LOS 8 MEGALITOS MÁS BRUTALES DE LA HISTORIA.

La verdad es que este video me supera es demasiado esfuerzo e implica el acceso a mucha tecnología para que el resultado final sea algo tan básico como poner una piedra en posición horizontal. El último ejemplo es el mas absurdo (en el sentido de que no lo encuentro), pues se trata de apilar gigamegalitos a modo de ladrillos.

Siempre hay un modo de hacer lo imposible solo que a este nivel no basta con que una cabeza conozca el motivo, son miles las manos que necesitan saber el sentido practico de semejante esfuerzo. Incluso aceptando la existencia de una raza de gigantes constructores de 5 metros de altura. es un trabajo que les viene grande. La necesidad innata del ser humano por comprender obliga a su cerebro a crear un espacio en el que albergar todas aquellas preguntas a las que no está en condiciones de obtener repuesta por sí mismo. Un espacio que está abierto a cualquier explicación que sin necesidad de ser cierta tenga la capacidad de apaciguar el temor a no tener respuestas precisamente para aquellas preguntas que resultan ser las más trascendentales. Es así como la religión queda ligada al hombre desde el mismo momento en que este toma consciencia de su propia existencia. El hombre se reconoce como un ser extraordinario capaz de moldear la naturaleza de acuerdo a sus necesidades pero también es consciente de todo aquello que no alcanza a comprender y de la necesidad de tener a los espíritus de su parte; de ahí que conciba un ídolo con cuerpo pies y manos pero reconociendo su incapacidad para representar aquello que es inmaterial opte sustituir la cabeza por una forma cubica o cuadrangular para representar la voz de los espíritus siempre dispuestos a aconsejar plantear dudas u ordenar una acción. Es de suponer el recelo/ admiración de un grupo de personas cuando descubren una gran construcción y un considerable número de desconocidos trabajando en ella. No cabe duda que nadie pasara de largo sin parar a observar algo que se escapaba de la rutina diaria. Quizás sea un pensamiento poco elaborado pero un pueblo que es capaz de realizar estos prodigios parte con ventaja a la hora de negociar o establecer una posición de poder.

STONEHENGE


Los primeros indicios de actividad en la zona se remontan al 8500 aC, durante el Mesolítico. Aunque los orígenes y el desarrollo de Stonehenge siguen siendo una inagotable fuente de estudio y controversia entre los arqueólogos, parece bastante aceptada la idea de que ha habido distintas fases de construcción entre el 3100 y 1600 aC. Lo que, posiblemente, comenzó siendo un círculo en el terreno, fue vestido con estructuras de madera, renovado con piedra, restaurado y modificado con la adición de nuevos bloques hasta llegar a la configuración actual.

Stonehenge I (3100-2900 aC.)
Ni siquiera se conoce con certeza cuando se comenzó a construir Stonehenge. Según La fuente consultada hay un margen de 200 años: entre el 3100 y el 2900 aC. Se cree que los responsables de su ubicación fueron cazadores-recolectores seminómadas del neolítico, el pueblo de la colina de Windmül. Inicialmente, el monumento consistió en una porción circular de terreno limitada por dos terraplenes y un foso. Del terraplén exterior no queda prácticamente evidencia alguna y se cree que tenía unos 115 metros de diámetro, unos dos metros y medio de ancho y menos de un metro de alto. El foso es bastante irregular, de entre 3 y 6 metros de ancho y de metro y medio a dos metros de profundidad. A continuación está el terraplén interior, de un par de metros de altura, unos seis
metros de anchura y un diámetro de 98 metros. En su interior se encuentran los 56 Círculos de Aubrey (Aubrey Holes) dispuestos cada cinco metros, aproximadamente, en un círculo de unos 88 metros de diámetro. Estos agujeros en el terreno tienen entre uno y dos metros de anchura, en torno a un metro de profundidad. Se desconoce su función, y los arqueólogos no se ponen de acuerdo sobre si fueron empleados o no como base de piedras o postes
Stonehenge II (2900 – 2600 aC.)
Es el periodo más oscuro de Stonehenge. Han sido detectados agujeros en el centro del terreno y en las entradas sur y noreste, más pequeños que los Círculos de Aubrey y fechados en este intervalo. Se cree que corresponden a postes de madera que formaban una estructura o a marcas tribales tipo totems. También en esta época los Círculos de Aubrey se aprovecharon para contener cenizas funerarias. Se ha determinado que estas cremaciones se corresponden con el final del neolítico —principio de la edad de bronce—. Se cree que el responsable fue el pueblo de Beaker, procedente del continente.
Stonehenge lll-A (2600 aC)
Se dejó de emplear la madera y se erigieron unas ochenta piedras de arenisca azul (Bluestones) dispuestas en dos semicírculos concéntricos, en forma de medias lunas. Se cree que las Bluestones fueron traídas desde las montañas de Preseli en el suroeste de Gales, a unos 400 km
Stonehenge lll-B (2600-2100 aC)
Al principio de la Edad de Bronce, las piedras de arenisca azul fueron retiradas
y se formó un círculo de 33 metros
de diámetro formado por piedras de sílice (sarsen) verticales de cuatro metros de alto, separadas entre sí metro o metro y medio y cubiertas con 30 dinteles del mismo material. Estas piedras pesan alrededor de 25 toneladas y fueron transportadas unos 30 kilómetros
desde Marlborough Downs. Este círculo rodea a un conjunto con forma de herradura de cinco trilitos (dólmenes compuestos de tres grandes piedras, dos de las cuales, clavadas verticálmente en el suelo, sostienen la tercera en posición horizontal). La parte abierta de la herradura tiene dirección noreste. Las piedras de sarsen de los cinco trilitos en herradura del interior miden 6,1 m de altura, excepto la central, que alcanza los 7,8 m de altura. Tres de los trilitos se encuentran en perfecto estado. De los otros dos, se conserva en pie sólo una de las piedras de soporte. La entrada se encuentra en dirección noreste y tiene unos diez metros de ancho. En la avenida de acceso se encuentra la Piedra Talón o Piedra del Fraile (Heel or Friar Stone). Es una piedra de seis metros de alto (está enterrada algo más de un metro) y de unos dos metros de diámetro. Su peso ronda las 35 toneladas y se cree que también proviene de Marlborough Downs. Se piensa que se erguía perpendicular al terreno aunque actualmente está inclinada. También se cree que estaba acompañada de otra piedra de similares características (piedra 97). También en esta subfase se levantaron los montículos de unos diez metros de diámetro y se dispusieron las Piedras de las Estaciones (Station Stones), de las que sobreviven las dos que no estaban situadas en los montículos y que miden 2,8 y 1,2 m. Una de ellas está sin tallar, la otra está levemente tallada. Se cree que las cuatro formaban un rectángulo cuyos vértices se situaban sobre el círculo de los agujeros de Aubrey. Existían dos o, posiblemente, tres bloques en la entrada de la avenida de los que sólo queda uno de ellos: la Piedra del Sacrificio (Slaughter Stone), llamada así porque tiene un tono rojizo provocado, en realidad, por la oxidación. También se cree que la Piedra del Altar (Altar Stone) se situó en esta subfase. Es una piedra de arenisca ligeramente brillante por su composición metálica. Tiene algo menos de cinco metros de altura y una sección rectangular aproximada de un metro por medio metro. Era el foco central de la herradura y se cree que estaba situada de pie, no en su posición actual.
Stonehenge lll-C-D (2200-1900 aC.)
Las piedras azules (unas 20) se dispusieron formando una estructura oval centrada con el conjunto en forma de herradura. El resto (unas 60 piedras) se dispusieron formando un círculo exterior al círculo de piedra de sílice.

LA PIEDRA DE TRUENO (megalitismo)

Nos faltan muchas piezas del puzle. Con respecto a lo que nunca sabremos solo podemos utilizar el sentido común como filtro a la imaginación. Da igual que seas un premio Nobel o un analfabeto funcional; poco importa que tus creencias se asienten en la soberbia de los seguidores del método científico o en el dogma de los incondicionales de los maestros alienígenas. Una verdad al 99,9% no deja de ser una mentira.

Voy al tema…
Todos conocemos edificaciones como las pirámides u obeliscos inmensos que de acuerdo a nuestros conocimientos y los que les atribuimos a los pueblos del pasado claramente se nos antojan imposibles. Pero muy recientemente se realizó una de esas empresas que a muchos les parecen incoherentes por sí mismas. En el año 1700 d.C, se movió una piedra de 1.500 toneladas. ¿Cómo fue posible, si las grúas más poderosas del siglo XXI son incapaces de mover algo semejante? (De hecho, si pueden lo que no se justifica es su coste económico).
El «Caballero de Cobre” es una escultura ecuestre de Pedro el Grande. Es un símbolo de San Petersburgo, como la Estatua de la Libertad es un símbolo de Nueva York.
El bloque sobre el que se yergue la estatua es conocido como Piedra de Trueno.
Catalina la Grande, una princesa alemana casada dentro de la línea de los Románov, al no tener derecho a llegar al trono, estaba ansiosa por ser relacionada con Pedro el Grande, para obtener legitimidad a los ojos del pueblo. Por esta razón, ordenó la construcción de la estatua, Solo el colado del bronce. Llevó 12 años desde 1770 hasta 1782. El escultor deseaba capturar el momento exacto en que su caballo se encontraba erguido sobre sus patas traseras al borde de un espectacular acantilado. Se puede ver a su caballo pisoteando a una serpiente, que puede representar los numerosos males o enemigos que tuvieron que enfrentar Pedro y sus reformas. La estatua mide 6 metros de alto, más 7 metros para el pedestal, o sea un total de unos 13 metros. 

Para elaborar el pedestal, se utilizó un monolito descomunal situado a seis kilómetros tierra adentro del Golfo de Finlandia en 1768. Esta roca se hizo acreedora al apelativo de «piedra de Trueno» debido a una leyenda local, según la cual un rayo le había desprendido un fragmento. La intención era trabajar la roca en su emplazamiento original, pero debido a un capricho de la emperatriz, tuvo que ser trasladada hasta San Petersburgo, en su forma primitiva como un gran logro para Rusia. Sin embargo, y debido a que la mitad de su volumen estaba hundida bajo terreno pantanoso, fue necesario crear mecanismos para extraerla antes de trasladarla.
Sus dimensiones antes de ser cortada, eran de 7 x 14 x 9 m. Basados en la densidad del granito, la masa de la roca fue determinada alrededor de las 1500 toneladas.
¿Cómo se mueve, una piedra que pesa 1.500 toneladas?

Después de esperar a que transcurriese el invierno, durante el cual el terreno se encontraba congelado, la piedra fue arrastrada hasta la costa, mediante un trineo metálico que se apoyaba sobre esferas de bronce de 13,5 cm. de diámetro esparcidas a lo largo de una pista, usando un principio similar al del funcionamiento de un rodamiento de bolas, de invención posterior. Lo que hizo la tarea más impresionante es que fue llevada a cabo únicamente por humanos; ni animales ni tracción mecánica fueron usados en transportar la piedra desde su emplazamiento original hasta la Plaza del Senado.
Fueron necesarios cuatrocientos hombres y nueve meses para trasladar la piedra, tiempo durante el que varios escultores trabajaron de forma continua para pre-formar al enorme monolito de granito. De accionar las manivelas se encargaban treinta y dos hombres, que proporcionaban una mínima velocidad de avance a la roca. Otra de las complicaciones consistía en el hecho de que sólo existiesen cien metros de pista de deslizamiento para las esferas, de modo que ésta tenía que ser constantemente desmontada y reubicada. Sin embargo, los trabajadores conseguían cerca de 150 metros de avance por día en terreno plano. Cuando se llegó al mar, se construyó una enorme barcaza exclusivamente para la Piedra de Trueno, que tenía que ser asegurada por los dos lados por sendos buques de guerra. Después de un pequeño viaje por mar, la roca llegó a su destino en 1770, cerca de dos años después de que los esfuerzos por moverla comenzarán. 

MEGALITISMO (anexo)

El megalitismo fue la primera civilización común (que unificó) a la Europa occidental y el norte de África.
Su nombre viene de los monumentos que nos han dejado sus creadores, construidos con grandes piedras, que poseen una fuerte carga de simbolismo.
El megalitismo se inicia con el Neolítico y continúa en el Calcolítico y parte de la Edad del Bronce hasta desaparecer en la última mitad del II milenio a.n.e.

‎El escritor José Ruiz Mata aporta en «Megalitismo» (Almuzara, 2018) una nueva visión sobre el origen de este fenómeno y desentraña la raíz común de las antiguas civilizaciones.
La hipótesis es que un pueblo, de amplia cultura, dejó su tierra en África a causa de alguna catástrofe marítima y viajó hacia el norte, pasó el estrecho de Gibraltar y vino a asentarse alrededor del lago Ligustino. En este lugar privilegiado desarrolló su cultura original y fue colonizando toda la costa atlántica hasta las islas británicas. El lago Ligustino, también conocido en la Historia como Sinus Tartessius o Lago Tartésico, era un lago con salida al mar que ocupaba las actuales marismas del Guadalquivir, desde Sanlúcar de Barrameda hasta pasado Sevilla, de largo, y desde Lebrija al Rocío, de ancho; gran parte del actual Parque Nacional de Doñana se ubicaría dentro de este lago.

Si nos fijamos en un mapa en el lugar que ocupan las ciudades de Asta, Huelva, Lisboa, Oporto, las rías gallegas, Burdeos, la región de Bretaña, Amberes, Hamburgo, Dublín, Londres o Bristol, comprobaremos que todos esos sitios, y algunos más, comparten varias particularidades:

  • Son ciudades que están construidas en el fondo de una ría, viven del mar, pero se protegen de él.
  • En esos lugares, o en sus cercanías, existen restos megalíticos y yacimientos de vaso campaniforme y espadas en lengua de carpa.
  • El cultivo de la vid es importante en todas esas zonas donde el clima lo permite.
  • El nombre que nos ha llegado de esos territorios tiene que ver con la palabra gal: Portugal, Galicia, Galias, País de Gales; del nombre original de Tartesos no queda más que la denominación griega. De todas maneras, el nombre de Gadir o Gades nos presenta también un sugerente “Ga”.
  • Los pueblos que allí moraban tenían comercio con los megalíticos.
  • Dan a la costa atlántica.
  • El gen R1b (celta-vasco) es mayoritario en sus habitantes.

Estas características nos sugieren que se trata de una misma civilización que ocupa todo el frente atlántico europeo, un pueblo navegante, que conoce el vino y edifica monumentos con grandes piedras.

MEGALITISMO

Hace unos trece mil años, tras el breve calentamiento del Bölling-Allerod, el hemisferio Norte volvió a sufrir una nueva glaciación que se denomina Dryas reciente (Younger Dryas). Las temperaturas de invierno en Europa durante el Younger Dryas volvieron a ser muy bajas y de nuevo llegó el hambre y el frío: ni plantas, ni caza, ni leña.

Este breve periodo glacial, del que se desconoce las causas que lo desencadenaron, terminó abruptamente hacia el once mil setecientos antes del presente. Fue cuando comenzaron a aumentar las temperaturas, lo que no ha cesado hasta el día de hoy. Comenzó el periodo interglaciar en el que ahora vivimos: el Holoceno.

En plena glaciación del Dryas reciente nuestros antepasados comenzaron a construir gigantescos monumentos en piedra: los megalitos. ¿Qué provocó que unos cazadores, recolectores y ganaderos dejaran de pintar cuevas y de elaborar figuritas de diosas obesas y se dedicaran a erigir colosales monumentos? ¿Religión, astronomía, magia, punto de encuentro? Es un misterio más. 

En los inicios del neolítico ya existían algunas sociedades con jerarquía, estructura y castas especializadas, con capacidad de reorganizarse como ‘empresas sociales’, que involucrarían las habilidades cooperativas y el trabajo de un gran número de personas bien organizadas.
En todo el mundo antiguo y la prehistoria El uso de grandes piedras se repite una y otra vez; lo que lleva a preguntar: ¿Por qué la preferencia por el uso de piedras de gran volumen y enormes tonelajes, cuando recurrir a piedras más pequeñas que ergonómicamente serían mucho más eficientes?
Técnicamente, las piedras más grandes proporcionan estructuras con mayor estabilidad y durabilidad, pero a niveles de eficiencia el tamaño excesivo de algunas piedras magnífica en exceso la inversión en tiempo, esfuerzo y mano de obra.

Al especular con factores adicionales con el fin de aportar coherencia a lo que parece un derroche innecesario de recursos, se intuye que cuanto mayor era el tamaño de los megalitos, mayor importancia tendría la construcción y mayor prestigio obtendrían todos los implicados en el proceso de creación.

El número de piedras desproporcionadamente grandes que se mueven a través de distancias innecesariamente largas, sugiere que el origen, la ubicación o la piedra misma tenían propiedades especiales.
La elección del megalito probablemente estaba motivada por sus propiedades minerales, su apariencia y porque no, por la dificultad “el reto” implícito de su trasporte.

El propósito de construir estructuras fantásticamente grandes era aparentemente simple: Unir a la gente a través de un propósito común, al mismo tiempo que reforzar el prestigio social del grupo. La obtención de prestigio fomentaría una competición beneficiosa para el grupo y un reto a superar para los pueblos vecinos. El prestigio aportaba admiración hacia aquel le lo obtenía pero también desprecio hacia aquel que para obtenerlo no utilizase “juego limpio”.

Ubicados en los albores de la historia se podría decir que si el tamaño del monumento refleja la grandeza del constructor, entonces el tamaño y el tipo de piedra a su vez, refleja la grandeza de los albañiles. Hay que matizar que la aparición de grandes núcleos de población entre otros muchos factores, provocaron que el orden social a través del prestigio que perduró durante decenas de miles de años acabó siendo relegado mediante la introducción de nuevos valores de linaje, espiritualidad o poder coactivo.

Muchas rocas fueron elegidas de acuerdo con un diseño preconcebido. No hay que olvidar la concepción animista que en la prehistoria se tendría del entorno; por lo que si la intención del prehistoriador es hacer una lectura espiritual, inmediatamente y por extensión, también podrá especular con todo tipo de conexiones astrológicas. Esto hace que al margen del servicio al que estaba destinada su construcción los monumentos también representasen ubicaciones y valores simbólicos asociados con el paisaje y ciertas cosmologías.
Al margen de los propósitos prácticos y simbólicos de la construcción: El origen de la piedra era más importante que el esfuerzo humano adicional necesario para transportarla al emplazamiento elegido para la construcción del monumento.

TRANSPORTE DE MEGALITOS

Vitruvio, en su conocida obra «Los Diez Libros de Arquitectura», nos describe las dos «máquinas» que traemos hoy aquí, a propósito de la construcción (o reconstrucción) del templo de Artemisa en Éfeso.

Ctesifonte fue uno de los arquitectos encargados de llevar a cabo la ingente tarea de construir el citado templo y, además, el autor del ingenio que permitía el traslado de los enormes fustes desde las canteras hasta el lugar de ubicación del templo, aplicando el principio de hacerlos rodar sobre su eje aprovechando su forma cilíndrica.

Por su parte, el hijo de Ctesifonte, Metágenes, aplicando los mismos principios de tracción, ideó un sistema para transportar los bloques cúbicos que constituían los arquitrabes del citado templo.

La práctica arquitectónica en la Antigüedad fue un campo muy prolijo en el desarrollo de artefactos e ingenios que, utilizando principios tecnológicos ya conocidos entonces, pero con un enfoque práctico, vanguardista y novedoso, facilitasen la tarea de transportar enormes y pesadas masas de un lugar a otro con el menor esfuerzo posible.