La piña como símbolo de percepción superior.


Las principales religiones del mundo son sincréticas, es decir, mezclan y hacen suyas un compendio de tradiciones, creencias, y filosofías que ya existían antes de que ellas llegaran. Esta práctica es permite adquirir notoriedad y hacerse con un gran número de adeptos en un espacio de tiempo relativamente corto

A lo largo de milenios, a persistido un símbolo cuya honda significación fue común para una gran variedad de culturas. Hoy su significado sólo es conocido por unos pocos privilegiados, para los demás mortales, representa un simple signo, más o menos exótico.
En todas las religiones y culturas existen representaciones de la piña como un elemento de una percepción superior. En la cultura sumeria y en sus dioses, en la egipcia, en la religión budista, en la hindú, en la cristiana…
Este simbolismo se puede apreciar en el Vaticano. En uno de sus patios más emblemáticos, una colosal figura de bronce de una piña de más de cuatro metros de altura que soporta un capitel romano del siglo II. (Dado que la piña simboliza la unión entre lo humano y lo divino no podía haber un lugar en el mundo más apropiado para colocar una pina monumental). Otros ejemplos son los dioses alados o genios sumerios portaban una piña en su mano; los budas iluminados lucen un peinado con forma de piña.

En la iconografía de las tallas de vírgenes del románico es común encontrar al niño Jesús portando una piña en su mano. El Báculo de Osiris es una vara, flanqueada por dos serpientes, cuya punta está rematada por una piña. No son pocas las especulaciones que asocian la piña con la glándula pineal.
Los monjes tibetanos sostienen que existe en el ser humano un tercer ojo, situado en el centro del cerebro y a la altura de los ojos, que es el responsable de la clarividencia y la intuición, solo que se habría ido atrofiando quizá para permitir el desarrollo de la consciencia a costa de restringir otras potencialidades que aparentemente permanecen aletargadas en cada ser humano.

La glándula pineal. Es una pequeña glándula que mide poco más que el tamaño de un guisante, pero como otras muchas regiones de nuestro cerebro encierra en su estructura capacidades y potencialidades tan sorprendentes como mistéricas, o místicas, Hasta hace poco, la Ciencia la consideraba un simple residuo de anteriores fases evolutivas sin apenas utilidad en la actualidad. Lejos de aquellos postulados, los modernos conocimientos científicos destacan, entre diversas y complejas funciones celulares, neuroendocrinas y neurofisiológicas, la de regular los ciclos de vigilia y sueño, cuando reina la oscuridad a nuestro alrededor, esta glándula segrega melatonina, una hormona que, entre otras cosas, incide en la subida y la bajada de las ondas Alfa y Beta. Esto no sólo abre o cierra las puertas del sueño y la vigilia, sino que también posibilita estados de consciencia que suelen asociarse a la meditación o a la oración. Hay por tanto un aspecto, relacionado con lo espiritual, o con lo multidimensional, que ha logrado poner de moda en la actualidad el estudio de la glándula pineal. Las doctrinas esotéricas de Oriente proclaman a la pineal, desde hace milenios, como una glándula que puede gestionar estados alterados de consciencia a modo de puente entre materia y espíritu. Su activación/estimulación a partir de determinadas técnicas de entrenamiento conduce a una unión entre “el mundo conocido” y estados superiores de consciencia. Se especula que los métodos de adiestramiento de los yoguis producen una alta secreción de DMT en la glándula pineal.

El DMT en el contexto chamánico, se utiliza con cierta frecuencia a partir de la ingestión de ayahuasca; el DMT (Dimetil Triptamina) es uno de los sicodélicos/alucinógenos más potentes que existen y está presente en la naturaleza en cantidades más o menos concentradas tanto en especies de la flora como de la fauna. Se trata, por lo tanto, de una sustancia de naturaleza endógena, que también se encuentra en el ser humano, y se conjetura la posibilidad real de que la glándula pineal sea la responsable de su síntesis. En otro momento seguiré profundizando en el tema queda claro que mediante la ingestión de ciertas sustancias nuestra mente reacciona permitiéndonos abrir ventanas que habitualmente están cerradas Quizás en el pasado ya paso… o tal vez en un tiempo que ha de venir seamos capaces no solo de asomarnos a otras realidades sino que seamos capaces de abrir puertas y traspasar los umbrales.

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