Caza por persistencia.

Hay un factor que posiblemente favoreció la expansión y el éxito de Homo sapiens y que observamos extrapolando los métodos de caza de algunas sociedades de cazadores y recolectores actuales, como por ejemplo los bosquimanos; podemos suponer que los primeros humanos modernos practicaban lo que se conoce como Caza de Persistencia, que consiste en perseguir a la presa hasta que ésta se agota y cae exhausta, momento que se aprovecha para dar muerte al animal.
Por ejemplo, durante una cacería de persistencia a un kudu o a un antílope, no se le tira lanzas desde larga distancia, un cometido casi imposible dada la agilidad y rapidez de unos animales con grandes cornamentas que pueden dar saltos hasta de 2 metros de altura.
Los bosquimanos salen en busca de su presa en las horas más calurosas del mediodía. Dependiendo de las condiciones especificas, el cazador perseguirá al elegido antílope durante 5 horas o más en un recorrido aproximado de unos 25 kilómetros, hasta que el animal cae agotado,  ya que las presas necesitan jadear para refrescarse, algo que no pueden hacer mientras corren a toda velocidad, por lo tanto necesitan detenerse a refrescarse, lo que permite a los cazadores darles alcance.

En esta estrategia de caza por persistencia la pérdida de vello corporal y sudar con las glándulas de todo el cuerpo, nos permite refrescarnos mucho mejor que la mayor parte de los animales. el eficaz sistema de refrigeración de los humanos implica que podemos cazar durante el día, cuando los grandes depredadores como los leones o los leopardos suelen estar descansando;  cazan de noche precisamente para evitar el sobrecalentamiento.

Con más de un reparo se puede aceptar que un cazador con un suministro de agua  y con altas temperaturas puede alcanzar  a realizar una gesta semejante. Mas difícil se plantea la cacería en un clima más tibio que el del Serengueti. También es cierto que cuatro cazadores bien coordinados pueden conseguir que el animal a abatir realice su huida realizando un amplio circulo de forma que los perseguidores se limiten a realizar una serie de relevos. Las probabilidades de éxito serian proporcionales al numero de cazadores que participasen en la cacería.

 

 

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Sobre la medicina Kaabolo en el neolítico y su difusión al resto de pueblos.

Si no estás dispuesto a revelar tus secretos nadie va a confiarte los suyos.

viejoguancheEn mi tiempo La salud de las personas era un aspecto de la vida que entrañaba múltiples incógnitas. Aunque es fácil asimilar que tras sufrir un accidente, un hueso roto puede recolocarse y con el tiempo suficiente repararse; otras muchas dolencias, difícilmente tenían explicación sobre su origen y tratamiento. Encontrar respuestas era parte fundamental de la misión que todos aceptaban como propia.

Los enfermos  eran expuestos en la plaza  y esperaban pacientemente a que alguien se interesase por su dolencia. Brujos, chamanes, curanderos y sanadores pululaban libremente  ofreciendo remedios, consejos y debatiendo entre ellos sobre que tratamiento de los propuestos era mejor. Con este método, dolencias musculares o infecciones leves eran rápidamente diagnosticadas y tratadas.

Las plazas estaban abiertas a los habitantes locales y a los visitantes, siendo inevitable que algún embaucador también probase suerte. Pero; desprovisto de algún tipo de prestigio respecto de sus aptitudes, difícilmente conseguía engañar a nadie. Lo cierto es que incluso de los que su única virtud reconocida era su facilidad de palabra (charlatanes) acababan por aprender los fundamentos más elementales de las técnicas de sanación y solían acabar siendo elementos útiles como intermediarios de ideas y remedios entre sanitarios pues es un hecho que la capacidad de adquirir  conocimiento y la de transmitirlo a los demás no siempre van ligados.

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Vista del proyecto de hospital y observatorio. Los espacios para el diálogo e intercambio de conocimientos se revelan como imprescindibles para  la implantación de una cultura que si bien vivía cerrada en sí misma era en muchos aspectos permeable con el exterior.

 

En un nivel superior de sanadores se encontraban aquellos que disponían de un gran prestigio reconocido por todos. Mientras que el pago por los servicios prestados en los estratos básicos consistía en un pago en especies. En los superiores no se acostumbraba a exigir pago alguno por parte del paciente. Entre los sanadores se establecía una especie de comercio basado en el trueque  semillas y plantas medicinales de todo tipo.  En el caso de las plantas fuesen desconocidas, el visitante aportaba muestras de los fármacos que eran propios de su tierra  y describía sus propiedades. El visitante/proveedor también podía transportar grandes cantidades de plantas medicinales ya conocidas, de las que una parte eran almacenadas y otras redistribuidas entre los sanadores que las solicitaban. El proveedor recibía nuevos remedios farmacológicos y era instruido en el uso y cultivo de las plantas que le eran confiadas. El sanador (chaman, brujo, curandero) regresaba a su poblado con nuevos conocimientos y medicamentos para atender a su clan.

El hecho de que conocedores y especialistas se concentrasen en una misma plaza permitía que  los chamanes expertos en botánica intercambiaran puntos de vista con los curanderos que aliviaban distensiones musculares o inmovilizaban huesos rotos y estos con los brujos que atacaban calenturas y dolores internos del cuerpo. Por encima de todos ellos estaban los que defino como sacerdotes sanadores que tendrían a su disposición miles de años conocimiento acumulado. Lógicamente disponían de bibliotecas en las que se concentraba todo el saber de sus antepasados.

Ante la cuestión que de inmediato se formulara el lector; aclarar que ese conocimiento nunca era revelado a profanos. Por poner un ejemplo  los habitantes de Al-Kaabilia eran orientados sobre la importancia de la higiene y crecían con normas de comportamiento  que sin necesidad de entender su finalidad asumían como parte de su identidad cultural. Mientras que difícilmente se podía imponer un comportamiento en particular a una población extranjera si este no  iba acompañado de una explicación muy convincente del porqué de cada una de las normas que se pretendiesen transmitir. En consecuencia evitar comer ciertas partes de la caza o alimentos próximos a entrar en descomposición o contaminados requería que la población poseyese una serie de conocimientos que los jerarcas de Al-Kaabilia no consideraban que ceder ese tipo de conocimientos facilitase de algún modo la obtención sus objetivos.

EXODO. El transito de la primera civilización a la actual.

Novela Al-Kaabilia. Desde mi ignorancia tengo la sensación que culturalmente nada de lo que pueda venir del Sur tiene alguna trascendencia si lo enfrentamos a los brillos de de todo lo que procede del Norte.

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El hombre lleva  190.000  años pateando la tierra atado de pies y manos pues según parece los recursos de medio continente (África) no son suficientes para su desarrollo y solo cuando el clima de la mitad norte del globo se suaviza se inicia un ascenso demográfico y cultural meteórico.  

Me cuesta poco llegar a la conclusión de que indudablemente existió un sinfín de civilizaciones que simplemente no perdieron “el Norte”. Me refiero a civilizaciones  quizás compuestas por pequeños núcleos humanos pero  interconectados unos con otros que comprendían el sentido natural de la colectividad, que no eran educados en el pensamiento de que aquel individuo que resulta ser más listo y más fuerte debe ser necesariamente quien decidida el destino del resto del grupo.

Por supuesto que a día de hoy cualquiera que lea estas reflexiones le parecerán  absurdas, ya que se requeriría un método de educación y de organización del pensamiento muy evolucionado al que por cierto a nuestra sociedad todavía le quedan muchas generaciones para llevar a la práctica, lo que a día de hoy tan solo es un rumor redundante en nuestras conciencias.

No me cabe duda que si de algo estuvieron sobradas esas civilizaciones hipotéticas es que en comparación con la occidental, dispusieron de todo el tiempo del universo  para pensar ensayar y corregir cada paso que decidieron dar en una u otra dirección.

Quizás, y solo es una especulación “al vuelo” fueron los disidentes aquellos que no encajaban en una organización basada en objetivos comunitarios y no en el crecimiento individual.  Aquellos que a pesar de tener una inteligencia superior a la media no encontraban apoyo por el hecho probable de que beneficiase  a algún miembro del grupo, pero perjudicaba o simplemente no aportaba nada al resto la sociedad.

Quizás fueron estos los que decidieron probar suerte dirigiéndose al norte llevándose consigo los conocimientos a cumulados durante miles de años. Sin más reglas que las suyas propias.

lobos-wallstreet3-aSomos el fruto de nuestros propios errores. Quizás a nivel individual no seamos responsables de nada. Podemos alegar que conocemos cual es la opción correcta  pero que la toma de decisiones no nos está permitida pues son los listos y los fuertes quien deciden por nosotros. Estoy seguro que existió un tiempo en que todos éramos felices, y alguien nos convenció para seguirlo, convenciéndonos de lo desgraciados que eramos.

Nota: Para los adaptados. Mi reconocimiento de que estos tambien son tiempos felices si aplicamos la suficiente perspectiva frente a los que probablemente están por llegar.

La revolución neolítica.

Gordon Childe. Australiano afincado en Gran Bretaña, fue uno de los arqueólogos más influyentes del siglo pasado. Gracias a su gran capacidad de síntesis, interrelacionaba los datos inconexos de sus co­legas proponiendo nuevos métodos de interpretación de la prehistoria basados en el materialismo histórico. También propuso nuevos conceptos, el más famoso de ellos, acuñado en la década de 1920, el de «revolución neolítica». Bajo su punto de vista, la revolución neolítica fue un acontecimiento de vital importancia: «el más grande en la historia de la humanidad, después del dominio del fuego».

CHIVATEROS03Su pensamiento del inicio de la historia del hombre podría resumirse más o menos así: Homo sapiens aparece en escena hace alrededor de 200.000 años. Durante los milenios que siguieron hubo, por lo general, muy pocos cambios y la especie siguió organizada en pequeños grupos de forrajeadores nómadas. Entonces tuvo lugar la revolución neolítica, que supuso «un cambio radical, cargado de consecuencias revolucionarias para el conjunto de la especie». En un súbito destello de inspiración, parte de la humanidad dejó atrás el forrajeo y adoptó la agricultura. Este hecho, trajo consigo nuevas transformaciones. Para cuidar los campos, nuestros ancestros tuvieron que dejar de desplazarse y se asentaron en poblados permanentes, donde desarrollaron nuevos utensilios e inventaron la cerámica.

De todos los aspectos de la revolución, la agricultura fue el más importante. Durante miles de años, hombres y mujeres provistos de útiles de piedra habían recorrido los campos en busca de espigas de gramíneas silvestres, que cortaban y se llevaban a casa. Aunque es posible que aquellos grupos cuidaran y protegieran los campos donde crecían esas espigas, las plantas seguían siendo silvestres. El trigo y la cebada silvestres, a diferencia de las variedades domésticas, producen semillas que caen de la planta en cuanto están maduras, lo que hace casi imposible la recolección del grano en su grado óptimo de maduración.

Es razonable pensar que aquella espiga menos eficientes a la hora de esparcir sus semillas conforme iban madurando fue la que el hombre tuvo ocasión de recolectar y llevar al poblado sin desgranarse por el camino, en cantidades suficientes para su posterior cultivo.

No fue el hombre quien con su inteligencia seleccionó los mejores frutos sino que fue el fruto quien utilizó al hombre para perpetuarse de acuerdo al orden natural que rige la biología.

Desde el punto de vista genético, la verdadera agricultura de los cereales comenzó sólo cuando el hombre empezó a plantar extensas áreas nuevas con variedades mutadas ¿seleccionadas?, que no dispersaban las semillas maduras. Así aparecieron campos de trigo y de cebada domésticos que, por decirlo de algún modo, «esperaban» a que los agricultores cosecharan el grano.

En lugar de recorrer el entorno en busca de alimento, nuestros antepasados ya podían producir todo lo que necesitaban donde les hacía falta, lo que les permitió vivir juntos en grupos más grandes. Sólo después de la revolución, pero de forma inmediata, nuestra especie empezó a multiplicarse con verdadera rapidez. En esas sociedades repentinamente más numerosas, era más fácil intercambiar ideas, y las innovaciones tecnológicas y sociales empezaron a sucederse a ritmo acelerado. Florecieron la religión y el arte, signos distintivos de la civilización.

La revolución neolítica se produjo por primera vez en el Creciente Fértil, el arco de territorio que se curva hacia el nordeste, desde Gaza hasta el sur de Turquía, y La hstoria empieza en sumersigue hacia el sudeste, hasta el actual Iraq. Delimitado al sur por el desierto de Siria y al norte por las montañas de Turquía, es una franja de clima templado entre ambientes inhóspitos. Su extremo meridional es la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, en el sur de Iraq, el lugar donde floreció el reino de Sumer, hacia 4000 a.C. En la época de Childe, la mayoría de los investigadores consideraba que Sumer representaba el inicio de la civilización. El arqueólogo Samuel Noah Kramer recogió esa argumentación en la década de 1950 en su obra La historia empieza en Sumer. Pero incluso antes de que acabara el libro, la hipótesis ya estaba siendo cuestionada por nuevos hallazgos en el otro extremo del Creciente Fértil, el occidental. Allí, en el Levante mediterráneo (área que hoy abarca Israel, los territorios palestinos, Líbano, Jordania y el oeste de Siria), los arqueólogos habían descubierto asentamientos que se remontaban al año 13.000 a.C.

Efectos evolutivos de la glaciación

Cuando el Yin llega a su extremo, surge espontáneamente el Yang como un punto de luz dentro del Yin. (Proverbio taoísta).

El universo es el fruto de dos fuerzas extremas: el hielo cósmico y el fuego . (Hans Hörbiger)

Esta cosmogonía está relacionada con mitologías como la: Germánica (hielo/fuego), Maniquea (oscuridad/luz), Gnóstica (materia/espíritu), Taoísta (Yin/Yang)

El universo se concibe como un campo de batalla en el que  fuerzas antagónicas combaten, interactúan, se repelen, se atraen y neutralizan ,  llegando a crear aunque inestable una cierta hegemonía,  que no es más que una representación  de la clave de la vida.

Las tradiciones antiguas asociaban lo celeste con lo masculino y lo terrestre con lo femenino. La balanza de hielo-fuego ha ido cambiando en nuestro planeta a lo largo de su historia geológica. Durante el periodo Criogénico (hace 850-630 millones de años) los glaciares llegaron a los trópicos y probablemente todo el planeta era como una inmensa bola de nieve que brillaba intensamente reflejando la luz del sol breves periodos interglaciares.

periodocriogenicoRespecto el aspecto que debió haber tenido nuestro planeta durante el periodo Criogénico, La capa de hielo medía aproximadamente 1 km de grosor en las costas (mucho más en el interior continental). Las temperaturas en todo el planeta no superaban los -40º, no existía agua en forma líquida o gaseosa y las únicas nubes eran de origen volcánico, ya que cualquier posible humedad había sido congelada. Toda la luz solar era reflejada hacia el espacio por el hielo y la nieve. Después de esta aparente victoria del hielo, en la que murieron la mayor parte de seres vivos, las condiciones reverdecieron, el hielo se fundió y tuvo lugar la llamada “explosión cámbrica”, un estallido de biodiversidad durante el cual aparecieron los primeros animales acuáticos (cnidarias, seres gelatinosos como las anémonas, los pólipos y las medusas). Poco después, la tierra firme sería colonizada por los primeros invertebrados terrestres.

Actualmente nos encontramos en el Holoceno, un periodo interglaciar que comenzó hace unos 12.000 años con el fin de la glaciación de Würm. Los glaciares se encuentran en retroceso, pero no hay motivo para pensar que el hielo no volverá a avanzar, ya que ésa ha sido la tónica durante todo el Cuaternario.

Lo que plantea el presente artículo en lo referente a las ofensivas del hielo, es su papel evolutivo sobre el ser humano.

Del mismo modo que el negro Yin siempre alumbra un punto de blanco Yang en lo más profundo, el frío, el hielo y la oscuridad han tendido a forjar razas humanas de luz y de fuego.

¿Mejoró el hielo a la humanidad?

En los climas cálidos, el sustento diario no es difícil de conseguir. Darle una patada a un cocotero, arrancar un tubérculo, recoger unas nueces y cazar animales de tamaño modesto, no supone un estímulo evolutivo demasiado grande. Entre los cazadores-recolectores de las zonas calurosas del planeta, hay mucho tiempo libre la vida es en cierto modo contemplativa. Sin embargo, en las proximidades del frente glacial, en Europa y en Siberia, las condiciones de vida eran muy distintas y no perdonaban la más mínima negligencia. Miles de individuos debieron morir de hipotermia y con los miembros gangrenados por el frío. Las comunidades humanas supervivientes se vieron obligadas a adaptarse renovando su código genético, o perecer

estepa koolNos enfrentamos  a dos modos de concebir la existencia humana claramente irreconciliables. Lejos de provocar un estancamiento de la evolución, la glaciación favoreció la diversidad y las mutaciones en el genoma humano, especialmente en las zonas más expuestas a los efectos del hielo.

En los climas templados, los débiles pueden subsistir, ya que la oferta de productos vegetales es muy abundante y la recolección no es una actividad física y psicológicamente demandante. Pero en los climas fríos, debido a la escasez de alimentos vegetales y la necesidad de cazar y abrigarse, aquel que no sea fuerte e ingenioso, muere.

En un clima frío es imposible sentarse en el suelo con un taparrabos y pasarse horas y horas viendo el aire pasar; impera la acción, la voluntad humana. El comportamiento depredador y el deseo de vivir se ven intensamente estimulados.

Dejando a un lado aquellos que por disfrutar de un clima ideal carecen de otro aliciente que ver salir el Sol cada mañana, nos centraremos en el concepto del Animal/hombre.

En las tundras y estepas de Europa y Asia Central, no había mucha disponibilidad de productos vegetales, lo que había era inmensos mamíferos (mamuts, bisontes, uros, etc.) que constituían una caza excelente para aquel capaz de cazarlos. Por otro lado, el frío tiende a impedir toda fermentación, a su vez necesaria para poder procesar grandes cantidades de alimentos vegetales. El consumo de productos animales cocinados tuvo un papel determinante en la evolución de la raza humana. Los enormes avances evolutivos hechos gracias al aumento del consumo de alimentos animales en la dieta, son un efecto directísimo del frío extremo que Obliga a cazar. Y cuando digo que “obliga a cazar”, me refiero no sólo a todas las cualidades estratégicas y paramilitares seleccionadas por la caza, sino también a que se adquirió una psicología de ir a arrebatar por la fuerza lo que se necesitaba para vivir: una forma de vida basada en la iniciativa y la depredación. Así como en climas meridionales la tierra era tan abundante que en cierto modo estaba todo hecho, en el Norte el pan de cada día no crecía en los árboles (literalmente), sino que era necesario superar pruebas muy arduas para acceder a el. Esto tiene una contrapartida moderna, según la cual las sociedades tropicales tienden a esperar “vivir de rentas”, que alguien (generalmente el Estado o el azar) les dé gratuitamente lo que necesitan, mientras que las sociedades nórdicas tienen una mentalidad según la cual hay que trabajar y sacrificarse para merecer vivir.

Desde el punto de vista opuesto podría alegarse que Lo que la propia naturaleza pone a disposición del hombre debería ser suficiente para vivir en plenitud y que el error consiste en la acumulación compulsiva de más recursos de lo que  te corresponden, aún a costa de perjudicar gravemente a “otros”.

El frío promueve la formación de comunidades reproductivas aisladas. Una glaciación es una dura prueba para la ramificación y diversificación de la especie, ya que los hielos tienden a aislar comunidades humanas en bolsas geográficas. Estas bolsas, cercadas por glaciares montañosos y por el casquete polar, fueron verdaderos calderos de transformación genética y alquimia evolutiva, puesto que estas ramas genéticas endogámicas eran más proclives al retroceso evolutivo que a su avance. Sin duda miles de núcleos humanos desaparecieron por la falta de una diversidad genética “adecuada”. No cabe duda que aquellos que sí superaron este hándicap salieron muy preparados para defender su modo de entender la existencia.

Los inviernos despiadados obligan a planificar, a pensar en el futuro y a anticiparse a los acontecimientos (por ejemplo en lo que respecta al almacenamiento y administración de víveres), a desarrollar una mayor comprensión del mundo que rodea al hombre, a acumular conocimientos vitales en forma de tradiciones perdurables, a no relajarse ante la bonanza y a buscar el beneficio común a largo plazo (alianzas)  antes que la gratificación individual inmediata. Por todos estos motivos, las cualidades que sin duda resultaron más potenciadas en los territorios más afectados por la glaciación fueron la astucia, la disciplina, la sencillez, el altruismo, la dureza y la fuerza de voluntad.

El poder del conocimiento. (ficción Prehistorica)

El hombre de neandertal no era ese ser brutal  que muchos tienen iconizado  en su mente. Estaba adaptado al medio  en el que vivía. Tenía la capacidad de hablar pero era un don que no desarrollo como lo hizo el hombre moderno. Su lenguaje era gestual, la música y la danza poseían matices que eran más valorados que el habla,  que solo tenía utilidad en la distancia o en situaciones de peligro para dar la alarma. Pero su mejor virtud fue la que acabó con su existencia. Al nacer cada uno de ellos heredaba de sus padres una “precultura genética” esto quiere decir  que cuando su abuelo comió una planta desconocida que resultó ser purgante transmitió la experiencia por medio de los genes a su nieto que por medio de un sexto sentido identificaría sus propiedades. Como más veces se repitiera la experiencia intuitiva a través de nuevas generaciones más eficiente sería la identificación de plantas, senderos que conducían a pozos de agua o el tratamiento de enfermedades o lesiones.

 El neandertal  carecía del sentido de la individualidad el trabajo de uno complementaba el de todo el grupo.

Cuando aparece el hombre moderno ellos lentamente son vencidos por un mundo cambiante que les supera.  el homo sapiens sin duda coexistió y aprendió aunque nunca aceptó dejarse guiar por sus hermanos mayores. El Hombre moderno carecía de esa “precultura genética” propia del Neanderthal, pero sus conexiones neuronales nacen vírgenes, aprenden lo que necesitan en ese momento adaptándose a los cambios de un día para otro y experimentan sin cesar.

Cuando el mundo empezó a cambiar el hombre de neandertal no pudo reaccionar a tiempo miles de años de experiencia condicionaron su comportamiento. La experiencia de sus antepasados los llevó a la muerte.

El hombre moderno es individual y para cruzar un rió construirá  “su propio puente” aunque hayan otros cercanos; lo que no quiere decir que si esta a su alcance utilizara a sus semejantes para que le ayuden a construirlo.

El homo sapiens fue un paso adelante en la evolución. Pero su ventaja también fue desventaja; carente de experiencia previa, este depende de la cultura que se le suministra. Mentir Forma parte su naturaleza y prefiere hacerlo antes que admitir que hay cosas que desconoce. A consecuencia de su inteligencia y astucia el hombre  engaña y puede ser engañado. Su capacidad de abstracción le permite: nacer, crecer y morir, creyendo y sometiéndose a algo que nunca ha dado muestras de su existencia y solo conoce por las referencias que le suministraba su clan.

El mundo acabó siendo habitado por una mayoría de pueblos que vivieron dependientes de los designios de hombres elegidos por los dioses y valorados en la sociedad como seres todopoderosos.

La casta de los elegidos conscientes de su valor, lógicamente aspiran a acumular todo el conocimiento que les sea posible. El clima no siempre es predecible, terremotos,  inundaciones, erupciones volcánicas.   La tierra no es un planeta estable y la búsqueda del conocimiento puro no es posible sin solucionar primero los problemas del hombre. A nadie se le escapa que las fuerzas de la naturaleza tienen un poder mayor que el de los dioses vivientes que dirigen la vida de los súbditos. Es obvio que la tierra no obedece el mandato de los dioses de ahí la necesidad explícita de los elegidos de que si lo hagan sus ejércitos.

Fuese como fuese y por encima de cualquier explicación por simple que esta pudiera ser: Lo importante es dejar muy claro a los súbditos que  La culpa de todos los desastres que padece el pueblo no puede ser otra, que el castigo divino por no seguir la doctrina que proclaman los mensajeros en la tierra de los dioses.

29046999_6867dec817.jpgLa naturaleza del hombre es amplia y variada pero todos tienen puntos en común en los que convergen lo mejor y peor de sus cualidades. La situación de privilegio de uno frente al resto es entendida por su poseedor como un derecho, una recompensa a su inteligencia ya que nadie se considera más imbécil de lo que realmente es.  El esfuerzo de uno mismo siempre es más valioso que el de los demás. Esto conduce a una sensación de insatisfacción porque los demás no reconocen esa valía, lo que le impide ocupar un papel más importante en la sociedad de la que forma parte.

El hombre también valora la estabilidad y consiente de modo conformista su situación. Lo que no está en su naturaleza es la pérdida de sus privilegios y es donde la balanza se desequilibra cuando un bien o servicio que se da pesa mucho, y  cuando se recibe pesa muy poco. Es en ese momento cuando está justificado mentir manipular y  se encuentra legítimo ejercer un control absoluto sobre la vida de los semejantes para no perder una fracción del poder conseguido.

El conocimiento es poder. Es licito que el hombre ambicione su propio conocimiento e intente restringir el de los demás. El conocimiento se valora según los intereses de cada individuo mientras unos se centran en unas pocas disciplinas que les ayuden a conseguir su objetivo en la vida prescindiendo de todo el resto de conocimientos. Otros beben de todas las fuentes sin alcanzar un alto nivel de conocimientos de ninguna. Intentando tener una idea global de su entorno y del mundo que les rodea

Así es como los encargados de transmitir la luz del saber la guardaron para sí mismos fallando ante los dioses y reinando entre los hombres.

 

Hacilar Höyük

Hacılar-HöyüğüHacilar Höyük (comúnmente abreviado como Hacilar) Es el nombre moderno del yacimiento arqueológico, situado a unos 25 km de la ciudad moderna de Burdur. Cultura prehistórica que se desarrolló en la península de Anatolia (Turquía). En sus etapas tempranas de desarrollo se remonta hasta aproximadamente el 7040 a. C.. Los restos arqueológicos indican que el sitio fue abandonado y reocupado en más de una ocasión.
Los edificios contaban con el típico revoco del suelo, pintado y aplicado según se ha visto en Jericó. Sus casas, con habitaciones rectangulares, con patio, parece que tendrían su entrada por el techo, se situaban alrededor de plazas o callejones, a diferencia de otras culturas con las que está emparentada, como la de Catal Huyuk. También parece estar emparentada con las culturas Cukurkent y Mersin.
Cada vivienda estaba construida sobre una base de piedra para protegerla contra el daño por agua. Las paredes eran de madera y adobe o ladrillo de barro, con argamasa de cal. Vigas de madera sostendrían una cubierta plana. Es probable que estas casas tuvieran un piso superior de madera.
Los interiores tenían un acabado liso con yeso y se pintaban en escasas ocasiones. Con el tiempo se hicieron cambios en las viviendas, encontrándose en las mismas piedras de mano para moler, morteros y braseros. También realizaron huecos en las paredes para utilizarlos como armarios. La cocina estaba separada de la sala de estar y los niveles superiores fueron utilizaron como graneros y/o talleres. Bajo algunos suelos se han encontrado cráneos sin esqueletos, como en otros lugares del Oriente Próximo, posiblemente un indicio de culto a sus antepasados, pero el cementerio principal, estaba fuera de la aldea.

5600 a. C., nueve edificios, agrupados alrededor de una plaza, hechos de ladrillos de barro. Los medios de subsistencia fueron la agricultura, principalmente espelta, escanda, trigo harinero, cebada, guisantes y veza, y la cría de animales, ganado vacuno, cerdos, ovejas, cabras y perros. La cerámica es simple, aunque algunos ejemplares representan animales. Destacan numerosas figuras desnudas femeninas en arcilla, que posiblemente representaran a alguna divinidad.
5300 a. C. Cerámica pintada. Los vasos están decorados con diseños geométricos el pueblo fue fortificado y tenía un pequeño templo.
5000 a. C., se cree que hubo recién llegados que se establecieron aquí. El sitio está fuertemente fortificado. La cerámica tiene una alta calidad y generalmente está pintada en rojo sobre fondo crema con motivos geométricos o figuras estilizadas como pájaros o cabezas de toro (en el calcolítico). Incluso la cerámica puede tener forma zoomorfa, y sería la primera de este tipo encontrada en Anatolia.