La talla lítica


La gestión de la materia prima –bases– para la fabricación de instrumentos líticos, requiere de unas extremidades superiores adaptadas a funciones biomecánicas, como la de disponer de un pulgar oponible al resto de los dedos. Pero lo más importante es el papel de nuestro cerebro, capaz de gestionar los movimientos de las manos y de retroalimentar el proceso para crear procesos repetibles, corrigiendo los errores.

La talla lítica está en la misma raíz de nuestra moderna socialización. Junto con la posterior aparición del lenguaje y del comportamiento simbólico en las especies más avanzadas, quedarían sentadas las bases de lo que hoy somos. Sin un cerebro capaz de gestionar todo este conjunto, nada hubiera sido posible.

Las industrias líticas se extenderán durante todo el Paleolítico, la Edad más larga de la humanidad, ampliándose también por el Neolítico y bien entradas las Edades de los metales, al ser la piedra material abundante y relativamente sencillo de transformar.

Pero la piedra tallada, convertida en los más variados objetos, formará parte de la vida de los seres humanos durante toda nuestra historia. Si bien el modo 5 cerrará las industrias líticas pre-históricas, la piedra jamás dejará de utilizarse como materia prima de la humanidad.

El sílex se seguirá rompiendo para montar los trillos de nuestros abuelos. Será también el sílex él que produzca la chispa de nuestras armas más antiguas. Ruedas de piedra serán las que muelan el cereal en nuestros molinos. Y serán sillares o mampuestos los que construyan nuestros edificios, humildes o grandiosos. Todas estas piedras deberán ser ideadas primero y trabajadas después por la mente y las manos de un ser humano.

Esta “caja de herramientas” contiene un recorrido cronológico por la evolución de nuestra tecnología, desde los primeros choppers de hace más de 2 millones de años hasta las hachas pulimentadas del inicio del Neolítico.

Olduvayense (2,6 – 1 Ma): chopper, lasca
Achelense (1,6 – 0,2 Ma): hachas de mano, punta de pedernal
Musteriense (200 – 40 ka): raedera, punta Levallois, cuchillos
Chatelperroniense (40 – 30 ka): punta de Chatelperrón, perforador
Auriñaciense (40 – 29 ka): azagaya
Gravetiense (30 – 20 ka): puntas de la Gravette , cuchillos
Solutrense (22 – 15 ka): percutor, propulsor, puntas solutrenses, puntas de aletas y pedúnculo
Magdaleniense (18 – 8 ka): punzones de hueso, arpones de una y dos caras
Neolítico (10 – 5 ka): hachas pulimentadas, daga de pederna
Las diferentes herramientas líticas y formas de producirlas se han clasificado en 5 grandes modos o industrias líticas. Desde las más arcaicas 1 y 2, del H. habilis, erectus o heidelbergensis, o el modo 3 atribuido a los neandertales, hasta las últimas 4 y 5, exclusivas del H. sapiens. Todas con una firma que parece exclusiva del ser humano. Las analizaremos más adelante.

Los seres humanos construyeron sus primeras herramientas de piedra. En un primer momento sólo se trataba de conseguir un filo rompiendo la piedra con formas muy básicas. Estaríamos en el Paleolítico inferior, modo técnico 1.

Conforme aumentó nuestra inteligencia y capacidad para imaginar formas complejas, las herramientas también lo hicieron, con formas verdaderamente elaboradas e incluso visualmente atractivas, llegando a organizar una producción en masa, industrial, de piezas que terminaron siendo intercambiables. Todo ello sin abandonar nunca la estrategia inicial: golpear la piedra para darle forma con una utilidad preconcebida.

Los materiales usados en esta primera industria humana fueron diversos, reduciéndose localmente a los que cada especie fuera capaz de encontrar en su ámbito geográfico.

estrictamente, todas las rocas compuestas por moléculas más o menos desordenadas de Silicio, y con alguna proporción de agua, serían variedades de ópalo, piedra considerada semipreciosa por su brillo plástico y variedad de bellos colores. El sílex sería una variedad de ópalo.

El núcleo es la preparación previa del nódulo, al cual se le debe quitar la superficie exterior (córtex) y dotarle de superficies de percusión donde poder golpear.

Proceso de obtención de una hoja de laurel solutrense, realizado por el maestro tallador Antonio Candela Aznar.
Proceso de obtención de una una punta de ópalo, realizado por el maestro tallador Antonio Candela Aznar. Antonio Candela Aznar‎.

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