Cultura.

rubon12La cultura no es solamente un ideal, un proceso y un estado, sino también un juego social. El objetivo de este juego es sencillo: mostrarse ante los demás como una persona culta; pero el juego tiene sus reglas y quien no lo haya practicado desde la infancia, después tiene serias dificultades para aprenderlas. ¿Por qué? Porque para poder poner en práctica estas reglas, primero hay que conocerlas. Sólo se nos admitirá en el club de la cultura si dominamos sus reglas de juego; pero sólo en este club podemos aprender a jugar.

Esto es injusto. Pero ¿por qué es así?
Porque el juego de la cultura es un juego de suposiciones. Cuando tratamos con los demás, suponemos que son personas cultas, y a su vez ellos suponen que nosotros los tenemos por tales.
Estas suposiciones son una especie de formas de crédito.
En el ámbito de la moral, el fenómeno es muy corriente; solemos suponer que normalmente la gente es honesta.
Asimismo, la cultura está sometida a un tabú: es inapropiado poner a prueba la cultura del otro como si se tratase de un concurso. Por eso no es aconsejable actuar de este modo:

¿Quién construyó la catedral de Florencia?

¿Qué me dice?

¿No lo sabe?

¿Y dice usted haber hecho el bachillerato?

Este tabú introduce una considerable confusión acerca de lo que se supone que una persona culta debe saber. Y este terreno movedizo causa una inseguridad generalizada que lleva a nuevas suposiciones y a nuevos tabúes.

Otra definición de cultura:
La cultura es un juego social caracterizado por un conjunto de expectativas y de expectativas de expectativas en relación con la cultura de los participantes en dicho juego, quienes no deben hacer explícitas ni las expectativas ni las expectativas de expectativas. Los participantes en este juego han de tener la habilidad de averiguar y cumplir estas expectativas, y, cuando esto no sea posible, evitar que los demás lo noten.
Así, en la cultura, como en el amor, las expectativas son irreales, pues no pueden comprobarse. Ciertas preguntas son tabú: en caso de duda, hay que suponer que los demás conocen determinado contenido cultural y por eso no hay que preguntar por él.
Ciertamente, en una reunión no habría ningún problema en decir:

«Disculpe, ¿podría usted explicarme el segundo principio de la termodinámica? Nunca he logrado entenderlo».

Ante nuestro ruego, seguramente otros exclamarán:

«Yo tampoco»

Y se producirán algunas risitas. El segundo principio de la termodinámica no está entre las cosas que una persona culta debe saber.

Pero plantee usted esta pregunta:

¿Van Gogh?

¿No es el delantero centro de la selección holandesa de fútbol, el que rompió la nariz al portero alemán en el último campeonato mundial?

Si sus contertulios se dan cuenta de que usted está hablando en serio, se quedarán desconcertados, y en adelante intentarán evitarle.
Esto nos lleva a otra definición de la cultura.
La cultura personal se compone de conocimientos por los que no se puede preguntar.
No malinterprete la perplejidad provocada por su pregunta sobre Van Gogh como una muestra de arrogancia por parte de sus contertulios. Dicha perplejidad es más bien el resultado de su desconcierto ante alguien que ha roto el juego de suposiciones propio de la cultura. Esta ruptura los paraliza: de repente, la conversación fluida choca con el muro de la desorientación. Cualquier respuesta que le diesen sería un insulto para usted, y se le trataría como a un leproso. He aquí algunas de las respuestas imposibles:

-No, amigo mío, el Van Gogh del que estamos hablando era un pintor.

Ésta sería la respuesta más directa y, aunque parezca de sentido común, en realidad es una bomba, pues pone de manifiesto que usted es un zoquete y a partir de ahora se le tratará como a un paria.
Otra respuesta podría ser la siguiente:

-No lo creo, pero naturalmente no sé tanto de fútbol como usted.

Esto bastaría para provocar en los demás algunas sonrisas.
Con esta contestación usted aparecería ante ellos como un hooligan, como alguien que está al tanto de todo lo relacionado con este primitivo juego, pero que no sabe nada del arte occidental.
Una tercera respuesta aún más jocosa podría ser: «Sí, pero no fue la nariz, sino la oreja, y no se la cortó al portero, sino a sí mismo».
Esto provocaría una carcajada general y usted, en su confusión, aparecería ante los demás como un imbécil.
Pero como la cortesía prohíbe este tipo de respuestas, sus contertulios se quedarán paralizados y fuera de juego.
Usted no se ha desacreditado ante los demás por poner de manifiesto una laguna cultural, sino porque ha violado las reglas de juego y ha puesto al descubierto los presupuestos implícitos del juego de la cultura. Ha obligado a los participantes en el juego a descubrir y a explicitar lo que hasta ese momento permanecía latente y oculto. Pero ¿por qué resulta tan penoso explicar las reglas de juego y decir lo que hay que saber? ¿Por qué es tan grave poner al descubierto los presupuestos obvios del juego de la cultura?
Muy sencillo: porque estos presupuestos no se pueden fundamentar.
Ni siquiera las personas cultas serán capaces de decirle por qué Van Gogh es uno de los pintores que hay que conocer, mientras que Fritz von Uhde es un pintor al que sólo tienen la obligación de conocer los expertos en pintura, aunque su cuadro Pelando patatas tenga la misma fuerza expresiva que Comiendo patatas de Van Gogh. Pero la obligación de conocer al uno y no al otro es uno de los presupuestos incuestionables que fundan una comunidad.

Otra definición. La cultura es una comunidad de fieles.
Precisamente por ser una comunidad de fieles, la cultura tiene unos textos canónicos. Canon, «vara» en griego, significaba originariamente «regla». Existen unos textos canónicos de esa religión que es la cultura.
Aquellos contenidos culturales que hoy consideramos canónicos no nos los dictan ni los papas ni padres de la Iglesia, sino que son el producto de un largo proceso de selección que sigue prolongándose hasta hoy mismo. Es posible influir en él, pero no dirigirlo.

La cultura es el resultado de un permanente proceso de sedimentación, una especie de morrena terminal, un montón de contenidos depositados por el glaciar de un consenso general. Al igual que los dogmas fundamentales de la religión, este consenso sólo es capaz de instituir una comunidad si no se ve cuestionado.
Ello introduce una división en los hombres entre expertos y legos, integrados y marginados, ya que un grupo sólo puede reconocer su identidad y sus ideales delimitándose claramente de lo que es distinto de él.

Por eso quienes están excluidos de la cultura experimentan el deseo de acceder a ella.

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EL PORQUÉ DE LA RELIGIÓN.

La palabra “religión” proviene de “religare”, lo cual significa “atar dos veces”; es decir, doctrina que regla al hombre individualmente y lo liga socialmente. Esta doctrina pude ser teológica, y entonces la religión será teología; también puede ser sociológica, entonces la religión será sociología. Como el uso cotidiano dejó relacionado el concepto de religión con el teológico, lo utilizare de esta manera.

la idea de un ser creador superior al ser humano, tiene un único y general fin: el de brindarle a los pueblos una base moral en que apoyarse con seguridad para hacer que las personas se sientan más seguras, en un sentido tanto mental como físico.

La religión ha cumplido a lo largo de la historia infinidad de papeles, la mayoría fundamentales para el desarrollo de la humanidad, siempre estrechamente vinculada con las bases morales de los pueblos. Todas las decisiones que tomamos las efectuamos sobre la base de nuestros conocimientos, y nuestras creencias, y esto es la materia prima fundamental de la moral. La religión es solamente una herramienta, la cual puede utilizarse de infinidad de formas posibles y está en nosotros aprender a hacer de ella un objeto de bien o de mal. A lo largo de la historia podemos ver los diferentes usos que se le dieron a la religión y sus diferentes resultados. Está pues en nuestras manos nuestro propio destino, los problemas sociales no debemos achacárselos a nadie más, que no sean los seres humanos.

La religión es un conjunto de ideas, las cuales son aceptadas por un conjunto de personas con un mismo fin. Estas ideas han ido desarrollándose a lo largo de los siglos, adaptándose a las necesidades del hombre. Como producto del pensamiento, la religión es algo que está en un cambio continuo, ya que ha medida que pasa el tiempo, el hombre se desplaza tanto temporal como espacialmente, y es quizás esto segundo lo que hace que cambie más el concepto de religión, ya que se va mezclando con las diferentes culturas. La religión tiene una especie de instinto de supervivencia, pues a pesar de que la idea central de la religión continúa constante, (por ejemplo, el cristianismo tiene la Biblia, libro sagrado al cual respetan y aceptan ciegamente, y en el cual están plasmadas las bases de su idealismo) ella debe amoldarse a sus receptores para poder sobrevivir, y hoy en día esto debe de acentuarse más que nunca, pues ha ido perdiendo adeptos, y ya no es más como en la Edad Media en que se imponía la religión de una forma brutal, en donde las personas debían aceptarla a cambio de poder seguir viviendo. Los seres humanos eran sometidos a una solo creencia. Hoy, la religión puede (al menos en culturas como la nuestra) ganarse adeptos de una sola forma: por medio del convencimiento.

Volviendo al principio: El hombre, desde que tiene conciencia de su propia existencia, ha tratado de explicar y explicarse a sí mismo, los hechos que no puede entender  ¿cómo explicar algo que no entendemos? La forma más fácil es la de inventar seres sobrenaturales, que sobrepasen nuestras capacidades, que tengan total poder sobre el universo; he aquí el concepto de Dios. El principio de “espontaneidad”, es el primer punto, en el comienzo de la historia de la religión. Al principio, se creó un Dios para cada suceso natural (fenómenos climatológicos como los rayos, lluvia, vientos, etc.) o cualquier otro fenómeno no explicable, al cual se le rendía culto, obteniendo de esta manera esperanza, necesidad básica del hombre. Aquí se crean los mitos, los cuales son historias fantásticas, que tratan de explicar esto sucesos sobrenaturales. Luego, se decidió pasar del politeísmo, al monoteísmo, concentrando todas las propiedades de todos los dioses en uno solo. He aquí el surgimiento de la religión, el “reflejo fantástico”, la imagen trastornada reflejada en el espejo del entendimiento humano, pues el hombre ve las cosas a su modo, como él cree y a veces (por no decir siempre) no como realmente son. Inventa mundos ficticios, historias fantásticas, de lo que sucede a su entorno y no comprende.

La religión le da sentido a la vida, le brinda a los seres humanos una razón para vivir y una razón para vivir correctamente -como el Dios lo indica- y con felicidad, dándole además una “guía práctica” de normas morales, las que le ayudaran a vivir con esta corrección y felicidad. Esta es la idea de religión para los creyentes, es decir, para aquellos que la apoyan, pero la religión, vista desde un punto de vista “totalmente objetivo”, no es más que una cadena que rodea el cuello del hombre, sometiéndolo a la más profunda esclavitud, ya que limita la acción humana en infinitos ámbitos, y esto, no es más que privar al hombre de la libertad, pues, a pesar de que el hombre puede hacer lo que desee, está siendo amenazado por otro lado, ya que se le dice que si hace esto o aquello, le pasará esto o aquello también, y siempre, todas las acciones que no sean correctas para la Biblia (el las religiones hebraicas), nos mandaran directamente al infierno y allí cumpliremos nuestro castigo por nuestro error terrenal; nos limitan en el momento que nos mienten para que hagamos lo que ellos desean, concepto sagrado en todas las sociedades, ya que todo ser humano lucha por este ideal con mayor fiereza que por cualquier otra cosa.

El tratar de “controlar” a los individuos por medio de la represión mental es la mayor esclavitud, ya que un hombre preso dentro de sí mismo no tiene forma de escapar, pues, ni siquiera es consiente de su encierro, por lo tanto no desea liberarse.

La religión es algo que existió desde tiempos inmemoriales, existe hoy en día y existirá durante mucho tiempo más. La mayor parte de las personas en este planeta creen en alguna religión. Ellos creen, porque necesitan creer, porque el universo o todo lo que pertenece a él supera su entendimiento, porque hay sucesos que no comprenden y quizás se siente inferiores o simplemente ajenos, entonces encuentran la salvación en este ser superior, todopoderoso, en este padre protector, y en su mirada encuentran seguridad. Aquí surge la religión. Aquí surge la historia de la humanidad.

¿Para qué creer en la religión? ¿Para ser una buena persona?, ¿para respetar y querer al prójimo? Puedo ser todo ello sin tener que convertirme en parte del rebaño de Dios. La religión no va más allá de una simple característica de la cultura de un pueblo. A diario miramos la televisión y nos asombramos de las culturas asiáticas, como la islámica, en la que las mujeres deben llevar su cabello cubierto por completo, y nos horrorizamos de su “ignorancia” y nos sentimos contentos de vivir en donde vivimos y ser tan inteligentes y damos gracias por estar tan lejos de ellos, cuando en realidad somos víctimas de la misma alucinación, a nuestra manera, claro, pero alucinación al fin. Nos miramos y nos decimos: no, nosotros no somos así, pero cómo nos equivocamos. Estamos acostumbrados al bautismo, ¿alguna vez se pusieron a pensar qué sentido tiene verterle agua a un recién nacido en la frente, más que el de molestar al pobre niño?, ¿o el casarse por Iglesia, el realizar este acto frente a un supuesto Dios que a veces ni siquiera lo creemos existente? Estas son costumbres que la mayoría de las personas tienen sin preguntarse porqué; bueno, he aquí nuestra ignorancia oculta.

No se necesito la religión, pues la felicidad y la seguridad radica en ser yo mismo”. No necesito saber que existe un paraíso después de esta vida para actuar bien; actúo bien por el simple hecho de hacerlo. No necesito creer en Dios para sentirme seguro, me siento seguro por ser yo mismo.

No me siento inferior porque dios no hable conmigo o por no pertenecer al pueblo elegido y puesto que no he sido dotado con la gracia de saber interpretar las señales, en mi simpleza creo, que si las personas creyeran un poco más en sí mismas las cosas andarían mejor. Nuestro destino los forjamos nosotros mismo, con nuestras acciones, y no con nuestras súplicas y lamentos.

Para mi la religión es un simple fenómeno social, producto de la mente humana como necesidad básica, como solución a problemas mucho más complejos, a los que el hombre aún no le ha encontrado respuesta.

Voltaire, decía que la religión era un invento de los curas para explotar a la humanidad. Y tiene algo de cierto, ya que los “curas” Han utilizado desde siempre la religión como objeto de explotación y control de sus fieles, (De hecho dudo que ningún cura este mas cerca de Dios y de sus bendiciones de lo que pueda estar yo).

¿Por qué la religión?, ¿por qué el hombre persiste en creer en esas leyendas de una manera tan ferviente si no ha hecho más que retrasar al hombre cientos de año en la etapa evolutiva de la humanidad?  La Iglesia carece de fuerza evolutiva propia. En el período histórico en que la Iglesia dominaba los pueblos, la humanidad quedó estancada en un pozo extremadamente profundo. ¿Qué sentido tiene seguir persistiendo en ella como «salvación»?, ¿cuáles son las razones racionales para creer en ella?, ¿acaso la promesa del paraíso? ¿Es tan difícil de entender que existe una orden lógico y que antes de la muerte esta la vida? Una persona que necesita saber de una recompensa por sus buenas acciones en esta vida no es necesariamente «buena», ya que el sólo hecho de actuar correctamente por una recompensa, muestra un cierto interés. Veo más valor a una persona que actúa bien por el solo hecho de hacerlo. Una ateo que actúa bien, es decir, de acuerdo a las normas morales de la sociedad, lo hace porque realmente desea hacerlo, y no por cobardía o conveniencia de que luego, en otra vida, obtendrá sus propios beneficios.

la religión no tiene ninguna utilidad en ninguna sociedad ni en ningún tiempo futuro, ya que las necesidades que pretende cubrir pueden ser cubiertas por el hombre mismo, sin necesidad de basarnos en ninguna norma más que en las que nuestra propia razón nos brinda, y las que están de acuerdo con nuestra sociedad. La religión puede que sea concebida por muchos como una ayuda para los hombres para que se comporten correctamente, pero creo que eso se puede realizar sin tener que creer en más nada que en nosotros mismos.

La religión no solamente ha estancado al hombre en materia de ciencia, sino también en cuanto al desarrollo del pensamiento. Ético y espiritual o metafísico. La religión no nos enseña, ni nos abre caminos para que podamos elegir, simplemente nos muestra un único rumbo, y nos obliga a seguirlo ciegamente, sabiendo de antemano cual será su destino. La religión nos hace permanecer en una idea fija y permanecer en ella hasta nuestra muerte.politica_libertad

Creo que la religión es producto de la debilidad del hombre, más que nada. Su propia inseguridad lo lleva a refugiarse en ella.

 Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios.

 

La palabra Dios tiene peso, seriedad y sentido inseparable en boca de la necesidad, la miseria y la privación.

 

Los dioses no han sido adorados por los gobernantes o los sacerdotes, que se valen de ellos, sino por los hombres que sufren.

 

Dios es el eco de los gritos de esperanza de los hombres.

 

(Extracto de textos publicados por Sebastián Rajo).

¿Cómo fue la historia que no nos cuenta la historia?

DSCF3828La Protohistoria engloba los periodos de sociedades humanas sin escritura que dieron paso a las culturas históricas. En mi concepción etimológica de la palabra “protohistoria” este concepto lejos de representar una zona de nadie, que delimite un estrato entre historia y prehistoria, La protohistoria se dilata sin límite en el pasado más allá incluso de la existencia del hombre moderno. Desafortunadamente la memoria de la humanidad es muy corta. Si no podemos certificar que la última versión de un hecho es el relato fiel de aquel primero. Es muy probable que a nuestros oídos solo haya perdurado la versión más florida. Una visión mas o menos borrosa de la realidad.

Quién sabe si en un futuro, todos los testimonios originales se pierdan y mi versión pase a ser la versión original.

Todas las sociedades complejas acaban por colapsar. La constante evolución de los factores hace que esta se desestabilice.  Se pueden corregir y adaptar cientos de millones de esos factores y basta que solo uno no sea resuelto para que se convierta en la fractura que colapse todo el sistema.

Prescindiendo de situarme en una fecha ni tan siquiera aproximada, iniciare el relato de una gran sociedad que perduro decenas de miles de años y acabo diluyéndose hasta ser absorbida  por otra más próxima al orden actual.

Nos encontramos en un periodo de la evolución del hombre donde  distintas especies compiten por el privilegio de obtener la catalogación de “ser humano”. La habilidad manual  la inteligencia, la fisiología de los cuerpos… Todo puntúa.

En el sector sur oeste del continente africano  Una especie en particular destaca del resto. El clima se muestra amable, la tierra produce un buen número de recursos y el agua fluye en abundancia. En ese tiempo de existir el jardín  del Edén,  sin duda estaría ubicado en la zona.

La vida animal es  abundante y variada. La caza no es un problema, si lo son, los grandes depredadores. La construcción de cercados protegen las aldeas, creando una percepción de grupo que delimita el mundo interior del clan y “lo exterior”.  Los miembros del clan no se conciben como individuos, sino como átomos que componen un organismo,  otros clanes vecinos de la misma especie funcionan como otro organismo autónomo  y todos interactúan entre ellos formando un ser vivo  de cuerpo difuso con conciencia  única.

Quizás te estés cuestionando las probabilidades de que un colectivo de estas características pueda haber existido.  Realmente importa poco lo que podamos creer hoy en día, sobre unos hechos que la historia aún no ha llegado a plantearse.  Muy al contrario, para los habitantes de esas tierras la presencia de ese ser fue una realidad palpable que todos reconocían como “Él Creador”.

La historia acaba en Sumer.

Eva mitocondrial fue la primera homo sapiens de la que se especula descendemos el resto de seres humanos. Se cree que vivió entre 150.000 y 250.000 años en el sureste de África, en la región de Tanzania y el resto  sur que resta de continente. Los científicos especulan que en esa zona vivía  una población de entre 4.000 a 5.000 de hembras capaces de producir crías.
Eva mitocondrial habría sido más o menos contemporánea con los humanos cuyos fósiles han sido encontrados en Etiopía, cerca del río Omo y en Hertho.

Eva mitocondrial vivió mucho antes de la migración de África que podría haber ocurrido hace unos 60.000 a 95.000 años cuando el homo sapiens una vez consolidado como especie, colonizaria el mundo sustituyendo a todas especies de Homo existentes.

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 A menudo se nos hace creer que los egipcios, los Faraones, pirámides, son el lugar donde comienza nuestra historia conocida. Las dinastías más antiguas se remontan a unos 5200 años en el pasado. Hay que reconocer que es mucho tiempo. Pero la civilización sumeria, ubicada en lo que hoy es Irak, es mucho más antigua. Se han traducido infinidad de textos, escritos en escritura cuneiforme por lo que podemos conocer aspectos sobre su historia y leyendas.

La imagen representa la leyenda de la “gran inundación”, que consume la humanidad. Al igual que el Génesis, Atrahasis, un relato sumerio, cuenta la historia de la creación de los humanos modernos. Esta versión de la corresponde a esa zona brumosa de la historia conocida donde la historia y mito son sinónimos. 5000 años de historia nos han bastado para avanzar de la nada a donde sea que hoy estamos. Quizás nos sintamos muy listos Pero listos lo que se dice listos son muy pocos. Al observar el legado del homo sapiens en los últimos 100 años se me hace muy difícil entender como durante 200.000 años la humanidad ha sido capaz de reprimir su naturaleza y permanecer aletargada.

Nunca conoceremos la verdadera historia del hombre pero aceptar la versión actual tal cual se plantea es de una resignación vergonzante. Quizás La otra versión la que no ha llegado a nuestros días hable de una civilización que fue olvidada de una organización humana extremadamente organizada de un modo que hoy en día no seriamos capaces de adoptar pues aun disponiendo de todos los elementos materiales necesarios, careceríamos sin duda de la formación moral para llevar esa organización social idílica a la práctica.

El origen de las religiones.

Mucho antes de que la humanidad desarrollara un lenguaje escrito, los humanos miraron con asombro cada mañana al renacer del sol. El hombre comenzó a dar una interpretación sobrenatural a fenómenos naturales, como espectáculo cotidiano del sol moribundo y renacido. El poderoso disco solar fue sin duda una  de las primeras formas de adoración

sol

Él era el poder innato de los cuerpos, el fuego de la Naturaleza. Autor de la vida, el calor y la ignición, la causa eficiente de toda generación, ya que sin Él no había movimiento, ni existencia, ni forma. Él era inmenso, indivisible, imperecedero y presente en todas partes. Era la necesidad de luz y  energía, lo que sentían todos los hombres; y nada podía imaginarse más temible para ellos que su ausencia. Sus evidentes influencias benéficas causaron su identificación con el Principio del Bien.
Desde este antiguo punto de vista cosmológico, el dios habitó y gobernó los cielos

Todo paganismo (creencia no monoteísta) es, en el fondo, una adoración de la naturaleza, de una forma u otra, y en todas las religiones paganas, el atributo más profundo e inspirador de la naturaleza era su poder de reproducción. El misterio de la vida y la muerte fue el misterio más profundo de la naturaleza; estaba en la raíz de todo el paganismo reflexivo, y apareció en varias formas, algunas de la manera más inocente, otras de un tipo claramente interesado. Para los pensadores paganos antiguos, la clave del secreto oculto del origen y la preservación del universo yace en el misterio del sexo. Dos energías o agentes, uno activo y generativo, otro femenino, pasivo o madurativo, que condiciona hacia un pensamiento dual positivo negativo,  bueno malo. El cielo y la tierra, el sol y la luna, día y noche, cooperaban para la producción del ser. Sobre esta base descansaba en esencia toda la adoración politeísta que condujo a la actual civilización; la separación de la divinidad en dioses masculinos y femeninos; la deificación de los distintos poderes de la naturaleza y la idealización de las propias facultades, deseos y vicios del hombre; donde cada poder de su entendimiento fue encarnado como un objeto de adoración, y cada impulso de su voluntad en una encarnación de la deidad.

Reenfocando: En la búsqueda de respuestas y orden, el hombre atribuye aquello que escapa de su control, a todo tipo de espíritus. El animismo es el primer paso en la mente del hombre en su necesidad de apaciguar su incertidumbre. Los espíritus conviven con el hombre de la misma forma que este lo hace con los animales. El mundo es lo bastante grande y todos conviven procurando no interferir en el día a día de unos y otros. Conforme avanza en el conocimiento humano de su entorno cotidiano muchos espíritus menores son relegados al olvido. El razonamiento humano provee de respuestas y modifica lentamente la creencia por conocimiento. Los espíritus superiores se resisten a sucumbir a la razón y el hombre en su egocentrismo pasa dotarlos de apariencia y comportamientos humanos. Es el momento en que los dioses son dotados de superioridad no frente a un solo individuo sino a grandes grupos de personas. Aquellos que tienen el don de hablar con los dioses pasan ser aquellos que asumen el papel de hacer que el resto de hombres cumplan la voluntad del dios local.
Es fácil entender que con una filosofía de vida que ponga un límite al poder de los dioses el destino del ser humano cambia radicalmente.

La cuenca (7500 – 5500 ane)

SAPIENS-FUERACuentan las antiguas  tradiciones que “la cuenca” en otros tiempos fue  un gigantesco lago. Es un hecho que a escala geológica, el relieve superficial del suelo es tan mutante como la vegetación. Un ciclo de temperaturas cálidas  y una reducción de las precipitaciones provocaron que de un día para otro se redujese drásticamente la llegada masiva de agua. Grandes zonas fértiles quedaron al descubierto, en las que no tardaron en asentarse multitud de clanes de humanos.

Durante miles de años la vida prospero en la cuenca.  El nacimiento de la agricultura surgió en el creciente fértil. Sin embargo, mucho antes bien podría haberlo hecho a orillas del Mar Negro Mientras que la vida se desarrollaba.

Finalizada la última glaciación, los grandes hielos retrocedían produciendo un aumento generalizado del nivel del mar.  Solo fue cuestión de tiempo que el mar llegase rebasar el dique natural que hoy conocemos como el Bósforo  transformado lo que fue un lago de agua dulce desconectado del Mediterráneo en un mar interior. Una cascada gigante. De 42km3 de agua salada entro a diario, hasta que en poco más de un año 155.000 km2 de superficie quedaron inundados. Las 145.000 personas  asentadas en la fértil cuenca tuvieron abandonar sus tierras para salvar la vida. El éxodo que se produjo, desestabilizo el equilibrio de una zona que para sus habitantes, era más extensa que los límites de lo que alcanzaban a concebir como “El Mundo”. El evento, sepultó en el agua la práctica totalidad del rastro de la temprana cultura neolítica que vivió en la zona.  Pero no acabo  con sus gentes.