La concepción del mundo del hombre prehistórico.

 Para que el pensamiento llegue a alcanzar razonamientos abstractos es necesario el lenguaje. Cuando te pones a pensar como serían las estructuras de razonamiento, de un humano de hace 20 o 30 mil años entiendes que no tenían nada que ver con las que utilizamos ahora (moral,  sentido del bien y del mal, amistad). En el supuesto de que hablásemos el mismo idioma los problemas de comunicación serian considerables.

El habla es fundamentalmente, un producto social. El lenguaje precederá al pensamiento e influiría en la naturaleza de éste. la inteligencia se desarrolla gracias a ciertos instrumentos o herramientas psicológicas que el niño/a encuentra en su medio ambiente (entorno), entre los que, el lenguaje se considera la herramienta fundamental. Estas herramientas amplían las habilidades mentales como la atención, memoria, concentración, etc. De esta manera, la actividad práctica en la que se involucra el niño sería interiorizada en actividades mentales cada vez más complejas gracias a las palabras, fuente de la formación conceptual. La carencia de dichas herramientas influye directamente en el nivel de pensamiento abstracto que el niño pueda alcanzar.

En la mente de alguien que vivió hace más de una docena de miles de años, el bosque y todo lo que éste contenía estaba vivo. Todo lo que lo rodeaba lo estaba observando. Espír

itus invisibles susurraban en los movimientos de los árboles. La brisa que le acariciaba la mejilla era el gesto de un espíritu. Cuando en la antigüedad un hombre se aventuraba a entrar en una cueva, tenía la extraña sensación de entrar dentro de su propio cráneo, de aislarse en su propio espacio mental privado. Si subía a lo alto de la montaña, notaba que su conciencia corría hacia el horizonte en todas direcciones, hacia los extremos de cosmos, y se sentía en sintonía con el. Por la noche, creía que el cielo era la mente del cosmos.

Todo lo que le hablaba. Todo era un castigo, una recompensa, un aviso o una premonición. Al recorrer un camino por el monte, sentía intensamente que estaba siguiendo su destino.

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En la actualidad, cualquiera de nosotros se preguntaría: ¿Como he acabado teniendo esta vida que parece tener nada o muy poco que ver conmigo? Esa forma de pensar sería inconcebible para los antiguos, cualquier individuo era consciente del lugar que ocupaba en el cosmos.

Ver un búho no solo era un símbolo que representaba a un dios, sino que era el propio dios. Parte de él o tal vez un dedo acusador.
Es importante entender la forma concreta en que los seres humanos sentían la afinidad con el mundo físico. Creían de un modo bastante literal, que no hay nada en nuestro interior que no tenga su correspondencia en la naturaleza. Por ejemplo, los gusanos tienen la misma forma que los intestinos, y procesan la materia igual que esos conductos. Los pulmones, que nos permiten movernos libremente por el espacio, tienen forma de pájaro. El mundo visible era la humanidad puesta del revés. El pulmón y el pájaro eran expresiones del mismo espíritu cósmico, pero  manifestado de  forma distinta.

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¿Cómo fue la historia que no nos cuenta la historia?

DSCF3828La Protohistoria engloba los periodos de sociedades humanas sin escritura que dieron paso a las culturas históricas. En mi concepción etimológica de la palabra “protohistoria” este concepto lejos de representar una zona de nadie, que delimite un estrato entre historia y prehistoria, La protohistoria se dilata sin límite en el pasado más allá incluso de la existencia del hombre moderno. Desafortunadamente la memoria de la humanidad es muy corta. Si no podemos certificar que la última versión de un hecho es el relato fiel de aquel primero. Es muy probable que a nuestros oídos solo haya perdurado la versión más florida. Una visión mas o menos borrosa de la realidad.

Quién sabe si en un futuro, todos los testimonios originales se pierdan y mi versión pase a ser la versión original.

Todas las sociedades complejas acaban por colapsar. La constante evolución de los factores hace que esta se desestabilice.  Se pueden corregir y adaptar cientos de millones de esos factores y basta que solo uno no sea resuelto para que se convierta en la fractura que colapse todo el sistema.

Prescindiendo de situarme en una fecha ni tan siquiera aproximada, iniciare el relato de una gran sociedad que perduro decenas de miles de años y acabo diluyéndose hasta ser absorbida  por otra más próxima al orden actual.

Nos encontramos en un periodo de la evolución del hombre donde  distintas especies compiten por el privilegio de obtener la catalogación de “ser humano”. La habilidad manual  la inteligencia, la fisiología de los cuerpos… Todo puntúa.

En el sector sur oeste del continente africano  Una especie en particular destaca del resto. El clima se muestra amable, la tierra produce un buen número de recursos y el agua fluye en abundancia. En ese tiempo de existir el jardín  del Edén,  sin duda estaría ubicado en la zona.

La vida animal es  abundante y variada. La caza no es un problema, si lo son, los grandes depredadores. La construcción de cercados protegen las aldeas, creando una percepción de grupo que delimita el mundo interior del clan y “lo exterior”.  Los miembros del clan no se conciben como individuos, sino como átomos que componen un organismo,  otros clanes vecinos de la misma especie funcionan como otro organismo autónomo  y todos interactúan entre ellos formando un ser vivo  de cuerpo difuso con conciencia  única.

Quizás te estés cuestionando las probabilidades de que un colectivo de estas características pueda haber existido.  Realmente importa poco lo que podamos creer hoy en día, sobre unos hechos que la historia aún no ha llegado a plantearse.  Muy al contrario, para los habitantes de esas tierras la presencia de ese ser fue una realidad palpable que todos reconocían como “Él Creador”.

La historia acaba en Sumer.

Eva mitocondrial fue la primera homo sapiens de la que se especula descendemos el resto de seres humanos. Se cree que vivió entre 150.000 y 250.000 años en el sureste de África, en la región de Tanzania y el resto  sur que resta de continente. Los científicos especulan que en esa zona vivía  una población de entre 4.000 a 5.000 de hembras capaces de producir crías.
Eva mitocondrial habría sido más o menos contemporánea con los humanos cuyos fósiles han sido encontrados en Etiopía, cerca del río Omo y en Hertho.

Eva mitocondrial vivió mucho antes de la migración de África que podría haber ocurrido hace unos 60.000 a 95.000 años cuando el homo sapiens una vez consolidado como especie, colonizaria el mundo sustituyendo a todas especies de Homo existentes.

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 A menudo se nos hace creer que los egipcios, los Faraones, pirámides, son el lugar donde comienza nuestra historia conocida. Las dinastías más antiguas se remontan a unos 5200 años en el pasado. Hay que reconocer que es mucho tiempo. Pero la civilización sumeria, ubicada en lo que hoy es Irak, es mucho más antigua. Se han traducido infinidad de textos, escritos en escritura cuneiforme por lo que podemos conocer aspectos sobre su historia y leyendas.

La imagen representa la leyenda de la “gran inundación”, que consume la humanidad. Al igual que el Génesis, Atrahasis, un relato sumerio, cuenta la historia de la creación de los humanos modernos. Esta versión de la corresponde a esa zona brumosa de la historia conocida donde la historia y mito son sinónimos. 5000 años de historia nos han bastado para avanzar de la nada a donde sea que hoy estamos. Quizás nos sintamos muy listos Pero listos lo que se dice listos son muy pocos. Al observar el legado del homo sapiens en los últimos 100 años se me hace muy difícil entender como durante 200.000 años la humanidad ha sido capaz de reprimir su naturaleza y permanecer aletargada.

Nunca conoceremos la verdadera historia del hombre pero aceptar la versión actual tal cual se plantea es de una resignación vergonzante. Quizás La otra versión la que no ha llegado a nuestros días hable de una civilización que fue olvidada de una organización humana extremadamente organizada de un modo que hoy en día no seriamos capaces de adoptar pues aun disponiendo de todos los elementos materiales necesarios, careceríamos sin duda de la formación moral para llevar esa organización social idílica a la práctica.

PENSAMIENTO HOMOGÉNEO

Todo se puede enseñar todo se puede aprender. La vida nos enseña a vivir aun cuando muchos de nosotros no estamos dispuestos a aprender.

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Hoy en día el pensamiento occidental está caracterizado por una gran variedad de conductas ritualizadas que convergen en un único propósito que no va más allá  de la búsqueda de respuestas a pequeñas preguntas. Hemos renunciado a alcanzar las grandes respuestas, creyendo ingenuamente que alguien con más preparación “experto” está buscando esas respuestas por nosotros.

 

El egoísmo, insensibilidad, avaricia y egocentrismo generan problemas relacionales con uno mismo y con los demás; esto provoca climas culturas y organizaciones alienadas en las que los conflictos  personales del individuo, son los pilares con los que se cimienta cualquier proyecto de organización colectiva. No es de extrañar que muchas de las soluciones aportadas por “expertos” hoy sean identificadas como las semillas que han germinado con vigor como nuevos limitadores para el desarrollo personal del individuo.

Es un hecho no promocionado que existieron civilizaciones prehistóricas que comprendieron la realidad y el sentido de la existencia humana que durante decenas de miles de años mantuvieron el equilibrio individual, colectivo y con su entorno una filosofía de vida que generación tras generación fue transmitida  El ser humano ha demostrado su excepcionalidad con respecto al resto de seres vivos pero incluso dándose condiciones más favorables a las actuales. Siempre hemos estado muy alejados de la perfección. Si el hombre alcanzo un  método de conocimiento eficaz, diferente al actual. Este  también acabo diluyéndose. Todo ese conocimiento olvidado nos ha llevado a  aceptar colectividad  y gregarismo como sinónimos.

Los más fructíferos descubrimientos tienen lugar en aquellos puntos en los que se encuentran dos líneas de pensamiento distintas. Estas líneas pueden tener sus raíces en sectores muy diferentes de la cultura humana, en diferentes épocas, en diferentes entornos culturales o en diferentes tradiciones religiosas. Por ello, si tal encuentro sucede, es decir, si entre dichas líneas de pensamiento se da, al menos, una relación que posibilite cualquier interacción verdadera, podemos entonces estar seguros que de allí surgirán nuevos e interesantes descubrimientos.

El pensamiento homogéneo no crea, es en el contraste donde siempre se manifiestan las verdaderas alternativas.

El pensamiento homogéneo nos ha aportado el análisis en detrimento de la síntesis, o el conoci­miento racional en detrimento la sabiduría intuitiva. No obstante los dos serian métodos de toma de decisiones validos si no fuese porque el conocimiento que del que disponemos no es real. Si Carecemos de los elementos “clave”, difícilmente podemos llegar a la síntesis de algo que no conocemos.

Da igual que el volumen de información sea inmenso. Nuestra elección nunca estará basada en un razonamiento valido si estamos obligados a sustituir un dato por una suposición, creencia no demostrada o un dogma irrebatible.

El pensamiento homogéneo nos dice que es lo que debemos preguntarnos y nos exime de cualquier tipo de búsqueda, pues cada cuestión es suministrada con su correspondiente respuesta.

El pensamiento homogéneo, no reconoce el cambio, es dual pues no contempla los matices. Reduce al individuo a una masa, para después fragmentarla según convenga, en grupos enfrentados que neutralicen las fuerzas de sus opuestos.

Caza por persistencia.

Hay un factor que posiblemente favoreció la expansión y el éxito de Homo sapiens y que observamos extrapolando los métodos de caza de algunas sociedades de cazadores y recolectores actuales, como por ejemplo los bosquimanos; podemos suponer que los primeros humanos modernos practicaban lo que se conoce como Caza de Persistencia, que consiste en perseguir a la presa hasta que ésta se agota y cae exhausta, momento que se aprovecha para dar muerte al animal.
Por ejemplo, durante una cacería de persistencia a un kudu o a un antílope, no se le tira lanzas desde larga distancia, un cometido casi imposible dada la agilidad y rapidez de unos animales con grandes cornamentas que pueden dar saltos hasta de 2 metros de altura.
Los bosquimanos salen en busca de su presa en las horas más calurosas del mediodía. Dependiendo de las condiciones especificas, el cazador perseguirá al elegido antílope durante 5 horas o más en un recorrido aproximado de unos 25 kilómetros, hasta que el animal cae agotado,  ya que las presas necesitan jadear para refrescarse, algo que no pueden hacer mientras corren a toda velocidad, por lo tanto necesitan detenerse a refrescarse, lo que permite a los cazadores darles alcance.

En esta estrategia de caza por persistencia la pérdida de vello corporal y sudar con las glándulas de todo el cuerpo, nos permite refrescarnos mucho mejor que la mayor parte de los animales. el eficaz sistema de refrigeración de los humanos implica que podemos cazar durante el día, cuando los grandes depredadores como los leones o los leopardos suelen estar descansando;  cazan de noche precisamente para evitar el sobrecalentamiento.

Con más de un reparo se puede aceptar que un cazador con un suministro de agua  y con altas temperaturas puede alcanzar  a realizar una gesta semejante. Mas difícil se plantea la cacería en un clima más tibio que el del Serengueti. También es cierto que cuatro cazadores bien coordinados pueden conseguir que el animal a abatir realice su huida realizando un amplio circulo de forma que los perseguidores se limiten a realizar una serie de relevos. Las probabilidades de éxito serian proporcionales al numero de cazadores que participasen en la cacería.

 

 

La cuenca (7500 – 5500 ane)

SAPIENS-FUERACuentan las antiguas  tradiciones que “la cuenca” en otros tiempos fue  un gigantesco lago. Es un hecho que a escala geológica, el relieve superficial del suelo es tan mutante como la vegetación. Un ciclo de temperaturas cálidas  y una reducción de las precipitaciones provocaron que de un día para otro se redujese drásticamente la llegada masiva de agua. Grandes zonas fértiles quedaron al descubierto, en las que no tardaron en asentarse multitud de clanes de humanos.

Durante miles de años la vida prospero en la cuenca.  El nacimiento de la agricultura surgió en el creciente fértil. Sin embargo, mucho antes bien podría haberlo hecho a orillas del Mar Negro Mientras que la vida se desarrollaba.

Finalizada la última glaciación, los grandes hielos retrocedían produciendo un aumento generalizado del nivel del mar.  Solo fue cuestión de tiempo que el mar llegase rebasar el dique natural que hoy conocemos como el Bósforo  transformado lo que fue un lago de agua dulce desconectado del Mediterráneo en un mar interior. Una cascada gigante. De 42km3 de agua salada entro a diario, hasta que en poco más de un año 155.000 km2 de superficie quedaron inundados. Las 145.000 personas  asentadas en la fértil cuenca tuvieron abandonar sus tierras para salvar la vida. El éxodo que se produjo, desestabilizo el equilibrio de una zona que para sus habitantes, era más extensa que los límites de lo que alcanzaban a concebir como “El Mundo”. El evento, sepultó en el agua la práctica totalidad del rastro de la temprana cultura neolítica que vivió en la zona.  Pero no acabo  con sus gentes.