Göbekli Tepe I


Santuarios de la Edad de Piedra en la Alta Mesopotamia

Recombinación sobre textos de Klaus Schmidt

Göbekli Tepe requiere una comprensión totalmente nueva del proceso de la sedentarización y del inicio de la agricultura.

En las excavaciones se iniciaron en 1995 por el Deutsches Archäologisches Institut (DAI), en cooperación con el Archaeological Museum of Şanliurfa

El conjunto de recintos de Göbekli Tepe ocupa una superficie de alrededor de 9 hectáreas. Está ubicado a unos 15 kilómetros al noreste de la ciudad de Şanliurfa, en Turquía. Según las evidencias arqueológicas  los recintos fueron soterrados  completamente en la parte tardía del noveno milenio a.C. por lo que han permanecido ocultos  durante milenios, bajo varias capas de sedimentos, que alcanzan más de 15 metros de espesor

Dada la considerable extensión de terreno el proceso de excavación se reduce a unos pocos recintos “superficiales” en las que se han ubicado, al menos, dos fases (en el tiempo) de arquitectura monumental.

Capa I: La capa I, es superficial, con derrumbes e importantes depósitos de sedimentos al pie del monte, procedentes de las capas II y III. No existen vestigios más recientes que el PPN (Pre-Pottery Neolithic o Neolítico Precerámico)

Capa II: La capa II cubre la III y esta fechada en el noveno milenio a.C. En este tiempo se advierte una cierta reducción en el tamaño de las estructuras y en la cantidad de los pilares.

Capa III: Es la más espectacular por sus grandes pilares ricamente adornados. Las construcciones de este nivel, hechas de piedras canteadas, son de planta circular y tienen un diámetro de más de 20 metros.

Los denominados recintos A y D se encuentran en la pendiente sur, mientras que el Recinto E se ubica en la meseta occidental. Su edad es impresionante, ya que data del décimo milenio a.C., en una época en la que se la ortodoxia científica establece que hombre vivía de la caza y la recolección. Un dato a destacar es que no se han descubierto construcciones residenciales hasta el momento.

Se conocen estructuras a modo de carpas o yurtas en Europa central y oriental, que datan del Paleolítico Superior de Europa cuyo uso, en algunos casos, sugieren un uso más allá del meramente doméstico. Sin embargo, resulta difícil decidir en qué casos concretos se trata de una función como santuario. La naturaleza ofrecía a los cazadores y recolectores el trasfondo necesario en forma de cuevas, abrigos u otros lugares especiales para sus actividades sociales y espirituales. Sin embargo este “trasfondo” no siempre  cumplía  las necesidades geoestratégicas de los cazadores recolectores de la zona por lo que la excepcional (o no) construcción de  “refugios de piedra” estaría plenamente justificada. El inicio de la construcción de recintos, coincide con el fin del Paleolítico, aun antes del surgimiento de sociedades neolíticas que emergen en el Cercano Oriente y ahí, marcadamente, antes que en otras partes del mundo hacia el fin del Epipaleolítico, en el décimo milenio a.C.

El proceso, llamado Revolución Neolítica se inició en un área de climas favorables del Cercano Oriente que hoy conocemos como el Creciente Fértil. En esta área, en particular en la zona del valle de los montes Tauro y Zagros, crecían abundantes cereales silvestres como la espelta (Triticum monococcum), el farro (Triticum dicoccum) y la cebada (Hordeum vulgare). También vivían los ancestros de los primeros animales domésticos como la oveja y la cabra.

Se puede dar por hecho que la agricultura fue una bendición que liberó al hombre de la fatiga y del hambre, pero esta posición simplifica, indebidamente, el problema. Bajo condiciones climáticas favorables, el esfuerzo requerido por la caza y la recolección era, en gran medida, menor que el de la crianza de ganado y el cultivo de plantas. Cuando los recursos naturales comenzaban a escasear, los seres humanos se desplazaban a otros lugares. Los que preferían vivir en asentamientos estables tenían que producir excedentes con el fin de contar con reservas para tiempos de escasez. Al final, la economía de subsistencia neolítica se mostró más eficiente que el consumo espontáneo del cazador, pero primero fue preciso domesticar animales y plantas, juntar experiencias y adquirir nuevas habilidades. ¿Cuál fue la causa de estos cambios fundamentales para asegurar la subsistencia?

Se puede especular que las aldeas de comunidades campesinas neolíticas se habían acercado de tal manera que esta proximidad aseguraba un intercambio constante entre asentamientos vecinos aun en la vida cotidiana. Existía una especie de densa red ( https://alkaabilia.wordpress.com/2019/08/04/02-2/ ) en la que se trasmitían productos, individuos e informaciones sin que se requiriese un movimiento que excediese, de modo notable, los límites de sus territorios aldeanos para la mayoría de sus habitantes. En cambio, los cazadores-recolectores dependían de territorios mucho más extensos para su subsistencia comparados con los de los campesinos, lo que restringió el contacto frecuente entre comunidades vecinas. En ese sentido, las reuniones cíclicas fueron imprescindibles para la sociedad subdividida en grupos reducidos. En estas reuniones se intercambiaban objetos que los grupos pequeños no podían adquirir o producir por su propio esfuerzo. De este modo, se comprende la relevancia fundamental de ciertos sitios que, en su función de lugares centrales, garantizaban este modo básico de comunicación para las sociedades pre-neolíticas.

Se trataba de recintos que proporcionaron el punto de cristalización para los requerimientos sociales y económicos, lugares de reunión estacionales (aggregation sites).  (Estos lugares podían consistir en una simple estaca clavada en el suelo que señalizaba un lugar habitual de intercambio,  una zona neutral que evitaba que un grupo entrase en el terreno de otro sin invitación. De hecho lo que denomino como “el camino” presuntamente seria anterior a cualquier asentamiento por lo que nadie estaría legitimado a exigir ese terreno «del camino» como propio). Ahí se reunían cazadores y recolectores dispersos sobre toda el área por razones ecológicas, sociales o de ambos tipos. Estas reuniones mantenían y activaban un sistema de comunicaciones de diferentes niveles (Conkey 1980) que, en algunos casos, podría haber sido organizado por gente privilegiada (Davidson 1989).

En Göbekli Tepe se percibe, una categoría superior ¿Quizás orientada a la ubicación centros conmemorativos de pactos de culturales y formación entre pueblos? Entiendo que el hallazgo de cualquier adorno o parafernalia mística eliminaría cualquier debate permitiendo reducir todo el recinto a ojos profanos a la categoría un de lugar de culto.

No parece ser un templo religioso, ni un observatorio ni un asentamiento ¿Quizás Gobleki Tepe fue un centro de ocio para los fiesteros?

Volviendo a la ortodoxia; la alta relevancia de los festines en el proceso de la neolitización del Cercano Oriente ha sido reconocida recientemente por la investigación arqueológica (Dietler y Hayden [eds.] 2001; Bray [ed.] 2003; Benz2006). Parece lógico pues que las reuniones que servían para el intercambio fueran acompañadas por grandes festividades de un carácter aún por definirse. Es un hecho de carácter obvio que las sociedades campesinas más tardías deben de haber sido aficionadas a estas ocasiones, pero sus fiestas ya habían perdido la relevancia fundamental de las de la época de los cazadores. La expresión «grandes festines» (fabulousfeasts; cf. Hayden 2001) puede describir estos eventos que, a modo de batuta, determinaban el ritmo de vida del cazador antiguo. Un festín bien logrado apenas puede imaginarse sin su dimensión culinaria: la invención de la domesticación podría estar estrechamente ligada con este tipo de actividades y la necesidad de disponer de comida y bebida, y, de la misma manera, el cultivo temprano de cereales podría haber estado más relacionado con la «cerveza» que con el «pan», todos ellos aspectos que se pueden seguir en este contexto. En todo caso, la aparición de la arquitectura monumental constituye otro aspecto importante. Tales reuniones, motivadas por grandes festines, garantizan la aparición en escena de un man power, algo que no existía en ocasiones anteriores y han dado lugar a especulaciones como ver el motivo de la fiesta en la organización de la mano de obra o la utilización de la presencia masiva de hombres en la fiesta para grandes hazañas. En este contexto, no parece ser casual que los santuarios erigidos por el hombre, y no por la naturaleza, aparezcan en un tiempo de culminación de los grandes festines de los cazadores que llevaron a varias innovaciones de consecuencias trascendentales.

Esta es la historia que se esta escribiendo aunque nadie esta en posición de asegurar la historia real sea la que se cuenta. Seguramente hay tantas versiones y contradicciones en la historia porque unos se dedican a contar lo que les cuentan y otros directamente nos la inventamos).

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