Breves apuntes constructivos de Göbekli Tepe

Por:  José Miguel Ávila Jalvo

Creo que se puede afirmar que la maestría mostrada en la escultura, y el pulido que la sirvió de base en la fase II, no se alcanzó con las técnicas constructivas que se usaron para edificar los recintos de la fase III. Pero, qué duda cabe, construir tiene sus dificultades.

Recinto D, los pilares centrales encajan en unas bases del orden de 30cm de profundidad.

DOS OFICIOS Y DOS SENSIBILIDADES

Muchos monolitos del perímetro fueron tratados con poca sensibilidad por los constructores: apoyando mal sus bases, adosándolos burdamente contra las tapias y ocultando sus relieves con los bancos.

No sé si esos ocultamientos fueron motivados por la caída de alguna parte de las paredes y tuvieron que recrecer los bancos para ganar contención, dando lugar a este tapado de símbolos. O si quisieron usar los monolitos como contrafuertes o para apoyo de las cubiertas, aparte de su sentido simbólico. O si fueron obra de generaciones previas que luego reutilizó gente menos cuidadosa. O si fueron elementos exteriores (a modo de tótems o menhires), de uso exclusivamente representativo, y reaprovechados. (Karahan Tepe los tienen dispuestos en largas hileras que han denominado avenidas).

Lo que sí sé es que, fueran coetáneos o no, a los constructores les vino muy grande el encargo. Pero hay que decir, de inmediato, que su nivel técnico se ajustaba a su época y lo extemporáneo es la obra escultórica. Esto hay que tenerlo en cuenta en el análisis, para mirar su trabajo bajo el prisma de su tiempo y no el que marca la maravilla de las tallas. De otro modo no desarrollaríamos un estudio sensato.

LA ESTABILIDAD DE LOS PILARES

Los monolitos centrales, de 4 a 7 m de altura, están insertados en cajas de apenas 30cm de fondo, que además es lógicamente holgada  para poder introducirlos, con lo que el relleno que los retaca no es, ni puede ser, rígido, para evitar el giro.

En el perímetro, muchos tienen la base redondeada, o no tocan el suelo porque apoyan en mampuestos, por lo que su estabilidad depende de que estén abrazados por los bancos adyacentes.

POSIBLE MURO DE CONTENCIÓN

Los recintos están semienterrados y su perímetro podría recibir empujes del terreno trasero. Esto no es extraño que lo supieran, porque ese conocimiento se adquiere en cuanto se te viene un muro encima. No es un concepto abstracto. El muro se compone de una pared, un banco adosado y los monolitos que, por falta de apoyo, funcionan mal como contrafuertes, aunque al estar embebidos en los bancos algo hacen.

En todo caso, de forma voluntaria o no, hicieron muros que contienen empujes, porque son gruesos o bien se curvan como anillos C o lóbulos D ). Parece que tenían ese entendimiento acerca de los empujes pues hicieron contrafuertes también usando mampuestos. Puede que no los hicieran pensando en una contención sino en machones, o con ambos cometidos.

¿HUBO CUBIERTAS? ¿Y DURARON MUCHO?

No puedo demostrar si los recintos tuvieron cubierta, porque no tengo datos. Pero sí puedo estudiar la posibilidad de la tuvieran, y ver qué podría pasar.

El poblado, refiriéndome siempre al nivel III, muestra recintos de distintos tamaños (10, 20 m…); distintas formas  (oval, alargada, cerrada, lobulada), o distintos bordes (con uno o varios anillos). Eso, en arquitectura, es señal de distintos usos. Luego, es probable que alguno necesitara cubierta.

También está a favor de la cobertura el que los pilares centrales, en el caso de estar sólo apoyados en su base, serían inestables. Esta gente podía no saber construir, pero hubieran aprendido rápido tras la caída del primero. Por tanto, eso apunta a la existencia de un a estructura en coronación del recinto que seria la que dotaría de estabilidad al recinto.

Las cubiertas serían muy grandes, necesitando pilares en el centro. Por tanto, fueran viviendas, templos o cavernas a la intemperie, es probable que varios tuvieran cubierta. Podemos especular con una cubierta mal hecha, y con riesgo de caída. Si damos por hecho que sólo sabían construir cosas elementales, y estos edificios grandes y de formas complejas no lo eran. No son recintos circulares o rectangulares, que se cubren fácilmente con vigas (troncos) apoyadas en pilares centrales y en los contrafuertes o machones. Y, como construir no es lo mismo que tallar, se metieron en un buen tinglado. Además, cuando la madera no está bien protegida, se degrada pronto. No es de extrañar, pues, que algo se hundiera. Que cayeran troncos y ramas seguidas de las piedras que hubiera encima para acondicionamiento o camuflaje. Y que aquella gente acabara abandonando el lugar.

Si aceptamos estas conjeturas aceptamos que estas gentes fueron capaces de cortar pulir tallar y encajar centenares de monolitos, pero fueron incapaces de superar la frustración de ver como se hundían sus tejados y viéndose superados por escasa formación en arquitectura decidieron abandonar el lugar incluso volver a la caza y la recolección.

POSIBLES TIPOS DE CUBIERTA

No pudieron ser grandes losas de piedra por su inmenso peso, porque no están sus restos y porque la altura de todos los pilares tendría que ser la misma.

Menorca Torre d’en Galmés techo adintelado.

Ni una obra adintelada, al modo de Menorca, que consistiría en una gran pieza entre los pilares centrales y un anillo perimetral. El resto ramas. Los pilares del borde, al tener la cabeza inclinada y estrecha, necesitan ábacos  que formen una base de apoyo ancha y plana. Y no hay restos de todo esto.

Solo queda la cubrición hecha con buenos troncos y ramajes. Pero no se aprecia el menor cuidado. Por ejemplo, el acabado liso de la cara superior de los pilares favorece que los troncos se deslicen, y parecería lógico que, con su técnica de talla, hubieran realizado unas acanaladuras para evitarlo. La orientación en planta de los pilares del perímetro, aunque muchos se han ido poniendo al encontrarlos y pueden no estar en su lugar primitivo, no permite que limas o pares apunten bien hacia una supuesta cumbrera.

Es posible que haciendo un sobre esfuerzo encontremos sentido a detalles que están a la vista pero que a los ojos de un constructor de hace 10,000 años el trabajo de acanaladura es evidente. Se da por hecho que los constructores de Göbekli Tepe desconocían el cemento, no obstante sin duda conocerían el uso del adobe y la brea. La combinación de estos dos materiales proporcionaría una firme fijación entre una estructura de troncos y cuerdas a los pilares de piedra, así como un mejor reparto de las cargas.

En la ilustración “a” se observa una propuesta cobertura que si bien se puede mejorar es esencialmente correcta. Un anillo de vigas recorre todo el perímetro del recinto aportando la rigidez que precisa la estructura. Un total de seis vigas son las que soporta directamente cada uno de los dos pilares centrales mas dos vigas centrales que reparten su peso entre los dos pilares. Al pasar a la figura “b” de la ilustración apreciamos que la diferencia de altura de los pilares añade una complejidad extra al diseño. Partiendo de que mi experiencia en arquitectura se reduce a la construcción de un montón de arena acanalado a modo de castillo en la playa, deduzco que los dos pilares centrales acumularían una carga excesiva que podría aliviarse mediante un sistema de palanca situando el fulcro en el pilar perimetral. En el extremo coloreado en rojo (sigue siendo la misma viga) se aplicarían contrapesos que aliviarían significativamente las cargas de los pilares centrales. A nivel elemental eso es lo que hay. Con ligeras sofisticaciones y jugando con el largo y el numero de vigas, el peso que soportarían los pilares centrales seria considerablemente menor.

HIPÓTESIS FINAL.

Hubo una anomalía. Un destello propio de mentes limpias, y que decayó con ellas, como muestran las rudas copias encontradas. Una imaginación que les permitió adelantarse a su tiempo con la escultura y con su idea de edificio. Resolvieron la primera gracias al conocimiento de la piedra, pero para la segunda había que saber construir. Por lo que todo esto me lleva a pensar que eran gentes que acababan de salir de la cueva. Pero no lo sé demostrar.

La cubierta perfecta es aquella que cubre las necesidades del recinto y se construye con los recursos disponible en la zona.

¿Cuánto a cambiado la vida en los últimos 2.000 años? Quizás deberíamos plantearnos que la capacidad de resolución de problemas no es una cualidad humana adquirida hace pocas generaciones. El tiempo pasa igual para todos y una vida da para un sinfín de pruebas y errores.

Material y lugar de asentamiento. Göbekli Tepe.

Por: José Miguel Ávila Jalvo.

GEOGRAFÍA DEL ENTORNO.

Vista aérea de Göbekli Tepe

Los terrenos del asentamiento son hoy, y parece que entonces, unas colinas peladas de piedra con nulos recursos vegetales e hídricos cercanos. Se deduce que, no abundarían los insectos; ni las aves; ni herbívoros, ni carnívoros. Era caliza, no sílex ni obsidiana, luego sin interés minero. Por tanto, parece que lo que les interesaba era el tipo de piedra o su fracturación o que estuviera al aire y evitar desenterrarla. Tampoco parece que la pudieran o la quisieran trocear, lo que les habría permitido transportarla y construir en un terreno favorable y fértil. Parece evidente que, querían esa piedra y querían construir allí.

Lo que se concluye es que la dualidad formada por el material y el territorio proporcionaba más ventajas que inconvenientes. Desde luego, del material sabían más que el resto de la humanidad junta, pues llevaban 200.000 años viviendo en cuevas kársticas (o los que diga la antropología), mientras que desde Göbekli Tepe hasta hoy apenas han transcurrido 12.000.

¿Para qué querían esa piedra?

La evidencia es que con la piedra de esa cantera buscaban construir monolitos singulares. No paredes. Para las que bastaron los mampuestos, que había en abundancia, y así lo muestran las fotografías de cualquier parte del yacimiento. De hecho, no hay una sola losa formando parte de los muros, quiero decir, en su mismo plano vertical.

La piedra buscada la usaron en el centro de los recintos, donde pusieron dos monolitos principales, y en los muros, colocándola transversalmente, y también en losas horizontales, que permanecen sobre los bancos del recinto F (Göbekli Tepe)  y en Nevali Cori, pero, en los recintos del nivel III, han desaparecido, o no existieron (aunque si permanece la base de mampuestos de esos bancos).

Göbekli Tepe Recinto F  8800-8000 a.C

Nevali Cori. 8500 a.C. recinto con banco, pilares, losas  y pilar central.

Es claro que para la misión que pensaban abordar necesitaba un material que no cumplían los mampuestos. Fue una decisión previa, que acarreaba un diseño ¡Hace 12.000 años! porque con los mampuestos y en hábitats más generosos, se puede construir sin ningún plan previo. Luego, parece que buscaban, de antemano, espacios representativos o grandes o con determinada forma. O todo. O sea, tenían que resolver aspectos formales, constructivos y simbólicos, fuera del alcance de los mampuestos. No hay más que ver la pobreza de las paredes. Unas piedras incapaces de resistir siquiera su peso o el de unas cubiertas con tan grandes dimensiones, ni admitir revestimientos que luego pudieran pintar (y que estaban por descubrir).

LA DOBLE FUNCIÓN DE LOS MONOLITOS

De modo que quisieron hacer edificios grandes con monolitos. Y que el tipo de piedra permitiera pulirla hasta el punto de grabar imágenes que quedaran claras, nada de cosas primitivas de las de entonces, sino de  recuperar la calidad alcanzada en las cuevas.

Queda saber si quisieron hacer pilares de piedra, y aprovecharon para adornarlos, o si quisieron hacer adornos, y buscaron superficies planas y lisas. Pero, de uno u otro modo, lo que aquí nos importa es que resultaba necesario para sus intenciones disponer de piezas hechas con un tipo de piedra que admitiera ser cortada y tallada. Porque iban a necesitar muchas, muchísimas. Más de doscientas cincuenta.

LA CANTERA

Parece que la cantera de Göbekli Tepe tiene fallas horizontales y eso pudo decidirlos a elegirla, ya que esa estratificación les facilitaba la extracción, aunque no siempre con éxito, como queda explícito con las dos piezas abandonadas en la corteza de cantera. Unas veces se rompieron y otras, quizá, no pudieron separarlas de su base.

La ubicación de las canteras no fue elegida sin razón. La piedra caliza que rodea a Göbekli Tepe está formada por estratos de entre 0,60 a 1,50 m entre fallas. Usaron picos de pedernal y posiblemente también palancas y cuñas de madera. Para levantarla se buscaría la superficie de la falla. Aunque la piedra caliza en Göbekli Tepe es de buena calidad, en varios casos se rompía y dejaron pilares casi terminados abandonados.  

PROCESO DE EXTRACCIÓN SUPERFICIAL

La extracción de piezas como las abandonadas se realiza abriendo un surco a su alrededor con martillos y punteros. Si la cara inferior coincide con la falla se evita el corte inferior; en caso contrario, hay que abrir una hilera de cajas (cuñeras) para introducir madera empapada que se hincha y rompe la piedra, creando una superficie de rotura. Finalmente, si la separación es completa, se remueve la pieza con palancas, y ya sólo queda la huella del hueco.

LA REMOCIÓN DEL MONOLITO

Si la piedra está intacta (no hay grietas internas o su número no se hace crítico al apretarla con palancas), y está completamente separada de su base (por fallas o juntas), será posible removerla y transportarla hasta el asentamiento. Pero, como eso no ocurrirá en un porcentaje relevante de ellas, una vez hecho el corte para la extracción o se partirá o no se moverá ¿sólo ocurrió esto en dos de los más de 250 ejemplares? ¿Dónde están los demás intentos?

LA CANTERA ROMANA

Pues, parece claro: que  Los romanos no  fueron los primeros en explotar  la cantera de caliza  próxima a la zona.

Si nos fijamos en el escalonado casi vertical, (imagen) esos peldaños, cuyo ancho viene a ser el espesor de los pilares, se cortaron aprovechando juntas verticales, quizás diaclasas. De hecho, encima de la cantera, a la derecha en primer plano, hay bloques de ese grosor esperando a ser transportados.

Es posible (la fotografía puede ser engañosa) que no se trate de diaclasas sino de precortes romanos hechos con sierra (que no harían sino confirmar que había debilidades verticales aprovechables), aunque la rugosidad que se observa en las piezas ya extraídas no parece de herramientas sino natural. Y, si era todo tan fácil ¿por qué se empeñaron en tallar pilares en la corteza de la cantera?  Pues, no lo sé.

EL TRABAJO DE PULIDO

Puntero de piedra

Los monolitos fueron sometidos a un trabajo de pulido que dejó sus caras alisadas y con un acabado uniforme que abarcó a toda la colección.

Se podría aplanar la cara de un pilar picando la piedra sobrante poco a poco. Basta una regla (n-n ) que gire alrededor de un tronco (o varios sucesivos) ‘X’ clavados al suelo. Y, cuando se acaba una cara, se le da la vuelta al monolito de 4 a 8 t., y se empieza con otra. Y así hasta 10 caras y 250 pilares… No parece uno procedimiento muy eficaz. Para lo que sí pueden servir esas herramientas es para el desbaste de la piedra. Pero no más.

La talla de grabados, relieves y esculturas es de una dificultad y novedad asombrosa, pero, desde el punto de vista técnico, su ejecución sólo requiere punteros y martillos. Lo que a mí me ha producido verdadera incertidumbre no es eso, sino cómo lograron hacer esas superficies planas y lisas, cosa sólo al alcance de la brujería de alto nivel. No me extraña que haya trabajos rendidos a la búsqueda de extraterrestres y dioses. Además, el acabado que vemos en las zonas sin representaciones  no corresponde a la textura que dejan herramientas punzantes o cortantes por golpeo, que daría lugar a superficies picoteadas.

Los planos lisos con algunas picaduras creo que corresponden a la huella dejada por granos de mayor diámetro que saltaron al pulir la superficie.

PULIDO CON ABRASIVOS

Textura de un pilar de Göbekli Tepe.

Lo que haríamos para alisar dos superficies sería frotarlas entre sí. Si son del mismo material (dureza, abrasividad) se pulirán ambas por igual, mientras que si una es más dura desgastará a la otra más que la otra a la una. Y si se añade un abrasivo se tarda menos. De este modo, las superficies pueden llegar a quedar tan lisas como permita el tamaño del grano que forma la masa. Y si algún grano es mayor puede acabar saltando. Eso es lo que estamos viendo en Göbekli Tepe, pero no en Karahan Tepe, que no gozó de tantos conocimientos técnicos. El abrasivo natural más a mano es la sílice, o sea, la arena. Que es justo lo que nadie iría a buscar a un monte de roca caliza, o sus pedregales.

No creo que hubiera arena fina en abundancia por allí. Tuvo que usarse algo más a mano y, sobre todo, más enérgico.

Karahan Tepe, pilar T de la serpiente

Habíamos dejado caer, hace un rato, que esta gente conocía el secreto de la caliza, porque habían estado milenios viviendo dentro de ella. Luego, sabían que ese mineral reacciona con los ácidos. Por tanto, para alisar las piedras no usaron sólo abrasivos. Debieron de añadir corrosivos, o sea, ácidos. Orgánicos, claro.

CORROSIVOS ORGÁNICOS

En las cuevas, el ácido carbónico, formado con agua y anhídrido carbónico, disuelve las calizas de manera natural, bella y lenta. A nuestro propósito, ineficaz.

Los organismos vivos producen ácidos más enérgicos. Entre los animales, el más asequible es el ácido úrico, que abunda en artrópodos y excrementos de aves y reptiles. Es sólo seis veces más fuerte que el carbónico, pero almacenable en grandes cantidades.

Y, en el mundo vegetal, el ácido oxálico forma parte de la acedera y la espinaca, y su acidez es superior, en más de veinte mil veces, al úrico. Hoy se emplea para pulir suelos, por algo será. Además, con el calcio forma arenillas de oxalato cálcico que añaden a la química el efecto físico de la abrasión.

Alguien puede pensar que negar el legado tecnológico de visitantes estelares es negar la evidencia. Llamarme  luser , pero prefiero  apostar por aquellos brujos  que aunque mediocres,  claramente también eran resolutivos.

Me vuelve a surgir la duda sobre si querían construir monolitos que luego decoraron, o si querían dibujar, y buscaron y pulieron las piedras que se lo iban a permitir. Porque, al igual que sus abuelos elegían los bultos de las cuevas para dar verosimilitud a sus bichos , puede que ellos necesitaran de nuevos lienzos para resaltar bien sus grabados, y eso no lo proporciona la pared de mampuestos. Y las paredes rectas hechas de adobes y revestidas de cal o yeso estaban a dos mil años de distancia.

LAS HERRAMIENTAS PULIDORAS

Quizá sea momento de preguntarnos qué explicación pueda darse a las arañas, escorpiones, serpientes, grullas y buitres que acompañan a los mamíferos en los monolitos, cuando antes eran sólo éstos (uros, bisontes, ciervos…) los representados en las cavernas como muestra de agradecimiento por darnos su carne. Un posible, puede que sea porque tenemos por costumbre (los humanos) de dejar constancia de nuestras herramientas de trabajo (y de alimento).

Volviendo a las herramientas que pudieron dejar grabadas, hay un pilar con tres artilugios, a veces descritos como bolsos. Debajo, unos ramilletes de apariencia vegetal y también varias aves, un alacrán y un lagarto. En México, vemos otro ‘bolso’ en la mano de un personaje calmoso, trabajando pacientemente, mientras espera la llegada de algún rayo verde. Y lo de encima ¿es un taparrabos, o tiras de cuero embadurnadas serrando piedra? (No me hagáis caso). En el proceso de pulido hay que ejercer presión, cosa que no insinúa nuestro calmoso personaje. En todo caso, este cepillo pulidor, con abrasivos y corrosivos, va a ser necesario para los relieves, como veremos luego.

PRESIÓN Y BANCO DE TRABAJO

Supongamos que el peso y tamaño de los monolitos fuera asequible y que se pudieran coger con la mano ¿No frotaríamos uno contra otro para pulirlos y que sus caras quedaran planas a la vez?

Maqueta de un desbastador de ariete (cortesía Pescanova Engines)
Göbekli Tepe. Recinto C.

No sé cuál pueda ser su rozamiento cuando se añade una pasta espesa en medio, pero yo diría que bajo. Y eso permitiría mover una piedra sobre otra.

A fin de cuentas, la necesidad aguza la mente de quien opera. Pero al mover un monolito sobre otro se corre el riesgo de que se caiga y se rompa, y eso lleva a pensar que no lo hicieron más allá de la primera vez. Pero si atendemos al recinto E, tiene suelo de roca, liso ¿y pulido? Al igual que los recintos C y D  ¿hace falta decir cuál fue el banco de trabajo? Además, la presión para garantizar el desgaste la provee el enorme peso. Esa maniobra sería sencilla y eficaz, luego posiblemente cierta, ya que ésta es la primera condición para que un proceso sea verosímil.

ESCULTURAS, NO GRABADOS

El posible procedimiento de pulido está zanjado. Pero ahora queda la labor escultórica. Hemos traído la piedra de la cantera, hemos desbastado sus bultos con martillos, mazas, picos y punteros, y la hemos pasado por la pulidora hasta dejarla lisa. Muy bien, ya podemos grabar… pero no podremos hacer relieves, ya que sobresalen del plano general, a lo sumo haríamos huecograbados.

Tras ese hipotético pulido inicial debió de ser necesario un trabajo escultórico para tallar relieves, que afectó a los milímetros finales. Los punteros valen para encajar las figuras, y luego usarían los cepillos anteriores  o raedoras de obsidiana para desgastar el plano de fondo y que resaltase la figura.

 Pero, si dieron con el león oculto dentro de la piedra, ¿Vamos a enseñarles algo que no supieran?

LOS PEDESTALES DE LOS PILARES Y LA OSA MAYOR

Los recintos pulidos muestran una cosa realmente extraña: los pedestales en los que encastran los pilares centrales son la misma roca, o sea, el suelo está rebajado una altura significativa , y esto no lo causa el desgaste del supuesto pulido.

Recinto D  pilar p18D

Observemos una casualidad: esa bajada de cota, esa altura perdida, viene a coincidir con el grueso del pilar . ¿Y si extrajeron de ahí mismo los monolitos del recinto para evitar el transporte, dejando el pedestal ya hecho para insertar el pilar?

LOS TALADROS Y LA GOTA MALAYA

Algunos de los útiles que el hombre elaboró, sólo pudieron surgir después de una precisa observación del comportamiento y propiedades de los materiales que tenía a su alcance. 

Para completar el análisis de este capítulo, incluyo en primer lugar las labores que creo necesarias para realizar taladros con la perfección que muestran. Una vez establecida la hipótesis de la eficacia de la corrosión, el proceso es sencillo: una fase inicial con puntero para abrir boca y una fase final con estacas embadurnadas del diámetro deseado, y por rotación se va regularizando el tubo hasta completarlo ¿Para qué servían? Lo ignoro completamente. Finalmente, hay un picoteado en la cara superior de diversas piezas que ha supuesto múltiples conjeturas. Cabe que sea para mejorar el agarre para que apoyara una obra de fábrica o un dintel, aun que el mortero no existiese como tal, puede que compuestos aglomerados de grava y asfalto aportasen las propiedades requeridas.

Este conjunto ha estado enterrado durante milenios, y bajo un relleno que ha calado agua de lluvia que ha percutido permanente en cada punto. Yo creo que se trata de la ‘gota malaya’.

Recinto B y puerta de un paso.

Hay una objeción: la pieza (que llaman ‘puerta”)del recinto B estaba bajo muchos metros de tierra, por lo que no se ha visto afectada, pero, por sembrar la duda, la gran ‘puerta doble’ (de 3 m) tiene marcas en el cerco pero bien lisa la explanada de los animales, que sólo está una cuarta más abajo (¿23 cm?).

Puerta doble

El Recinto C de Göbekli Tepe

El recinto C contiene varios círculos concéntricos, con un diámetro total de más de 30 metros y un gran pozo de saqueo que afectó los pilares centrales. Sus secciones superiores fueron rotas a golpes, en fragmentos de pesos de varios centenares de kilos que se hallaron en el relleno del pozo, pero esta destrucción permitió la excavación del piso del recinto sobre un área extendida a diferencia de los recintos A, B y D, ya que carecían de los pilares altos, aislados y de colocación inestable y peligrosa. Por otro lado, además de alcanzar el piso, las esperanzas más osadas se convirtieron en realidad. Se había especulado si este recinto podría haber llegado a la roca viva, ya que estaba a más profundidad que las demás estructuras de Göbekli Tepe. En efecto, se verificó que no poseía un piso terrazo como el Recinto B, sino que la misma roca servía de fondo.

Aspecto idealizado del recinto C y del recinto D en su proceso construcción.

En su construcción este piso de roca fue trabajado de modo cuidadoso para lograr una superficie plana y lisa. A modo del denominado Templo Rocoso, ubicado en la meseta occidental y que se tratará luego (que fue documentado y descrito ya en la primera temporada de 1995 y que se encontraba casi sin cobertura de sedimentos),

el Recinto C mostró, además de dicha superficie, otro elemento «arquitectónico» tallado en la roca. Ambos pilares centrales estaban erguidos sobre sendos pedestales que miden unos 30 centímetros de altura respecto del piso, pero, en vez de tener una forma ovalada como los del Templo Rocoso, son trapezoidales. Hacia el centro de la superficie del pedestal había una sección hundida en forma rectangular, a modo de caja, que servía para el anclaje del pilar. Por la destrucción mencionada, el pie del fuste del Pilar Central p37C fue arrancado de su anclaje en el pedestal y se había inclinado hacia el oeste. En su cara ventral que, de acuerdo con la orientación de los recintos A, B y D miraba hacia el sureste, se aplicó el acostumbrado relieve plano en forma de esclavina. Sobre la cara sur del fuste orientada hacia abajo y hacia el centro del recinto se reconoció un relieve, pese a la visibilidad muy reducida causada por la inclinación de su caída. Se trata de un zorro de grandes dimensiones y muy bien conservado. El pie del fuste del Pilar Central oriental p31C resistió la furia destructiva de la que fue objeto el Recinto C. Fue encontrado en su anclaje original en el pedestal rocoso, de donde se alza aún con 2 metros de altura conservada. El Pilar p31C es inmenso: tiene un espesor de 0,60 metros y un ancho de 1,80 metros; su altura original, reconstruida por los fragmentos, alcanzó más de 5 metros. En la cara ventral del pilar orientada hacia el sureste se encuentra también la esclavina que corresponde a su contraparte occidental. En la cara derecha del pie del fuste aún in situ, dirigida hacia el centro del recinto, se reconoce un relieve plano pese a las notables destrucciones. La línea del dorso, la cola y las patas traseras de un animal se conservaban intactas. Gracias a posibilidades de comparación con representaciones respectivas en otros pilares, se ha podido determinar la figura de un toro, a pesar de que la cabeza no se ha preservado. Los demás pilares se distribuyen sobre dos círculos de muros.

En el círculo interior se aprecian 11 pilares, mientras que en el segundo aparecen siete de ellos. Al contar otro pilar aún escondido en el muro del perfil se puede afirmar, con gran probabilidad, de que un total de 12 de ellos formaban el círculo interior.

Al segundo círculo se agregarán algunos pilares cuando se efectúen las excavaciones correspondientes, ya que el recinto no se ha descubierto del todo, por lo que resulta imposible calcular su número definitivo.

También queda por aclarar si existen pilares en el tercer y cuarto círculos cuyos muros correspondientes aparecen en la parte occidental del recinto. La lista de los motivos lleva a un resultado claro: las serpientes, que suelen ser frecuentes en otros recintos, no se registran en el Recinto C, y tampoco los zorros aparecen con frecuencia; en cambio, los patos y los jabalíes machos constituyen representaciones comunes.

Las representaciones y esculturas de jabalíes predominan en las imágenes del Recinto C. El pilar p12C, por ejemplo, tiene una representación muy bonita de un jabalí con dientes caninos pronunciados. Junto a esta representación se encontró una escultura de un jabalí, obviamente depositada allí durante el relleno. Junto a uno de los pilares centrales del Recinto C se encontró otra deposición de una escultura de jabalí, esta vez junto con placas de piedra. La lista continúa con muchos más ejemplos, ya que la mayoría de las esculturas de jabalí descubiertas en Göbekli Tepe son del Recinto C. La riqueza de las representaciones y esculturas de jabalíes insinúa una preocupación especial de los constructores de ese círculo de piedra con el jabalí.

 Como otros recintos también cuentan con una especie animal dominante, existe la posibilidad de que estemos tratando con animales emblemáticos o totémicos. Pero no todas las representaciones son simplemente de carácter “emblemático”. Parece que de algún modo también cuentan una historia. Existen elementos narrativos en la iconografía de Göbekli Tepe. Por ejemplo, en la parte frontal del pilar p20D vemos una serpiente que se mueve hacia un uro. El cuerpo de los uros se ve de lado, la cabeza desde arriba. La posición de la cabeza, bajada para atacar, podría ser una defensa inútil para la serpiente. Las piernas de los uros se muestran extrañamente flexionadas, lo que podría indicar su derrota y su muerte cercana. Al igual que el tamaño de la serpiente, que se representa considerablemente más grande que los uros.

Otro par de animales a los que podría aplicarse ese tipo de “lectura” metafórica son los jabalíes y los depredadores gruñones. Ambos se representan con frecuencia en Göbekli Tepe, y de una manera muy estandarizada. Uno no puede dejar de notar el énfasis que las representaciones ponen en las partes peligrosas de estos animales, especialmente en sus dientes. De especial interés para comprender al menos un aspecto del significado de estas imágenes es el Pilar p27C. En su eje hay un alto relieve de un depredador que se mueve hacia abajo. Tanto el animal como el pilar están hechos de una sola pieza. Debajo del depredador, se agregó una representación mucho más pequeña de un jabalí en relieve plano. La elección de diferentes técnicas para las imágenes puede no ser una coincidencia. El pequeño jabalí parece estar acostado de lado, el depredador se mueve hacia él. Una posible interpretación sería, de nuevo, una escena de caza.

En este punto, se debe mencionar otro aspecto del Anexo C. Es el único recinto hasta ahora, donde al menos durante una fase del edificio se pudo descubrir una situación de entrada despejada (luego bloqueada por una pared). 

El supuesto camino de entrada está formado por dos muros que se bifurcan casi de forma rectangular hacia el sur y que corren casi paralelos entre sí. Las paredes están hechas de piedras notablemente enormes que están trabajadas en todos los lados. Como una barrera, una enorme losa de piedra sobresale por este pasaje. La losa no se ha conservado por completo, sin embargo, se puede decir que una vez se le dotó de una abertura central cerrada por un engaste de piedra, de la que aún se conservan dos capas. En el lado sur de la losa, mirando lejos del Recinto C y hacia el visitante, hay un relieve de un jabalí acostado de espaldas debajo de la abertura del orificio de la puerta. La piedra de ojo de buey en relieve va acompañada de otro elemento constructivo. Al principio, frente a la piedra de la portilla, se pudo reconocer la escultura plásticamente tallada de una fuerte bestia de presa con la boca bien abierta. No se puede decidir si es un león o un oso. A solo 80 cm de distancia, encontramos una contraparte similar cuya cabeza probablemente esculpida, sin embargo, había sido cortada y se había perdido. Cuando prosiguió la excavación, se hizo evidente que la segunda columna oriental, junto con la contraparte occidental, pertenecían a un objeto gigantesco y monolítico en forma de U. 

Piedra en U en la entrada del Recinto C.

Evidentemente, junto con la losa de ojo de buey, marcaba la entrada del Recinto C. No se puede decidir si es un león o un oso. A solo 80 cm de distancia, encontramos una contraparte similar cuya cabeza probablemente esculpida, sin embargo, había sido cortada y se había perdido. Cuando prosiguió la excavación, se hizo evidente que la segunda columna oriental, junto con la contraparte occidental, pertenecían a un objeto gigantesco y monolítico en forma de U. Evidentemente, junto con la losa de ojo de buey, marcaba la entrada del Recinto C. No se puede decidir si es un león o un oso. A solo 80 cm de distancia, encontramos una contraparte similar cuya cabeza probablemente esculpida, sin embargo, había sido cortada y se había perdido. Cuando prosiguió la excavación, se hizo evidente que la segunda columna oriental, junto con la contraparte occidental, pertenecían a un objeto gigantesco y monolítico en forma de U. Evidentemente, junto con la losa de ojo de buey, marcaba la entrada del Recinto C.

Entonces, el escenario del Pilar p27C se repite de alguna manera en la misma entrada del círculo de piedra. No solo se muestra un jabalí en relieve plano y depredadores tridimensionales, esta vez el jabalí también se acuesta boca arriba. Pero, ¿cuál podría ser el significado de esto? O, dicho de manera más directa, ¿por qué retrataría a un animal presuntamente importante para la identidad de su grupo en una condición desafortunada? Alguna explicación podría provenir de los depredadores aquí. A menudo también se representan en condiciones desfavorables con sus costillas claramente sobresaliendo, como también en el Pilar p27C. Se conocen imágenes de ese tipo de otros contextos y sitios en el Neolítico del Cercano Oriente y más allá. Podrían reflejar un simbolismo dual de la vida y la muerte, la interacción y correlación de ambos principios. Esto encajaría con el carácter general de los recintos. Sus vidas útiles incluían el entierro, al igual que los hallazgos de fragmentos de cráneo con marcas de corte dentro del relleno. La muerte y el renacimiento simbólicos son características importantes de los ritos de iniciación, como por ejemplo las ceremonias de iniciación. Las imágenes podrían así abrir un camino hacia una comprensión más profunda de las funciones de los recintos de Göbekli Tepe. Abundante fuente de alimento para el pensamiento futuro.

Plano del recinto C con situación de entrada, escalera que posiblemente conduzca a “dromos”

  • p37C Pilar central occidental; esclavina y un zorro.
  • p35C Pilar central oriental; esclavina y un toro. Pilares en el círculo interior
  • p13C Solo se reconoce la cabecera del pilar; hasta el momento no han aparecido relieves.
  • p24C Sin esclavina; un zorro (inciso).
  • p26C Sin esclavina; un jabalí macho.
  • p27C Esclavina, un jabalí macho, una liebre y un animal depredador (en altorrelieve).
  • p28C Esclavina, un jabalí macho y dos símbolos abstractos.
  • p29C Esclavina, relieve removido por picadas, probablemente un jabalí macho.
  • p36C Sin esclavina; hasta ahora sin relieves.
  • p39C Solo se observa la cabecera del pilar; hasta el momento no aparecen relieves.
  • p40C Solo se ve la cabecera del pilar; hasta ahora sin relieves.
  • p46C Sin esclavina; hasta el momento no se observan relieves.
  • p47C Sin esclavina; hasta ahora no presenta relieves. Un duodécimo pilar se encuentra, probablemente, en el perfil del segundo círculo.
  • p11C Esclavina y un animal depredador.
  • p12C Esclavina, cinco patos, una estructura reticular, un jabalí macho y un zorro.
  • p23C Esclavina, tres patos y un jabalí macho.
  • p25C Sin esclavina; un jabalí macho.
  • p40C Solo se ve la cabecera del pilar; hasta ahora no han aparecido relieves.
  • p44C Esclavina; hasta el momento no presenta relieves adicionales.
  • p45C Solo se ve la cabecera del pilar; hasta ahora no hay relieves visibles.