LA HISTORIA DE LA BIBLIA A GRANDES TRAZOS.

Por: Luis Fernando Mahecha Madrid.

tofetLa Biblia (del latín biblĭa, y este del griego βιβλία biblía, ‘libros’)​ es el conjunto de libros canónicos del judaísmo y el cristianismo, escritos entre los años 900 A.C. y 100 D.C. por lo que la canonicidad de cada libro varía dependiendo de la tradición adoptada. Según las religiones judía y cristiana, transmite la palabra de Dios, aunque, en realidad, la biblia es una recopilación de libros que incluyen mitología sumeria, griega y relatos épicos del pueblo hebreo, los cuales han sido tergiversados y transformados por los pueblos de acuerdo con los intereses socio-culturales de cada época y cada región, pero aceptadas por los llamados seguidores de la fe cristiana o judía. Es por esto que la biblia es aceptada como el libro sagrado de las religiones judeo-cristianas.

La Biblia es una recopilación de textos que, en un principio, eran documentos separados (llamados «libros»), escritos primero en hebreo, arameo, árabe durante un período muy dilatado y traducidos posteriormente al griego y al latín, fueron reunidos para formar el Tanaj de los judíos (Antiguo Testamento para los cristianos) y luego el Nuevo Testamento. Ambos testamentos forman la Biblia cristiana. En sí, los textos que componen la Biblia fueron escritos a lo largo de aproximadamente 1000 años (entre el 900 a. C. y el 100 d. C.). Los textos más antiguos se encuentran en el Libro de los Jueces («Canto de Débora») y en las denominadas fuentes E Tradición Elohísta, (adoradores de Elohim) y J, Tradición Yahvista, (adoradores de Yahvé), de la Torá (llamada Pentateuco por los cristianos), que son datadas en la época de los dos reinos (siglos X a VIII a. C.). El libro completo más antiguo, el de Oseas, es también de la misma época. El pueblo judío identifica a la Biblia con el Tanaj, para el que carece de sentido y no es aceptada la denominación como Antiguo Testamento al no aceptar la validez del Nuevo Testamento.
El canon de la Biblia que conocemos hoy fue creado por la Iglesia católica, bajo el pontificado de San Dámaso I, en el Sínodo de Roma del año 382, posterior a la aceptación del cristianismo como religión oficial del Imperio Romano, y esta versión es la que Jerónimo de Estridón tradujo al latín. Dicho canon consta de 73 libros: 46 constitutivos del llamado Antiguo Testamento, incluyendo 7 libros llamados actualmente Deuterocanónicos (Tobit, Judit, Primer libro de los Macabeos, Segundo libro de los Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico (Sirácida), y Baruc) —que han sido impugnados por judíos y protestantes— y 27 del Nuevo Testamento. Fue confirmado en el Concilio de Hipona en el año 393, y ratificado en el Concilio III de Cartago (en el año 397), y el IV Concilio de Cartago, en el año 419.
El canon del Antiguo Testamento cristiano entró en uso en la Septuaginta griega, traducciones y libros originales, y sus diferentes listas de los textos. Además de la Septuaginta, el cristianismo posteriormente añadió diversos escritos que se convertirían en el Nuevo Testamento.
Durante la Reforma protestante, algunos reformadores canónicos propusieron diferentes listas de las que se encuentra actualmente en uso en la Iglesia de San Pedro de Roma. Aunque no sin debate la lista de los libros del Nuevo Testamento vendría a seguir siendo la misma, sin embargo, en el Antiguo Testamento algunos textos presentes en la Septuaginta fueron eliminados de la mayoría de los cánones protestantes. Por lo tanto, en un contexto católico estos textos se denominan libros deuterocanónicos, mientras que en un contexto protestante que se hace referencia como libros apócrifos, la etiqueta se aplica a todos los textos excluidos del canon bíblico que estaban en la Septuaginta. Cabe señalar también, que tanto católicos como protestantes describen algunos otros libros, como el Libro de los hechos de Pedro, como apócrifos.
Historia de la Biblia: La ortodoxia cristiana
Bart Ehrman denomina a este grupo de cristianos como los “proto-ortodoxos” pues su particular interpretación del mensaje de Jesús prevaleció y con los años se convertirían en la “ortodoxia” cristiana. Entender a este grupo de cristianos es entender cómo se formó el Nuevo Testamento.
La palabra “ortodoxia” proviene de dos palabras griegas orthos (correcto) y doxos (doctrina), es decir los proto-ortodoxos eran aquellos que luego establecerán la “opinión correcta” sobre el mensaje de Jesús.
La Iglesia católica apostólica ortodoxa es una confesión cristiana, cuya antigüedad, tradicionalmente, se remonta a Jesús y a los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica nunca interrumpida. La Iglesia ortodoxa se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo.5​ Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados “ecuménicos” que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Tras varios desencuentros y conflictos, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica se separaron en el llamado “Cisma de Oriente y Occidente”, el 16 de Julio de 1054, debido a los cambios propuestos por la iglesia católica apostólica romana, los cuales no fueron aceptados por los ortodoxos católicos. El cristianismo ortodoxo se difundió por Europa Oriental gracias al prestigio del Imperio bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.
Esta iglesia basada en la biblia ortodoxa, ha sido la misma desde sus comienzos, a diferencia de la católica apostólica romana, la cual ha sufrido transformaciones a través del tiempo de acuerdo con las necesidades socio – económicas de cada país y cada época. La biblia, además, es una recopilación de libros que incluyen mitología sumeria, griega y recuentos de las luchas del pueblo hebreo, lo que demuestra que está lejos de ser un libro sagrado, siendo más bien una recopilación de historias tergiversadas y transformadas por los pueblos de acuerdo con los intereses socio-culturales de cada época y cada región, pero aceptadas por los llamados seguidores de la fe cristiana o judía. Es por esto que la biblia es aceptada como el libro sagrado de las religiones judeo-cristianas.
Esta es, a grandes trazos la historia del libro más vendido en el mundo.

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La concepción del mundo del hombre prehistórico.

 Para que el pensamiento llegue a alcanzar razonamientos abstractos es necesario el lenguaje. Cuando te pones a pensar como serían las estructuras de razonamiento, de un humano de hace 20 o 30 mil años entiendes que no tenían nada que ver con las que utilizamos ahora (moral,  sentido del bien y del mal, amistad). En el supuesto de que hablásemos el mismo idioma los problemas de comunicación serian considerables.

El habla es fundamentalmente, un producto social. El lenguaje precederá al pensamiento e influiría en la naturaleza de éste. la inteligencia se desarrolla gracias a ciertos instrumentos o herramientas psicológicas que el niño/a encuentra en su medio ambiente (entorno), entre los que, el lenguaje se considera la herramienta fundamental. Estas herramientas amplían las habilidades mentales como la atención, memoria, concentración, etc. De esta manera, la actividad práctica en la que se involucra el niño sería interiorizada en actividades mentales cada vez más complejas gracias a las palabras, fuente de la formación conceptual. La carencia de dichas herramientas influye directamente en el nivel de pensamiento abstracto que el niño pueda alcanzar.

En la mente de alguien que vivió hace más de una docena de miles de años, el bosque y todo lo que éste contenía estaba vivo. Todo lo que lo rodeaba lo estaba observando. Espír

itus invisibles susurraban en los movimientos de los árboles. La brisa que le acariciaba la mejilla era el gesto de un espíritu. Cuando en la antigüedad un hombre se aventuraba a entrar en una cueva, tenía la extraña sensación de entrar dentro de su propio cráneo, de aislarse en su propio espacio mental privado. Si subía a lo alto de la montaña, notaba que su conciencia corría hacia el horizonte en todas direcciones, hacia los extremos de cosmos, y se sentía en sintonía con el. Por la noche, creía que el cielo era la mente del cosmos.

Todo lo que le hablaba. Todo era un castigo, una recompensa, un aviso o una premonición. Al recorrer un camino por el monte, sentía intensamente que estaba siguiendo su destino.

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En la actualidad, cualquiera de nosotros se preguntaría: ¿Como he acabado teniendo esta vida que parece tener nada o muy poco que ver conmigo? Esa forma de pensar sería inconcebible para los antiguos, cualquier individuo era consciente del lugar que ocupaba en el cosmos.

Ver un búho no solo era un símbolo que representaba a un dios, sino que era el propio dios. Parte de él o tal vez un dedo acusador.
Es importante entender la forma concreta en que los seres humanos sentían la afinidad con el mundo físico. Creían de un modo bastante literal, que no hay nada en nuestro interior que no tenga su correspondencia en la naturaleza. Por ejemplo, los gusanos tienen la misma forma que los intestinos, y procesan la materia igual que esos conductos. Los pulmones, que nos permiten movernos libremente por el espacio, tienen forma de pájaro. El mundo visible era la humanidad puesta del revés. El pulmón y el pájaro eran expresiones del mismo espíritu cósmico, pero  manifestado de  forma distinta.

GEANEL/LUZBEL Y EL MUNDO ANGÉLICO

En el mundo celeste (o del espíritu) y la materia, existen jerarquías y categorías espirituales. Todas tienen una relación directa con el grado de evolución de los seres que pueblan los mundos. El universo entero está poblado. Los seres que viven en la tierra no tienen la fortuna de ser los únicos seres exclusivos de la Creación. En la tierra misma hay millones de seres diferentes y cada especie con una conciencia distinta. Una captación distinta de una misma realidad. Una realidad diferente según su capacidad para entender el universo.

Es importante aclarar que los ángeles no son espíritus. Son entidades de Luz, de vibración que sirven en amor y conciencia al ser humano. (Egregor)
No sólo son mensajeros divinos, como el Arcángel Gabriel. También hay ángeles protectores que tratan de evitar accidentes u otras desgracias.
La verdadera imagen angélica no tiene nada que ver con un ser antropomórfico sino con una luz.
Existe una jerarquía angelical que está formada por nueve cualidades: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potencias, Virtudes, Principados, Arcángeles y Ángeles.

Al hablar de las entidades angélicas es de suma importancia destacar el rol de Luzbel, cuyo nombre significa “Portador de la Luz”.

Tiene un papel preponderante en la evolución espiritual de los seres encarnados, puesto que El Absoluto lo eligió para tentar al ser humano y así fortalecer sus valores espirituales. Luzbel quería mostrar el conocimiento al hombre. Solo así el ser humano estaría preparado para elegir con criterio su destino. Permanecer sujeto al paraíso de la materia o ascender al mundo espiritual que por derecho le corresponde.
A Luzbel Lo acompañaron 72 ángeles voluntarios. Ellos se encargarían de trasmitir la luz del conocimiento a los hombres.
Los 72 Ángeles Fueron conocidos como nephelines. Al llegar a la tierra se les borró la memoria por Misericordia Divina Esto junto a que tuvieron que adoptar parte de la naturaleza humana los corrompió; por lo que entre otras cualidades humanas adquirieron el la envidia y el odio Este seria el origen lo que hoy conocemos como Demonios. Luzbel es conocido como Lucifer, el Príncipe de los demonios. Tal como atestiguan los adoradores de Jehová.

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La tradición Judeo-cristiana dejó de verlo como una entidad de Luz que ayuda a crecer espiritualmente al ser encarnado, para idealizarlo como un ser maligno que corrompe el espíritu.

A pesar de la traición sufrida Luzbel mantuvo su memoria intacta y fue viendo a través de los milenios cómo los hombres sucumbían a las tentaciones, haciendo casi infinito su sufrimiento. Pero lo soportaba por su incondicional amor a Dios.
Hay que tener una gran fortaleza interior para vencer a las tentaciones y sobreponerse al lastre del ego. El Maestro Jesús salió airoso de la prueba y Luzbel vivió una gran satisfacción por ello, aunque a muchos todavía les cueste entender esa emoción.
El Absoluto es La Sabiduría y no todos los seres pueden llegar a entender Su buen juicio.
Uno de los ángeles más importantes y que muy pocos tienen en cuenta es el Ángel de la Tierra. Así como la Tierra tiene un Logos Planetario, también tiene un Ángel que la protege, junto con todos los seres que la habitan.
Es como un Ángel de la Guarda, pero a nivel planetario. Su espiritu emana del total de las fuerzas telúricas del planeta. Su nombre es Geanel. (Otra denominación es Gaianel).

Ge. es una palabra sustrato pregriega que algunos relacionan con la sumeria Ki, que también significa ‘Tierra’. *Aia es un derivado de una raíz indoeuropea que significa ‘abuela’. Por tanto, la etimología completa de Gaia parecería haber sido ‘abuela Tierra’

Religión en África. “Una ética en honor al grupo”

SERRA
La diosa africana que simboliza el principio de la creación, cuando el agua se cruza con el fuego para dar origen a la vida. Representa a la “gran madre nutridora” del cielo y de la tierra.

 La religiosidad “legítima” no se basa en abstracciones o visiones individuales, sino en elementos que hermanan a los hombres y mujeres en unidades comunitarias. La familia, el clan, la tribu o el grupo étnico son lo más importante, y la mayoría de detalles religiosos están orientados a preservar esta armonía.

En la mayoría de culturas africanas, los antepasados y algunos dioses que dieron el “soplo” a la vida humana son entendidos como expresiones tangibles (al menos en oráculos, sueños y revelaciones) de las fuerzas cósmicas. Pero su función suele ser más pragmática: ayudar a la comunidad en todas sus actividades. El componente social de estas ideas está muy claro. No responden a las grandes preguntas filosófico-religiosas de rigor (“quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos”), sino que son un referente, una tabla a la que agarrarse en el naufragio de las penalidades de la vida. Todos los componentes de la tribu respetan, veneran, temen y se sienten seguros con estas fuerzas porque garantizan la armonía social. Pero algunos pretenden utilizar el poder cósmico para sus propios fines. Son los llamados brujas y hechiceros.

Empecemos por diferenciar ambos conceptos. La diferente denominación no obedece únicamente al sexo, aunque en África la mayoría de brujas son mujeres y la mayoría de hechiceros, hombres. La diferencia es bastante compleja: en principio, las brujas están imbuidas de un poder maligno que raras veces pueden controlar y que las impulsa a actuar mal y a perjudicar a los demás. Por el contrario, los hechiceros son conscientes de que quieren hacer el mal, y son ellos quienes se ponen en contacto con las fuerzas malignas mediante ritos y conjuros. De todos modos, tan peligrosa puede ser para la comunidad la acción de unos como la de otros. Es conveniente descubrir a los hechiceros, para castigarlos o expulsarlos de la comunidad. Por lo que respecta a las brujas, a veces basta con exorcizarlas, aunque se han dado casos de lapidamiento.

A las brujas se les atribuyen poderes como el del vuelo o la metamorfosis, transformándose en monos o elefantes. Puesto que no son conscientes de su verdadera personalidad, pueden llevar una doble vida sin saberlo: mujer normal durante el día y bruja por la noche. Al amparo de las sombras, estas mujeres chupan la sangre a los incautos, celebran aquelarres, devoran las almas y matan a los niños.

La creencia en la existencia de estos seres maléficos suele deberse a razones sociológicas. Brujas y hechiceros son meras válvulas de escape de las tensiones sociales. Cuando alguien tiene un problema, ya sea de salud, económico, de relación, o afectivo, busca un culpable, porque se niega a admitir su parte de responsabilidad o que se deba a la mala suerte. En estas situaciones es cuando es más fácil atribuir a alguien conocido malas intenciones, por envidia, manía u otras razones. De ahí a demonizar al rival, sólo hay un paso. El hecho de que los africanos crean en este tipo de personajes asociales y malignos se nos antoja primitivo, pero esto no es más que paternalismo y sentimiento de superioridad: en las sociedades industrializadas otros focos de demonización social tienen consecuencias tan trágicas como los destierros o muertes de brujas y hechiceros. Y si hablamos de fanatismo o superstición primitivos, no olvidemos que en nuestras ciudades, los “hinchas” de muchos equipos de fútbol insultan, atacan e incluso llegan a matar a personas cuyo único delito es pertenecer a otro equipo y, por tanto, a otro clan. Otro tipo de exclusión social o de justificación de la violencia.

¿Cómo fue la historia que no nos cuenta la historia?

DSCF3828La Protohistoria engloba los periodos de sociedades humanas sin escritura que dieron paso a las culturas históricas. En mi concepción etimológica de la palabra “protohistoria” este concepto lejos de representar una zona de nadie, que delimite un estrato entre historia y prehistoria, La protohistoria se dilata sin límite en el pasado más allá incluso de la existencia del hombre moderno. Desafortunadamente la memoria de la humanidad es muy corta. Si no podemos certificar que la última versión de un hecho es el relato fiel de aquel primero. Es muy probable que a nuestros oídos solo haya perdurado la versión más florida. Una visión mas o menos borrosa de la realidad.

Quién sabe si en un futuro, todos los testimonios originales se pierdan y mi versión pase a ser la versión original.

Todas las sociedades complejas acaban por colapsar. La constante evolución de los factores hace que esta se desestabilice.  Se pueden corregir y adaptar cientos de millones de esos factores y basta que solo uno no sea resuelto para que se convierta en la fractura que colapse todo el sistema.

Prescindiendo de situarme en una fecha ni tan siquiera aproximada, iniciare el relato de una gran sociedad que perduro decenas de miles de años y acabo diluyéndose hasta ser absorbida  por otra más próxima al orden actual.

Nos encontramos en un periodo de la evolución del hombre donde  distintas especies compiten por el privilegio de obtener la catalogación de “ser humano”. La habilidad manual  la inteligencia, la fisiología de los cuerpos… Todo puntúa.

En el sector sur oeste del continente africano  Una especie en particular destaca del resto. El clima se muestra amable, la tierra produce un buen número de recursos y el agua fluye en abundancia. En ese tiempo de existir el jardín  del Edén,  sin duda estaría ubicado en la zona.

La vida animal es  abundante y variada. La caza no es un problema, si lo son, los grandes depredadores. La construcción de cercados protegen las aldeas, creando una percepción de grupo que delimita el mundo interior del clan y “lo exterior”.  Los miembros del clan no se conciben como individuos, sino como átomos que componen un organismo,  otros clanes vecinos de la misma especie funcionan como otro organismo autónomo  y todos interactúan entre ellos formando un ser vivo  de cuerpo difuso con conciencia  única.

Quizás te estés cuestionando las probabilidades de que un colectivo de estas características pueda haber existido.  Realmente importa poco lo que podamos creer hoy en día, sobre unos hechos que la historia aún no ha llegado a plantearse.  Muy al contrario, para los habitantes de esas tierras la presencia de ese ser fue una realidad palpable que todos reconocían como “Él Creador”.

El origen de las religiones.

Mucho antes de que la humanidad desarrollara un lenguaje escrito, los humanos miraron con asombro cada mañana al renacer del sol. El hombre comenzó a dar una interpretación sobrenatural a fenómenos naturales, como espectáculo cotidiano del sol moribundo y renacido. El poderoso disco solar fue sin duda una  de las primeras formas de adoración

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Él era el poder innato de los cuerpos, el fuego de la Naturaleza. Autor de la vida, el calor y la ignición, la causa eficiente de toda generación, ya que sin Él no había movimiento, ni existencia, ni forma. Él era inmenso, indivisible, imperecedero y presente en todas partes. Era la necesidad de luz y  energía, lo que sentían todos los hombres; y nada podía imaginarse más temible para ellos que su ausencia. Sus evidentes influencias benéficas causaron su identificación con el Principio del Bien.
Desde este antiguo punto de vista cosmológico, el dios habitó y gobernó los cielos

Todo paganismo (creencia no monoteísta) es, en el fondo, una adoración de la naturaleza, de una forma u otra, y en todas las religiones paganas, el atributo más profundo e inspirador de la naturaleza era su poder de reproducción. El misterio de la vida y la muerte fue el misterio más profundo de la naturaleza; estaba en la raíz de todo el paganismo reflexivo, y apareció en varias formas, algunas de la manera más inocente, otras de un tipo claramente interesado. Para los pensadores paganos antiguos, la clave del secreto oculto del origen y la preservación del universo yace en el misterio del sexo. Dos energías o agentes, uno activo y generativo, otro femenino, pasivo o madurativo, que condiciona hacia un pensamiento dual positivo negativo,  bueno malo. El cielo y la tierra, el sol y la luna, día y noche, cooperaban para la producción del ser. Sobre esta base descansaba en esencia toda la adoración politeísta que condujo a la actual civilización; la separación de la divinidad en dioses masculinos y femeninos; la deificación de los distintos poderes de la naturaleza y la idealización de las propias facultades, deseos y vicios del hombre; donde cada poder de su entendimiento fue encarnado como un objeto de adoración, y cada impulso de su voluntad en una encarnación de la deidad.

Reenfocando: En la búsqueda de respuestas y orden, el hombre atribuye aquello que escapa de su control, a todo tipo de espíritus. El animismo es el primer paso en la mente del hombre en su necesidad de apaciguar su incertidumbre. Los espíritus conviven con el hombre de la misma forma que este lo hace con los animales. El mundo es lo bastante grande y todos conviven procurando no interferir en el día a día de unos y otros. Conforme avanza en el conocimiento humano de su entorno cotidiano muchos espíritus menores son relegados al olvido. El razonamiento humano provee de respuestas y modifica lentamente la creencia por conocimiento. Los espíritus superiores se resisten a sucumbir a la razón y el hombre en su egocentrismo pasa dotarlos de apariencia y comportamientos humanos. Es el momento en que los dioses son dotados de superioridad no frente a un solo individuo sino a grandes grupos de personas. Aquellos que tienen el don de hablar con los dioses pasan ser aquellos que asumen el papel de hacer que el resto de hombres cumplan la voluntad del dios local.
Es fácil entender que con una filosofía de vida que ponga un límite al poder de los dioses el destino del ser humano cambia radicalmente.

De animales a dioses.

n092p03La inmensa mayoría de los mensajes de la comunicación humana son los chismes, no sólo en la comunicación interpersonal, sino también en Internet, radio, televisión. Desde esta perspectiva, el chisme no es algo marginal y poco importante, sino la actividad más relevante de los humanos y una de las razones que nos permiten construir redes sociales. Lo que pasó con la revolución cognitiva y el desarrollo de la conversación es que el hombre obtuvo la habilidad de crear ficciones.
Todas las formas de cooperación humanas en gran escala están basadas en contar ficciones, sea en la religión, en la economía, en la política. Todas las corporaciones humanas están basadas en historias ficticias: mientras todos crean en la misma ficción -sobre Dios, sobre la nación, sobre el dinero-, todos pueden cooperar. Esto es algo que sólo los humanos pueden hacer. Los humanos son los únicos que tienen religiones, que se reúnen y construyen catedrales y mezquitas. Y lo hacen porque creen en una historia. El dinero la más poderosa y universal de las ficciones, porque es la historia en la que todos creen. más grande incluso que la religión: no todos creen en Dios, incluso si creen en Dios, no todos creen en el mismo dios. Algunos creen en Jesús, otros creen en Alá. Pero el dinero hoy es la única historia en la que todo el mundo cree. Todos creen en el dólar. Osama bin Laden no creía en la política norteamericana, pero sí creía en el dólar norteamericano. Entonces, cuando capturaron las ciudades de Siria e Irak, destruyeron todos los símbolos de los gobiernos previos, destruyeron el arte, los tesoros arqueológicos, pero no destruyeron los dólares. El dólar no tiene un valor objetivo. No puedes comerlo, pero todos creen que ese pedazo de papel tiene valor. El dinero es sólo una historia, pero mientras grandes cantidades de personas crean en la misma historia, los humanos pueden cooperar y crear redes.

Los humanos aparecieron en la tierra hace 200.000 años, pero durante buena parte de ese período eran animales insignificantes. No tenían realmente un impacto importante en el mundo ni en el sistema ecológico. La revolución cognitiva que comenzó hace 70.000 años transformó al Homo sapiens de un simio insignificante al animal más importante y poderoso de la Tierra. Una mutación en el ADN del Homo sapiens cambió la estructura interna del cerebro y le dio nuevas habilidades cognitivas para imaginar, hablar, comunicar. La revolución cognitiva permitió al hombre inventar ficciones, convencer a otros para que creyeran en ellas y a unos pocos conquistar el mundo.