Religión en África. “Una ética en honor al grupo”

SERRA
La diosa africana que simboliza el principio de la creación, cuando el agua se cruza con el fuego para dar origen a la vida. Representa a la “gran madre nutridora” del cielo y de la tierra.

 La religiosidad “legítima” no se basa en abstracciones o visiones individuales, sino en elementos que hermanan a los hombres y mujeres en unidades comunitarias. La familia, el clan, la tribu o el grupo étnico son lo más importante, y la mayoría de detalles religiosos están orientados a preservar esta armonía.

En la mayoría de culturas africanas, los antepasados y algunos dioses que dieron el “soplo” a la vida humana son entendidos como expresiones tangibles (al menos en oráculos, sueños y revelaciones) de las fuerzas cósmicas. Pero su función suele ser más pragmática: ayudar a la comunidad en todas sus actividades. El componente social de estas ideas está muy claro. No responden a las grandes preguntas filosófico-religiosas de rigor (“quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos”), sino que son un referente, una tabla a la que agarrarse en el naufragio de las penalidades de la vida. Todos los componentes de la tribu respetan, veneran, temen y se sienten seguros con estas fuerzas porque garantizan la armonía social. Pero algunos pretenden utilizar el poder cósmico para sus propios fines. Son los llamados brujas y hechiceros.

Empecemos por diferenciar ambos conceptos. La diferente denominación no obedece únicamente al sexo, aunque en África la mayoría de brujas son mujeres y la mayoría de hechiceros, hombres. La diferencia es bastante compleja: en principio, las brujas están imbuidas de un poder maligno que raras veces pueden controlar y que las impulsa a actuar mal y a perjudicar a los demás. Por el contrario, los hechiceros son conscientes de que quieren hacer el mal, y son ellos quienes se ponen en contacto con las fuerzas malignas mediante ritos y conjuros. De todos modos, tan peligrosa puede ser para la comunidad la acción de unos como la de otros. Es conveniente descubrir a los hechiceros, para castigarlos o expulsarlos de la comunidad. Por lo que respecta a las brujas, a veces basta con exorcizarlas, aunque se han dado casos de lapidamiento.

A las brujas se les atribuyen poderes como el del vuelo o la metamorfosis, transformándose en monos o elefantes. Puesto que no son conscientes de su verdadera personalidad, pueden llevar una doble vida sin saberlo: mujer normal durante el día y bruja por la noche. Al amparo de las sombras, estas mujeres chupan la sangre a los incautos, celebran aquelarres, devoran las almas y matan a los niños.

La creencia en la existencia de estos seres maléficos suele deberse a razones sociológicas. Brujas y hechiceros son meras válvulas de escape de las tensiones sociales. Cuando alguien tiene un problema, ya sea de salud, económico, de relación, o afectivo, busca un culpable, porque se niega a admitir su parte de responsabilidad o que se deba a la mala suerte. En estas situaciones es cuando es más fácil atribuir a alguien conocido malas intenciones, por envidia, manía u otras razones. De ahí a demonizar al rival, sólo hay un paso. El hecho de que los africanos crean en este tipo de personajes asociales y malignos se nos antoja primitivo, pero esto no es más que paternalismo y sentimiento de superioridad: en las sociedades industrializadas otros focos de demonización social tienen consecuencias tan trágicas como los destierros o muertes de brujas y hechiceros. Y si hablamos de fanatismo o superstición primitivos, no olvidemos que en nuestras ciudades, los “hinchas” de muchos equipos de fútbol insultan, atacan e incluso llegan a matar a personas cuyo único delito es pertenecer a otro equipo y, por tanto, a otro clan. Otro tipo de exclusión social o de justificación de la violencia.

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¿Cómo fue la historia que no nos cuenta la historia?

DSCF3828La Protohistoria engloba los periodos de sociedades humanas sin escritura que dieron paso a las culturas históricas. En mi concepción etimológica de la palabra “protohistoria” este concepto lejos de representar una zona de nadie, que delimite un estrato entre historia y prehistoria, La protohistoria se dilata sin límite en el pasado más allá incluso de la existencia del hombre moderno. Desafortunadamente la memoria de la humanidad es muy corta. Si no podemos certificar que la última versión de un hecho es el relato fiel de aquel primero. Es muy probable que a nuestros oídos solo haya perdurado la versión más florida. Una visión mas o menos borrosa de la realidad.

Quién sabe si en un futuro, todos los testimonios originales se pierdan y mi versión pase a ser la versión original.

Todas las sociedades complejas acaban por colapsar. La constante evolución de los factores hace que esta se desestabilice.  Se pueden corregir y adaptar cientos de millones de esos factores y basta que solo uno no sea resuelto para que se convierta en la fractura que colapse todo el sistema.

Prescindiendo de situarme en una fecha ni tan siquiera aproximada, iniciare el relato de una gran sociedad que perduro decenas de miles de años y acabo diluyéndose hasta ser absorbida  por otra más próxima al orden actual.

Nos encontramos en un periodo de la evolución del hombre donde  distintas especies compiten por el privilegio de obtener la catalogación de “ser humano”. La habilidad manual  la inteligencia, la fisiología de los cuerpos… Todo puntúa.

En el sector sur oeste del continente africano  Una especie en particular destaca del resto. El clima se muestra amable, la tierra produce un buen número de recursos y el agua fluye en abundancia. En ese tiempo de existir el jardín  del Edén,  sin duda estaría ubicado en la zona.

La vida animal es  abundante y variada. La caza no es un problema, si lo son, los grandes depredadores. La construcción de cercados protegen las aldeas, creando una percepción de grupo que delimita el mundo interior del clan y “lo exterior”.  Los miembros del clan no se conciben como individuos, sino como átomos que componen un organismo,  otros clanes vecinos de la misma especie funcionan como otro organismo autónomo  y todos interactúan entre ellos formando un ser vivo  de cuerpo difuso con conciencia  única.

Quizás te estés cuestionando las probabilidades de que un colectivo de estas características pueda haber existido.  Realmente importa poco lo que podamos creer hoy en día, sobre unos hechos que la historia aún no ha llegado a plantearse.  Muy al contrario, para los habitantes de esas tierras la presencia de ese ser fue una realidad palpable que todos reconocían como “Él Creador”.

La historia acaba en Sumer.

Eva mitocondrial fue la primera homo sapiens de la que se especula descendemos el resto de seres humanos. Se cree que vivió entre 150.000 y 250.000 años en el sureste de África, en la región de Tanzania y el resto  sur que resta de continente. Los científicos especulan que en esa zona vivía  una población de entre 4.000 a 5.000 de hembras capaces de producir crías.
Eva mitocondrial habría sido más o menos contemporánea con los humanos cuyos fósiles han sido encontrados en Etiopía, cerca del río Omo y en Hertho.

Eva mitocondrial vivió mucho antes de la migración de África que podría haber ocurrido hace unos 60.000 a 95.000 años cuando el homo sapiens una vez consolidado como especie, colonizaria el mundo sustituyendo a todas especies de Homo existentes.

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 A menudo se nos hace creer que los egipcios, los Faraones, pirámides, son el lugar donde comienza nuestra historia conocida. Las dinastías más antiguas se remontan a unos 5200 años en el pasado. Hay que reconocer que es mucho tiempo. Pero la civilización sumeria, ubicada en lo que hoy es Irak, es mucho más antigua. Se han traducido infinidad de textos, escritos en escritura cuneiforme por lo que podemos conocer aspectos sobre su historia y leyendas.

La imagen representa la leyenda de la “gran inundación”, que consume la humanidad. Al igual que el Génesis, Atrahasis, un relato sumerio, cuenta la historia de la creación de los humanos modernos. Esta versión de la corresponde a esa zona brumosa de la historia conocida donde la historia y mito son sinónimos. 5000 años de historia nos han bastado para avanzar de la nada a donde sea que hoy estamos. Quizás nos sintamos muy listos Pero listos lo que se dice listos son muy pocos. Al observar el legado del homo sapiens en los últimos 100 años se me hace muy difícil entender como durante 200.000 años la humanidad ha sido capaz de reprimir su naturaleza y permanecer aletargada.

Nunca conoceremos la verdadera historia del hombre pero aceptar la versión actual tal cual se plantea es de una resignación vergonzante. Quizás La otra versión la que no ha llegado a nuestros días hable de una civilización que fue olvidada de una organización humana extremadamente organizada de un modo que hoy en día no seriamos capaces de adoptar pues aun disponiendo de todos los elementos materiales necesarios, careceríamos sin duda de la formación moral para llevar esa organización social idílica a la práctica.

Efectos evolutivos de la glaciación

Cuando el Yin llega a su extremo, surge espontáneamente el Yang como un punto de luz dentro del Yin. (Proverbio taoísta).

El universo es el fruto de dos fuerzas extremas: el hielo cósmico y el fuego . (Hans Hörbiger)

Esta cosmogonía está relacionada con mitologías como la: Germánica (hielo/fuego), Maniquea (oscuridad/luz), Gnóstica (materia/espíritu), Taoísta (Yin/Yang)

El universo se concibe como un campo de batalla en el que  fuerzas antagónicas combaten, interactúan, se repelen, se atraen y neutralizan ,  llegando a crear aunque inestable una cierta hegemonía,  que no es más que una representación  de la clave de la vida.

Las tradiciones antiguas asociaban lo celeste con lo masculino y lo terrestre con lo femenino. La balanza de hielo-fuego ha ido cambiando en nuestro planeta a lo largo de su historia geológica. Durante el periodo Criogénico (hace 850-630 millones de años) los glaciares llegaron a los trópicos y probablemente todo el planeta era como una inmensa bola de nieve que brillaba intensamente reflejando la luz del sol breves periodos interglaciares.

periodocriogenicoRespecto el aspecto que debió haber tenido nuestro planeta durante el periodo Criogénico, La capa de hielo medía aproximadamente 1 km de grosor en las costas (mucho más en el interior continental). Las temperaturas en todo el planeta no superaban los -40º, no existía agua en forma líquida o gaseosa y las únicas nubes eran de origen volcánico, ya que cualquier posible humedad había sido congelada. Toda la luz solar era reflejada hacia el espacio por el hielo y la nieve. Después de esta aparente victoria del hielo, en la que murieron la mayor parte de seres vivos, las condiciones reverdecieron, el hielo se fundió y tuvo lugar la llamada “explosión cámbrica”, un estallido de biodiversidad durante el cual aparecieron los primeros animales acuáticos (cnidarias, seres gelatinosos como las anémonas, los pólipos y las medusas). Poco después, la tierra firme sería colonizada por los primeros invertebrados terrestres.

Actualmente nos encontramos en el Holoceno, un periodo interglaciar que comenzó hace unos 12.000 años con el fin de la glaciación de Würm. Los glaciares se encuentran en retroceso, pero no hay motivo para pensar que el hielo no volverá a avanzar, ya que ésa ha sido la tónica durante todo el Cuaternario.

Lo que plantea el presente artículo en lo referente a las ofensivas del hielo, es su papel evolutivo sobre el ser humano.

Del mismo modo que el negro Yin siempre alumbra un punto de blanco Yang en lo más profundo, el frío, el hielo y la oscuridad han tendido a forjar razas humanas de luz y de fuego.

¿Mejoró el hielo a la humanidad?

En los climas cálidos, el sustento diario no es difícil de conseguir. Darle una patada a un cocotero, arrancar un tubérculo, recoger unas nueces y cazar animales de tamaño modesto, no supone un estímulo evolutivo demasiado grande. Entre los cazadores-recolectores de las zonas calurosas del planeta, hay mucho tiempo libre la vida es en cierto modo contemplativa. Sin embargo, en las proximidades del frente glacial, en Europa y en Siberia, las condiciones de vida eran muy distintas y no perdonaban la más mínima negligencia. Miles de individuos debieron morir de hipotermia y con los miembros gangrenados por el frío. Las comunidades humanas supervivientes se vieron obligadas a adaptarse renovando su código genético, o perecer

estepa koolNos enfrentamos  a dos modos de concebir la existencia humana claramente irreconciliables. Lejos de provocar un estancamiento de la evolución, la glaciación favoreció la diversidad y las mutaciones en el genoma humano, especialmente en las zonas más expuestas a los efectos del hielo.

En los climas templados, los débiles pueden subsistir, ya que la oferta de productos vegetales es muy abundante y la recolección no es una actividad física y psicológicamente demandante. Pero en los climas fríos, debido a la escasez de alimentos vegetales y la necesidad de cazar y abrigarse, aquel que no sea fuerte e ingenioso, muere.

En un clima frío es imposible sentarse en el suelo con un taparrabos y pasarse horas y horas viendo el aire pasar; impera la acción, la voluntad humana. El comportamiento depredador y el deseo de vivir se ven intensamente estimulados.

Dejando a un lado aquellos que por disfrutar de un clima ideal carecen de otro aliciente que ver salir el Sol cada mañana, nos centraremos en el concepto del Animal/hombre.

En las tundras y estepas de Europa y Asia Central, no había mucha disponibilidad de productos vegetales, lo que había era inmensos mamíferos (mamuts, bisontes, uros, etc.) que constituían una caza excelente para aquel capaz de cazarlos. Por otro lado, el frío tiende a impedir toda fermentación, a su vez necesaria para poder procesar grandes cantidades de alimentos vegetales. El consumo de productos animales cocinados tuvo un papel determinante en la evolución de la raza humana. Los enormes avances evolutivos hechos gracias al aumento del consumo de alimentos animales en la dieta, son un efecto directísimo del frío extremo que Obliga a cazar. Y cuando digo que “obliga a cazar”, me refiero no sólo a todas las cualidades estratégicas y paramilitares seleccionadas por la caza, sino también a que se adquirió una psicología de ir a arrebatar por la fuerza lo que se necesitaba para vivir: una forma de vida basada en la iniciativa y la depredación. Así como en climas meridionales la tierra era tan abundante que en cierto modo estaba todo hecho, en el Norte el pan de cada día no crecía en los árboles (literalmente), sino que era necesario superar pruebas muy arduas para acceder a el. Esto tiene una contrapartida moderna, según la cual las sociedades tropicales tienden a esperar “vivir de rentas”, que alguien (generalmente el Estado o el azar) les dé gratuitamente lo que necesitan, mientras que las sociedades nórdicas tienen una mentalidad según la cual hay que trabajar y sacrificarse para merecer vivir.

Desde el punto de vista opuesto podría alegarse que Lo que la propia naturaleza pone a disposición del hombre debería ser suficiente para vivir en plenitud y que el error consiste en la acumulación compulsiva de más recursos de lo que  te corresponden, aún a costa de perjudicar gravemente a “otros”.

El frío promueve la formación de comunidades reproductivas aisladas. Una glaciación es una dura prueba para la ramificación y diversificación de la especie, ya que los hielos tienden a aislar comunidades humanas en bolsas geográficas. Estas bolsas, cercadas por glaciares montañosos y por el casquete polar, fueron verdaderos calderos de transformación genética y alquimia evolutiva, puesto que estas ramas genéticas endogámicas eran más proclives al retroceso evolutivo que a su avance. Sin duda miles de núcleos humanos desaparecieron por la falta de una diversidad genética “adecuada”. No cabe duda que aquellos que sí superaron este hándicap salieron muy preparados para defender su modo de entender la existencia.

Los inviernos despiadados obligan a planificar, a pensar en el futuro y a anticiparse a los acontecimientos (por ejemplo en lo que respecta al almacenamiento y administración de víveres), a desarrollar una mayor comprensión del mundo que rodea al hombre, a acumular conocimientos vitales en forma de tradiciones perdurables, a no relajarse ante la bonanza y a buscar el beneficio común a largo plazo (alianzas)  antes que la gratificación individual inmediata. Por todos estos motivos, las cualidades que sin duda resultaron más potenciadas en los territorios más afectados por la glaciación fueron la astucia, la disciplina, la sencillez, el altruismo, la dureza y la fuerza de voluntad.

Trascendencia, Reencarnación, Inmanencia.

La religión solo es un método de control, una señal de identidad de pertenencia al grupo. (Esto nada tiene que ver con el texto que viene a continuación pero ya está dicho).

El mundo espiritual se rige por unas leyes inamovibles de igual modo que nuestro mundo. De la misma forma en que concebir otros mundos que prescindan de las leyes de la materia nos resulta un ejercicio intelectual de una gran dificultad, igual de ambiguo resulta en un plano espiritual concebir el concepto de materia.
satan platificadoSin embargo el hombre pertenece a los dos mundos y está en su naturaleza interactuar en ellos hasta el final del camino. Nada se pierde, la materia sigue su ciclo y el espíritu interactúa con un todo más allá de la muerte de la persona.

El polvo vuelve al polvo. No existe una reencarnación que respete la conciencia de la persona. Existe una transmutación un cambio de estado que es irreversible. Eres un grano de trigo puedes ser harina y convertirte en magdalena puedes reducirte a hidratos de carbono tras infinitas transformaciones y por no cerrar el ciclo asumiré que nada es imposible y que es posible que volvieses a ser un grano de trigo pero la conciencia individual y la memoria de todo lo que fuiste se pierde en cada nueva etapa.
Sabiendo que tu conciencia existirá solo mientras tu cuerpo viva es prioritario que te aceptes a ti mismo, como paso previo para comprender todos los estados del Universo.

De civilizaciones primigenias.

Las civilizaciones, los momentos del conocimiento y de la organización humana, son como otras tantas rocas en el océano. Cuando prescindimos de la escala humana  una civilización, es un momento de conocimiento, no es más que el choque del océano contra esa roca.

 La ola que rompe,

La espuma que brota.

La sociedad vive con la idea de que el invento técnico es un fenómeno contemporáneo. Y es que nadie hace el esfuerzo de consultar los documentos antiguos. Cuando estos textos son leídos alguna vez, lo son por escasos eruditos de formación puramente literaria o histórica. El contenido de ciencia y de técnica escapa a su atención. Muchos tesoros duermen en las bibliotecas. La sociedad es pasiva y no discute la idea de una historia discontinua del conocimiento, y de centenares de miles de años de ignorancia por  unos cuantos lustros de saber. La idea de que ha habido de pronto un siglo de las luces, idea  aceptada con desconcertante ingenuidad ha sumido en la oscuridad el resto de los tiempos.

El que quiera instruirse debe primero aprender a dudar.

imagesbEl olvido lo abarca todo. Toda técnica debe elaborarse partiendo de tres dimensiones: la experiencia, la ciencia y la historia. Eliminar o despreciar esta última es dar prueba de orgullo y de ingenuidad.

Nada nuevo hay… salvo lo que se me ha olvidado.