La Sopa Boba.

vividor3¿Y por qué, exactamente, los que producimos con nuestra habilidad tenemos que mantener a los que no aportan al Sistema otra cosa que su necesidad?
Es injusto que se obligue a quienes producen a mantener a los que no producen. Y no es que simplemente sea injusto; es queconstruir un sistema en torno al principio de la caridad obligatoria, en torno a la idea de que todo aquel que pase necesidad debe ser sacado de ese estado pura y simplemente porque pasa necesidad, es estúpido. Si encima no estamos hablando de necesidades básicas para la vida (comida, agua, etc.) sino de garantizar a todos los ciudadanos, simplemente por ser ciudadanos, una determinada “calidad de vida”, entonces el sistema es directamente suicida y está destinado al colapso a corto o medio plazo.
Eso no quiere decir que hay que dejar que la gente se muera de hambre por las esquinas. Lo que ocurre es que hay una diferencia muy importante entre que yo elija darle parte de mi dinero a quien tiene menos porque me da pena, y que el que tiene menos que yo tenga “derecho” a meter la mano en mi bolsillo y quedarse con parte de mi dinero, pura y simplemente porque yo tengo más que él, sin pararnos a preguntar por qué eso es así.
Que es lo que pasa ahora, aunque hemos disfrazado esa acción haciendo que la mano que se mete en mi bolsillo lo haga recubierta por el guante del Estado. (Que en ocasiones teniendo menos da por hecho que tengo más y me endeuda)
Pero, al final, es lo mismo.
La caridad es una idea muy buena, no solo por motivos humanitarios sino por motivos egoístas. Es tan buena que está escrita en nuestros genes, estamos genéticamente condicionados a ayudar a nuestros semejantes, por eso nos conmovemos cuando vemos a alguien sufrir (y, si no lo hacemos, es que algo va mal). Ahora bien, la caridad consiste en que yo, voluntariamente, dedique parte de mis recursos a ayudar a mis semejantes: es una decisión que tomo porque soy así de bueno, no porque el otro tenga derecho a que le ayude, que no lo tiene. El hecho de ayudar a mis semejantes me hace mejor persona, sí, pero el hecho de no ayudarles no me hace peor aunque nuestra estructura conceptual así lo sugiera.
El problema esque vivimos inmersos en un sistema de ideas tan infectado que ciertos conceptos, como la bondad de la caridad, a base de repetirse una y otra vez generación tras generación se han incrustado en nuestras mentes, y no solo en las individuales, sino en el imaginario colectivo, y han perdido su significado original. En algún momento, dejamos de ayudar a la gente porque pensábamos en lo que hacíamos y pasamos a hacerlo simplemente porque nos decían desde la infancia que había que hacerlo, que era bueno hacerlo; dejamos de ser motivados, de pensar y decidir caso por caso si esa persona merecía nuestra caridad, y asociamos la idea de caridad con la idea de bien. Desde ese momento, toda caridad era siempre buena, y de esa desgraciada identidad nació la sopa boba.
La sopa boba, era una comida que se ofrecía a los pobres en los conventos, consistente fundamentalmente en sopa de lo quehubiera a montones esa semana aderezada con lo que-se estuviera poniendo malo en la despensa y con tropezones de sobras. Nadie preguntaba nada. Uno llegaba ahí, se ponía a la cola y el capuchino o la monja de turno le daba una escudilla de sopa con la que se podía sobrevivir un día más. La historia de la sopa boba y de la España en que se desarrolló es fascinante y ofrece algunas lecciones que, como no, hemos olvidado. Por ejemplo, es cierto que la sopa boba salvó vidas, pero también es cierto que contribuyó decisivamente a la ruina de España, creando un estrato social importantísimo de  sopistas (, de gente que andaba a la sopa (v.gr.: que vivía una existencia holgazana y a expensas de otro) y que no trabajaba y no producía porque no le hacía falta. Sin sopa boba, sin una posibilidad de vivir sin hacer nada para ganarse el sustento, quien sabe si nos hubiéramos visto obligados a adelantar un siglo el decreto de Carlos II sobre la honra del comercio y el trabajo… pero divago. Ya volveremos a la sopa boba y a los subsidiados.
Una vez apareció esa identidad (caridad = bien) nos la repitieron hasta la saciedad, hasta el agotamiento, generación tras generación. El valor de bondad de la caridad dejó de depender de nuestra decisión sobre quién la merecía y quien no, y de la misma forma el valor de verdad de la asociación dejó de depender de nuestro entendimiento y pasó a estar vinculado a la autoridad de quien nos lo contaba, con lo que cuestionar esa identidad era cuestionar la autoridad de quien nos la inculcaba. Cuando este cuestionamiento inevitablemente ocurrió, cuando alguien dijo “la caridad no es buena en todos los casos” (o “la sopa boba hace más mal que bien”), la autoridad sintió atacada en si misma y se defendió desde el poder, con un simple argumento del tipo:

Los hombres buenos hacen cosas buenas.
La caridad es buena.
Quien discute que la caridad es buena es porque no quiere ser caritativo.
Quien no es caritativo no es bueno.
Quien no es bueno es malo.
Quien discute que la caridad es siempre buena es un malvado”.

Y, desde entonces, quien abre la boca para reivindicar el verdadero significado de la caridad es inmediatamente tachadode malvado egoísta.
Las cosas no deberían ser así. Quien decide dedicar parte de sus recursos a ayudar a los demás merece nuestro elogio, pero quien decide no hacerlo no merece nuestra reprobación, porque está en su derecho. ¿Por qué vamos a reprobarle? ¿Perjudica a alguien quien va a lo suyo y no se mete en la vida de los demás, ni para bien ni para mal? No, por definición. Pero el subconsciente colectivo, después de siglos de machacamiento de esa identidad (reforzada con un insisdioso mem que dice que es bueno ser malo con los malos) le pone a la altura de los ladrones y los asesinos. Es fascinante lo que se puede conseguir cuando se introduce en una cultura la idea de pecado de omisión: la virtud deja de ser verdaderamente virtuosa y se convierte en obligatoria. Uno nunca puede ser suficientemente bueno, al final todo queda a la misericordia de Dios…

Este concepto de la caridad como algo obligatorio lleva, con el tiempo (no demasiado) a la institucionalización de la caridad: ya no es solo el individuo quien tiene que ser caritativo, es la sociedad en su conjunto quien tiene que serlo. Y así el Estado, esa máquina, ese constructorjurídico por definición incapaz de sentir empatía ni solidaridad ni ninguna de las emociones que dan lugar a la caridad, se pone a imitar las acciones de sus ciudadanos caritativos y a “ayudar a los pobres”, a “dar de comer a los hambrientos”… con la sopa boba. Pero todo cambia, todo se desvirtúa, no estamos hablando ya de un ser humano que ayuda a un semejante porque se identifica con él, porque padece con él, porque le compadece; sino de un ente sin sentimientos que solo actúa por criterios objetivos más o menos adecuados a la realidad. La caridad deja de ser un asunto de compasión y moral y pasa a ser… política.

¿Por qué he dicho que el Estado da de comer con la sopa boba? Porque tiene que guiarse por criterios objetivos a la hora de repartir los subsidios. Los capuchinos no preguntaban a sus sopistas si verdaderamente eran pobres de solemnidad que necesitaban comer o si es que de esa forma se ahorraban unos reales para vino que era lo más habitual. De la misma forma, el Estado no se fija en si quien recibe el subsidio lo merece o lo necesita, solo en si cumple (o no) determinados requisitos formales, Hace cuatrocientos años el requisito formal era plantarse ante el convento, hoy en día es… bueno, quizá haber cotizado doce meses en los últimos seis años, por ejemplo. Pero ninguna de las dos cosas, ni la sopa boba ni los subsidios estatales, son verdadera caridad. El problema de la caridad institucionalizada (uno de ellos) es que crea la aberrante idea de que quien la recibe de tiene derecho a recibirla. No hay diferencia entre los tumultos del XVI si se acababa la sopa boba y los rebuznos de los sindicatos contra las últimas medidas, bastante titubeantes, del Gobierno para intentar que los parados vuelvan a situación activa lo antes posible. O con la idea de “tener seis meses de paro”, que todos sabemos que todo el mundo lo interpreta como si tuviese derecho a cobrar seis meses del Estado cuando en realidad no es así. El origen del subsidio de desempleo es caritativo y no porque lo diga yo, sino porque es como está configurada la ley. Quid pro quo, sí; en plan mutua, sí, pero caritativo. No es un sueldo o una pensión a la que tienes derecho por haber cotizado, es una ayuda que los que cotizan te prestan para que no lo pases tan mal en el periodo mínimo imprescindible hasta que encuentres otro trabajo y puedas volver a mantenerte por ti mismo. Pero, claro, ¿quién se lo toma así? Mirad a vuestro alrededor, o dentro de vosotros, y decidme que me equivoco, que la gente no cree que tiene derecho a “cobrar el paro” y que no reaccionaría violentamente si se le cuestiona el mismo…
Derecho a la caridad. Esta es la horrible idea contra la que quiero luchar. El derecho a la caridad es, básicamente, decir que uno tiene derecho a que le mantengan solo por existir. En otras palabras, que uno puede estar inmerso en un sistema sin aportar nada más que su propia existencia y sus propias necesidades y exigir del sistema que le mantenga. Su contribución neta al sistema es negativa y eso tiene un nombre en biología: parasitismo. Lo bueno es que en biología el huésped trata de defenderse del parásito, pero nosotros no. Nosotros no es solo que no nos defendamos, es que reconocemos el derecho del parásito a chuparnos la sangre. Perdón, no reconocemos ese derecho, porque no lo tiene; se lo otorgamos, que es todavía peor. Al igual que un organismo que no se defiende de los parásitos acaba devorado por estos, una sociedad que no solo no se defiende de los parásitos, sino que los fomenta reconociendo el derecho de todo el mundo al parasitismo, está herida de muerte. Porque, si existe la posibilidad de vivir sin trabajar, ¿por qué trabajar? (y mucho cuidado que, al igual que la caridad, esto también está escrito en nuestros genes y mucho más profundamente) Y si encima no es solo que me vayan a mantener sino que lo “progresista” es reconocer el derecho del parásito a la sanidad y el vestido y la vivienda digna con electricidad y gas y agua corriente… y a unos taquitos de jamón de vez en cuando.

Porque claro, en un mundo ideal no es solo que nadie pasa necesidad, es que todos comemos jamón y atamos a los perros con longanizas. Pero ese mundo no es cierto, y todas esas cosas hay que pagarlas, y ¿de dónde sale el dinero que se destina a esa cada vez más cara y atractiva sopa boba? Del bolsillo de los que producen, por supuesto, que algún día se preguntarán, como yo, exactamente por qué tienen que mantener a los que no producen.

03- Nadie puede amar a nadie más de lo que se ama a si mismo.

Nadie puede amar a nadie más de lo que se ama a si mismo.

cenefaPilar dormía en la habitación. La luz estaba apagada. A pesar de eso una forma se distinguía en la oscuridad como si un exclusivo rayo de luz se concentrase en ella y la impregnara con la totalidad de su energía.

 Pilar abrió los ojos

—¿Eres un Ángel?

—Estoy más cerca de ser un Ángel que de ser humano pero mi esencia pertenece a un estado superior al de los Ángeles. He venido para hablarte ahora que ya has sido preparada.

—¿Preparada?

—Si, ahora lo estás.

—No te entiendo. ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mi?

—Escucha y comprende. El rostro de la figura antes indefinido adoptó la fisonomía de Francisco.

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—Soy el poder absoluto del espíritu y la materia el Creador.

—¿Eres Dios?

—El mismo.

—¿A que has venido?— Dijo dirigiéndose a Francisco en un tono desafiante.

—Bueno… Eres Dios, te paseas por la ciudad, oyes que la gente habla de ti, y Dios por aquí y Dios por allá, y qué admirable universo es éste, y qué elegancia de gravitación universal. Sonrío entre dientes y digo para mis adentros “He aquí, este soy yo y ellos lo ignoran”. Y alguien te empuja por la calle, o incluso te insulta, tú humildemente pides disculpas y te marchas, total eres Dios y, si quisieras, con chasquear los dedos el mundo se convertiría en cenizas. Pero tú eres tan infinitamente poderoso que puedes permitirte ser bueno.

—No creo en ti.

—Lo comprendo no siempre he estado pendiente de tus necesidades, es normal que te haya decepcionado de hecho nadie esta satisfecho, todos  creen que tengo obligación de satisfacer sus deseos.

—Me abandonaste.

—No. Solo me aparté de ti para que despertaras. Era necesario para que ascendieses hacia tu destino.

—Vivía feliz. Me has destrozado la vida.

—Perfecto ahora debes recoger los pedazos que representan lo mejor de ti y prescinde de los que solo eran una carga inútil,  continuar tu vida solo depende de ti, consiste en asimilar los cambios sutiles o bruscos todos tienen un sentido.
No es la primera vez que experimento la sensación de vivir una vida humana. He intentado comportarme como uno más de vosotros para comprenderos mejor.

—Pues lo haces de pena.

—No es fácil incluso para un ser todo poderoso como yo, estar pendiente de las necesidades de cada uno de los individuos que habitáis en este mundo y más ahora en mi envoltura de materia, comprenderás que me cueste adaptarme a las limitaciones y los sentimientos que acompañan a un cuerpo humano.
Querías tu media naranja, alguien, que te hiciese sentir imprescindible sin la necesidad de hacer nada simplemente “siendo”. Un ser a quien exigir que tomase decisiones por ti o justificase las tuyas, que asumiese los riesgos de tu vivir  humano, alguien que se hiciese cargo de las consecuencias de tus propósitos y despropósitos; en definitiva alguien que te hiciese los deberes. Y nadie debería hacerle los deberes a nadie so pena de pasarse la vida a merced de un ser de insaciable inseguridad, infinita ingratitud y mala interpretación de todos y cada uno de sus gestos.
Al fin y al cabo ¿qué clase de persona se junta con un ser de insaciable y permanente miedo a vivir su vida? Pues otro igual de asustado que cree que así lograra lo que quiere para sí: que le amen. Que le amen en libertad sin pasar facturas por los deberes realizados por falsas obligaciones de vida en pareja.
Aprende a amar al ser que mora en tu corazón. Ten la valentía de amarte como nadie te amará jamás. Reclama el derecho a ser responsable de tu destino. Y déjate de traumatismos varios, porque no hay nadie pluscuamperfecto. Todos somos un alma tratando de aprender a vivir una vida humana; a veces nos perdemos a veces nos detenemos en playas de eterno latido y de imposible reencuentro pero siempre hallamos la senda que lleva al corazón. Por eso ámate. Si no sabes amarte, si no te llega el amor de la persona más importante de tu vida, tampoco te llegara el de otro ser humano. Parecerá que te llega, pero tan solo será un vago rumor.
Aprende a amar a todos y cada uno de los matices de tu ser, porque no existen los defectos ni las virtudes, tan solo los matices. Los que saben amar nunca te pedirán que seas alguien distinto de quien ya eres.
No busques tu otra mitad. Aquello que esta en nuestra mente inconsciente acaba por materializarse, acabamos por hacer realidad nuestros sueños. Y tu sueño era eso medio; las personas a medias son las que no saben amar ni se atreven a hacerlo, que no asumen la responsabilidad de sus destinos ni de sus sentimientos humanos. ¿Porque en verdad, para qué tendrían que asumirlos si ya hay por ahí otro ser a medias que les hará sentir la “completitud”, aunque sea ficticia?
Dos seres completos crean una relación de profunda alma, a cuyo sentido merece la pena abrirse con todas las consecuencias. Se aman porque les da la gana; los que están a medias lo hacen porque tienen huecos emocionales que tapar y disimular.

—¿Y porqué no me ayudaste? No te esforzaste en mantener nuestra relación.

—Porque nuestro barco tenía muchas velas pequeñas y cada uno extendía la que le parecía. Nuestro barco se movía en la dirección que suponíamos deseaba el otro, por lo que las velas casi nunca estaban orientadas hacia un destino común.

El mar resulta infinito cuando no se sabe navegar y estás perdido en su interior. Cuando te das cuenta que la nave nunca tendrá un rumbo correcto decides abandonarla a la primera oportunidad.
Abandonas con la esperanza de que la nave deje de hacer eses y pasado un tiempo, después de viajar unos días en círculos, cuando descubres que ya no hay una fuerza que neutraliza cada uno de tus movimientos puedes elegir tu propio rumbo por primera vez.

—Es más fácil desentenderse o destruir cuando algo no funciona, que simplemente corregir los defectos.

Francisco no quería entrar en el terreno de la discusión, un campo en el que en su envoltura material no estaba en situación de salir airoso, así que decidió utilizar sus argumentos de “Ser eterno”.
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—¿Crees que os he creado como monos mecánicos condenados a tocar los platillos frenéticamente mientras os dure la cuerda? Os he protegido como la especie  excepcional que sois y he mostrado mi respeto dejando que cada uno de vosotros pueda crear su propio universo interior. Cada uno de vosotros vive según sus ideas e interactúa con sus semejantes sin más coacción que existir bajo unas leyes básicas.
El universo funciona de acuerdo a principios sumamente poderosos. Al entender estos principios y al aprender a actuar de acuerdo con ellos, la vida mejora enormemente en lo inmediato, y se logra a medio y largo plazo la verdadera plenitud, para uno mismo y para toda la humanidad.
Todo está sujeto a unas normas. Vosotros os regís por las leyes de la materia y vuestros cerebros se adaptan en mayor o menor grado a esas leyes para buscar respuestas  que satisfagan vuestra necesidad innata de adquirir conocimientos. En esencia todo es muy sencillo. El mundo espiritual tiene otras normas; los Ángeles habitan un mundo contemplativo en el sentido que no pueden interactuar directamente en vuestra dimensión, no están sujetos a la materia así que para ellos no existe el futuro ni el pasado.
SOY-BOBO.JPGLos Ángeles como ya sabes son concentraciones de energía espiritual. Se nutren de la energía que emana de la mente de los seres vivos y son los condensadores de esa energía que fluye libremente como partículas uniéndose unas a otras con idénticas propiedades  o con un alto grado de compatibilidad. Cuantas más uniones realiza mayor es la energía acumulada creando una conciencia que es común a muchos seres; un cordón intangible que convierte las necesidades de un solo ser en las necesidades comunes de un grupo. Cada Ángel está especializado en una necesidad especifica de los hombres. En conjunto forman una conciencia cósmica.

Puede que os sintáis únicos exclusivos seres independientes; la realidad es que ante un estimulo reaccionáis de manera idéntica a como lo harían miles de seres en circunstancias comunes. Esa es una debilidad de la que otros hombres se aprovechan; os sentís inferiores, sois inseguros y confiáis en cualquiera que os asegure tener solución a vuestros miedos.
Vuestra mente no ha evolucionado de manera proporcional en sus múltiples capacidades, sois como un rebaño de corderos en el que un sólo perro pastor se basta para manteneros agrupados y conduciros a donde le indique su amo.

—Pues proporciónanos esa seguridad personal que según tu no tenemos.— Dijo Pilar.

—Ya te he dicho que  sois vosotros, no yo, quien controla vuestro destino. Los Ángeles no me lo permitirían.

—¿Los Ángeles? ¿De que estás hablando ahora? Se suponía que tu eres quien manda ¿o no?

—Los Ángeles no son los seres sumisos que el hombre ha idealizado; luchan por sus intereses, representan el “congreso” de los hombres en el cielo, son extremadamente persuasivos. Su origen es humano y se comportan como tal anteponiendo sus intereses al del resto de sus semejantes. Sólo están de acuerdo en una cosa.

—¿En qué?

—En que el hombre no debe abandonar la materia. Son conscientes de que el hombre genera su esencia. Como la tierra nutre al árbol los Ángeles se nutren del pensamiento humano. El mundo espiritual necesita las almas de los hombres en su intento alcanzar la armonía.

—Si tengo que valorar el mundo que has creado se merece un suspenso.

—Careces de capacidad para comprender. Al igual que un ciego nunca podrá concebir el espectáculo de luz y color que ofrecen los atardeceres del otoño, vuestra mente esta limitada. Mientras forméis parte de la materia estáis ligados al tiempo.

—El mundo que has creado se cae en pedazos. Si yo fuera todo poderoso el mundo no sería así. ¿Porqué no puedes hacer que seamos menos egoístas o que odiemos las guerras o acabar con el hambre en el mundo?

—Está en tu naturaleza, piensas como el humano que eres.

—En cambio yo dudo que tú poseas las cualidades de las que presumes.

— ¿Dudas de mí? Crees que puedo hacer que de repente comprendas la esencia de todo lo que “Es”. Imagina que te proporcionase los conocimientos de mil pensadores, mil científicos, mil filósofos y mil poetas… los que tú elijas, y también la capacidad de percepción y lucidez para administrar esos pensamientos.

¿Crees que obtendrías por ti misma las respuestas a tus preguntas?

¿Crees que estarías más cerca de la verdad de lo que estas ahora?

¿Que consigues sabiendo la verdad?

¿Estarías dispuesta a abandonar la materia a cambio de esa verdad?

¿Serías feliz sabiendo tus hijos por mi gracia al recibir todo el conocimiento no tendrían más objetivo en toda su existencia que someterse a una vida contemplativa  privados de todos los estímulos que dan sentido a su existencia?

¿Qué necesidad hay de perpetuarse en la vida cuando ya no quedan retos a superar?
Intentaré que entiendas la esencia de lo que hago.

La creación de mundos con seres vivos no tiene una gran complicación, se rige por simples ecuaciones matemáticas. La vida inteligente requiere útiles más sofisticados.

Tienes ante ti el único creador capaz de desarrollar “la Trinidad”. Vida, consciencia y espíritu. “Todo en uno”. Tuve que crear toscas herramientas que me permitiesen interactuar con la materia. Sé que me repito, es por mi naturaleza, no acabo de acostumbrarme. Las herramientas fueron perfeccionándose en función de la complejidad de lo que quería crear.
Llámalo como te parezca, dioses, herramientas, Ángeles. Su uso me permite acumular las necesidades concretas de los individuos. Cuando las necesidades son comunes a una gran mayoría de los hombres el poder de ese dios es mayor. La conciencia común vela por la supervivencia de esa vida inteligente y me permite olvidarme de esa creación que sobrevive de manera autónoma; puedo recordarla, olvidarla para siempre, encapricharme de ella o dedicar mi atención exclusiva.

La diferencia que existe entre un objeto inerte y un ser vivo, entre un pájaro y un vaso, está en una cualidad: la autorreplicación. Si hay autorreplicación hay mutación, y también diversidad y evolución.
Es la incertidumbre de lo que puede pasar lo que importa. Crear un mundo perfecto no es más interesante que ver como se vacía una bañera. Creedme; si hubiese pretendido alcanzar la creación perfecta la vida tal y como la conocéis no hubieseis pasado de las bacterias.

La unión de todas las esencias angélicas del mundo espiritual me ha permitido la creación con la materia y su dominio—. Pilar no parecía prestar la misma atención que Francisco se dedicaba a sí mismo.

—Me he quedado sola.— Dijo Pilar echándose a llorar e interrumpiendo a Francisco.

—Nunca has estado sola. Los que te han acompañado en tu camino ya han cumplido su misión; otros te esperan más adelante, necesitarán tu ayuda y has sido preparada para ello. César era un genio protector dotado de un particular poder angélico. Él os ayudó minimizando el mal cuando os atacaron con el gas en Calella. Gracias a su poder consiguió que no murierais todo el grupo, pero el accidente de Israel absorbió las fuerzas positivas que le quedaban y fue demasiado para él. Su fuerza interior con la que debía protegeros a todos desde el principio quedó agotada, así que lo único que pudo hacer fue desaparecer discretamente.

—Pero, tú lo puedes todo. ¿Porqué permites que nos hagan daño? ¿Porqué no haces que se cumpla tu voluntad?

—Tengo mis limitaciones y prioridades que no entenderías, tengo los medios para proteger mi obra, pero debo responder de mis actos.

—¿A quien? ¿No eres Dios? ¿Quién puede estar por encima de ti?

—Eso no importa Pilar ¿qué importancia tiene? No, esas preguntas no te ayudarán en tu camino.

—Si hay otro que es superior a ti el debe ser el verdadero Dios.

—Si crees eso quizás te decepcione saber que Él ni siquiera es consciente de ese poder. Tenéis el ego que no os cabe en el cuerpo. ¿Cómo podéis pensar que sois el centro del universo? No sois más importantes que una mota de polvo en el cosmos; nadie sabe que existís, sólo sois una curiosidad.

—Mientes, somos más que una curiosidad sino, ¿porqué te tomas tantas molestias con nosotros, de qué nos proteges—? Francisco se sentía acorralado; era evidente que el carácter y marrullería de Pilar eran superiores a los suyos. Se sentía emocionalmente dominado por ella.

—Muy bien, nunca te ha gustado la épica así que te mostraré la realidad desde un punto de vista más práctico.

¿Pretendes saber los motivos “el porqué” del universo en el que habitas?  Lamento decepcionarte, no tengo la respuesta que esperas. Sólo puedo acercarte a ella.

Pilar miró a los ojos de Francisco. Estaba interesada en oír su explicación. Dios o no, era difícil saber por dónde saldría.

***