La identidad de los pilares en forma de «T»


La identidad de los pilares en forma de «T», deben entenderse como antropomorfos. No obstante esta interpretación genera mas preguntas que respuestas.

¿Quiénes están representados y qué significa el patrón recurrente de su colocación?

¿Por qué se representó la cabeza en forma puramente geométrica, sin detalles como ojos, nariz o boca?

El hecho de la ausencia de un rostro en los pilares debe ser relevante. El argumento de un eventual temor a la representación facial humana se invalida ante el grupo de grandes esculturas que se presentarán luego. Por lo tanto, se debe constatar que la ausencia de detalles en las cabezas de los pilares constituye una característica iconográfica importante.

Tampoco se ha comprobado la presencia de indicaciones sexuales de cualquier carácter en los pilares en forma de «T» conocidos hasta la fecha. Este hecho sorprende, ya que la pareja central de pilares podría conducir directamente hacia la dualidad clásica hombre-mujer. No es de excluir que los seres de los pilares hayan tenido una identidad femenina o masculina. Las indicaciones de sexos no han sido consideradas necesarias, a menos que se escondan en el lenguaje simbólico de este mundo de la Edad de Piedra. Tales indicios deberían ser muy sutiles, pero más parece ser que la dualidad masculino-femenino no tuvo un papel importante.

Es evidente que la diferencia hombre-mujer es fundamental, pero no hay que esperar, necesariamente, que fuera un tema central y constante en el arte temprano. También es factible pensar en otras posibilidades que el dualismo mencionado cuando se quiere interpretar una pareja. Es evidente que podría tratarse de mellizos y, debido a la ausencia de indicación del sexo en las figuras líticas de Göbekli Tepe, podrían ser tanto masculinos como femeninos, a manera de las parejas de hermanas que aparecen en los mitos de creación de algunos pueblos.

Siempre resulta socorrido tomarlo como un indicio de imaginaciones religiosas dualistas fundamentales con lo que se percibe que tales interpretaciones dependen mucho de reflexiones y convicciones personales. Por lo tanto, no se puede presentar aún una respuesta definitiva a la pregunta acerca de a quiénes representan los seres centrales de los recintos de planta circular.

La estilización extrema, la reducción a la forma cúbica y la renuncia de dar detalles de la cabeza (sobre todo, del rostro) deben haber sido intencionales. Una evaluación desde la perspectiva de la historia del arte que se presentará en este contexto en forma tentativa muestra que el contorno severo y claro, y la corporalidad voluminosa y angulosa se resisten a una comparación con todo lo que se hizo antes o que vino después. En los milenios que siguen a la edad de los pilares en forma de «T» se desconoce lo que podría equipararse con ellos.

Es de relevancia preguntarse por el significado de la combinación de los pilares antropomorfos y de los relieves. ¿Es probable que los pilares constituyesen simples trasfondos para la recepción de imágenes placativas sin mayores relaciones con los soportes? Sin duda, hubo una conexión más profunda entre las imágenes y los monolitos. ¿En qué consistía esta conexión? ¿Fueron los animales acompañantes o atributos de los seres en forma de «T»? ¿Se trata de representaciones zoomorfas que «hablan» de los seres de los pilares o son, quizá, ilustraciones de un mito en el que actúan junto con los seres en forma de «T»?

Las representaciones de animales son naturalistas y corresponden al mundo animal de ese entonces, pero estos no necesariamente debieron haber desempeñado un papel destacado en la vida cotidiana de los hombres, como, por ejemplo, los animales de presa. Deben haber sido, más bien, parte de un mundo mitológico que ya se presentaba en el arte parietal. El zorro como trickster (ser mitológico con cualidades ambiguas, que puede generar tanto bien como mal). Aparece en muchas culturas del mundo; los animales en los tres objetos en forma de cajas del Pilar p43D, (un ave, un cuadrúpedo y un reptil) pueden entenderse como representantes de los elementos aire, tierra y agua, y muchas representaciones podrían caracterizarse o interpretarse de forma análoga. Debe de enfatizarse en este contexto la observación de que, con la excepción de las representaciones antropomorfas con cabezas zoomorfas, no aparecen seres híbridos o seres fabulosos, como las esfinges o los centauros, los toros o caballos alados en la iconografía y, por lo tanto, en la mitología. Estas son creaciones de las civilizaciones más tardías.

Figura Çatal Hüyük

Las figurinas en miniatura de Çatal Hüyük, muchos siglos más recientes, o las imágenes en bulto del área levantina del sur en, por ejemplo, Ain Ghazal, son solo un reflejo débil del arte monumental de piedra que se ha descubierto en el Éufrates medio. Solo milenios después, los artistas del Cercano Oriente vuelven a crear obras de grandes dimensiones y únicamente en tiempos modernos encuentran caminos hacia estilizaciones cúbicas como las que caracterizan el mundo de Göbekli Tepe. Los relieves de los pilares en forma de «T» y las esculturas.

Estatuas Ain Ghazal

Las claves del significado individual y de conjunto de los pilares en forma de «T», además de su tamaño y monumentalidad, lo conforman los relieves en los pilares con representaciones animales, pero también símbolos abstractos.

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