LOS RECINTOS CIRCULARES DE GÖBEKLI TEPE


En un aspecto esencial, la disposición de los pilares sigue reglas fijas. Siempre aparecen en grupos circulares que rodean dos especímenes iguales, que destacan por su tamaño y elaboración cuidada, y que están aislados en el centro de los santuarios

parecen delimitar el área sagrada, ya que están unidos por muros que separan lo interior de lo exterior. En forma muy clara, adosadas a estos se aprecian banquetas de piedra que siguen todo el perímetro. Hasta el momento se han encontrado seis de estos recintos en Göbekli Tepe, rotulados con las letras A a F de acuerdo con el orden de su descubrimiento. Pese a que su contorno no es del todo homogéneo, se les ha llamado recintos circulares

La conservación, que suele ser buena, se explica por la presencia de rellenos a modo de túmulos sobre los círculos de piedra que fueron dispuestos después de una fase de uso que aún está por determinarse. No se trata de tierra estéril, sino de una mezcla de piedras calcáreas canteadas, tierra, huesos de animales y herramientas de sílex

Los huesos de animales se encuentran muy quebrados por habérseles extraído el tuétano y, sin duda, se trata de residuos de comidas. En primer lugar, están las gacelas, seguidas por los uros (estos últimos más importantes debido a la cantidad de carne que representan). Otras presas relevantes son los onagros, los jabalíes y los ciervos. Asimismo, las avutardas y las urracas aparecen a menudo. Por lo tanto, los cazadores de Göbekli Tepe disponían de cazaderos abundantes y variados en cuanto a especies. La abundante carne de animales cazados encaja muy bien en el escenario esbozado de los banquetes opulentos que se espera para lugares de reunión como este complejo.

La capa III, pertenece al PPNA (Pre-Pottery Neolithic A o Neolítico Precerámico A), que data de 9600-8800 a.C.).

La capa II representa a los periodos EPPNB y MPPNB (Early Pre-Pottery Neolithic A y Middle Pre-Pottery Neolithic o PPNB Temprano y Medio), que fechan entre 8800 y 8000 a.C. En ellos desaparece la monumentalidad de la capa III. Todo aparece reducido tanto en tamaño como en frecuencia, pero el simbolismo de los pilares en forma de «T» se mantiene. Ya no alcanzan alturas de 4 o 5 metros, sino de solo 1,5 a 2 metros. Tienen plantas rectangulares y los cuartos poseen longitudes de entre 4 a 6 metros, y anchos de 2 a 4 metros. Por regla, solo tienen dos pilares que representan, casi en forma rudimentaria, la pareja central de los recintos monumentales.

La capa I es la de la superficie y contiene los sedimentos de piedemonte, a veces muy espesos debido al intensivo uso agrícola. Ya que solo se han registrado actividades constructivas de la Edad de Piedra, no existen huellas de uso posteriores fuera de hallazgos aislados antiguos y modernos; el contenido de la capa I consiste de sedimentos y artefactos reubicados de las capas II y III.

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