BAAL


Baal es una de las figuras más polémicas hoy en día, siendo uno de los sobrenombres del demonio. Esto se debió, en gran medida, a que era el dios principal de los fenicios y filisteos, vecinos y enemigos territoriales de los hebreos, por lo que tenemos enormes intentos de estos para conseguir que el pueblo repudiara los ancestrales ídolos familiares y adoptase los del culto a Yahvé.

Los textos hebreos comentan que Baal (También conocido como Molok), este exigía ofendas tanto de la primera cosecha como del primer hijo primogénito y si era de un alto cargo social mejor que mejor. Los altos dirigentes de la comunidad solían comprar /conseguir un neonato y lo ofrecían en sacrificio como si fuese de su sangre. Este tipo de ritos hay que cogerlo con pinzas por que como en la mayoría de las cosas del dicho al hecho…

Los cananitas nunca vivieron en un único reino unido. De hecho, en base a los yacimientos arqueológicos lo que hoy llamamos como pueblo cananeo perfectamente puede hacer referencia a los amorreos, jebuseos, hicsos, hurritas, hititas, filisteos, fenicios, arameos e, incluso, hebreos quienes vivieron en Canaán durante la Edad del Bronce Final (1550-1200 a.C.)

Baal (que significa “Señor”), era el rey de los dioses cananeos y regía sobre las lluvias, los truenos, la guerra, las estaciones y la vegetación. Además que era el patrón de los navegantes (ya que se le consideraba el conquistador del mar).

Baal era más un título que una entidad. No era extraño que existieran “Baales” en diferentes partes del Medio Oriente, desde dioses importantes hasta dioses de ríos y montañas. Un ejemplo de esto es el demonio Beelzebul, cuyo nombre real era Baal Zebul, un dios filisteo que significaba “Señor de la casa” (y los hebreos cambiaron su nombre en son de mofa a Baal Zebub, Señor de las moscas”).

La reflexión es que podemos referirnos a miles de divinidades que cunplian su cometido en lo que podemos llamar “compromiso con el hombre” Teniendo en cuenta que si para referirnos al dios monoteísta encontramos fácilmente un centenar de nombres, en el juego de ¿quien es quien? es inevitable caer en la confusión cuando nos referirnos a deidades menores (o venidas a menos). Debemos pensar que si bien eran muchos tampoco eran tantos. Eso sí entre un panteón de una docena de dioses una trinidad o dual lo que menos da que pensar y elimina toda cuestión sobre cual es el mejor es hacer de todo uno solo. Lo que nos da un Dios creador y a la vez destructor.

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