Barcelona lunes 11 de junio.


El estúpido trata de demostrar que su tesis, tiene lógica, cojeante pero lógica. El loco siempre está dispuesto a recibir revelaciones, tiene una idea fija y todo lo que encuentra le sirve para confirmarla saltándose la obligación de probar lo que dice.

La vista desde el parque en lo alto de la ciudad era esplendida el aire era fresco e impedía que la pendiente del camino que las conducía a su destino consiguiera agotarlas. Las Pipis empezaban a manejarse con su nueva vida.

—¿Sabes algo de Francisco?

—No. Ha desaparecido, sus padres tampoco saben donde puede estar. A veces tengo la sensación de que el tiempo que pase con Él no fue real. ¿Y Sergi?

—Es una paradoja, es real y es como si no existiera, apenas me dirige la palabra se sienta en el sofá y pasa todo el día con la consola. Tengo que encontrar piso urgentemente no aguanto esta situación.

—Ven a mi casa ya sabes que hay espacio suficiente para las dos.

—¿Y Sergi?… No sé, creo que esta enfermo. Me ignora, sé que algo le ocurre e intento disculparlo diciéndome que lo que nos ha pasado no es normal.

—Ven a casa y dale tiempo.

—Es posible que te tome la palabra. Mira, el Psiquiátrico esta allí, ya hemos llegado—. Mentalmente hicieron un último de las indicaciones de Ángel.

Ángel encargo la vigilancia de Isaac Sinlay. Sus contactos le informaron que había viajado  a  Francia donde le perdieron la pista. Cuando  volvió a ser localizado iniciaba el regreso en un vuelo regular a España. Según parece durante todo el viaje estuvo charlando con su compañero de asiento un joven oriental identificado como: Xu Chen Chaoyu. Las investigaciones posteriores de Ángel eran el asunto que en ese momento ocupaba el tiempo de las Pipis.

Pipi y Pilar entraron en un edificio modernista anexo al psiquiátrico. Se identificaron a un celador que pasaba cerca de la puerta y este las acompaño a la recepción donde una monja con el habito de la orden hospitalaria las atendió.

—Buenos días hermana. Tenemos concertada una cita con el director del centro, el señor Barragán.

—El director las esta esperando por favor colóquense estas acreditaciones en lugar visible—. Pipi y Pilar se colocaron sus acreditaciones de asistentas sociales y accedieron a una sala redonda alicatada hasta el techo con pequeñas baldosas blancas. Pilar pensó que de haberse despertado allí mismo, hubiese jurado estar en uno de los pabellones del Hospital de San Pablo de Barcelona. Un Hombre alto, de pelo canoso y alborotado con pajarita se acerco a Pilar y Pipi con las manos dentro de los bolsillos de su bata blanca.

Cottolengo Dr Barragan—¿Como estamos? Dijo a Pipi extendiendo su mano con una amplia sonrisa que mostraba el tono ocre de su dentadura.

—¿Como estamos—? Se dirigió a Pilar de forma idéntica, esta le devolvió la sonrisa y añadió en tono profesional.

—Soy Pilar Fontanet pertenezco al departamento de evaluación psiquiatrica de la fiscalia de Barcelona y hago el seguimiento del señor Chen. Hace tres semanas que no se presenta en el centro de día. En la documentación consta que fue paciente de este centro. Antes de dar parte al departamento de justicia hemos pensado en intentar localizarlo extraoficialmente y así  evitarle problemas. Esperamos que usted nos pueda facilitar información puede que ustedes sepan que planes puede tener o facilitarnos alguna información que nos ayude a localizarlo–. Añadió Pipi.

—Lo recuerdo, es un buen chico. Bueno de hecho todo lo somos. La defensa de nuestras ideas o intereses, es la que hace que la gente que no te conoce te considere la fuente de sus problemas.

¿? No le entiendo.

—No se preocupen. Si me acompañan al archivo veré en que les puedo ayudar—. El director señalo un corredor a su derecha y les indico que lo siguieran mientras seguía ablando.

Chen es un buen chaval. Ha estudiado en algunos de los mejores colegios privados de Europa. Habla español ingles, mandarín y francés. Aunque es inteligente, siempre tuvo problemas escolares. El sentirse diferente a sus amigos desde la infancia le ha creado problemas a la hora de relacionarse con otras personas, esto le ha provocado refugiarse en el estudio de sus múltiples hobbies lo que le facilita conocer gente nueva que al final acaba rechazando. Al finalizar su adolescencia la psicosis que le predispone a ver lo malo de las personas, se ha manifestado con toda su intensidad. Es la desventaja de ser inteligente las psicosis mas graves solo afectan a los seres que tienen capacidad de reflexionar sobre si mismos.
El problema de Chen es que su enemigo es la propia humanidad. Piensa que el hombre a perdido la capacidad de ser útil al planeta y a si mismo. Establece la “analogía del tumor”: Un organismo sano, que en algún momento se han descontrolado y ahora sus células se reproducen miles de millones de veces sin una función especifica sin un propósito que de sentido a su existencia,  lo que provoca la enfermedad del órgano y en un futuro la muerte de todo el organismo.

—¿Y con esas ideas en la cabeza lo han dejado marchar?

—Chen no es agresivo la ley lo amparara. La sociedad ya no encarcela a las personas por sus ideas. Existen violadores, pirómanos, esquizofrénicos, deficientes mentales sicóticos, autistas. El cerebro humano esta diseñado para sobrevivir por medio de hacer el mal. El hombre ha descubierto que bajo la apariencia del bien, puede obtener mayores beneficios de los demás.
No se engañen en la mayoría de los casos lo que aquí encontraran, es a gente que tiene mermada su capacidad de ejercer su maldad. Lo que comúnmente llamamos “idiotas” demasiado buenos para estar en la calle.

—Estamos de acuerdo, pero la mayoría de esas personas necesitan una medicación diaria que suelen olvidar.

—Créame no se olvidan. Cuando toman su medicamento están reforzando la idea de que padecen una enfermedad. Condénanos al paciente a medicarse de por vida paliando su enfermedad en sus manifestaciones externas y añadimos una gran carga síntomas negativos que son de efecto moral. Esa responsabilización del sujeto respecto a sus problemas le resta autonomía y libertad agravando “el mal del loco”.

El director y las dos Pipis seguían andando por el corredor Pipi vio una puerta de despacho en la que se leía “director” su instinto le hizo retrasarse para miran a través del vidrio. Su imaginación le decía que el autentico director estaba allí dentro maniatado y un interno o un miembro de una organización anti-psiquíatras lo estaba suplantando. No vio nada, ¿Siempre pensaba en lo peor?

—Hemos llegado; si esperan aquí les fotocopiare el dossier del señor Chen

Pasados diez minutos el director les hacia entrega de los documentos.

—Señoras espero que esto les ayude créanme que no me gustaría que una mente como la del señor Chen acabara de nuevo encerrada en este centro.

—Muchas gracias le agradecemos su ayuda—. Las dos mujeres salieron del edificio y se dirigieron caminando en dirección al parque con la intención de examinar los documentos que debían entregar a Ángel.

***

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