Mesolítico en Oriente Próximo

La historia de Rojo se inicia al final de la última glaciación. La caza y la recolección son estrategias mayoritarias para la supervivencia humana , pero, en algunas regiones, los movimientos de muchos pueblos prácticamente se reducen al traslado de un campamento de invierno a uno de verano. La caza se especializado en unas pocas especies, y la recolección pasa a ser forrajeo organizado tanto para el consumo humano como para una incipiente ganadería y agricultura. Los natufienses son los grupos mesolíticos más significativos de la región, viven en pequeños poblados, asociados a silos, y disponen de herramientas diversas para cosechar y elaborar cereales panificables. Crean excedentes con los que realizan trueques. con vecinos, viajeros y comerciantes. Las corrientes culturales viajan a lo largo de miles de kilómetros. Es la permeabilidad de cada pueblo la que determina la receptividad a otros modos y formas de vida. En el mapa: El Creciente Fértil, es decir, Mesopotamia (hoy en día Irak) y Canaán (actualmente Siria, Israel y Palestina).

Geoglifos Nazca.

Hace mucho tiempo, sobre esta pampa, descendieron unos seres que podían volar…”Eran los Viracochas, los dioses llegados del Este, unos hombres buenos que trajeron la paz, la concordia y el progreso. Fueron esos dioses quienes dibujaron las primeras líneas y figuras. ”Después, nosotros, los hijos de los Viracochas, seguimos su ejemplo y aprendimos a dibujar en la arena. ”Ellos lo verán algún día y regresarán…”A continuación ampliamos estas leyendas e intentamos decodificar las verdades que se esconden en ellas: No se sabe a ciencia cierta cuando surgió exactamente la cultura Nazca, la mayoría de los historiadores coinciden en ubicarla temporalmente hacia el año 100 de nuestra Era. Pero según las leyendas, esta cultura desciende de otra mucho más antigua y milenaria: los tiahuanacos, la cual se remontaría a tiempos inmemoriales, hacia el 11.000 a.C. -sino es que más- aproximadamente. Un pueblo que recibe en determinado momento la visita de un “dios” que emerge del Lago Titicaca* (Bolivia). Sumergidos en la ignorancia, ellos reciben las enseñanzas del “dios”, al cual llaman: Viracocha (Señor en quechua).Hacemos un paréntesis aquí para hacer notar el increíble paralelismo con otros mitos, como son el Oannes de los sumerios, o el Quetzalcoatl de los aztecas. Todos “dioses instructores”. Prosigamos con la leyenda: Viracocha no aparece solo, sino que trae consigo a su hermana, Mamacocha. Instruye a los tiahuanacos en agricultura, astronomía, y otras ciencias. Les inculca un ritual que tenía que ver con el Sol, algo fundamental para iniciarlos en la agricultura. Una vez que enseña al pueblo tiahuanaco muchos de sus conocimientos, Viracocha regresa al lugar de donde salió. Y se despide de ellos prometiendo volver. Las características con que se describen a este “dios” son: blanco, alto, barbado, brillante, etc…Luego de un tiempo, los tiahuanacos reciben una inmigración desde el Océano Pacífico de unos seres que venían en unas naves con las que podían surcar la tierra y volar. Cuando estos seres arriban, se dan cuenta de que eran gigantes (¡¿Atlantes?!). Seres de gran estatura de cerca de los 4 metros, salvajes y despiadados. Éstos se alimentaban de monstruos marinos.En determinado momento, los gigantes comienzan a acechar y comerse al pueblo de tiahuanaco. Los indígenas, perseguidos y asustados, hacen una invocación a su “dios” Viracocha. La respuesta que obtienen de él es escapar hacia el Norte. Después de constantes súplicas de los tiahuanacos a su “dios”, ante ellos aparece un ser que viene en una nave gigante, un ser con similares características que Viracocha. Éste hace caer una lluvia de fuego sobre los gigantes y los derrota en singular batalla. El “dios” les enseña a construir unas naves para que los tiahuanacos pudieran desplazarse sobre la faz de la tierra. Llenos de la sabiduría de los “dioses”, y ya con una civilización avanzada, este pueblo no tarda en caer en la vanidad y maldad. Viracocha, entonces, decide castigarles produciendo una gran inundación desde el Lago Titicaca. Ciertos jefes e individuos son elegidos para sobrevivir a la catástrofe y enviados a ocultarse en cuevas, donde adquieren conocimientos de las civilizaciones intraterrenas. Al bajar las aguas, los elegidos vuelven a la tierra, los ancestros de aquellos que formarían el gran Imperio Inca en el futuro y darían origen a todas las demás culturas, entre ellas, los nazcas. Las Líneas de Nazca serían entonces un lugar construido por las tres culturas: de las alturas, los llanos y las profundidades de la tierra un lugar de comunión que representa las distintas comunidades. Un sitio donde las tres culturas se encontraban…

Los arqueólogos peruanos han descubierto, a través de investigaciones hechas con drones, nuevos trazos en Nazca. Que han estado ocultos durante más de 1000 años.
«La mayoría de las nuevas figuras es de guerreros».

Hasta el momento, las líneas eran estudiadas con satélites, a cientos de kilómetros de altura. La ventaja de los drones es de que vuelan mucho más cerca (a 200 metros o menos), por lo que tienen una visión mucho más certera. Pueden ver, incluso, líneas de menos de 2 centímetros de ancho. A diferencia de las líneas conocidas hasta ahora, las nuevas no eran tan visibles pues, con el paso del tiempo, se fueron desgastando hasta convertirse en débiles marcas en el suelo. Para la visión humana, detectar las líneas habría sido imposible. Pero, como el estudio se realizó con drones de una calidad increíblemente alta, dichos trazos nuevos fueron identificados utilizando técnicas basadas en el escaneo tridimensional del terreno.

La historia de las líneas es interesante: las primeras de ellas eran colocadas en las laderas, así las personas podían verlas desde su perspectiva, como las líneas nuevas. Más tarde, sin embargo, la civilización comenzó a hacerlas en el suelo, visibles solo desde el aire. Este es uno de los curiosos misterios que rodean a las figuras.
Por otro lado, lo más interesante sobre las líneas nuevas es que tal vez no fueron hechas por nativos de Nazca como las anteriores. Estos trazos ahora descubiertos, en realidad, datan de cientos de años antes de las líneas que ya eran conocidas. La teoría más fuerte habla de la cultura Paracas, anterior a los Nazca. Los Paracas se situaron en la zona entre los 800 y los 100 años antes de la Era Común.


«Esto significa que es una tradición de más de 1.000 años que precede a los famosos geoglifos de la cultura Nazca», señaló el arqueólogo del Ministerio de Cultura de Perú, Johny Isla. «Esto abre la puerta a nuevas hipótesis sobre su función y su significado»

STONEHENGE


Los primeros indicios de actividad en la zona se remontan al 8500 aC, durante el Mesolítico. Aunque los orígenes y el desarrollo de Stonehenge siguen siendo una inagotable fuente de estudio y controversia entre los arqueólogos, parece bastante aceptada la idea de que ha habido distintas fases de construcción entre el 3100 y 1600 aC. Lo que, posiblemente, comenzó siendo un círculo en el terreno, fue vestido con estructuras de madera, renovado con piedra, restaurado y modificado con la adición de nuevos bloques hasta llegar a la configuración actual.

Stonehenge I (3100-2900 aC.)
Ni siquiera se conoce con certeza cuando se comenzó a construir Stonehenge. Según La fuente consultada hay un margen de 200 años: entre el 3100 y el 2900 aC. Se cree que los responsables de su ubicación fueron cazadores-recolectores seminómadas del neolítico, el pueblo de la colina de Windmül. Inicialmente, el monumento consistió en una porción circular de terreno limitada por dos terraplenes y un foso. Del terraplén exterior no queda prácticamente evidencia alguna y se cree que tenía unos 115 metros de diámetro, unos dos metros y medio de ancho y menos de un metro de alto. El foso es bastante irregular, de entre 3 y 6 metros de ancho y de metro y medio a dos metros de profundidad. A continuación está el terraplén interior, de un par de metros de altura, unos seis
metros de anchura y un diámetro de 98 metros. En su interior se encuentran los 56 Círculos de Aubrey (Aubrey Holes) dispuestos cada cinco metros, aproximadamente, en un círculo de unos 88 metros de diámetro. Estos agujeros en el terreno tienen entre uno y dos metros de anchura, en torno a un metro de profundidad. Se desconoce su función, y los arqueólogos no se ponen de acuerdo sobre si fueron empleados o no como base de piedras o postes
Stonehenge II (2900 – 2600 aC.)
Es el periodo más oscuro de Stonehenge. Han sido detectados agujeros en el centro del terreno y en las entradas sur y noreste, más pequeños que los Círculos de Aubrey y fechados en este intervalo. Se cree que corresponden a postes de madera que formaban una estructura o a marcas tribales tipo totems. También en esta época los Círculos de Aubrey se aprovecharon para contener cenizas funerarias. Se ha determinado que estas cremaciones se corresponden con el final del neolítico —principio de la edad de bronce—. Se cree que el responsable fue el pueblo de Beaker, procedente del continente.
Stonehenge lll-A (2600 aC)
Se dejó de emplear la madera y se erigieron unas ochenta piedras de arenisca azul (Bluestones) dispuestas en dos semicírculos concéntricos, en forma de medias lunas. Se cree que las Bluestones fueron traídas desde las montañas de Preseli en el suroeste de Gales, a unos 400 km
Stonehenge lll-B (2600-2100 aC)
Al principio de la Edad de Bronce, las piedras de arenisca azul fueron retiradas
y se formó un círculo de 33 metros
de diámetro formado por piedras de sílice (sarsen) verticales de cuatro metros de alto, separadas entre sí metro o metro y medio y cubiertas con 30 dinteles del mismo material. Estas piedras pesan alrededor de 25 toneladas y fueron transportadas unos 30 kilómetros
desde Marlborough Downs. Este círculo rodea a un conjunto con forma de herradura de cinco trilitos (dólmenes compuestos de tres grandes piedras, dos de las cuales, clavadas verticálmente en el suelo, sostienen la tercera en posición horizontal). La parte abierta de la herradura tiene dirección noreste. Las piedras de sarsen de los cinco trilitos en herradura del interior miden 6,1 m de altura, excepto la central, que alcanza los 7,8 m de altura. Tres de los trilitos se encuentran en perfecto estado. De los otros dos, se conserva en pie sólo una de las piedras de soporte. La entrada se encuentra en dirección noreste y tiene unos diez metros de ancho. En la avenida de acceso se encuentra la Piedra Talón o Piedra del Fraile (Heel or Friar Stone). Es una piedra de seis metros de alto (está enterrada algo más de un metro) y de unos dos metros de diámetro. Su peso ronda las 35 toneladas y se cree que también proviene de Marlborough Downs. Se piensa que se erguía perpendicular al terreno aunque actualmente está inclinada. También se cree que estaba acompañada de otra piedra de similares características (piedra 97). También en esta subfase se levantaron los montículos de unos diez metros de diámetro y se dispusieron las Piedras de las Estaciones (Station Stones), de las que sobreviven las dos que no estaban situadas en los montículos y que miden 2,8 y 1,2 m. Una de ellas está sin tallar, la otra está levemente tallada. Se cree que las cuatro formaban un rectángulo cuyos vértices se situaban sobre el círculo de los agujeros de Aubrey. Existían dos o, posiblemente, tres bloques en la entrada de la avenida de los que sólo queda uno de ellos: la Piedra del Sacrificio (Slaughter Stone), llamada así porque tiene un tono rojizo provocado, en realidad, por la oxidación. También se cree que la Piedra del Altar (Altar Stone) se situó en esta subfase. Es una piedra de arenisca ligeramente brillante por su composición metálica. Tiene algo menos de cinco metros de altura y una sección rectangular aproximada de un metro por medio metro. Era el foco central de la herradura y se cree que estaba situada de pie, no en su posición actual.
Stonehenge lll-C-D (2200-1900 aC.)
Las piedras azules (unas 20) se dispusieron formando una estructura oval centrada con el conjunto en forma de herradura. El resto (unas 60 piedras) se dispusieron formando un círculo exterior al círculo de piedra de sílice.

Los símbolos de la edad de piedra.

A lo largo de la era Paleolítica (50,000 aC – 10,000 aC), nuestros ancestros distantes a menudo usaban paredes de cuevas y paredes rocosas como un lienzo para pintar sus pensamientos y experiencias. En un tiempo dominado por la caza y la supervivencia, estas imágenes a menudo toman la forma de animales, guerreros y actividad ritual.

Sin embargo, también hay una gran cantidad de símbolos extraños que aparecen repetidamente a lo largo de la Edad de Piedra, en todas las áreas del mundo. Espirales, triángulos, zigzags y huellas de manos fueron motivos comunes grabados en las paredes de cuevas de Europa, América, Asia e Indonesia. Esto nos lleva a preguntarnos si nuestros antepasados ​​usaron símbolos como medio de comunicación pictórica.

Los petroglifos más antiguos que se han registrado se encuentran en las cuevas españolas de El Castillo y Altamira, que datan de entre 39,000 y 34,000 años atrás. Incluyen puntos de ocre rojos e imágenes en forma de maza conocidas como claviformes. Genevieve von Petzinger, una investigadora de arte rupestre, ha registrado 28 símbolos significativos que aparecen de forma repetida y constante en todo el mundo.

Actualmente no es posible determinar qué significan estos símbolos, pero su repetición en alejados puntos geográficos sugiere que había un valor común codificado en cada símbolo. Lo que sí sabemos es que en la mayoría de los casos, estos símbolos están asociados con imágenes de animales (lo que sugiere un lenguaje chamanico).

A partir de estudios antropológicos sobre el chamanismo, podemos echar un vistazo a las mentes de estos trabajadores espirituales que practicaron su arte mágico hace decenas de miles de años. Estaban íntimamente conectados con el mundo de los espíritus, que se creía que impregna todos los objetos de la Tierra (animismo).

El chamán podría comunicarse con todas las almas, ya sean humanas, animales, árboles o piedras. Por la noche se decía que sus poderes eran más agudos, y tal vez no había un ámbito más propicio para sus poderes que el inframundo. Las cuevas y las grutas existen todas en una oscuridad eterna, así que tal vez el mundo subterráneo fue utilizado como una puerta de entrada entre los vivos y los muertos.

Estos líderes religiosos pueden haber tenido el deseo de comunicar ideas que no eran necesariamente fáciles de representar en una forma física. Es posible, entonces, que estas imágenes geométricas representen ideas abstractas o conceptos sobre la posesión de animales, estados de trance, adivinación y sanación.

Muchos chamanes usan sustancias psicotrópicas para ingresar al mundo de los espíritus (por ejemplo, setas de psilocibina, peyote y ayahuasca). Mientras están en trance, estos trabajadores espirituales a menudo describen ver extraños patrones psicodélicos como cruces, puntos, zig-zags y líneas onduladas que aparecen ante sus ojos. ¿Podría ser que estos geoglifos son símbolos pictóricos de sus experiencias en estado de trance?

No debemos olvidar a la gente común. Si bien cualquiera puede plasmar la huella de su mano en la pared de una cueva, es de suponer que los sistemas de señales “prácticos” indicarían la cercanía de un arroyo, comida o refugio mediante estacas clavadas en un sendero o algunas piedras apiladas. Hoy no encontraremos testimonio alguno de este tipo de señales, pero difícilmente se puede rebatir la existencia de un sinfín de sistemas de señales destinado a proporcionar información a aquel que conociese su código.

Basado en los trabajos de Genevieve von Petzinger (https://www.google.com/…/el-codigo-edad-piedra-puede…)

CAZA POR PERSISTENCIA.

Hay un factor que posiblemente favoreció la expansión y el éxito de Homo sapiens y que observamos extrapolando los métodos de caza de algunas sociedades de cazadores y recolectores actuales, como por ejemplo los bosquimanos; podemos suponer que los primeros humanos modernos practicaban lo que se conoce como Caza de Persistencia, que consiste en perseguir a la presa hasta que ésta se agota y cae exhausta, momento que se aprovecha para dar muerte al animal.
Por ejemplo, durante una cacería de persistencia a un kudu o a un antílope, no se le tira lanzas desde larga distancia, un cometido casi imposible dada la agilidad y rapidez de unos animales con grandes cornamentas que pueden dar saltos hasta de 2 metros de altura.
Los bosquimanos salen en busca de su presa en las horas más calurosas del mediodía. Dependiendo de las condiciones especificas, el cazador perseguirá al elegido antílope durante 5 horas o más en un recorrido aproximado de unos 25 kilómetros, hasta que el animal cae agotado,  ya que las presas necesitan jadear para refrescarse, algo que no pueden hacer mientras corren a toda velocidad, por lo tanto necesitan detenerse a refrescarse, lo que permite a los cazadores darles alcance.

En esta estrategia de caza por persistencia la pérdida de vello corporal y sudar con las glándulas de todo el cuerpo, nos permite refrescarnos mucho mejor que la mayor parte de los animales. el eficaz sistema de refrigeración de los humanos implica que podemos cazar durante el día, cuando los grandes depredadores como los leones o los leopardos suelen estar descansando;  cazan de noche precisamente para evitar el sobrecalentamiento.

Con más de un reparo se puede aceptar que un cazador con un suministro de agua  y con altas temperaturas puede alcanzar  a realizar una gesta semejante. Mas difícil se plantea la cacería en un clima más tibio que el del Serengueti. También es cierto que cuatro cazadores bien coordinados pueden conseguir que el animal a abatir realice su huida realizando un amplio circulo de forma que los perseguidores se limiten a realizar una serie de relevos. Las probabilidades de éxito serian proporcionales al numero de cazadores que participasen en la cacería.

 

 

La revolución neolítica.

Gordon Childe. Australiano afincado en Gran Bretaña, fue uno de los arqueólogos más influyentes del siglo pasado. Gracias a su gran capacidad de síntesis, interrelacionaba los datos inconexos de sus co­legas proponiendo nuevos métodos de interpretación de la prehistoria basados en el materialismo histórico. También propuso nuevos conceptos, el más famoso de ellos, acuñado en la década de 1920, el de «revolución neolítica». Bajo su punto de vista, la revolución neolítica fue un acontecimiento de vital importancia: «el más grande en la historia de la humanidad, después del dominio del fuego».

CHIVATEROS03Su pensamiento del inicio de la historia del hombre podría resumirse más o menos así: Homo sapiens aparece en escena hace alrededor de 200.000 años. Durante los milenios que siguieron hubo, por lo general, muy pocos cambios y la especie siguió organizada en pequeños grupos de forrajeadores nómadas. Entonces tuvo lugar la revolución neolítica, que supuso «un cambio radical, cargado de consecuencias revolucionarias para el conjunto de la especie». En un súbito destello de inspiración, parte de la humanidad dejó atrás el forrajeo y adoptó la agricultura. Este hecho, trajo consigo nuevas transformaciones. Para cuidar los campos, nuestros ancestros tuvieron que dejar de desplazarse y se asentaron en poblados permanentes, donde desarrollaron nuevos utensilios e inventaron la cerámica.

De todos los aspectos de la revolución, la agricultura fue el más importante. Durante miles de años, hombres y mujeres provistos de útiles de piedra habían recorrido los campos en busca de espigas de gramíneas silvestres, que cortaban y se llevaban a casa. Aunque es posible que aquellos grupos cuidaran y protegieran los campos donde crecían esas espigas, las plantas seguían siendo silvestres. El trigo y la cebada silvestres, a diferencia de las variedades domésticas, producen semillas que caen de la planta en cuanto están maduras, lo que hace casi imposible la recolección del grano en su grado óptimo de maduración.

Es razonable pensar que aquella espiga menos eficientes a la hora de esparcir sus semillas conforme iban madurando fue la que el hombre tuvo ocasión de recolectar y llevar al poblado sin desgranarse por el camino, en cantidades suficientes para su posterior cultivo.

No fue el hombre quien con su inteligencia seleccionó los mejores frutos sino que fue el fruto quien utilizó al hombre para perpetuarse de acuerdo al orden natural que rige la biología.

Desde el punto de vista genético, la verdadera agricultura de los cereales comenzó sólo cuando el hombre empezó a plantar extensas áreas nuevas con variedades mutadas ¿seleccionadas?, que no dispersaban las semillas maduras. Así aparecieron campos de trigo y de cebada domésticos que, por decirlo de algún modo, «esperaban» a que los agricultores cosecharan el grano.

En lugar de recorrer el entorno en busca de alimento, nuestros antepasados ya podían producir todo lo que necesitaban donde les hacía falta, lo que les permitió vivir juntos en grupos más grandes. Sólo después de la revolución, pero de forma inmediata, nuestra especie empezó a multiplicarse con verdadera rapidez. En esas sociedades repentinamente más numerosas, era más fácil intercambiar ideas, y las innovaciones tecnológicas y sociales empezaron a sucederse a ritmo acelerado. Florecieron la religión y el arte, signos distintivos de la civilización.

La revolución neolítica se produjo por primera vez en el Creciente Fértil, el arco de territorio que se curva hacia el nordeste, desde Gaza hasta el sur de Turquía, y La hstoria empieza en sumersigue hacia el sudeste, hasta el actual Iraq. Delimitado al sur por el desierto de Siria y al norte por las montañas de Turquía, es una franja de clima templado entre ambientes inhóspitos. Su extremo meridional es la confluencia de los ríos Tigris y Éufrates, en el sur de Iraq, el lugar donde floreció el reino de Sumer, hacia 4000 a.C. En la época de Childe, la mayoría de los investigadores consideraba que Sumer representaba el inicio de la civilización. El arqueólogo Samuel Noah Kramer recogió esa argumentación en la década de 1950 en su obra La historia empieza en Sumer. Pero incluso antes de que acabara el libro, la hipótesis ya estaba siendo cuestionada por nuevos hallazgos en el otro extremo del Creciente Fértil, el occidental. Allí, en el Levante mediterráneo (área que hoy abarca Israel, los territorios palestinos, Líbano, Jordania y el oeste de Siria), los arqueólogos habían descubierto asentamientos que se remontaban al año 13.000 a.C.

Efectos evolutivos de la glaciación

Cuando el Yin llega a su extremo, surge espontáneamente el Yang como un punto de luz dentro del Yin. (Proverbio taoísta).

El universo es el fruto de dos fuerzas extremas: el hielo cósmico y el fuego . (Hans Hörbiger)

Esta cosmogonía está relacionada con mitologías como la: Germánica (hielo/fuego), Maniquea (oscuridad/luz), Gnóstica (materia/espíritu), Taoísta (Yin/Yang)

El universo se concibe como un campo de batalla en el que  fuerzas antagónicas combaten, interactúan, se repelen, se atraen y neutralizan ,  llegando a crear aunque inestable una cierta hegemonía,  que no es más que una representación  de la clave de la vida.

Las tradiciones antiguas asociaban lo celeste con lo masculino y lo terrestre con lo femenino. La balanza de hielo-fuego ha ido cambiando en nuestro planeta a lo largo de su historia geológica. Durante el periodo Criogénico (hace 850-630 millones de años) los glaciares llegaron a los trópicos y probablemente todo el planeta era como una inmensa bola de nieve que brillaba intensamente reflejando la luz del sol breves periodos interglaciares.

periodocriogenicoRespecto el aspecto que debió haber tenido nuestro planeta durante el periodo Criogénico, La capa de hielo medía aproximadamente 1 km de grosor en las costas (mucho más en el interior continental). Las temperaturas en todo el planeta no superaban los -40º, no existía agua en forma líquida o gaseosa y las únicas nubes eran de origen volcánico, ya que cualquier posible humedad había sido congelada. Toda la luz solar era reflejada hacia el espacio por el hielo y la nieve. Después de esta aparente victoria del hielo, en la que murieron la mayor parte de seres vivos, las condiciones reverdecieron, el hielo se fundió y tuvo lugar la llamada “explosión cámbrica”, un estallido de biodiversidad durante el cual aparecieron los primeros animales acuáticos (cnidarias, seres gelatinosos como las anémonas, los pólipos y las medusas). Poco después, la tierra firme sería colonizada por los primeros invertebrados terrestres.

Actualmente nos encontramos en el Holoceno, un periodo interglaciar que comenzó hace unos 12.000 años con el fin de la glaciación de Würm. Los glaciares se encuentran en retroceso, pero no hay motivo para pensar que el hielo no volverá a avanzar, ya que ésa ha sido la tónica durante todo el Cuaternario.

Lo que plantea el presente artículo en lo referente a las ofensivas del hielo, es su papel evolutivo sobre el ser humano.

Del mismo modo que el negro Yin siempre alumbra un punto de blanco Yang en lo más profundo, el frío, el hielo y la oscuridad han tendido a forjar razas humanas de luz y de fuego.

¿Mejoró el hielo a la humanidad?

En los climas cálidos, el sustento diario no es difícil de conseguir. Darle una patada a un cocotero, arrancar un tubérculo, recoger unas nueces y cazar animales de tamaño modesto, no supone un estímulo evolutivo demasiado grande. Entre los cazadores-recolectores de las zonas calurosas del planeta, hay mucho tiempo libre la vida es en cierto modo contemplativa. Sin embargo, en las proximidades del frente glacial, en Europa y en Siberia, las condiciones de vida eran muy distintas y no perdonaban la más mínima negligencia. Miles de individuos debieron morir de hipotermia y con los miembros gangrenados por el frío. Las comunidades humanas supervivientes se vieron obligadas a adaptarse renovando su código genético, o perecer

estepa koolNos enfrentamos  a dos modos de concebir la existencia humana claramente irreconciliables. Lejos de provocar un estancamiento de la evolución, la glaciación favoreció la diversidad y las mutaciones en el genoma humano, especialmente en las zonas más expuestas a los efectos del hielo.

En los climas templados, los débiles pueden subsistir, ya que la oferta de productos vegetales es muy abundante y la recolección no es una actividad física y psicológicamente demandante. Pero en los climas fríos, debido a la escasez de alimentos vegetales y la necesidad de cazar y abrigarse, aquel que no sea fuerte e ingenioso, muere.

En un clima frío es imposible sentarse en el suelo con un taparrabos y pasarse horas y horas viendo el aire pasar; impera la acción, la voluntad humana. El comportamiento depredador y el deseo de vivir se ven intensamente estimulados.

Dejando a un lado aquellos que por disfrutar de un clima ideal carecen de otro aliciente que ver salir el Sol cada mañana, nos centraremos en el concepto del Animal/hombre.

En las tundras y estepas de Europa y Asia Central, no había mucha disponibilidad de productos vegetales, lo que había era inmensos mamíferos (mamuts, bisontes, uros, etc.) que constituían una caza excelente para aquel capaz de cazarlos. Por otro lado, el frío tiende a impedir toda fermentación, a su vez necesaria para poder procesar grandes cantidades de alimentos vegetales. El consumo de productos animales cocinados tuvo un papel determinante en la evolución de la raza humana. Los enormes avances evolutivos hechos gracias al aumento del consumo de alimentos animales en la dieta, son un efecto directísimo del frío extremo que Obliga a cazar. Y cuando digo que “obliga a cazar”, me refiero no sólo a todas las cualidades estratégicas y paramilitares seleccionadas por la caza, sino también a que se adquirió una psicología de ir a arrebatar por la fuerza lo que se necesitaba para vivir: una forma de vida basada en la iniciativa y la depredación. Así como en climas meridionales la tierra era tan abundante que en cierto modo estaba todo hecho, en el Norte el pan de cada día no crecía en los árboles (literalmente), sino que era necesario superar pruebas muy arduas para acceder a el. Esto tiene una contrapartida moderna, según la cual las sociedades tropicales tienden a esperar “vivir de rentas”, que alguien (generalmente el Estado o el azar) les dé gratuitamente lo que necesitan, mientras que las sociedades nórdicas tienen una mentalidad según la cual hay que trabajar y sacrificarse para merecer vivir.

Desde el punto de vista opuesto podría alegarse que Lo que la propia naturaleza pone a disposición del hombre debería ser suficiente para vivir en plenitud y que el error consiste en la acumulación compulsiva de más recursos de lo que  te corresponden, aún a costa de perjudicar gravemente a “otros”.

El frío promueve la formación de comunidades reproductivas aisladas. Una glaciación es una dura prueba para la ramificación y diversificación de la especie, ya que los hielos tienden a aislar comunidades humanas en bolsas geográficas. Estas bolsas, cercadas por glaciares montañosos y por el casquete polar, fueron verdaderos calderos de transformación genética y alquimia evolutiva, puesto que estas ramas genéticas endogámicas eran más proclives al retroceso evolutivo que a su avance. Sin duda miles de núcleos humanos desaparecieron por la falta de una diversidad genética “adecuada”. No cabe duda que aquellos que sí superaron este hándicap salieron muy preparados para defender su modo de entender la existencia.

Los inviernos despiadados obligan a planificar, a pensar en el futuro y a anticiparse a los acontecimientos (por ejemplo en lo que respecta al almacenamiento y administración de víveres), a desarrollar una mayor comprensión del mundo que rodea al hombre, a acumular conocimientos vitales en forma de tradiciones perdurables, a no relajarse ante la bonanza y a buscar el beneficio común a largo plazo (alianzas)  antes que la gratificación individual inmediata. Por todos estos motivos, las cualidades que sin duda resultaron más potenciadas en los territorios más afectados por la glaciación fueron la astucia, la disciplina, la sencillez, el altruismo, la dureza y la fuerza de voluntad.

Nota:  El contenido de algunas frases del texto pueden resultar hirientes y xenófobas. Se trata solamente de crear una redacción más apasionada.

Hacilar Höyük

Hacılar-HöyüğüHacilar Höyük (comúnmente abreviado como Hacilar) Es el nombre moderno del yacimiento arqueológico, situado a unos 25 km de la ciudad moderna de Burdur. Cultura prehistórica que se desarrolló en la península de Anatolia (Turquía). En sus etapas tempranas de desarrollo se remonta hasta aproximadamente el 7040 a. C.. Los restos arqueológicos indican que el sitio fue abandonado y reocupado en más de una ocasión.
Los edificios contaban con el típico revoco del suelo, pintado y aplicado según se ha visto en Jericó. Sus casas, con habitaciones rectangulares, con patio, parece que tendrían su entrada por el techo, se situaban alrededor de plazas o callejones, a diferencia de otras culturas con las que está emparentada, como la de Catal Huyuk. También parece estar emparentada con las culturas Cukurkent y Mersin.
Cada vivienda estaba construida sobre una base de piedra para protegerla contra el daño por agua. Las paredes eran de madera y adobe o ladrillo de barro, con argamasa de cal. Vigas de madera sostendrían una cubierta plana. Es probable que estas casas tuvieran un piso superior de madera.
Los interiores tenían un acabado liso con yeso y se pintaban en escasas ocasiones. Con el tiempo se hicieron cambios en las viviendas, encontrándose en las mismas piedras de mano para moler, morteros y braseros. También realizaron huecos en las paredes para utilizarlos como armarios. La cocina estaba separada de la sala de estar y los niveles superiores fueron utilizaron como graneros y/o talleres. Bajo algunos suelos se han encontrado cráneos sin esqueletos, como en otros lugares del Oriente Próximo, posiblemente un indicio de culto a sus antepasados, pero el cementerio principal, estaba fuera de la aldea.

5600 a. C., nueve edificios, agrupados alrededor de una plaza, hechos de ladrillos de barro. Los medios de subsistencia fueron la agricultura, principalmente espelta, escanda, trigo harinero, cebada, guisantes y veza, y la cría de animales, ganado vacuno, cerdos, ovejas, cabras y perros. La cerámica es simple, aunque algunos ejemplares representan animales. Destacan numerosas figuras desnudas femeninas en arcilla, que posiblemente representaran a alguna divinidad.
5300 a. C. Cerámica pintada. Los vasos están decorados con diseños geométricos el pueblo fue fortificado y tenía un pequeño templo.
5000 a. C., se cree que hubo recién llegados que se establecieron aquí. El sitio está fuertemente fortificado. La cerámica tiene una alta calidad y generalmente está pintada en rojo sobre fondo crema con motivos geométricos o figuras estilizadas como pájaros o cabezas de toro (en el calcolítico). Incluso la cerámica puede tener forma zoomorfa, y sería la primera de este tipo encontrada en Anatolia.

La concepción del mundo del hombre prehistórico.

hombre prehistoricoPara que el pensamiento llegue a alcanzar razonamientos abstractos es necesario el lenguaje. Cuando te pones a pensar como serían las estructuras de razonamiento, de un humano de hace 20 o 30 mil años entiendes que no tenían nada que ver con las que utilizamos ahora (moral, sentido del bien y del mal, amistad). En el supuesto de que hablásemos el mismo idioma los problemas de comunicación serian considerables.

El habla es fundamentalmente, un producto social. El lenguaje precederá al pensamiento e influiría en la naturaleza de éste. La inteligencia se desarrolla gracias a ciertos instrumentos o herramientas psicológicas que el niño encuentra en su entorno; entre los que el lenguaje se considera la herramienta fundamental. Estas herramientas amplían las habilidades mentales como la atención, memoria, concentración, etc. De esta manera, la actividad práctica en la que se involucra el niño sería interiorizada en actividades mentales cada vez más complejas gracias a las palabras, fuente de la formación conceptual. La carencia de dichas herramientas influye directamente en el nivel de pensamiento abstracto que el niño pueda alcanzar.
En la mente de alguien que vivió hace más de una docena de miles de años, el bosque y todo lo que éste contenía estaba vivo. Todo lo que lo rodeaba lo estaba observando a él. Espíritus invisibles susurraban en los movimientos de los árboles. La brisa que le acariciaba la mejilla era el gesto de un dios. Cuando en la antigüedad un hombre se aventuraba a entrar en una cueva, tenía la extraña sensación de entrar dentro de su propio cráneo, de aislarse en su propio espacio mental privado. Si subía a lo alto de la montaña, notaba que su conciencia corría hacia el horizonte en todas direcciones, hacia los extremos de cosmos, y se sentía en sintonía con el. Por la noche, creía que el cielo era la mente del cosmos. Todo lo que le hablaba. Todo era un castigo, una recompensa, un aviso o una premonición.
Al recorrer un camino por el monte, sentía intensamente que estaba siguiendo su destino. En la actualidad, cualquiera de nosotros se preguntaría: ¿Como he acabado teniendo esta vida que parece tener nada o muy poco que ver conmigo? Esa forma de pensar sería inconcebible para los antiguos, cuando todo el mundo era consciente del lugar que ocupaba en el cosmos.
Ver un búho no solo era un símbolo que representaba a un dios, sino que era el propio dios. Parte de él o tal vez un dedo acusador.
Es importante entender la forma concreta en que los seres humanos sentían la afinidad con el mundo físico. Creían de un modo bastante literal, que no hay nada en nuestro interior que no tenga su correspondencia en la naturaleza. Por ejemplo, los gusanos tienen la misma forma que los intestinos, y procesan la materia igual que esos conductos. Los pulmones, que nos permiten movernos libremente por el espacio, tienen forma de pájaro. El mundo visible era la humanidad puesta del revés. El pulmón y el pájaro eran expresiones del mismo espíritu cósmico, pero de maneras diferentes.