Un animal sin importancia

Hace unos 13500 millones de años, materia, energía, tiempo y espacio tuvieron su origen en lo que se conoce como el big bang . El relato de estas características fundamentales de nuestro universo se llama física.

Unos 300.000 de años después de su aparición, materia y energía empezaron a conglutinarse en estructuras complejas llamadas átomos, que después se combinaron en moléculas. El relato de los átomos, las moléculas y sus interacciones se llama química.

Hace unos 3.800 millones de años, en un planeta llamado tierra, determinadas moléculas se combinaron para formar estructuras particularmente grandes e intrincadas llamadas organismos. El relato de los organismos se llama biología.

Hace unos 70.000 años, organismos pertenecientes a la especie Homo sapiens empezaron a formar estructuras todavía más complejas llamadas culturas. El desarrollo subsiguiente de estas culturas humanas se llama historia.

Tres revoluciones importantes conformaron el curso de la historia: la revolución cognitiva marcó el inicio de la historia hace unos 70.000 años. La revolución agrícola la aceleró hace unos 12.000 años. La revolución científica, que se puso en marcha hace solo 500 años, bien pudiera poner fin a la historia e iniciar algo completamente diferente.

Rojo es el relato que aborda la existencia de un estado anterior, un tiempo de orden que lenta e imperceptiblemente empieza a cambiar  de forma exponencial y nos conduce hasta nuestra realidad cotidiana.

Kaaba es el relato de como las fuerzas metafísicas que rigen el espíritu y la materia se imponen  en nuestros días para recuperar el orden primigenio  no en beneficio del hombre, la Tierra ni del cosmos infinito sino del del Uno. El orden absoluto en el que la existencia humana es un contrasentido.

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¿Comparte la física moderna la síntesis de sus conceptos con antiguas civilizaciones?

Los más fructíferos descubrimientos tienen lugar en aquellos puntos en los que se encuentran dos líneas de pensamiento distintas. Estas líneas pueden tener sus raíces en sectores muy diferentes de la cultura humana, en diferentes épocas, en diferentes entornos culturales o en diferentes tradiciones religiosas. Por ello, si tal encuentro sucede, es decir, si entre dichas líneas de pensamiento se da, al menos, una relación que posibilite cualquier interacción verdadera, podemos entonces estar seguros que de allí surgirán nuevos e interesantes descubrimientos.”

Fritjof Capra,  un físico reconocido, expone en su libro, El Tao de la Física,  que Existe un paralelismo entre la visión del mundo de los físicos y la del misticismo oriental. El libro defiende que nuestra cul­tura sufre un desequilibrio cultural que ha favorecido los valores y actitudes yang o masculinas y ha descuidado sus contrapartes ying o femeninas, que le son complementarias. Capra afirma que hemos favorecido el análisis sobre la síntesis o el conoci­miento racional sobre la sabiduría intuitiva.

“Cuando el yang ha alcanzado su punto culminante, retrocede dejando paso al ying“.

La creciente preocupación por la eco­logía, el interés por el misticismo, el potenciamiento de la conciencia lateral femenina, el redescubrimiento de los enfoques holísticos sobre la salud y la curación, son todas manifesta­ciones de una misma tendencia.

La profunda ar­monía existente entre la visión del mundo de la física y la del misticismo oriental nos lleva a una nueva visión de la realidad, visión que requerirá un cam­bio fundamental en nuestros pensamientos, en nuestras per­cepciones y nuestros valores. La relación existente entre la física y el misticismo no es sólo muy interesante, sino también de extrema importancia. Los resultados de la física moderna han abierto a los científicos dos caminos muy diferentes. Nos pueden llevar “en términos extremos” al Buda o a la Bomba Atómica, A cada científico le corresponde decidir qué camino va a tomar.

lgLa exploración de los mundos atómico y subatómico llevada a cabo durante el siglo XX ha puesto de manifiesto la limitación de las ideas clásicas y ha motivado una revisión radical
de muchos de nuestros conceptos básicos. Así, el concepto de materia en la física subatómica es totalmente diferente de la idea tradicional asignada a la sustancia material en la física clásica. Lo mismo ocurre con los conceptos de tiempo, espacio, causa y efecto. Dado que nuestra perspectiva del mundo está basada sobre tales con­ceptos fundamentales, al modificarse éstos, nuestra visión del mundo ha comenzado a cambiar.

Estos cambios, originados por la física moderna, han sido ampliamente discutidos durante las últimas décadas tanto por físicos como por filósofos, pero en raras ocasiones se ha reconocido  que todos esos cambios parecen llevar hacia una visión del mundo donde los concep­tos de la física moderna muestran con frecuencia sorprenden­tes paralelismos con las filosofías religiosas del lejano Orien­te.

Los actuales descubrimientos en la físi­ca atómica, no constituyen cosas del todo desconoci­das, de las que jamás se oyera hablar, ni tampoco nue­vas. En nuestra propia cultura tienen su histo­ria y en el pensamiento budista e hindú ocupan un lugar muy importante y central.  Es un hecho: lo que se halle, el fruto de las investigaciones,  será un ejemplo, un desarrollo y un refinamiento de la sabiduría antigu, a los que pensadores como Buda y Lao Tse en su tiempo ya tuvieron que enfrentarse.

De esta manera vemos que la física moderna nos lleva a una visión del mundo que es muy similar a la de los místicos de todas las épocas y tradiciones. Los paralelismos con la fí­sica moderna no sólo aparecen en los Vedas, en el I Ching o en los sutras del budismo, sino también en fragmentos de Heráclito o en el sufísmo de lbn Arabi. La diferencia entre Oriente y Occidente se encuentra en que en éste último las escuelas místicas siempre han jugado un papel marginal, mientras que en Oriente cons­tituyen la corriente principal del pensamiento filosófico y religioso.

Trascendencia, Reencarnación, Inmanencia.

La religión solo es un método de control, una señal de identidad de pertenencia al grupo. (Esto nada tiene que ver con el texto que viene a continuación pero ya está dicho).

El mundo espiritual se rige por unas leyes inamovibles de igual modo que nuestro mundo. De la misma forma en que concebir otros mundos que prescindan de las leyes de la materia nos resulta un ejercicio intelectual de una gran dificultad, igual de ambiguo resulta en un plano espiritual concebir el concepto de materia.
satan platificadoSin embargo el hombre pertenece a los dos mundos y está en su naturaleza interactuar en ellos hasta el final del camino. Nada se pierde, la materia sigue su ciclo y el espíritu interactúa con un todo más allá de la muerte de la persona.

El polvo vuelve al polvo. No existe una reencarnación que respete la conciencia de la persona. Existe una transmutación un cambio de estado que es irreversible. Eres un grano de trigo puedes ser harina y convertirte en magdalena puedes reducirte a hidratos de carbono tras infinitas transformaciones y por no cerrar el ciclo asumiré que nada es imposible y que es posible que volvieses a ser un grano de trigo pero la conciencia individual y la memoria de todo lo que fuiste se pierde en cada nueva etapa.
Sabiendo que tu conciencia existirá solo mientras tu cuerpo viva es prioritario que te aceptes a ti mismo, como paso previo para comprender todos los estados del Universo.

La Piedra Negra de la Kaaba.

Cuenta la tradición islámica que la piedra negra (al-hagar al-aswad) Fue entregada a Abraham por un ángel, en la colina de Abu Qubays, donde estaba conservada desde que llegó a la tierra procedente de los confines del Universo.

Adán construyó un primer santuario de la Kaaba con zafiros y rubíes, pero fue elevado al cielo para evitar las aguas del diluvio. Posteriormente Abraham   y su hijo Ismael, construyen la Kaaba en la misma ubicación de la primera por mandato de Allah, para ubicar geográficamente el corazón del hombre. Cuando Abraham e Ismael  terminaron de construir la Kaaba, colocaron la piedra en la esquina oriental, para  indicar a los peregrinos el punto de partida y el punto de llegada de las 7 vueltas rituales que han de dar en torno del templo, como los ángeles lo hacen alrededor del Trono de Dios.

Lo que hay en la Kaaba es la insinuación de la Majestad, la percepción de un vacío que  colma al peregrino, la sede de la intuición del Uno.

516712479Alojada en la esquina oriental de la Kaaba a un metro y medio del suelo se muestra una cara de la piedra de 30 cm. de diámetro.

Durante la época preislámica esta piedra era parte de una capilla que estaba dedicada a la adoración de un  dios principal masculino que era conocido como Hubal, un dios oráculo. La  estatua  antropomorfa de color rojizo que lo representaba fue destruida por Mahoma junto a la gran mayoría de ídolos que se alojaban en el interior de la Kaaba.  De entre todos los ídolos, Mahoma escogió a Allah  él dios árabe de la luna, como el único  verdadero.

Al-hagar al-aswad era una deidad que representaba la triple manifestación de la diosa madre.  a la que se le rendía culto.  Entre otros, se le atribuía el poder de prolongar la vida, canalizar el nacimiento de un niño divino, incentivar la búsqueda de conocimiento la obtención sabiduría y la comunicación directa con Dios. hasta que Mahoma conquistó la ciudad de Meca y rechazó su adoración declarando que únicamente debía ser empleada como medio de comunicación con Dios.

Considerada por los musulmanes “piedra santa”. El peregrino tiene la opción de poner su mano sobre ella para prestar juramento de fidelidad y obediencia a Dios. El contacto con la piedra ni perjudica ni beneficia, aunque  si las  circunstancias del peregrino lo permiten pocos renuncian a su contacto de forma voluntaria.

La secta herética de los Carmatianos robó la piedra en el 930, pero fue recuperada 21 años más tarde con la identificación positiva gracias a la capacidad de la piedra de flotar en el agua.

impactiteExiste una teoría que especula que la piedra es una impactita que es el resultado de someter la arena del desierto a una gran presión y a altas temperaturas situación que se da cuando un meteorito impacta contra una duna. La teoría ubica el origen de la piedra en el Cráter Wabar en el desierto de Rub al-Jali conocido también como Rincón Vacío un lugar que ocupa la mitad del territorio de Arabia Saudí

La tradición islámica describe como el color jacinto original  de la piedra se transformó en negro por los pecados de la humanidad. Informes de su aspecto visual mencionan un color negro rojizo profundo, superficie suave, algunas bandas aparentes, y pequeñas inclusiones de cristal. Aunque en general se le considera como un meteorito, no puede ser un meteorito de tipo férrico debido a sus fracturas, ni un meteorito rocoso debido a que no resistiría su manipulación y se hundiría en el agua. Argumentos similares pueden desestimar orígenes no meteorititos como basalto o ágata.

La “impactita de Wabar” es un cristal duro. Es bastante resistente a los golpes suaves pero pueden romperla posee una estructura porosa, debido a esto flota,  y tiene inclusiones de cristal blanco como en la descripción y arenisca que correspondería las bandas. El cambio de su color original más claro podría ser debido a las grasas acumuladas de los frecuentes besos y roces. Sea o no Wabar el origen, la Piedra Negra encaja bastante bien con una impactita desértica y la tradición del meteoro.

LOS PRIMEROS PASOS DE LA TIERRA

Las supernovas son significativas para nosotros. Sin ellas, no estaríamos aquí. La Gran Explosión creó muchísimos gases ligeros pero ningún elemento pesado. Éstos llegaron después. El problema era que se necesitaba algo caliente de verdad. Más caliente incluso que el centro de las estrellas más calientes para forjar carbón, hierro y los otros elementos sin los cuales seríamos deplorablemente inmateriales. Las supernovas proporcionaron ese calor la explosión de una estrella genera calor suficiente para crear todos los elementos nuevos y esparcirlos por el cosmos. Hace unos 4.600 millones de años se acumuló en el espacio, donde estamos ahora, y empezó a agruparse un gran remolino de gas y polvo de unos 24.000 kilómetros de anchura. Casi toda su masa (el 99,9% de todo el sistema solar) formó el Sol. Del material flotante que quedaba, dos granos microscópicos se mantuvieron lo bastante próximos para unirse en virtud de las fuerzas electrostáticas. Ése fue el momento de la concepción para nuestro planeta. Y sucedió lo mismo por todo el incipiente sistema solar. Los granos de polvo formaron agrupaciones cada vez mayores al chocar. Llegó un momento en que esas agrupaciones fueron ya lo suficientemente grandes para que pudieran calificarse de planetesimales. Como chocaban sin cesar, se fracturaban y escindían y recombinaban en infinitas permutaciones al azar, pero en cada uno de esos choques había un ganador; y algunos de los ganadores adquirieron tamaño suficiente para dominar la órbita por la que se desplazaban.

Todo eso sucedió con una rapidez extraordinaria. Se cree que, para pasar de una pequeña agrupación de granos a un planeta bebé de unos centenares de kilómetros de anchura, sólo tuvieron que pasar unas decenas de miles de años. La Tierra se formó básicamente en sólo doscientos millones de años, tal vez menos, aunque aún estaba fundida y sometida al bombardeo constante de toda la basura que se mantenía flotando a su alrededor.

En este punto, hace unos 4.400 millones de años, se estrelló en la Tierra un objeto del tamaño de Marte, lo que causó una explosión que produjo material suficiente para formar una esfera acompañante: la Luna. Se cree que, en cuestión de semanas, el material desprendido se había reagrupado en un solo cuerpo y que, al cabo de un año, había formado la roca esférica que todavía nos acompaña. La mayor parte del material lunar se considera que procede de la corteza de la tierra y no de su núcleo, por eso la Luna tiene tan poco hierro mientras que nosotros tenemos un montón. Cuando la Tierra tenía sólo un tercio de su futuro tamaño es probable que estuviese empezando a formar una atmósfera, compuesta principalmente de bióxido de carbono, nitrógeno, metano y azufre. No es ni mucho menos el tipo de material que asociaríamos con la vida y, sin embargo, a partir de ese brebaje tóxico se creó la vida. El bióxido de carbono es un potente gas de efecto invernadero. Eso estuvo bien, porque entonces el Sol era significativamente más tenue. Si no hubiésemos disfrutado de la ventaja de un efecto invernadero, posiblemente la Tierra se habría congelado de forma permanente y la vida nunca habría llegado a conseguir un asidero. Pero lo cierto es que lo hizo.

Durante los 500 millones de años siguientes, la joven Tierra siguió sometida a un bombardeo implacable de cometas, meteoritos y demás desechos galácticos, que trajeron agua para llenar los mares y los componentes necesarios para que se formase con éxito la vida. Era un medio singularmente hostil y, sin embargo, de algún modo la vida se puso en marcha. Alguna diminuta bolsita de sustancias químicas se agitó, palpitó y se hizo animada. Estábamos de camino.

Las Circunstancias del Yo.

Desde joven he procurado alejarme de las religiones y en particular de ese Dios compinche del ser humano. La educación y el conocimiento que he adquirido me han servido en la búsqueda de argumentos que negasen su existencia.

Por medio de la razón, con tan solo un parpadeo he podido privar de su poder a dioses y seres mitológicos, reducir a consejos moralizantes, creencias ancestrales que han sobrevivido gracias al folclore de los pueblos. Sin apenas esfuerzo, he podido desterrar de mi mente los dogmas que la iglesia ha creado con el único fin de mantener una organización que somete tanto a Dios como a sus adoradores a los intereses particulares de un colectivo que han hecho del dinero su fe verdadera y de la hipocresía su único su mensaje.
Mentira tras mentira, tras mentira, como una enorme cebolla. Toda la grandeza de Dios no ha podido impedir que una persona común como yo, deseche capa a capa, cada uno de los dogmas con los que el hombre a partir de un principio increado ha moldeado a sucebolla2 Dios.
Las ideas que me alejaban de la mentira eran sustituidas por las que me llevaban por el camino de la verdad.
Después de evitar sendas y falsos atajos, después de comprender que solo uno existe un camino correcto, descubrí que solo cambiando mi modo de interpretar mis percepciones, podía permitirme seguir avanzando. La verdad no puede ser entendida sin más por el ser humano, no se adapta nuestro modo limitado de ver las cosas.
Decir que la verdad es azul o es el canto de un búho sería un método valido de exponerla. La verdad no puede ser manipulada para transformarla en algo que podamos comprender.
Es el hombre quien tiene que adaptarse, transformarse. Sintonizar con planos de la existencia que a consecuencia de nuestro estilo de vida occidental pocas veces recurrimos.
Basta con acceder a alguno de esos planos de existencia olvidados para encontrarnos cara a cara con el auténtico concepto de Dios. Es entonces cuando empezamos a obtener nuestras propias respuestas.
Todo aquello que sirve a los hombres para dar un sentido a la vida, pero que sin embargo se pone fuera de la vida, es semejante a Dios: la Naturaleza, el Progreso, la Revolución, la Ciencia, tomadas como realidades absolutas son el análogo a Dios. Con la muerte de Dios los hombres viven desorientados, ya no sirve el horizonte último en el que siempre se ha vivido, no existe una luz que nos pueda guiar de modo pleno. Esta experiencia de la finitud, del sentirse sin remedio desorientado es necesario para empezar un nuevo modo de vida y dejar descansar a los muertos.