Que te puedo decir…

SEG-HLO.jpgNunca he disfrutado con esas historias que describen como: En un atardecer nublado, un ser gris va dando un paseo con paso apático y se recrea con la caída de una hoja, mientras recuerda experiencias de tiempos pasados.

Tras un sinfín de páginas deduces que el total de todos los párrafos leídos el único fin es que el lector asuma que en el relato ha llegado el otoño. Supongo que simplemente no alcanzo el nivel que se requiere para alcanzar el deleite con ese tipo de literatura que defino como lectura para vacas puesto que se requiere disponer de dos estómagos para digerir tanta paja.

Utilizo Internet como una extensión de mi cerebro. Cualquiera que lo desee puede acceder a mis pensamientos. No es que tenga intención de influir en el pensamiento ajeno, mucho menos dar lecciones a nadie. Por el contrario, en ocasiones los comentarios que recibo me sirven para contemplar mi pensamiento desde otro punto de vista, eso me permite añadir matices que en su ausencia siempre dan lugar a malas interpretaciones. El dialogo interior que mantengo conmigo mismo es relativamente fluido y la ironía, los adjetivos y analogías que utilizo nunca son malinterpretados. Así pues definen con una exactitud suficiente los conceptos y argumentos que manejo en mi debate interior. No ocurre lo mismo cuando se trata de exponer esos argumentos a otras personas ya sea de manera oral o escrita. Reconozco que mi discurso es denso como un jarabe y que su efecto es útil para muy pocos y difícil de tragar. Es mi estilo, no tengo otro y a mí me vale.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s