La verdad y la capa que la envuelve.

Aquellos que somos catalogados del modo general como “curiosos” vivimos en un estado de inquisición permanente con pequeños periodos de calma indiferente que nos permiten seguir avanzando no se sabe bien en qué dirección ni con qué propósito.

Siempre hay una voz que se adopta como oficial  cualquiera que quiera subirse al carro de la cultura tendrá que comulgar con la verdad establecida. No es mi intención ni dispongo de ningún conocimiento que me pueda dar pie para cuestionar a los académicos pero todos somos personas rebosantes de virtudes y carencias. Sabemos que la verdad absoluta no existe y que la gran mayoría de las disciplinas que conforman el conocimiento humano están compuestas de ciencia pura y honesta en su médula, caso aparte merece la gruesa capa que recubre la ciencia y que le da textura. Estas capas externas de la ciencia están compuestas de omisiones, criterios particulares, intereses económicos y altas cantidades de política. Del mismo modo que el periodista debe narrar la verdad según el filtro que le imponen sus editores el aspirante a investigador debe someterse a los criterios de los doctores que ostentan el cargo de oráculos y administradores de la verdad. Nadie que cuestione al oráculo puede ser tenido en cuenta o escuchado. Ni la verdad más evidente será nunca reconocida sino esta no encaja como la pieza de un puzzle en el modelo de verdad establecido que a fin de cuentas es la que da de comer al oráculo y al resto de su séquito.

No hay que tener un alto coeficiente de pensamiento para entender que es la pregunta lo que nos alimenta. La respuesta carece de importancia porque en el caso de hallarla, esta solo nos conducirá a formular una nueva pregunta. Quiero creer que aquellos que viven de buscar respuestas, a nivel intelectual se interesan por todo aquello que implique un aumento de su conocimiento. Pero a nivel social entiendo que  se tomen con calma su labor de aportar luz a la oscuridad más aun cuando tienen el monopolio de farolillos homologados que les permite desestimar cualquier verdad que no sea la suya.

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SOCIEDAD VS. INDIVIDUO.

La sociedad existe porque es útil para los individuos.
¿Qué valor tendría la razón o la verdad individual a costa de la supervivencia?
Nunca debemos dudar que la mayoría, tanto para bien como para mal ha sido fundamental para llegar hasta donde estamos hoy.
Nuestro cerebro inhibe lo que separa al individuo de su grupo y estimula la tolerancia y la empatía con los componentes de ese grupo. Nos dice “cierra los ojos y sigue a los tuyos.”

Deberíamos plantearnos en qué momento la sociedad dejó de ser una herramienta para el hombre y el hombre pasó a ser una herramienta para la sociedad. Los individuos, al unirse en sociedad y dividir quehaceres, aumentan el rendimiento de todos. Eso es algo innegable pero nadie ignora que una gran parte del rendimiento obtenido es reinvertido en beneficio de la sociedad y el resto va a parar a manos de unos pocos privilegiados.

El ser humano encuentra en los grandes ideales promesas con que dar sentido a su vida. El compromiso de obediencia política no es un instinto natural, sino algo necesario para el funcionamiento de la sociedad. Aquellos que mandan los que ordenan, los que dirigen la carrera de los ideales no saben hacerlo sin ser meros ejecutores de órdenes más elevadas y fundamentales para la existencia humana, su esfuerzo persigue el buen funcionamiento de la sociedad nunca el beneficio del individuo.
No somos hormigas. Si nuestro destino responde a un plan más elevado, como servir a una colectividad, deberíamos haber prescindido hace años de la ambición personal que nos caracteriza.

El interés es el motor de la actividad económica de los hombres. Puede que un día nos olvidasemos de a donde queríamos ir cuando empezamos a andar, tal vez ni siquiera nos hemos molestado en averiguar que perseguimos y nos limitamos a seguir al que más grita, a aquel que asegura conocer el camino.
Debemos saber qué es lo que buscamos aquello que nos mueve, esforzarnos por “comprender nuestra parte” nuestra realidad, aquello que nos frena y aquello que nos permite avanzar. Intentar comprender “otras partes” aquello que motiva a los demás es algo para lo que no todos estamos preparados.
No podemos condenar a nadie por querer defender sus intereses pero es de incautos delegar la defensa de esos mismos intereses en presuntos que aseguran estar preparados y dispuestos para priorizar los intereses de su comunidad en detrimento de los suyos.
No hay que esperar mucho tiempo para descubrir que nuestro representante electo no ha luchado por mis intereses y que su amor a la comunidad se traduce en una enfermiza acumulación personal de dinero y poder.

Tratamos a nuestros políticos como reyes del carnaval les damos todos los privilegios y nos encomendamos a su favor como si de una santa reliquia se tratase.
¿Somos tan tontos que creemos que hacer santo de nuestra devoción a tal o cual político basta para que resuelvan nuestros problemas personales?
¿Qué sabe ningún político de mis necesidades?
Un político es él decide cómo se reparte un litro de agua entre cien personas
El político trabaja con “bloques” en este caso el litro de agua. El resto son sólo partes del problema. Si a su criterio, es prioritario que diez personas sacien su sed se dará por satisfecho y por supuesto se sentirá menospreciado por la sociedad si esta no reconoce su “buen hacer” el resto los 90 que no tendrán acceso al agua son solo partes a resolver si es reelegido.
Parece Que ya no existen políticos con ideales así que cualquier vividor, charlatán, cualquiera que tenga vocación de parásito y una gran ambición puede entrar a formar parte de la élite de la política (No todos que algunos si bien no salvan el país por lo menos trabajan en ello).

¿Cómo calificar a aquel que sabiéndose engañado busca argumentos con los que justificar a aquellos que le mienten, le perjudican y no hace nada para evitarlo?

El ideal de la democracia. Tiene toda la superioridad moral. Pero no se sacia ni con su realización en las sociedades democráticas. Siempre busca espacios ajenos a los que integrar en el ideal democrático a base de excluir a los opositores, aún con el coste de sus vidas.
La democracia necesita esclavos para que funcione. Sin una masa trabajadora que la sostenga es una idea tan utópica como pretender que valoremos como prioritario el interés de los demás frente al nuestro.
Pretender conocer “todas las partes” es perder el tiempo. No basta con la voluntad de comprender. No existe capacidad intelectual individual que pueda superar las normas que en nombre de la sociedad han sido creadas para que no podamos alcanzar aquello que deseamos sin pagar previamente un desorbitado tributo social
Ningún gobierno tiene tanta sabiduría y conocimiento como para mejorar lo que sabe cada hombre de sus intereses.
La legitimidad del estado surge de la utilidad (grado de felicidad) que proporciona para la supervivencia de todos. Un estado que consume gran parte de los recursos que administra en mantener su propia estructura y pretende amparar su ineficacia haciendo al hombre responsable de sus propias grandezas y miserias no es un buen estado.
El liberalismo conservador cree que el mercado es el paradigma de la libertad Mi opinión es que la planificación económica conduce necesariamente al totalitarismo.
La economía determina la política. Quien posee el poder económico controla todo.

Pecando de redundante, es evidente que los políticos defienden los intereses de la sociedad no del ciudadano. El poder necesita a la sociedad no al ciudadano para mantener su status. Si el ciudadano no está dispuesto a someterse a los dictados de la sociedad nada impide al poder que el ciudadano sea reemplazado, importado o exportado como cualquier otro producto de consumo.
Eso no es todo pero por hoy ya tengo bastante Que paséis un buen día.15220246_1195024350568281_4158174422843067379_n

Sobre la medicina Kaabolo en el neolítico y su difusión al resto de pueblos.

Si no estás dispuesto a revelar tus secretos nadie va a confiarte los suyos.

viejoguancheEn mi tiempo La salud de las personas era un aspecto de la vida que entrañaba múltiples incógnitas. Aunque es fácil asimilar que tras sufrir un accidente, un hueso roto puede recolocarse y con el tiempo suficiente repararse; otras muchas dolencias, difícilmente tenían explicación sobre su origen y tratamiento. Encontrar respuestas era parte fundamental de la misión que todos aceptaban como propia.

Los enfermos  eran expuestos en la plaza  y esperaban pacientemente a que alguien se interesase por su dolencia. Brujos, chamanes, curanderos y sanadores pululaban libremente  ofreciendo remedios, consejos y debatiendo entre ellos sobre que tratamiento de los propuestos era mejor. Con este método, dolencias musculares o infecciones leves eran rápidamente diagnosticadas y tratadas.

Las plazas estaban abiertas a los habitantes locales y a los visitantes, siendo inevitable que algún embaucador también probase suerte. Pero; desprovisto de algún tipo de prestigio respecto de sus aptitudes, difícilmente conseguía engañar a nadie. Lo cierto es que incluso de los que su única virtud reconocida era su facilidad de palabra (charlatanes) acababan por aprender los fundamentos más elementales de las técnicas de sanación y solían acabar siendo elementos útiles como intermediarios de ideas y remedios entre sanitarios pues es un hecho que la capacidad de adquirir  conocimiento y la de transmitirlo a los demás no siempre van ligados.

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Vista del proyecto de hospital y observatorio. Los espacios para el diálogo e intercambio de conocimientos se revelan como imprescindibles para  la implantación de una cultura que si bien vivía cerrada en sí misma era en muchos aspectos permeable con el exterior.

 

En un nivel superior de sanadores se encontraban aquellos que disponían de un gran prestigio reconocido por todos. Mientras que el pago por los servicios prestados en los estratos básicos consistía en un pago en especies. En los superiores no se acostumbraba a exigir pago alguno por parte del paciente. Entre los sanadores se establecía una especie de comercio basado en el trueque  semillas y plantas medicinales de todo tipo.  En el caso de las plantas fuesen desconocidas, el visitante aportaba muestras de los fármacos que eran propios de su tierra  y describía sus propiedades. El visitante/proveedor también podía transportar grandes cantidades de plantas medicinales ya conocidas, de las que una parte eran almacenadas y otras redistribuidas entre los sanadores que las solicitaban. El proveedor recibía nuevos remedios farmacológicos y era instruido en el uso y cultivo de las plantas que le eran confiadas. El sanador (chaman, brujo, curandero) regresaba a su poblado con nuevos conocimientos y medicamentos para atender a su clan.

El hecho de que conocedores y especialistas se concentrasen en una misma plaza permitía que  los chamanes expertos en botánica intercambiaran puntos de vista con los curanderos que aliviaban distensiones musculares o inmovilizaban huesos rotos y estos con los brujos que atacaban calenturas y dolores internos del cuerpo. Por encima de todos ellos estaban los que defino como sacerdotes sanadores que tendrían a su disposición miles de años conocimiento acumulado. Lógicamente disponían de bibliotecas en las que se concentraba todo el saber de sus antepasados.

Ante la cuestión que de inmediato se formulara el lector; aclarar que ese conocimiento nunca era revelado a profanos. Por poner un ejemplo  los habitantes de Al-Kaabilia eran orientados sobre la importancia de la higiene y crecían con normas de comportamiento  que sin necesidad de entender su finalidad asumían como parte de su identidad cultural. Mientras que difícilmente se podía imponer un comportamiento en particular a una población extranjera si este no  iba acompañado de una explicación muy convincente del porqué de cada una de las normas que se pretendiesen transmitir. En consecuencia evitar comer ciertas partes de la caza o alimentos próximos a entrar en descomposición o contaminados requería que la población poseyese una serie de conocimientos que los jerarcas de Al-Kaabilia no consideraban que ceder ese tipo de conocimientos facilitase de algún modo la obtención sus objetivos.

La humanidad: Una alianza entre el universo del espíritu y la materia.

abuela3Atribuir a espíritus cada uno de los fenómenos que no alcanzamos a entender es un recurso que siempre ha ayudado a simplificar nuestras vidas. De ahí el popular dicho “Hágase tu voluntad”.

En Al-Kabilia todos éramos conscientes que otras realidades o fuerzas olvidadas coexistan con el hombre. El concepto de espíritu, más que como una entidad con voluntad propia tenía más relación con elementos como el agua o el fuego,  que  pueden combinar su fuerza con lo que es natural, así como con el hombre, para aliviarle o causarle dolor, según su sea su proporción. Por ello  al concepto de espíritu no le correspondía una catalogación que discriminarse entre superior o inferior. La interacción con los espíritus era concebida como  factores previsibles o aleatorios a tener muy en cuenta en la vida diaria o en la realización de un proyecto.

El egoísmo  es un patrón de conducta irreprimible en el ser humano que está directamente vinculado con el  instinto de supervivencia en el que se establece una lucha de uno contra todos. En líneas generales el éxito de los hombres y mujeres de Al-Kabilia  consistía en una aparente renuncia al individualismo en pro de un mecanismo superior de defensa basado en el bien común. Teniendo la certeza de que perteneciendo al grupo este colectivo asumía la subsistencia del nuevo miembro. Se trataba de una relación de todos a uno. Dicho de otra forma: Si todos los individuos se preocupan de facilitar la subsistencia de su vecino; cada uno de ellos estará garantizando la propia.

Nota mental <La vida requiere un esfuerzo considerable para que alcance a ser larga y próspera. Para afrontarla se debe primero entender en qué consiste “vivir”.  El sistema lejos de ser perfecto en la práctica, no lo es menos que el actual donde “el que llega antes y más alto se lo lleva todo”. Pretender ser el mejor en aquello a lo que te dediques como poco no deja de ser una actitud que en el 99% de los casos sobrelleva frustración y fracaso. En nuestra sociedad no hay más opción que subirse al carro por inercia, o que te suban, antes de tener edad de comprender nada. En la entrada alguien te habla del premio que hay al final del camino pero casi seguro omitirá las dificultades con las que te vas a enfrentar,  pues todo está basado en el juego sucio. Da igual que tus aptitudes personales sean superiores al resto de la totalidad.  Incluso el competidor más incapaz de presentársele la oportunidad hará todo lo posible para interrumpir tu avance. Solo uno en cada viaje resulta ganador pero el sistema en su crueldad ni tan siquiera garantiza felicidad del premiado. El resto es condenado a la mediocridad por un sistema  que visto en perspectiva se revela ineficaz, pero que desde dentro no reconoce fallos. En cualquier caso sus normas te hacen directamente responsable de tus propias carencias.

La otra opción es asumir que al final del viaje no hay nada que todo aquello que más valoras siempre ha estado a tu alcance pero por miedo a poder perderlo al día siguiente,renunciases a disfrutarlo a diario.

Un orden ideal  es un orden condenado a la rutina y la rutina a falta de alguien que me contradiga conduce al hastío de ello se deduce que un utópico régimen ideal requiere de un proyecto ambicioso que consiga la implicación de cada uno de los miembros administrados. Eso se consigue condicionando las creencias y las certidumbres de la ciudadanía. Educando a sus  hijos y protegiendolos de muchos conocimientos que no necesitan saber.

El resultado  es una civilización en la que todos sus ciudadanos tienen garantizada una vida libre de penurias con un objetivo trascendental que dé respuesta al sentido a sus vidas.>

En Al-Kaabilia sólo una creencia estaba por encima del resto y esta era que el propósito de la existencia de la raza humana es cumplir una misión que muchos califican de utópica pero que en toda su dimensión solo es la  fracción de un gran proyecto, que no es otro que restaurar el orden primigenio del universo.

Las Plazas.

El espacio central  o plazas son el centro por excelencia de la vida en Al-Kaabilia. En ellas se desarrollan gran cantidad de actividades sociales, culturales políticas y religiosas.   Al ser lugares de encuentro, albergan actividades lúdicas y festivas: juegos, espectáculos, mercadillos o cualquier acto público imaginable. Pero, su función principal (en los espacios exteriores) es la de crear  vínculos de relación y comunicación con el fin de crear una conciencia de pertenencia al grupo  más allá del entorno de la propia  tribu y un código de símbolos y palabras comunes entre la gran mayoría de clanes.

toldadoIdealización de una plaza interior en Al-Kaabilia. En verano se alternan espacios de sol y sombra. En los periodos invernales se acoplarían  paravientos  y  braseros. que harían el espacio mas confortable.

En Al-Kaabilia tanto la población como los peregrinos están sometidos a una clara segregación en lo que se refiere a la transmisión de conocimientos. El conocimiento persigue un fin. Aquel que no vive involucrado en cumplir la misión trascendente que se le ha encomendado al hombre, no está obligado a renunciar a su naturaleza animal ni requiere ser expuesto a conocimientos peligrosos.


¿Qué sentido tiene resolver complejos matemáticos? ¿De qué sirve construir motores edificios y civilizaciones si desconocemos cual es el objeto que trasciende de nuestras acciones en la tierra? 
En los últimos cientos de años hemos alcanzado un alto grado de conocimiento (Los ingenieros un poco más) Sabemos mucho sobre el “como” parece que pocos son los que alcanzan a preguntarse sobre el “porque”. Si renunciamos a la búsqueda de respuestas nuestros logros tecnológicos más sobresalientes, no nos separan en mucho de una hormiga común. “Hacemos lo que hacemos porque sabemos” sin cuestionar el sentido de nuestras acciones. La ciencia resuelve problemas complejos, pero la humanidad prefiere no hacerse preguntas complejas.


 

Dentro de los muros de la ciudad Existen dos grupos generales. El primero lo componen los notables que desde niños son educados en el conocimiento y dedican su vida a acumularlo y a reflexionar en cómo utilizarlo, y transmitirlo de un modo más eficaz. El segundo grupo se constituye de ancianos procedentes de clanes vecinos o lejanos. Que son acogidos cuando se muestran incapaces de seguir  el régimen nomádico del clan.

Es tradición que los ancianos acaben sus días en la ciudad  donde todas sus necesidades están cubiertas. Los motivos por los que la tribu renuncia a sus hombres más sabios es que estos ya acumulan serios problemas para desplazarse al ritmo que del resto del grupo y los cuidados que requieren no siempre pueden ser atendidos. En consecuencia una vez se manifiestan los primeros signos de haber llegado a una edad avanzada, lo más común es que en dos o cuatro años el anciano fallezca.  Mientras que En Al-Kaabilia su esperanza de vida se prolonga incluso 10 años. A ojos de los clanes traspasar los muros de Al-Kaabilia es sinónimo de alcanzar un grado superior de existencia del que asumen no se puede descender. Un estado más propio de espíritus que de personas. Otro aspecto Más lúdico que metafísico era que en la ciudad existen otros muchos “colegas” con los que conversar sobre temas de los que en su clan solo podía aspirar a hacerlo con su discípulo.

 

Ha de quedar claro que en Al-Kabilia no se pretendía conducir a la humanidad a ningún lugar Ni aspiraba a trasmitir sus conocimientos a nadie que no perteneciera al colectivo Kaabolo.

La  trasmisión cultural no se realizaba de “uno a uno” (maestro > discípulo) sino de “uno a muchos”.  En un tipo de relación, el anciano de un clan procuraba transmitir todo su conocimiento al discípulo. Eso incluía tanto su ciencia, como sus dogmas y creencias erróneas. Mientras que en las plazas de Al-Kaabilia, existía debate continúo entre los maestros. Los discípulos bebían no de una única fuente de conocimiento sino de muchas y contrastadas. El conocimiento erróneo y el dogma eran identificados y suprimidos de las ideas que se compartían en el interior de la ciudad. Al- Kaabilia, no tenía ningún interés en nada que no estuviese adentro de su mundo. Se aprovechaba del entorno abasteciéndose tanto de los recursos como de las personas del exterior. Favorecía las condiciones de vida de sus vecinos pero no interfería en la cultura particular de los clanes con los que contactaba.

EXODO. El transito de la primera civilización a la actual.

Novela Al-Kaabilia. Desde mi ignorancia tengo la sensación que culturalmente nada de lo que pueda venir del Sur tiene alguna trascendencia si lo enfrentamos a los brillos de de todo lo que procede del Norte.

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El hombre lleva  190.000  años pateando la tierra atado de pies y manos pues según parece los recursos de medio continente (África) no son suficientes para su desarrollo y solo cuando el clima de la mitad norte del globo se suaviza se inicia un ascenso demográfico y cultural meteórico.  

Me cuesta poco llegar a la conclusión de que indudablemente existió un sinfín de civilizaciones que simplemente no perdieron “el Norte”. Me refiero a civilizaciones  quizás compuestas por pequeños núcleos humanos pero  interconectados unos con otros que comprendían el sentido natural de la colectividad, que no eran educados en el pensamiento de que aquel individuo que resulta ser más listo y más fuerte debe ser necesariamente quien decidida el destino del resto del grupo.

Por supuesto que a día de hoy cualquiera que lea estas reflexiones le parecerán  absurdas, ya que se requeriría un método de educación y de organización del pensamiento muy evolucionado al que por cierto a nuestra sociedad todavía le quedan muchas generaciones para llevar a la práctica, lo que a día de hoy tan solo es un rumor redundante en nuestras conciencias.

No me cabe duda que si de algo estuvieron sobradas esas civilizaciones hipotéticas es que en comparación con la occidental, dispusieron de todo el tiempo del universo  para pensar ensayar y corregir cada paso que decidieron dar en una u otra dirección.

Quizás, y solo es una especulación “al vuelo” fueron los disidentes aquellos que no encajaban en una organización basada en objetivos comunitarios y no en el crecimiento individual.  Aquellos que a pesar de tener una inteligencia superior a la media no encontraban apoyo por el hecho probable de que beneficiase  a algún miembro del grupo, pero perjudicaba o simplemente no aportaba nada al resto la sociedad.

Quizás fueron estos los que decidieron probar suerte dirigiéndose al norte llevándose consigo los conocimientos a cumulados durante miles de años. Sin más reglas que las suyas propias.

lobos-wallstreet3-aSomos el fruto de nuestros propios errores. Quizás a nivel individual no seamos responsables de nada. Podemos alegar que conocemos cual es la opción correcta  pero que la toma de decisiones no nos está permitida pues son los listos y los fuertes quien deciden por nosotros. Estoy seguro que existió un tiempo en que todos éramos felices, y alguien nos convenció para seguirlo, convenciéndonos de lo desgraciados que eramos.

Nota: Para los adaptados. Mi reconocimiento de que estos tambien son tiempos felices si aplicamos la suficiente perspectiva frente a los que probablemente están por llegar.

Restos arqueológicos de la ciudad de Al-Kaabilia.

Durante 200.000. años, el hombre camino sobre la tierra a la espera de que “algo” activase su mecanismo “creador” La arqueología popular defiende que esta activación se produjo hace unos 12.000 años. aun que  recientes descubrimientos hacen que los estudiosos se estén planteando que  quizás hace 15.000 años ya existían grupos humanos con más conocimientos e inquietudes que encender fuego, curtir pieles o hacer cestas de mimbre.


-En mi opinión, a cualquiera que le preguntemos sobre los orígenes de la civilización de inmediato hará referencia a Egipto.

     -¿Y Mesopotamia?

     -Bueno también… pero apenas sabemos nada. !Egipto si que dejo constancia de su grandeza!

Con este poco elaborado dialogo, intento argumentar que para la arqueología popular, de lo que no hay constancia simplemente no se hacen especulaciones, en consecuencia se promueve el argumento de que: todo lo que oficialmente no es reconocido por la ciencia es sinónimo de lo que nunca ha existido.

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¿Como se data la invención de la rueda?

     -Por el año en que alguien  dibujo un carro en una pared, o de entre todas las ruedas encontradas, la que se haya datado como la más antigua pasa a ser la primera.

     -¿Y no podía ser 1.000 años antes? como se puede afirmar con tal rotundidad?

     -Porque no se a encontrado ninguna rueda de esa época ni tampoco su dibujo.

Desde el punto de vista de un simple curioso como yo, no puedo evitar pensar, que el método arqueológico de separar lo cierto de lo incierto es parcial a todo lo que no este sometido a su propio criterio.

Volviendo a la historia ficción: 20.000 años dan espacio más que suficiente para que una civilización como la nuestra salga de la edad de piedra, colonice el planeta Marte (u otro a elegir) y caiga en decadencia volviendo a la edad de piedra.

Teniendo en cuenta que aquí estamos desde se supone 200.000 años, eso da para que lo descrito se reproduzca 10 veces. ¿Increíble? seguramente. También lo es para mi, que durante 190.000 años el hombre con todo su potencial se haya limitado a ver pasar las nubes.

      -¿Donde están los supuestos restos de todas esa supuestas civilizaciones?

     -Podríamos decir que “delante de nuestras propias narices” pues no son pocos los hallazgos que claramente no son  contemporáneos a la época a la que han sido asignados. Es evidente que un centenar de estupendas piedras pertenecientes a una antigua edificación es una tentación para aquel que se ve en la necesidad de tener que edificar su propio “palacio” o “corral”.

     -… Pues eso; que todo lo que se puede aprovechar y no tiene dueño se expolia o reutiliza.

Es evidente que si solo se tienen en cuenta los restos pétreos de antiguas construcciones poco nivel tecnológico hay para hablar de una gran civilización. Sin embargo un instrumento sofisticado como un compás una polea  o una bomba hidráulica difícilmente podrán perdurar en el tiempo   sin  acabar pudriéndose o simplemente ser utilizados como combustible de una hoguera. Arqueológicamente hablando, es una pena que el seco clima egipcio no fuese una constante en el resto del planeta. De ser así, los restos de poblaciones que sin duda, en su esplendor fueron más acogedores que la orilla de un rió en medio del desierto; hoy nos estarían dando testimonio de lo que fue, no de lo que pudo ser y consecuentemente según el método “nunca existió”.

Otro hecho reconocido es que en los periodos glaciales el nivel del mar bajo una media de 100 metros y que en cada periodo de deshielo la línea de costa volvía a recuperar el terreno perdido. Si algún lector se molesta en razonar estos datos se hará cargo de como cientos de miles de poblados “marineros” estuvieron condenados a desaparecer sin dejar constancia  de su existencia, para que miles de años después un terreno triturado y tamizado por las olas reapareciese con la apariencia no haber sido nunca habitado por el hombre. Damos por hecho que con el intenso frío que predominaba en el planeta durante la glaciación de wurm (también vale para las anteriores)  hacia muy difícil la obtención de recursos y el crecimiento de asentamientos humanos significativos.

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En mi opinión puede que por “necesidades del guión” se omite que si bien el norte del planeta estaba helado en el sur sin duda se podían encontrar amplios espacios más templados en los que por lógica  la vida sería más fácil para los hombres y los animales. Una vida más fácil favorece el ocio la creatividad y un pensamiento complejo en que caben conceptos trascendentes, primero sobre él Yo y él grupo; y  a continuación la posición como individuo frente a dos realidades que son intrínsecas al hombre que no son otras que el mundo material y el espiritual. Estoy convencido en el pasado el hombre lejos de necesitar un  planeta entero y mas templado por donde pasear a placer le basto con un pequeño espacio (¿1.000.000 km2?) para reproducirse y desarrollarse sin llegar a colapsar su ecosistema. Puestos a idealizar en una ubicación que permitiese tanto la obtención de recursos terrestres,marinos y fluviales.
Una hipotética civilización anterior no tendría por qué desarrollarse  a imagen y semejanza de la nuestra; de ahí, que nos cueste aceptar o idealizar una cultura avanzada que prescindiera del uso de los metales o limitara a casos muy excepcionales su uso. Una civilización mas “griega” Mas social, orientada al desarrollo de los aspectos éticos y crecimiento colectivo de los individuos y con un destino a cumplir. Menos “romana” que permitiese el acceso y pertenencia a la colectividad pero sin salir a imponer el pensamiento propio por encima del de otros pueblos, por muy civilizado o superior que este pudiese parece-que-charlton-heston-no-fue-el-primero-en-dar-vida-a-moises-corbisparecer.

-Tal vez el misterio de porque no somos capaces de encontrar un testimonio definitivo algo así como una estatua de la libertad medio enterrada en la arena, consista en que buscamos nuestro propio reflejo en el pasado y al no encontrarlo preferimos creer que somos los primeros, a reconocer que simplemente prescindimos las normas que la humanidad ha seguido durante cientos de miles de años. Es solo una especulación pero lo mas probable es que: Un día al buscar en el horizonte descubrimos que nos habíamos perdido y acabamos siguiendo al primer espabilado que nos aseguro saber cómo se volvía a la senda.