Madrid. Viernes 4 de mayo.

Un traidor es un hombre que dejó su partido para  inscribirse en otro. Un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro.

Una vez por semana Ángel se acercaba a su despacho dejaba informes y recogía correspondencia hoy también tenia que recibir una visita que llego puntualmente. Golpeo con los nudillos la puerta y entro sin esperar respuesta. Ángel alzó la vista y adivino que el intruso traía problemas era el equivalente a un agente de asuntos internos.

cni —Soy Juan José Medel, auditor de contraste de datos del CNI. He recibido el aviso de la división del departamento de intercambio de datos entre agencias que ha accedido repetidas veces a los informes que allí constan sobre “la fábrica”.  Se le ordeno que abandonara la investigación me consta que no ha cumplido las ordenes de sus superiores. Según parece tiene algún tipo de interés en los acontecimientos que allí ocurrieron.

Ángel no disimulaba que la visita no era de su agrado y se esforzaba por demostrarlo.

—Creía que como agente del CNI tenía derecho de acceso a todos los documentos que la central de intercambio entre agencias almacena en sus bases de datos es más; tengo entendido que previa identificación del solicitante la mayoría de los documentos son de dominio público.

Medel, estaba acostumbrado a que en su trabajo se mostraran hacia él de forma hostil, por lo que no se inmutó.

—Acláreme su interés por los hechos ocurridos en la fábrica —. Ángel le mostró un asiento y le indico que podía sentarse.

—Cómo ya debe saber trabaje infiltrado en el desalojo de los documentos y no conseguí resultados que compensaran el esfuerzo que mi departamento realizó para que yo pudiera estar allí. Después solo he intentado recopilar datos que ayudaran a la investigación

—Que dedicación. Me conmueve enormemente. Usted ya sabe que se ha formado un grupo especial que dedica su tiempo en colaboración con servicios de inteligencia internacionales, a este tema. ¿Considera que usted está mejor capacitado para seguir una investigación por su cuenta, que un grupo seleccionado especialmente para el caso?

—Solo curioseaba ya sabe; a veces se descubren cosas casi sin quererlo.

—Mi visita es para comunicarle oficialmente que abandone la investigación y que comunique sus resultados obtenidos hasta la fecha al departamento correspondiente. Seguro que tiene otros temas pendientes que también requieren su atención.

Medel extendió el brazo y los dos se estrecharon la mano a modo de despedida. Mientras Medel le daba la espalda y atravesaba la puerta, Ángel pensó que ya havia llegado el momento de visitar su yate y ponerlo a punto. Empezaba el buen tiempo así que como cada primavera su domicilio habitual seria el barco en el que había invertido gran parte de sus ingresos.

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***

Barcelona. Viernes  4 de mayo.

Nuestro problema no es la ignorancia; es sólo que sabemos demasiadas cosas que no son verdad.

El grupo estaba reunido en casa de Pípi. Intentaban poner en orden los datos que tenían.

–—La caja que contenía las dos piedras la encontramos en la puerta de casa sin remitente ni franqueo. Es evidente que alguien vino de propio a dejarla–—. Dijo Cesar.

—Alguna persona dejó la caja personalmente prescindiendo del servicio de correos. Cómo vivís en el último piso era difícil que ningún vecino viera el paquete —. Dijo Sergi dirigiéndose a Francisco y Pilar Cesar también intentaba aportar alguna información útil.

—He estado buscando información sobre minerales y estas piedras se parecen en todo y en nada, quiero decir que en mi opinión son dos piedras comunes sin nada de particular.

—Podemos acercarnos a un museo o tienda de minerales. Seguro que obtendríamos más información

—No, no podemos estropear las piedras estoy segura que eso nos traería problemas. Dijo Pilar, Cesar encendió su pipa y dejo escapar una densa nube de humo en la habitación. Nadie se dio cuenta que la bruma no provenía de sus pulmones si no de su activo cerebro que convertía en humo las ideas y recuerdos obsoletos. Ahora podía pensar con claridad. —La pregunta es ¿Que tienen estas piedras Para que sean tan importantes?

—Tienen que serlo para que nos ofrezcan tanto dinero por devolverlas

—Ese Ángel también debe querer las piedras.

—Si el recorte de prensa que recibieron Pípi y Sergi tiene alguna relación, es posible que las personas que enviaron las piedras pertenecieran a la secta que se reunía en la fábrica de Calella.

—Debían ser una secta de esas que pretenden enriquecer tu alma y empobrecer tu bolsillo—. Cesar no estaba de acuerdo con la opinión de Francisco.

—No todas las sectas son malas existen grupos que lo único que pretenden es reflexionar sobre los problemas del mundo y como está organizado—. Pilar también tenía su propia sentencia y no espero más tiempo para emitirla.

—Pues yo lo veo de forma diferente mucha gente es captada por ese mundo porque tienen poca fuerza de voluntad y se dejan llevar por la corriente de una espiritualidad que les justifique para dejar de luchar en el día a día de está sociedad. En la que; en lo único que está de acuerdo, cada miembro de la que todos formamos parte, es que es injusta con uno mismo.

—Si, estoy de acuerdo, pero una persona sola no tiene ninguna fuerza para alcanzar sus objetivos, en cambio, cuando las personas se agrupan en un objetivo común obtienen más poder para conseguir lo que quieren—.dijo Cesar

—Entonces porque la gente no se une para mejorar la sociedad.

—Porque cuando los grupos crecen, a la voluntad común le crecen leves matices sobre el concepto de lo que es bueno para esa sociedad y como debe conseguirse. La cara de Sergi desde hacia unos días evidenciaba que su paz interior estaba atrapada dentro de su estomago y pataleaba en vano intentando salir.

—¿De que estamos ablando? Un tío me tiene acojonado con sus llamadas si lo hubieseis escuchado sabríais que habla en serio cuando asegura que todos estamos en peligro.

Cesar asintió dando a Sergi la razón. Debía ayudar a sus amigos en lo que pudiera como había dicho un grupo cuanto más numeroso es, de mayor poder dispone. Pípi reemprendió el debate. —Si quisieran las piedras los que las han enviado solo tendrían que venir a buscarlas.

—¿Olvidas que la policía los está buscando? Deben estar escondidos, en estos momentos deben tener otras preocupaciones más importantes que recuperar dos piedras.

—¿Y Ángel? Que quiere de nosotros—. Pregunto Sergi.

—Yo voto por entregarle las piedras y si viene alguien a reclamarlas le decimos a quien se las hemos entregado y que se apañen—. La opinión de Pili no admitía replica. La  de Pípi era absolutamente opuesta.

— ¡No! las piedras son nuestras. No podemos entregarlas sin más —. Por más horas que durara la reunión no iban a conseguir unificar criterios.  Cada uno de los allí reunidos permanecía anclado en sus ideas.

Dos horas después Francisco estaba de pie rascándose la cabeza síntoma inequívoco de que estaba pensando.

—¿Sabemos desde dónde llama—? Sergi consultó en la agenda de su teléfono móvil. —Las ultimas llamadas las hizo desde este número 972 60 02 44 La primera no se me ocurrió localizarla.

—Que más te dijo—. Pregunto Pilar. —fue bastante breve me dejo bien claro que no debíamos hablar con nadie y que no ampliáramos nuestro círculo de amistades.

Pípi tomó la palabra.

—Cuando le habló de nuestras piedras mostró mucho interés y le hizo explicarle todo lo que sabía. Le explico que teníamos las piedras y que habíamos recibido las dos cartas del Instituto Egregor. Primero el panfleto publicitario y la segunda en la que pedían que devolviéramos su regalo a cambio de 4000 euros.

Cesar encendió su pipa añadiendo un nuevo matiz al aroma a sándalo que impregnaba la casa de Pípi y Sergi.

—El desalojo de una secta en Calella de presuntos terroristas, la Meca que está llena de “musulmanes” y el instituto Egregor que En su carta nos hace referencia a la piedra negra. ¡Aquí huele a moro

Pípi se levantó para abrir la ventana empezaba a hacer calor. El teléfono fijo empezó a sonar y Pípi descolgó.

—¿Diga?

—Soy Ángel, ¿eres Pípi?

—Si—. El grupo enseguida comprendió quien estaba al otro lado del auricular.

—Espero que hayáis decidido lo que vais a hacer. ¿Alguna conclusión?

—Pues no. No entendemos que quiere de nosotros.

—En un principio es fácil de entender tengo informes de la fabrica de Calella en los que Pilar y tú, sois los protagonistas. En esos papeles se habla de unos elegidos y de una piedra madre. Podría tratarse de unos chiflados o de timadores si no fuera porque el trabajo que esa gente realizaba es del interés de personas muy poderosas. Sergi me dijo que habíais recibido unas misteriosas piedras y que sus antiguos dueños querían recuperarlas a cambio de una compensación económica…

Pípi cortó a Ángel de forma brusca.

—Escuche no pienso darle mi piedra a nadie y menos a usted.

La reacción de Pípi puso en tensión al resto del grupo que no esperaban que Pípi contestara así a alguien que el sentido común aconsejaba tratar con prudencia. Pilar se levantó estaba de espaldas a Pípi y de un tirón le arranco el teléfono de la mano.

—Escuche soy Pilar, le regalo mi piedra no quiero nada a cambio y si quiere la de mi amiga también se la regalamos…

—!Y una mierda!—. Se oyó en el auricular mientras Francisco Sergi y cesar intentaban meter a Pípi en la cocina intentando atenuar sus gritos. Pilar intentaba continuar la conversación como si no pasara nada. Le daremos las piedras pero déjenos tranquilos.

—No quiero vuestras piedras ni tengo ningún interés en amargaros la existencia solo quiero que sepáis que estáis en peligro.

—Pero en peligro ¿Por que? Si hemos recibido las piedras por error las devolvemos a sus dueños y solucionado.

—Tienes razón debería haber soluciones sencillas, pero si existen yo nunca las he encontrado. Os propongo reunirme con vosotros cinco. Este sábado por la mañana, esperarme en vuestro apartamento de Calella. Una persona de mi confianza os hará de guarda espaldas, se unirá a vosotros para garantizar vuestra seguridad se llama Joan. Es casi seguro que cuando estéis allí alguien se pondrá en contacto con vosotros puede que tarde un día o dos pero es seguro que os esperan. Llevar las piedras probablemente servirá para negociar.

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Pilar colgó el teléfono. Cesar le estaba prometiendo que si entregaba su piedra le regalarían una lámpara de sal que era “lo más” en moda espiritual. Pero no había nada que hacer Pípi se acababa de pelear con el mundo. Pilar comento la conversación que había tenido con Ángel estaba de acuerdo en ir a Calella a pasar unos días para contactar con los dueños de las piedras. Y así poder solucionar el problema. Pípi comprobó que nadie la apoyaría así que les dio cuerda. Aprovecharía el tiempo extra para encontrar el modo de no entregar su regalo.

—Vale iremos, pero no pienso darles mi piedra —. Dijo Pípi poniendo los morros como dos bananas.

***

Costa del maresme. Viernes 4 de mayo.

El que confía sus secretos a otro, se hace su esclavo.

El ordenador de Ángel continuaba sin demasiado éxito intentando descodificar la información del lápiz USB. La información estaba dividida en tres carpetas una contenía los archivos que Ángel intentaba desencriptar  otra contenía una veintena de artículos sin relación y la tercera no había conseguido abrirla.

Ángel releía una y otra vez uno de los pocos textos que estaba  logrando desencriptar.

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Hasta aquí había llegado. El texto no presentaba un gran problema en cuestión de un par de horas ya tendría sentido. Sin embargo con el resto de documentos no parecía que fuese a conseguir mucho más sin la ayuda de los sistemas informáticos de los que disponía el CNI.

 ***

Barcelona sábado 5 de mayo.

El hombre se creé siempre más de lo que es y se estima en menos de lo que vale.

clotJoan estuvo observando al grupo desde un lugar apartado Era instructor del ICTS una escuela de agentes de seguridad con sede en Israel de la que surgían muchos de los agentes del Mosad. (Servicio secreto Israelí)

Conoció a Ángel cuando trabajaba como agente para los servicios de inteligencia españoles. Joan estaba decepcionado por el modo en que a su parecer debería funcionar toda la organización los directores de inteligencia veteranos y con experiencia habían sido sustituidos por agentes que habían ascendido por sus dotes de político.

Sentía una verdadera amistad por Ángel. Joan al igual que Ángel prefería el antiguo método reclutar sus agentes en la calle. Prisionero del sistema siempre obligado a actuar siempre bajo el lema de lo políticamente correcto, decidió un cambio de jefes En más de una ocasión comentaban que se corría más peligro en la mesa se los despachos de su agencia que en muchas misiones.

Ángel  había reclamado a Joan para impartir un curso personalizado de seguridad. No era lo habitual ya que los cursos se impartían exclusivamente en las instalaciones situadas en Israel, la amistad con Ángel le había convencido para pedir una semana de excedencia. Su misión era unirse al grupo formado por Francisco, Sergi, Cesar, Pípi y Pilar, debía protegerles y enseñarles los métodos de autoprotección básicos.

Su trabajo principal consistiría estar cerca del grupo para servir de enlace con Ángel Corpus. No era la primera vez que trabajaba para Ángel sabia que la discreción era fundamental y que su trabajo consistiría en evitar que la información que pudiesen revelar no saliera del grupo. Llegando al extremo la fuga de cualquier información no autorizada podía incluso poner en peligro a todos los componentes del grupo. Cuando considero que era el momento Joan se presentó al grupo en un correcto español sin acento extranjero. A pesar de que se limitó a  datos escuetos de su persona se extendió un poco masacciones describiendo en lo que iba a consistir su trabajo fue aceptado sin recelo por la mayoría.

Pípi era la más extrovertida y se sentía arropada por Sergi y Cesar, Pilar se comportaba con soltura con la gente por lo que no le costaba crear una relación si una persona era de su interés. Francisco al contrario se limitaba ser correcto creando una barrera en sus relaciones personales que eran interpretadas como falta de interés por la vida o problemas de los demás.

—La dificultad de mostrar mis sentimientos en ciertas situaciones me hacen sentirme tenso, por el deseo de agradar y el temor de no conseguirlo. Ese era uno de los recursos  a los que recurría francisco en el improbable caso de tener que desnudar su alma por algún motivo.

 ***

Barcelona sábado 05 de mayo.

Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad.

saraSara estaba satisfecha después de dos años de trabajo en varias excavaciones su jefe el Dr. Telonios empezaba a delegarle trabajos de importancia, habían avanzado vertiginosamente en la investigación que realizaban gracias a una muy importante inyección de capital de una filial de la empresa que subvencionaba sus investigaciones para mejorar su imagen corporativa. No tenia ninguna duda la arqueología era su vida y mientras pudiera ejercerla lo de menos era de dónde llegaba el dinero con tal que llegara.
Encerrada en sus pensamientos llegó a la estación de cercanías. Estaba citada con Abba Scheneider, que se había interesado en su trabajo, había posibilidades de que la firma para la que trabajaba subvencionara su primera excavación como directora de campo, todo dependía de que los documentos que había recopilado fueran del interés de la señora Schneider. Sacó un billete con destino a Calella. La megafonía anunció que su tren entraría por la vía cuatro, en breve. El mensaje le hizo abandonar sus pensamientos y buscó alguna señal que le indicara por dónde entraría su tren. Tuvo el tiempo justo, el tren entraba en el andén cuando ella bajaba las escaleras de acceso a la vía, consiguió subir justo a tiempo. La mayoría de los asientos estaban ocupados pero encontró un asiento al final del vagón, había corrido tanto que considero la posibilidad de haberse equivocado de tren, busco con la mirada una cara neutra que se limitara a despejar su duda, encontrándola, en el asiento de frente a ella, a su izquierda.
— ¿Pasa el tren por Calella—? Sara se había sentado junto al grupo de Pilar y Pípi. Francisco le contesto.
—Sí, nosotros también vamos, en una hora llegaremos…
— ¿Conocéis los apartamentos Codina?
—Precisamente, nosotros vamos hacia allí—.Tras una breve conversación de rutina todos quedaron en silencio. Joan observaba al grupo era evidente que hablaban demasiado de ellos. El móvil de Joan vibró sin emitir un sonido perceptible.
—Soy Ángel, ¿está todo el grupo reunido?
—Sí, acabamos de subir al tren.
—Bien, seria conveniente que iniciaras lo antes posible la instrucción básica, he obtenido más información que tiene una conexión con el caso. Cuando puedas descarga tu correo, contiene información que quiero que veas. Te agradezco una vez más que hayas venido a ayudarme si está investigación sale bien te aseguro que no me olvidaré de ti
El grupo continuaba el viaje todos estaban callados habían pasado cinco meses desde que recibieron las dos piedras.
Pípi y Pilar llevaban cada una su piedra en la mano. Parecía que el contacto con las piedras, podía tranquilizarlas, de hecho, parecía que estar cerca de las piedras favoreciera su concentración y rendimiento físico.
Joan no perdía detalle de lo que iba sucediendo, en un principio pensó que no debían haber iniciado la conversación con un extraño. Pero luego pensándolo mejor supuso que debía facilitar encuentros que posiblemente no fueran casuales. Todo iría bien si no bajaba la guardia.
Sara estaba un poco tensa el grupo se había ofrecido para acompañarla a los apartamentos, por lo que pasaría un buen rato con ellos. Decidió hablar de algo para romper el hielo. Observo a Pilar y Pípi que estaban absortas rotando las piedras entre sus dedos, y pensó en hacer un ensayo de la exposición que debería hacer esa misma mañana.
—¿Os interesa el mundo de las piedras—? Las dos volvieron a la realidad.
—Sí, me encantan las piedras—. Dijo Pípi.
—Tiene la casa llena. Por las paredes, en la mesa, en el suelo…—.Comentó Sergi con aire de resignación.
—Si parece una cueva—. Francisco se sentía gracioso.
—Yo guardo unas cuantas. Las considero especiales. Dijo Pilar.
 —Entonces Quizás os gustaría conocer lo que podría llamarse una leyenda. La encontraron escrita con ideogramas en unas tablas de corteza batida, en Camerún. Es una versión que he adaptado para que pueda ser narrada.
— ¿Escribes cuentos?
—Oh no; soy arqueóloga, estoy  apunto de doctorarme en litolatría.
— ¿Lito que?
—Es una rama del estudio de las religiones animistas en la que las sociedades primitivas atribuyen poderes divinos a algunas piedras.
Sin añadir más explicación Sara considero que cuando escucharan el relato entenderían mejor en que consistía su trabajo.
  busqueda
—Hace 160.000 años un dios, mensajero de las estrellas, llego atravesando el cielo con destino a las tierras del Este. Los habitantes de un poblado asentado en lo que hoy es  Camerún
  sintieron una llamada. Decidieron mandar una expedición con ofrendas para el mensajero. Cuando llegaron a su destino meses después, descubrieron que el mensajero ya no estaba. En su lugar hallaron el regalo que los dioses les habían legado: una piedra negra con una textura entre el cristal y el metal, curiosamente era absolutamente mate, tanto que incluso el más potente rayo de sol era absorbido en su totalidad sin emitir el más leve reflejo. Era como mirar la noche o el final de un pozo profundo Dedujeron que los dioses habían legado a su pueblo para que lo custodiaran un pedazo del cielo nocturno. Era evidente que esa piedra del tamaño de la cabeza de un hombre contenía un “oscuro” poder.
Estuvieron días discutiendo lo que debían hacer. Ninguno se atrevía a tocar la piedra.
nimbeFue Nimbé: el más joven, guerrero y cazador reconocido en su clan, el único que osó tocar el pedazo de cielo, con lo que pretendía reafirmar su gran valor.
Al instante el pánico que intentaba disimular ante sus compañeros se transformó en una sensación de paz se extendió boca abajo y abrió sus brazos mientras hundía sus dedos en la arena como si quisiera coger algo que brotase del suelo.
Ninguno de sus compañeros se atrevió a tocarle se limitaban a observarlo con el desconcierto que produce sentir a la vez: admiración, temor, envidia, sorpresa. Nimbé había pasado a ser un semidiós a ojos de sus compañeros.
Tras unos minutos Nimbé se levantó su rostro y su cuerpo indicaban  que algo había cambiado en el.
—He visto a los dioses que son poseedores de la belleza. A gigantes de cien brazos que atienden nuestros ruegos, y otros gigantes con un solo ojo que ejecutan los castigos por nuestras faltas. Nuestra madre en el cielo me ha hablado para que cumpláis sus deseos. Los dioses han decidido compartir el cielo con los hombres. Para conseguir tal privilegio los elegidos deben realizar un largo viaje hasta el lugar que les corresponde. Solo superando las pruebas del camino demostraran ser dignos de ser tratados como iguales y unirse con sus hermanos.
Sara miro a su alrededor todos estaban pendientes del relato como si fuesen beatos frente a una reliquia decidió añadir a la leyenda parte de fundamentos arqueológicos en los que se basaba su investigación.
—El fragmento mineral poseía unas propiedades químicas o radioactivas, que de algún modo modificaba el normal funcionamiento del cerebro.
Estas alteraciones eran transmitidas inmediatamente al tocar la piedra.
sol-negroLas tablas cuentan que la mayoría de los que tocaban la piedra no sobrevivía al día siguiente. El nivel de percepción del entorno y del motivo de su existencia era tan profundo que a pesar de ser conscientes que se les escapaba la vida. No presentaban ansiedad, ni deseo alguno de seguir viviendo, ya que el contacto con la piedra superaba infinitamente cualquier tipo de experiencia o sentimiento, como el amor, la amistad, las posesiones o conocimientos. No se arrepentían por haberla tenido en las manos. Las ultimas palabras de los afectados por la piedra a modo de despedida de sus amigos y familiares solían ser. “muero en paz porque todo lo he cumplido.”La tradición habla de que los  pocos que al tocar la piedra sobrevivían a su poder, agonizaban durante días y tras su recuperación padecían una amnesia irreversible, su instinto les hacia abandonar la ciudad y rápidamente empezaban a desarrollar sus nuevas facultades como gran lucidez y memoria o la de reconocerse entre ellos y recelar de los que no compartían sus cualidades.
Hubo personas que no les compenso la perdida de la vida a cambio de sabiduría y no osaron tocar la piedra prefiriendo una vida infinitamente más larga para ellos y sus hijos que la de sus vecinos más ambiciosos. El comportamiento de los afectados por la piedra siempre se reproducía mecánicamente. Se integraban en una nueva comunidad y se esforzaban por no destacar ante sus nuevos vecinos ocupando a largo plazo puestos representativos en la comunidad.
Con su capacidad podían haber sido generales príncipes sabios, etc.
Pero su esfuerzo consistía en conseguir mejoras en las condiciones de vida de sus iguales y así obtener indirectamente más beneficios de su asociación.
La gente que vivía con la piedra la guardaron en cuevas, cabañas, templos y palacios y  en el futuro acabo estando solo al alcance de las clases más privilegiadas
La existencia de la piedra y su localización acabó siendo un secreto guardado tan celosamente que se supone que al final su existencia quedó olvidada.
La expedición volvió mermada Nimbe nunca regreso a su tierra. Los exploradores que sobrevivieron contaron a su pueblo las revelaciones que habían escuchado de los labios de Nimbe y como la piedra quedo en el sitio en que los dioses la dejaron para mostrar al hombre el centro del mundo. Otros muchos llegaron unos murieron al tocarla y otros sobrevivieron que fueron excepción. Los que no sucumbieron al poder de la piedra describieron fielmente lo que habían visto y las revelaciones que sus vecinos hicieron antes de morir.
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—Vaya historia dijo Francisco. Debieron dejar los árboles de medio bosque sin corteza para escribirlas.
El resto del grupo clavaron la mirada en Francisco parecía que no consideraban apropiado el comentario.
— ¿No son muchos 160.000 años—? Pregunto Cesar.
—Ho no; ese es el  tiempo hipotético en el que mi equipo ha calculado que cayo la piedra, equivaldría a un período en que el hombre frente a otros grupos homínidos probablemente estaba en recesión  y de manera espontánea comenzó a utilizar la palabra y a sofisticar sus herramientas. Los textos de este relato apenas tienen 6.000 años.
Joan levó su mano a la cadera de manera imperceptible rozando su arma para asegurarse que estaba en su sitio. Inspecciono visualmente en pocos segundos a cada uno de los ocupantes del vagón. No podía ser una casualidad que alguien se sentara delante de ti y contase semejante historia. Sin embargo, hay estaba ahora, callada mirándoles con una media sonrisa, ¿a que esperaba?
¿A los aplausos? Nadie hablaba, no sabían que decir.
 Cesar se dirigió a Sara por otra vez.
— ¿Y dices que es una leyenda?
—Sí, pero como toda leyenda tiene su parte de verdad.
—Es sorprendente nunca había oído nada parecido—. Esbozo Cesar,
—Donde se supone que está en estos momentos la piedra, ¿en algún museo?
Sara sonrió, todos se habían interesado por su relato ojalá tuviese el mismo efecto con la persona con la que estaba citada
Sara añadió satisfecha.
—Las investigaciones se dirigen hacia una zona costera de Asia. El doctor Telonios, mi jefe quiere iniciar allí unas excavaciones. La persona con la que hoy me entrevistaré será decisiva para financiar el proyecto.
Joan desapareció de la vista de Sara y llamo por teléfono a Ángel prefería informar del imprevisto y que tomara el las decisiones. De un rápido vistazo volvió a comprobar que nadie estaba pendiente de las acciones de el o del grupo.
Antes de bajar del tren Joan les dio uno por uno algunas instrucciones.
—Invitaremos a la arqueóloga a que nos acompañe pero no os fiéis de ella, estad atentos agruparos por parejas pero no os perdáis de vista entre vosotros mantened una distancia de seguridad con los desconocidos para evitar sorpresas lo más importante es no llamar la atención.
Todos bajaron rápidamente sin decir palabra.
 El jefe de estación que salía de su despacho percibió como algo extraño el comportamiento de la gente que había salido del último vagón, pensó en llamar a seguridad. Pero… ¿Que les iba a decir?
Se acercó a la vía y tras levantar el banderín rojo para dar la salida al tren, se dio media vuelta y siguió pensando en sus cosas. Sin ninguna duda, su adicción a no perderse ningún telediario le estaba volviendo paranoico.
Al cabo de cinco minutos de andar en dirección al apartamento todos iban más relajados mirando a los turistas y los escaparates.
Joan encontró lo que estaba buscando.
—Esperadme en la puerta acabaré en cinco minutos.
Joan entró un locutorio pidió una mesa que estuviera conectada Tras verificar que nadie estaba interesado en su monitor abrió su correo
Leyó el nombre del archivo que había recibido: CIA F-2003-00968
Tras imprimir el documento descargo un nuevo archivo tecleo una clave y cerro su conexión después de pagar  se despidió.
Debió tener suerte porque a los treinta segundos de salir la mayoría de los ordenadores se resetearon incluso algunos llegaron a formatearse sin que ninguno de los allí presentes pudiera hacer nada por evitarlo.
***

Calella sábado 05 de mayo.

El valor muchas veces no es más que el efecto de un grandísimo miedo.

A127bba Schneider estaba anotando el resultado de sus mediciones con un pequeño aparato semejante a un fotómetro, estaba nerviosa no acababa de comprender la mejor manera de manejar el instrumento que estaba usando y el hecho de que esa casa no fuera la suya no le ayudaba en absoluto cuando escucho que la puerta del ascensor se abría los nervios se convirtieron en pánico de las cuatro puertas que había en el rellano de la décima planta seguro que la del piso que ahora ocupaba era la que se iba a abrir.

Por el murmullo calculo que como mínimo eran tres o cuatro, las personas que estaban apunto de entrar. Sabía que no podría enfrentarse a todos así que decidió esconderse. Estaba muerta de miedo, sus jefes sabían que no estaba preparada para este trabajo pero era de vital importancia confirmar inmediatamente que la información que habían recibido era autentica y ella era el agente más cercano.

La puerta se abrió. Pilar y Pípi entraron primero con bolsas del supermercado, Cesar y Joan entraron a continuación observando  el apartamento. Tras pasar la puerta a la derecha un tabique de siete u ocho metros de largo dividía el apartamento vecino. A la izquierda una pared de dos metros servia de soporte a una estantería de obra, tras pasarla se abría una sala de estar con cocina americana, una puerta inmediatamente a la izquierda daba acceso a una pequeña habitación al fondo a la derecha otra puerta salía a la terraza.

Francisco y Sergi entraron con el resto de la compra y con Sara que había aceptado la invitación de subir para hacer tiempo hasta la hora de su cita. Todos se dirigieron a la zona de la cocina para guardar la comida.

sneider Abba sabia que era cuestión de tiempo que la descubrieran, así que decidió que debía salir como fuera del apartamento, abrió su bolso y saco un pequeño cilindro metálico, rezo para que no la viesen salir. Abrió la puerta de la habitación dónde estaba escondida, nadie le vio salir todos estaban de espaldas, se dirigió a la salida. Su intención era salir sin más, pero descubrió que era prácticamente imposible abrir la puerta sin hacer ruido. Era su vida o la de ellos así que rompió el precinto del cilindro y lo tiro rápidamente al suelo mientras salía del apartamento cerrando de un portazo.

El efecto del gas que salía del cilindro fue inmediato Cesar y Sergi solo tuvieron tiempo de girarse e intentar acercarse a la puerta cuando les alcanzo el gas. El aire desapareció al instante de sus pulmones, intentaron respirar, pero todo su cuerpo estaba bloqueado cayeron pesadamente al suelo como fardos, el resto, Francisco, Pípi, Pípi y Sara corrieron la misma suerte.

Joan un segundo antes estaba abriendo la puerta de la terraza. Analizando el grado de seguridad que ofrecía el edificio. La corriente de aire que se produjo cuando Abba abrió y cerró la puerta para escapar, entro golpeándole el rostro y le evito sufrir los efectos del gas en toda su intensidad. Sintió como si un boxeador le golpeara el pecho las piernas le fallaron, cayendo en la entrada de la terraza, En los dos escasos segundos que tardo en reaccionar dedujo que les habían atacado con gas cogió todo el aire limpio que pudo y entro reptando con los ojos cerrados

No sabía que tipo de gas podía ser. Aunque hubiera entrado con los ojos abiertos el intenso lagrimeo que producía el gas le abría impedido ver nada. No es que la nube que ocupaba la sala se expandiera en menor medida por el suelo estaba aturdido y no estaba seguro de poder mantener el equilibrio, si andaba de pie corría el riesgo de caerse y golpearse pudiendo perder el limitado aire que almacenaba en sus pulmones.

Avanzo rápidamente entre los cuerpos caídos palpando el suelo encontró el cilindro que seguía soltando gas. Pensó en dirigirse a la terraza y tirarlo por el balcón, eso pondría a más personas en peligro así que desecho la idea. El ruido de un pequeño motor que acababa de ponerse en marcha le dio una solución temporal se dirigió a su izquierda dónde estaba la fuente del sonido aparto dos cuerpos que entorpecían su marcha palpo la pared y descubrió lo que estaba buscando. Abrió la nevera e introdujo el artefacto dentro. Abrió los ojos y no vio nada era como mirar una pantalla blanca con un punto brillante en el centro, intento calmarse y pensó en sus compañeros. La verdad: le habían durado bien poco.

Joan arrastró a todos, de uno a uno hasta la terraza, estaba más que atontado. No tenia ni idea de los cuerpos que había salvado únicamente se había limitado a entrar encontrar a alguien y sacarlo repitiendo la acción una y otra vez como un autómata. Se disponía a entrar otra vez cuando sintió que la cabeza se le iba. Estaba agotado y los músculos ya no le respondían. La mente de Joan se nubló y cayó al suelo desmayado.

***

Calella sábado 05 de mayo.

La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo.

Abba salía desbocada del edificio cuando un todo terreno le cortó el paso time-out

Tras hablar con el copiloto hizo la intención de abrir la puerta trasera cuando algo le hizo salir huyendo campo a través. Dos disparos le alcanzaron de lleno en la espalda hiriéndola gravemente, antes de que se perdiera de vista. El coche arrancó con gran estruendo desapareciendo en pocos segundos.

Abba ascendía penosamente tambaleándose, dejo caer su bolso cuando se le enredo en unos arbustos, ya no le haría falta. No sentía un dolor intenso, toda ella se sentía entumecida, sabia que estaba muriéndose. Su último objetivo seria llegar a una pequeña cabaña de obra en medio de la montaña.

Solo quería encontrar un espacio adecuado para sentarse y morir.

***

Podrán matar a las mejores flores del jardín,pero no acabar con la primavera.

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jardin-del-cieloUna mano alzó suavemente la muñeca de Pilar. Le tomaba el pulso. ¿O quizás inyectaba en ella èl pulso? La energía, la actividad y la vida misma pasaban de aquellos dedos a través de la muñeca, a todo su cuerpo.
Pilar Abrió los ojos. Un hombre cubierto con una túnicade color rosa se inclinaba sobre ella. Iba descalzo. La túnica era de lino, sujeta debajo del cuello por un broche de oro. Lucia unos rizos dorados hasta el hombro, una barba castaña rojiza más oscura y un delgado bigote lacio. Tenía la nariz larga, la frente despejada y los ojos algo saltones.
Después de hacer lo que pareció un signo de la paz o de bendición, El le hizo incorporarse hasta quedar arrodillada y luego soltándola, se alejó hacia un lindero del prado dónde ella había vuelto en sí, para dirigirse hacia un grupo de naranjos. Ella descubrió que estaba arrodillada sobre una pequeña elevación. Mas allá de la arboleda se divisaba la orilla opuesta de un lago de aguas azul pálido, lisas como la seda, de las que se alzaba una especie de obelisco rosado. Una orejuda liebre pasó dando brincos, pero se acurrucó y se quedó quieta al paso de El. Sentía su cuerpo limpio y lleno de vigor. Su cabello boticelliano le caía sobre los hombros, sobre los pechos en suaves y dorados bucles.
—¡Espera—! Quiso retener al desconocido que se alejaba. Éste se volvió y la miro con cierta severidad. ¿O tal vez con admiración? ¿La contemplaba…, como a una posible esposa? Si Dios desciende a la carne, ¿hasta dónde quería profundizar? Quizás se había desposado ya con ella mediante el simple contacto de su mano en la muñeca de ella…
 —Tú—. Dijo ella, castamente, un poco avergonzada.
Se preguntaba ¿por que?, en presencia de quien había moldeado sus pechos y sus muslos.
—Yo soy Él—. Replico El con tranquilidad, y continúo su camino, hasta desaparecer en la espesura. Así pues, yo soy Eva, pensó ella. ¿Pero dónde está Adán?
Miro a su alrededor y encontró a Francisco También estaba desnudo, sentado a la sombra de un drago. (Árbol mitad cactus mitad palmera originario de las Islas Canarias)
—Pilar estoy aquí. Debemos coger la guagua para volver a casa…
***

Calella sábado 05 de mayo.


Si fueras a morirte pronto y pudieras hacer sólo una 
llamada telefónica, ¿a quién llamarías y que le dirías? ¿Y  que esperas?

bloqueUna ridícula melodía de moda salía con insistencia de un teléfono móvil Pilar abrió los ojos. Todo era borroso pero estaba viva, dirigió su mirada en la dirección del sonido y reparo en sus amigos, intento ayudarles estaban tumbados unos encima o al lado de otros. Al igual que ella algunos parecían estar a punto de recobrar la consciencia.

El teléfono seguía sonando. Pilar volvió a prestarle atención, estaba en el suelo se agachó y descolgó.

—Bienvenida al mundo de los vivos. Me llamo Tobías debéis estar agradecidos a vuestro amigo lo que ha hecho es de héroe de película. Sin embargo, Esto no ha hecho más que comenzar. Deberéis confiar en mí. Veo que tus amigos se están despertando os han atacado con un gas asfixiante el efecto es inmediato pero requiere ser inhalado varios minutos para ser mortal eliminaréis los efectos con esteroferól es un genérico y con suerte que en mi opinión es de lo que vais más sobrados, lo encontraréis en la primera farmacia que entréis—. Tobías cambió el tono de su voz que se hizo más grave.

—¿Habéis recibido algún tipo de información se ha puesto alguien en contacto con vosotros?

Pilar intento contestar pero no parecía que su interlocutor estuviera dispuesto a dejarle ¿Por que los interrogadores no dejaban un margen de tiempo para responder a sus preguntas?

— ¿Habéis traído las piedras?

—S… si—. Pilar apenas entendía lo que oía. Los sonidos rebotaban en su cabeza como si estuviera dentro de una iglesia. Apenas podía hablar tenía la lengua hinchada. Tener una bayeta sucia por lengua hubiese sido una sensación más agradable. Se estaba conteniendo las arcadas y ese hombre no paraba de hablar.

—Escucha es muy importante que las tengáis siempre a vuestro alcance pero escondidas dónde no sean fáciles de encontrar y sobretodo, no las toquéis nunca. Os pueden encontrar a trabes de ellas, tienen contactos en todas partes.

Pilar intentaba reanimar a sus compañeros al tiempo que atendía al teléfono no tenia conocimientos de medicina pero algo en su interior le decía que todos se recuperarían.

gargola—Deduzco que vuestro salvador tiene mucho interés por vuestra vida eso le ha salvado ya que desde aquí es blanco fácil sin embargo dile que lo estaré observando—. Pilar supuso que estaba ablando de Joan lo busco con la mirada de todo el grupo era el que parecía estar peor.

—La gente a la que represento no puede dar la cara pero haremos  todo lo posible para protegeros.

Pilar no supo si la ultima frase la había escuchado o era imaginaria, últimamente la oía demasiado. Se asomó al balcón se agarró fuerte a la barandilla y empezó a vomitar.

***

Calella sábado 05 de mayo.

Sólo hay un medio para saber hasta dónde se puede llegar: ponerse en camino y avanzar.

Tobías permanecía oculto entre unos arbustos junto al cadáver de Schneider, miraba un diminuto ordenador poco más grande que un teléfono móvil. En la pantalla el posicionador GPS hacia una representación esquemática de la zona. Casi una docena de puntos rojos y dos verdes parpadeaban, el era uno de los puntos verdes el otro pertenecía a un vigilante de la propiedad privada que comprendía toda la ladera de la montaña y que estaba atento para cortar el paso a cualquier persona que se aproximara al escondite de Tobías. Permaneció unos diez minutos sin moverse, conforme la gente perdió el interés por lo ocurrido se fue retirando de la calle y los balcones.

Solo tres puntos rojos parpadeaban. Dos, uno.

El ordenador emitió un sonido débil pero grave como un quejido.

tacirupeca (1)Tobías se levantó y tiro de los brazos de Abba arrastrándola al interior de la cabaña, era una suerte que la chica se hubiese dirigido precisamente en aquella dirección. El interior era angosto apenas tenía cuatro metros cuadrados. Rebosaba de polvo ácaros y diminutos insectos voladores que no indicaban que fuera recomendable la entrada.

En una estantería colgaban precariamente sacos de tela vacíos y rollos de plástico obsoletos, que un día sirvieron para cubrir cultivos de fresas. En el suelo no había nada que no fueran pequeñas piedras algún trapo o restos de comida que algún animal había traído.

Tobías cerró la puerta se pegó a una de las paredes, pulso una tecla del mini ordenador este a su vez emitió una serie de agudos pitidos. Un ronroneo casi imperceptible rodeo aquel espacio. Una cabina cilíndrica de aluminio de un metro cuadrado de diámetro por dos veinte de alto emergió del suelo. Tobías introdujo la bolsa que llevaba y a continuación el cadáver, acomodándolo lo mejor que pudo. Una secuencia de sonidos similar a la anterior hizo que la cabina descendiera con el mismo rumor con el que había aparecido.

Tobías se aseguró de que no había nadie por los alrededores. Salio de la cabaña marcando un número en su móvil.

—Estoy fuera.

En el interior de la cabaña centenares de diminutos conductos de 3mm de grosor situados estratégicamente, se activaron soltando aire comprimido. La gran nube de polvo que se formó cubrió cualquier indicio que hiciese sospechar que el lugar hubiese sido visitado desde hacia meses.

***