Tránsito.

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Somos poca cosa…

“Nuestras vidas son los ríos que van al mar.

Aceptamos la existencia de Dios para no aceptar las limitaciones de nuestro entendimiento.
Aceptar estas certezas es muy crudo.

Es la realidad y eso…ni Dios lo arregla.

Gestalt

Un hombre se acercó a un anciano y le dijo así: “Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime qué cosas puede hacer un sabio que no están al alcance de las demás personas”.
El anciano le contestó: “Cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo”.
“Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio”, le contestó el hombre, sorprendido.
“Yo no lo creo así”, le replicó el anciano. “Pues cuando duermes, recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que puedes tener al levantarte. Cuando comes, estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.”El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada instante del milagro de la vida.

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Poema triste

Óyeme, óyeme… dame tu ternura y el agua que como ser humano me corresponde.

Cobarde, cobarde yo, como todos…  todos los que acaparamos más de lo que debiéramos

No supe sino evitar la tristeza de sus palabras , desviando la mirada Por un momento se empañó el paisaje con el vaho de una lágrima, pero ¿De qué sirven las palabras y el sentimiento si no se corresponden con los actos. ?

daEn el fondo de mi yo, lo triste dio paso a lo amargo.

Yo seguía mi camino hacia el consumo y la Vida y él retornaba a un mar donde el cielo se le presentaba muy negro.

Sus ojos me siguen mirando.

R. Delaguetto.

Aquel hombre que un día creyó en nosotros.

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Hubo una vez un hombre que creyó en nosotros. Y nosotros lo matamos.

Lo matamos porque le teníamos miedo.

Miedo a que él descubriera en nosotros. Algo que nosotros desconocíamos.

Desconocíamos y desconocemos. Desconocemos que de un sueño hacemos unas alas.

Alas de un futuro que anida hoy.

Hoy en las acciones, en el movimiento,

Sangre, sudor y esperanzas. Que nos empujan al final del horizonte.

Horizonte donde resplandecen sonidos de agua.

Agua que sobre negro limpia.

Limpia puñales y tinieblas.  

Tinieblas que nos entremezclan con laberintos.

Laberintos que nos hunden y nos hacen pensar.

En aquel hombre que un día creyó en nosotros.

Nosotros, que lo matamos.

Abrazamos hoy  Religiones absurdas que ensalzan su cara.

Su cara, olvidando la esencia de su credo.

Norkin Gilbert.