Geres.


Geres fue invitado a contar una historia al calor de la hoguera.
Si bien las palabras de Geres carecían del cautivador estilo que los grandes contadores de historias sabían añadir al suceso más trivial, Sus ojos mostraban el brillo en la mirada de aquel por edad acumula experiencias y conocimientos que han de ser escuchados.

-La mayoría de vosotros conocéis el pueblo de la gran colina. Algunos solo habéis escuchado hablar de ella. En Al-Kaabilia un pedazo de la gran noche es custodiado por 18 centinelas. Nos ha sido llegada a todos los hombres para mostrar el camino a aquellos que ella elige.
Mi nombre es Geres Tengo la misión de buscar hombres y mujeres de gran valor que quieran servir a la madre.

La hoguera del jefe Ibid siempre era compartida con aquellos que disponían de la más alta reputación. A alguien como yo, que sentía gran curiosidad por comprender el mundo se me hacía muy difícil no estar cerca de ese grupo. Si era capaz de pasar desapercibido a pesar de carecer de reputación nadie pondría objeciones a mi presencia.

-Recítanos Geres, ¿Cómo fue el origen? dijo el jefe Ibin dando la palabra a Geres como mandaba el protocolo, cuando se quería ensalzar la dignidad del orador.
Relato el origen (14-08-02)

-En el origen, la tierra de los cenotes era pequeña, pero contaban con la colaboración de muchos espíritus. Siendo su vida fácil se dedicaban al juego y la contemplación del mundo. Un día de verano, surgieron del hielo unos hombres que transportaban “La piedra Siyad” En su cesto. Estaban agotados y enfermos. Los viajeros recibieron todos los cuidados que supieron prestarles las gentes del poblado. Los viajeros no tardaron en recuperar la salud. Se hacían llamar siyah kafa (cabezas negras). Su propósito era al igual que el de sus ancestros, avanzar hasta alcanzar al origen; allí, donde nacía el sol. Los cabezas negras se hermanaron su anfitriones cenotes aprendieron sus costumbres y sus palabras los Siyad también enseñaron palabras y canticos mágicos a sus anfitriones. Los lazos entre los dos grupos acabaron formando un único clan de pero crearon un cuerpo de “Centinelas” que dedicaban su vida a custodiar la piedra Siyad.
Cada nueva generación aportaba nuevos centinelas que crecían conscientes de que fuera del paraíso que habitaban. Llegado el momento emprenderían camino al origen, mientras tanto esperarían pacientemente la llegada de la señal que indicase que los centinelas debían partir.
El clan cenote (“Aquellos que habitan el paraíso) tenían acceso sin problemas a la alimentación diaria. El mayor peligro era que no eran pocos los depredadores que competían por la caza en lo que era un oasis de vida en medio de un mundo helado. El clan cenote inicio su existencia con una treintena de individuos que conformaban 10 familias Vivieron concentrados alrededor de un muro que año tras año iban expandiendo y reforzando en el interior. Tenían sus refugios multitud de recursos como arboles con frutas, panales de miel arbustos y plantas comestibles herramientas y pieles. Si en el origen la vida era fácil; la piedra siyah les dio un propósito de existencia al pueblo cenote.

Las palabras de Ceres consiguieron captar la atención de todos los que estaban próximos a la hoguera.
Nunca escuche a padre referirse al clan de los Cenotes ni hablo nunca de la piedra Siyad, Las palabras del anciano Geres me abrieron una ventana, pero mi deseo iba mucho más allá de la simple observación. Por supuesto, encontraría el momento para poder exponer al anciano Geres todas mis preguntas.

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