pilares casi terminados abandonados.  

PROCESO DE EXTRACCIÓN SUPERFICIAL

La extracción de piezas como las abandonadas se realiza abriendo un surco a su alrededor con martillos y punteros. Si la cara inferior coincide con la falla se evita el corte inferior; en caso contrario, hay que abrir una hilera de cajas (cuñeras) para introducir madera empapada que se hincha y rompe la piedra, creando una superficie de rotura. Finalmente, si la separación es completa, se remueve la pieza con palancas, y ya sólo queda la huella del hueco.

LA REMOCIÓN DEL MONOLITO

Si la piedra está intacta (no hay grietas internas o su número no se hace crítico al apretarla con palancas), y está completamente separada de su base (por fallas o juntas), será posible removerla y transportarla hasta el asentamiento. Pero, como eso no ocurrirá en un porcentaje relevante de ellas, una vez hecho el corte para la extracción o se partirá o no se moverá ¿sólo ocurrió esto en dos de los más de 250 ejemplares? ¿Dónde están los demás intentos?

LA CANTERA ROMANA

Pues, parece claro: que  Los romanos no  fueron los primeros en explotar  la cantera de caliza  próxima a la zona.

Si nos fijamos en el escalonado casi vertical, (imagen) esos peldaños, cuyo ancho viene a ser el espesor de los pilares, se cortaron aprovechando juntas verticales, quizás diaclasas. De hecho, encima de la cantera, a la derecha en primer plano, hay bloques de ese grosor esperando a ser transportados.

Es posible (la fotografía puede ser engañosa) que no se trate de diaclasas sino de precortes romanos hechos con sierra (que no harían sino confirmar que había debilidades verticales aprovechables), aunque la rugosidad que se observa en las piezas ya extraídas no parece de herramientas sino natural. Y, si era todo tan fácil ¿por qué se empeñaron en tallar pilares en la corteza de la cantera?  Pues, no lo sé.

EL TRABAJO DE PULIDO

Puntero de piedra

Los monolitos fueron sometidos a un trabajo de pulido que dejó sus caras alisadas y con un acabado uniforme que abarcó a toda la colección.

Se podría aplanar la cara de un pilar picando la piedra sobrante poco a poco. Basta una regla (n-n ) que gire alrededor de un tronco (o varios sucesivos) ‘X’ clavados al suelo. Y, cuando se acaba una cara, se le da la vuelta al monolito de 4 a 8 t., y se empieza con otra. Y así hasta 10 caras y 250 pilares… No parece uno procedimiento muy eficaz. Para lo que sí pueden servir esas herramientas es para el desbaste de la piedra. Pero no más.

La talla de grabados, relieves y esculturas es de una dificultad y novedad asombrosa, pero, desde el punto de vista técnico, su ejecución sólo requiere punteros y martillos. Lo que a mí me ha producido verdadera incertidumbre no es eso, sino cómo lograron hacer esas superficies planas y lisas, cosa sólo al alcance de la brujería de alto nivel. No me extraña que haya trabajos rendidos a la búsqueda de extraterrestres y dioses. Además, el acabado que vemos en las zonas sin representaciones  no corresponde a la textura que dejan herramientas punzantes o cortantes por golpeo, que daría lugar a superficies picoteadas.

Los planos lisos con algunas picaduras creo que corresponden a la huella dejada por granos de mayor diámetro que saltaron al pulir la superficie.

PULIDO CON ABRASIVOS

Textura de un pilar de Göbekli Tepe.

Lo que haríamos para alisar dos superficies sería frotarlas entre sí. Si son del mismo material (dureza, abrasividad) se pulirán ambas por igual, mientras que si una es más dura desgastará a la otra más que la otra a la una. Y si se añade un abrasivo se tarda menos. De este modo, las superficies pueden llegar a quedar tan lisas como permita el tamaño del grano que forma la masa. Y si algún grano es mayor puede acabar saltando. Eso es lo que estamos viendo en Göbekli Tepe, pero no en Karahan Tepe, que no gozó de tantos conocimientos técnicos. El abrasivo natural más a mano es la sílice, o sea, la arena. Que es justo lo que nadie iría a buscar a un monte de roca caliza, o sus pedregales.

No creo que hubiera arena fina en abundancia por allí. Tuvo que usarse algo más a mano y, sobre todo, más enérgico.

Karahan Tepe, pilar T de la serpiente

Habíamos dejado caer, hace un rato, que esta gente conocía el secreto de la caliza, porque habían estado milenios viviendo dentro de ella. Luego, sabían que ese mineral reacciona con los ácidos. Por tanto, para alisar las piedras no usaron sólo abrasivos. Debieron de añadir corrosivos, o sea, ácidos. Orgánicos, claro.

CORROSIVOS ORGÁNICOS

En las cuevas, el ácido carbónico, formado con agua y anhídrido carbónico, disuelve las calizas de manera natural, bella y lenta. A nuestro propósito, ineficaz.

Los organismos vivos producen ácidos más enérgicos. Entre los animales, el más asequible es el ácido úrico, que abunda en artrópodos y excrementos de aves y reptiles. Es sólo seis veces más fuerte que el carbónico, pero almacenable en grandes cantidades.

Y, en el mundo vegetal, el ácido oxálico forma parte de la acedera y la espinaca, y su acidez es superior, en más de veinte mil veces, al úrico. Hoy se emplea para pulir suelos, por algo será. Además, con el calcio forma arenillas de oxalato cálcico que añaden a la química el efecto físico de la abrasión.

Alguien puede pensar que negar el legado tecnológico de visitantes estelares es negar la evidencia. Llamarme  luser , pero prefiero  apostar por aquellos brujos  que aunque mediocres,  claramente también eran resolutivos.

Me vuelve a surgir la duda sobre si querían construir monolitos que luego decoraron, o si querían dibujar, y buscaron y pulieron las piedras que se lo iban a permitir. Porque, al igual que sus abuelos elegían los bultos de las cuevas para dar verosimilitud a sus bichos , puede que ellos necesitaran de nuevos lienzos para resaltar bien sus grabados, y eso no lo proporciona la pared de mampuestos. Y las paredes rectas hechas de adobes y revestidas de cal o yeso estaban a dos mil años de distancia.

LAS HERRAMIENTAS PULIDORAS

Quizá sea momento de preguntarnos qué explicación pueda darse a las arañas, escorpiones, serpientes, grullas y buitres que acompañan a los mamíferos en los monolitos, cuando antes eran sólo éstos (uros, bisontes, ciervos…) los representados en las cavernas como muestra de agradecimiento por darnos su carne. Un posible, puede que sea porque tenemos por costumbre (los humanos) de dejar constancia de nuestras herramientas de trabajo (y de alimento).

Volviendo a las herramientas que pudieron dejar grabadas, hay un pilar con tres artilugios, a veces descritos como bolsos. Debajo, unos ramilletes de apariencia vegetal y también varias aves, un alacrán y un lagarto. En México, vemos otro ‘bolso’ en la mano de un personaje calmoso, trabajando pacientemente, mientras espera la llegada de algún rayo verde. Y lo de encima ¿es un taparrabos, o tiras de cuero embadurnadas serrando piedra? (No me hagáis caso). En el proceso de pulido hay que ejercer presión, cosa que no insinúa nuestro calmoso personaje. En todo caso, este cepillo pulidor, con abrasivos y corrosivos, va a ser necesario para los relieves, como veremos luego.

PRESIÓN Y BANCO DE TRABAJO

Supongamos que el peso y tamaño de los monolitos fuera asequible y que se pudieran coger con la mano ¿No frotaríamos uno contra otro para pulirlos y que sus caras quedaran planas a la vez?

Maqueta de un desbastador de ariete (cortesía Pescanova Engines)
Göbekli Tepe. Recinto C.

No sé cuál pueda ser su rozamiento cuando se añade una pasta espesa en medio, pero yo diría que bajo. Y eso permitiría mover una piedra sobre otra.

A fin de cuentas, la necesidad aguza la mente de quien opera. Pero al mover un monolito sobre otro se corre el riesgo de que se caiga y se rompa, y eso lleva a pensar que no lo hicieron más allá de la primera vez. Pero si atendemos al recinto E, tiene suelo de roca, liso ¿y pulido? Al igual que los recintos C y D  ¿hace falta decir cuál fue el banco de trabajo? Además, la presión para garantizar el desgaste la provee el enorme peso. Esa maniobra sería sencilla y eficaz, luego posiblemente cierta, ya que ésta es la primera condición para que un proceso sea verosímil.

ESCULTURAS, NO GRABADOS

El posible procedimiento de pulido está zanjado. Pero ahora queda la labor escultórica. Hemos traído la piedra de la cantera, hemos desbastado sus bultos con martillos, mazas, picos y punteros, y la hemos pasado por la pulidora hasta dejarla lisa. Muy bien, ya podemos grabar… pero no podremos hacer relieves, ya que sobresalen del plano general, a lo sumo haríamos huecograbados.

Tras ese hipotético pulido inicial debió de ser necesario un trabajo escultórico para tallar relieves, que afectó a los milímetros finales. Los punteros valen para encajar las figuras, y luego usarían los cepillos anteriores  o raedoras de obsidiana para desgastar el plano de fondo y que resaltase la figura.

 Pero, si dieron con el león oculto dentro de la piedra, ¿Vamos a enseñarles algo que no supieran?

LOS PEDESTALES DE LOS PILARES Y LA OSA MAYOR

Los recintos pulidos muestran una cosa realmente extraña: los pedestales en los que encastran los pilares centrales son la misma roca, o sea, el suelo está rebajado una altura significativa , y esto no lo causa el desgaste del supuesto pulido.

Recinto D  pilar p18D

Observemos una casualidad: esa bajada de cota, esa altura perdida, viene a coincidir con el grueso del pilar . ¿Y si extrajeron de ahí mismo los monolitos del recinto para evitar el transporte, dejando el pedestal ya hecho para insertar el pilar?

LOS TALADROS Y LA GOTA MALAYA

Algunos de los útiles que el hombre elaboró, sólo pudieron surgir después de una precisa observación del comportamiento y propiedades de los materiales que tenía a su alcance. 

Para completar el análisis de este capítulo, incluyo en primer lugar las labores que creo necesarias para realizar taladros con la perfección que muestran. Una vez establecida la hipótesis de la eficacia de la corrosión, el proceso es sencillo: una fase inicial con puntero para abrir boca y una fase final con estacas embadurnadas del diámetro deseado, y por rotación se va regularizando el tubo hasta completarlo ¿Para qué servían? Lo ignoro completamente. Finalmente, hay un picoteado en la cara superior de diversas piezas que ha supuesto múltiples conjeturas. Cabe que sea para mejorar el agarre para que apoyara una obra de fábrica o un dintel, aun que el mortero no existiese como tal, puede que compuestos aglomerados de grava y asfalto aportasen las propiedades requeridas.

Este conjunto ha estado enterrado durante milenios, y bajo un relleno que ha calado agua de lluvia que ha percutido permanente en cada punto. Yo creo que se trata de la ‘gota malaya’.

Recinto B y puerta de un paso.

Hay una objeción: la pieza (que llaman ‘puerta»)del recinto B estaba bajo muchos metros de tierra, por lo que no se ha visto afectada, pero, por sembrar la duda, la gran ‘puerta doble’ (de 3 m) tiene marcas en el cerco pero bien lisa la explanada de los animales, que sólo está una cuarta más abajo (¿23 cm?).

Puerta doble

 La anomalía de Göbekli Tepe

 Por: José Miguel Ávila Jalvo

Las prospecciones arqueológicas motivadas por la construcción de la presa de Karababa (hoy, Atatürk) [montes Tauro, Éufrates, Kurdistán] sacaron a la luz el poblado de Nevali Cori (X-IX milenio a.C.), donde apareció algún novedoso pilar de muy buenas hechuras. Pero la cosa no pasó de ahí.

En 1994, el olfato del arqueólogo K. Schmidt le llevó a descubrir el nivel III de Göbekli Tepe (X a.C.), un arsenal de pilares monolíticos con la misma forma T, exquisitamente cortados, pulidos y llenos de relieves.

Desde entonces, va habiendo más hallazgos en estos territorios aunque la finura de esa labra no se repitió ya, ni por asomo. Ni siquiera en las fases más modernas del mismo Göbekli Tepe.

Yacimientos en torno a Göbleki Tepe

Esto tiene revuelto al mundo de la arqueología y a los buscadores de leyendas. Todos, a la caza de cuernas repletas de puntas. Asociando imágenes a dioses. Discutiendo si los poblados eran templos o viviendas. Desembarcando extraterrestres en ayuda de culturas nacientes. Relacionando buitres con constelaciones futuras, e inscribiendo, sin rubor, triángulos exactos en recintos redondeados.

Tampoco he encontrado trabajos con aportaciones de la geología, petrología, química o botánica (por lo de la multidisciplinariedad), que pudieran acercarnos a aquella gente antigua, que tras pintar en las cavernas necesitó inventar un lienzo para seguir expresándose. Ni de cómo se las apañaron para extraer, cortar y pulir piedras de forma tan magistral. Todo ello, 5300 años antes de Antequera, 6500 de Stonehenge y las pirámides, y 8000 de Menorca (Taulas).

Aunque a fin de cuentas, todo este debate hace menos daño que alterar paisajes urbanos, edificar sobre viejas civilizaciones o expoliar ermitas; promoverlo y permitirlo.

…En fin, paso a exponer lo que he alcanzado usando el método de ponerme en el lugar de aquella gente. No creo que haya acertado, pero no he dado saltos en el vacío. En todo caso, solo debéis tomarlo como un ejercicio deductivo. Unas escalas (de garrapateas).

La identidad de los pilares en forma de «T»

La identidad de los pilares en forma de «T», deben entenderse como antropomorfos. No obstante esta interpretación genera mas preguntas que respuestas.

¿Quiénes están representados y qué significa el patrón recurrente de su colocación?

¿Por qué se representó la cabeza en forma puramente geométrica, sin detalles como ojos, nariz o boca?

El hecho de la ausencia de un rostro en los pilares debe ser relevante. El argumento de un eventual temor a la representación facial humana se invalida ante el grupo de grandes esculturas que se presentarán luego. Por lo tanto, se debe constatar que la ausencia de detalles en las cabezas de los pilares constituye una característica iconográfica importante.

Tampoco se ha comprobado la presencia de indicaciones sexuales de cualquier carácter en los pilares en forma de «T» conocidos hasta la fecha. Este hecho sorprende, ya que la pareja central de pilares podría conducir directamente hacia la dualidad clásica hombre-mujer. No es de excluir que los seres de los pilares hayan tenido una identidad femenina o masculina. Las indicaciones de sexos no han sido consideradas necesarias, a menos que se escondan en el lenguaje simbólico de este mundo de la Edad de Piedra. Tales indicios deberían ser muy sutiles, pero más parece ser que la dualidad masculino-femenino no tuvo un papel importante.

Es evidente que la diferencia hombre-mujer es fundamental, pero no hay que esperar, necesariamente, que fuera un tema central y constante en el arte temprano. También es factible pensar en otras posibilidades que el dualismo mencionado cuando se quiere interpretar una pareja. Es evidente que podría tratarse de mellizos y, debido a la ausencia de indicación del sexo en las figuras líticas de Göbekli Tepe, podrían ser tanto masculinos como femeninos, a manera de las parejas de hermanas que aparecen en los mitos de creación de algunos pueblos.

Siempre resulta socorrido tomarlo como un indicio de imaginaciones religiosas dualistas fundamentales con lo que se percibe que tales interpretaciones dependen mucho de reflexiones y convicciones personales. Por lo tanto, no se puede presentar aún una respuesta definitiva a la pregunta acerca de a quiénes representan los seres centrales de los recintos de planta circular.

La estilización extrema, la reducción a la forma cúbica y la renuncia de dar detalles de la cabeza (sobre todo, del rostro) deben haber sido intencionales. Una evaluación desde la perspectiva de la historia del arte que se presentará en este contexto en forma tentativa muestra que el contorno severo y claro, y la corporalidad voluminosa y angulosa se resisten a una comparación con todo lo que se hizo antes o que vino después. En los milenios que siguen a la edad de los pilares en forma de «T» se desconoce lo que podría equipararse con ellos.

Es de relevancia preguntarse por el significado de la combinación de los pilares antropomorfos y de los relieves. ¿Es probable que los pilares constituyesen simples trasfondos para la recepción de imágenes placativas sin mayores relaciones con los soportes? Sin duda, hubo una conexión más profunda entre las imágenes y los monolitos. ¿En qué consistía esta conexión? ¿Fueron los animales acompañantes o atributos de los seres en forma de «T»? ¿Se trata de representaciones zoomorfas que «hablan» de los seres de los pilares o son, quizá, ilustraciones de un mito en el que actúan junto con los seres en forma de «T»?

Las representaciones de animales son naturalistas y corresponden al mundo animal de ese entonces, pero estos no necesariamente debieron haber desempeñado un papel destacado en la vida cotidiana de los hombres, como, por ejemplo, los animales de presa. Deben haber sido, más bien, parte de un mundo mitológico que ya se presentaba en el arte parietal. El zorro como trickster (ser mitológico con cualidades ambiguas, que puede generar tanto bien como mal). Aparece en muchas culturas del mundo; los animales en los tres objetos en forma de cajas del Pilar p43D, (un ave, un cuadrúpedo y un reptil) pueden entenderse como representantes de los elementos aire, tierra y agua, y muchas representaciones podrían caracterizarse o interpretarse de forma análoga. Debe de enfatizarse en este contexto la observación de que, con la excepción de las representaciones antropomorfas con cabezas zoomorfas, no aparecen seres híbridos o seres fabulosos, como las esfinges o los centauros, los toros o caballos alados en la iconografía y, por lo tanto, en la mitología. Estas son creaciones de las civilizaciones más tardías.

Figura Çatal Hüyük

Las figurinas en miniatura de Çatal Hüyük, muchos siglos más recientes, o las imágenes en bulto del área levantina del sur en, por ejemplo, Ain Ghazal, son solo un reflejo débil del arte monumental de piedra que se ha descubierto en el Éufrates medio. Solo milenios después, los artistas del Cercano Oriente vuelven a crear obras de grandes dimensiones y únicamente en tiempos modernos encuentran caminos hacia estilizaciones cúbicas como las que caracterizan el mundo de Göbekli Tepe. Los relieves de los pilares en forma de «T» y las esculturas.

Estatuas Ain Ghazal

Las claves del significado individual y de conjunto de los pilares en forma de «T», además de su tamaño y monumentalidad, lo conforman los relieves en los pilares con representaciones animales, pero también símbolos abstractos.

Kivas VS recintos de Göbekli Tepe.

Los muros circulares de los recintos en Göbekli Tepe suelen carecer de una cara exterior, a lo que hay que añadir que fueron excavados profundamente en el terreno. Debido a ello, resulta difícil desestimar un parentesco formal con las kivas subterráneas de los indios pueblo del Suroeste de los Estados Unidos. (Siempre y cuando seamos conscientes de que hay una separación de 10.000 años ente una cultura y otra).

Estos recintos precolombinos (a menudo, de planta circular, amurallados y techados) también tienen banquetas de piedra adosadas al muro circundante. Servían de lugares rituales y cada aldea poseía varias kivas usadas por grupos determinados, como clanes o agrupaciones de hombres. Estos paralelos formales entre las kivas y los recintos circulares de Göbekli Tepe podrían incitar a transferir aspectos funcionales de un grupo de monumentos al otro, pero tal intento sería un paso metodológico poco recomendable. En todo caso, las kivas podrían servir de modelo para lo que podría haber sido válido acerca de los recintos tratados en el presente artículo.

El acceso a las kivas era desde el techo y por medio de escaleras. La pregunta acerca del acceso a los recintos circulares de Göbekli Tepe aún no se puede responder en forma definitiva, ya que ningún recinto ha sido excavado en forma completa hasta la fecha, pero el hallazgo de algunas lajas de piedra con abertura a modo de entrada en posición vertical e in situ en los recintos A y C sugieren, con cierta seguridad, que sí hubo un acceso aparente en la planta baja, pero solo en el caso del Recinto A la abertura de la laja parece dirigirse directamente al interior; en el Recinto C, en cambio, la entrada se abre hacia una especie de dromos (una entrada flanqueada por muros hacia espacios subterráneos). Sin embargo, este no permite una entrada al recinto, sino que termina antes. El único camino reconocible al Recinto C parece ser el descenso desde la cabecera del muro circular.

Paisaje especulativo de los recintos B, C y D en Göbekli Tepe.

En este contexto, queda pendiente determinar si los recintos de Göbekli Tepe estaban techados o no. En el primer caso, la laja de entrada se hubiera podido ubicar como una abertura de acceso desde la superficie del techo. La laja con abertura que yacía delante de los pilares centrales en el derrumbe del Recinto B deja abiertas ambas posibilidades: podría haberse colocado en posición vertical como abertura en el lado Sur-sureste del muro circular o en posición más o menos horizontal en el techo. Los dos recintos más o menos cuadrangulares y el edificio con terrazzo de Nevali Çori

Nevali Çori

tienen accesos a través de una abertura del muro de circunvalación. En este asentamiento, situado a unos 50 kilómetros hacia el noroeste de GöbekliTepe y que data del noveno milenio a.C., fue encontrado, por primera vez, en la década de los ochenta del siglo pasado, un santuario con pilares en forma de «T» El edificio se parece al Recinto A de Göbekli Tepe, ya que también posee una planta subcuadrangular. En NevaliÇori la entrada se reconoce con claridad: tiene forma de una pequeña escalinata y está en buen estado de conservación. Se encuentra en la parte suroeste, está orientada hacia el valle y conduce al eje con los dos pilares centrales. En ambos recintos aproximadamente cuadrangulares (el Recinto A de Göbekli Tepe y el edificio con terrazzo de Nevali Çori) se podría observar una evolución desde una forma circular original. En la variante cuadrangular podría haber existido un techo que no necesariamente correspondía al concepto original de los recintos y, en este caso, habría sido un agregado secundario. Los pilares de los recintos circulares distan mucho entre ellos, de modo que las envergaduras por conectar hacen improbable la construcción  de un techo. Asimismo, se debe considerar que los pilares tienen alturas variadas y no están colocados de manera firme, por lo que no están condicionados para soportar una cubierta. En un futuro cercano será posible determinar una decisión definitiva con la acumulación de datos más consistentes.

El Recinto F de Göbekli Tepe.

En la pendiente occidental de la cumbre de la colina se descubrió otro recinto circular en 2007

Debido a su tamaño reducido, los pilares fueron incluidos en el grupo de los pilares de la capa II y enumerados con cifras romanas, pero su contexto estratigráfico aún no está esclarecido, ya que aparece por debajo de la superficie. Llama la atención la orientación suroeste de los pilares centrales, que varía visiblemente de la habitual orientación Sur-sureste de los recintos A a E. Nuevamente aparecen banquetas líticas adosadas cubiertas con grandes placas de piedra. A unos 80 centímetros por debajo del nivel de las coberturas de las banquetas se llegó al piso del recinto. Este consiste, como era de esperar, de terrazo bien conservado, que fue limpiado en toda su extensión.

Los pilares centrales, como todos los demás, se encuentran muy destruidos debido a su cercanía a la superficie. El fuste del Pilar pXXXVI-F solo alcanza una altura de 0,90 metros, mientras que el del Pilar PXXXVII-F mide1,10 metros. Por medio de una reconstrucción y encaje de los fragmentos se logró una altura total del fuste de 1,70 metros. Un fragmento con relieve encontrado en el derrumbe del recinto que pudo agregarse al pilar mencionado es bastante significativo. Este relieve muestra el pene, los testículos, las piernas traseras y el vientre de un animal. Después de su restauración quedó esclarecido de que se trataba de una repetición del motivo conocido para el Pilar p18D

Los pilares del Recinto F y sus representaciones.

pXXXVII-F Pilar central sur; esclavina, brazos y manos.

 pXXXVI-F Pilar central norte; esclavina, brazos, manos y un zorro.

pXXIII-F Solo se ve la cabecera del pilar; un animal depredador.

pXXIV-F Sin esclavina; hasta el momento sin relieves. 

pXXV-F Esclavina, brazos, manos, una representación antropomorfa y un perro.

pXXVI-F Esclavina, brazos y un relieve borrado por picado.

pXXXIV-F Sin esclavina; un jabalí macho (inciso) y un ave.

pXXXV-F Sin esclavina; hasta ahora sin relieves.

La forma humana de los pilares en forma de «T» en asociación con la esclavina permite indicaciones precisas en relación con el cuerpo humano en sus lados izquierdo, derecho, frontal y posterior, cara ventral y dorsal. En cada recinto circular, la esclavina suele aparecer en la cara angosta del fuste orientada hacia adentro y señala, en forma aparente, la parte del pecho o del vientre. Por ello, no queda duda de que los pilares de cada círculo miran siempre hacia el centro del recinto. Ahí se ubica la pareja central de pilares, probablemente con la mirada hacia la entrada (en caso de que se pueda dar con su ubicación). Junto con los demás, parecen estar preparados para recibir a los «visitantes». En todo caso, las banquetas mencionadas, siempre adosadas a los muros de planta circular, podrían haber fungido como lugares de asiento o de reclinación. Sin embargo, se ignora la identidad de tales visitantes. Parece que el total de los pilares dispuestos de diversos modos alrededor de la pareja central no se debería a reglas fijas. La docena de especímenes que aparece en los recintos C y D de Göbekli Tepe es llamativo pero podría ser casual, ya que los recintos A y B tienen una cantidad menor. La orientación de los recintos tampoco es completamente uniforme. Las entradas de los recintos A a  E parecen mirar hacia el Sur-sureste, pero la del Recinto F de 2007 y las de Nevali Çori se dirigen hacia el suroeste. En todo caso, parece prematuro establecer reglas aritméticas o astronómicas en el estado actual de los conocimientos.

El Recinto E de Göbekli Tepe.

 El Recinto E, llamado el Templo Rocoso, ocupa una posición especial, ya que se encuentra fuera de la colina con las ruinas en la meseta occidental, por lo que se excluye cualquier contexto estratigráfico relacionado

 No se observan pilares ni muros, pero ciertas estructuras hundidas en la roca viva señalan que existía un recinto «circular» cuyos elementos constructivos han desaparecido por completo. El piso rocoso tiene planta ovalada y está pulido con esmero. En su centro se encuentran dos pedestales ovalados tallados en la roca que poseen cajas rectangulares que, sin duda, servían para el anclaje de la pareja de pilares centrales en este lugar. Una banqueta tallada en la roca constituye el límite respecto de la superficie no trabajada de la roca (tal como es de esperar de un recinto) y bordea el pedestal ovalado. El piso aplanado en forma artificial y los pedestales tallados en la roca que fueron descubiertos en las excavaciones de 2008 en el Recinto C corroboran, de modo ideal, las interpretaciones acerca del Recinto E (Beile-Bohn et al. 1998). Por mucho tiempo, ya se había especulado que los recintos hundidos en la roca constituían la fase constructiva más temprana en Göbekli Tepe. Solo la escasez de espacio condujo a la superposición de los santuarios y a la imitación del piso de roca por las superficies a modo de concreto (terrazzo). El suelo de roca del Recinto C ha confirmado esta idea.

El Recinto D de Göbekli Tepe.

Esta es la estructura mejor conservada. A diferencia del Recinto C, no fue destruido posteriormente y conservó su forma original por casi 12 milenios. Es bastante probable que tenga 12 pilares dispuestos en un círculo.  El término «probable» se refiere al hecho de que la parte noreste del contorno aún no se ha excavado en forma completa y, por ende, no se puede indicar con exactitud la cantidad de los pilares colocados en esta parte. En el espacio entre los pilares p43D y p30D podría haber dos adicionales, pero cualquier resultado fuera de un total de 12 constituiría una sorpresa ante la simetría reconocible de los demás recintos. El diámetro máximo interior del recinto ovalado mide más de 20 metros en dirección Este-Oeste. Los pilares centrales que fueron excavados solo parcialmente hasta el momento deberían alcanzar más de 5 metros al terminar con los trabajos. El programa iconográfico es el más rico documentado hasta la fecha, ya que representa la mayor cantidad de especies de animales entre mamíferos, aves, insectos y arañas, así como numerosos símbolos abstractos (un círculo, un creciente, un símbolo en forma de «H» dispuesto en forma yacente o parada) y el bucranio como representación compacta de un animal. Una combinación de motivos que resulta especial hasta para Göbekli Tepe aparece en el Pilar p18D, el Pilar Central oriental del recinto. Este posee brazos, que fueron indicados como interpretación antropomorfa de los pilares en forma de «T» en la introducción. Es probable que tenga manos en la parte más inferior, pero esta todavía no se ha excavado. En la flexión del brazo derecho aparece un zorro

Pese a no indicarse bien por la poco hábil representación, esta escultura parece indicar que el ser pilar lítico presenta a uno de estos animales