La sombra del astro oscuro.


Las épocas son orgullosas. Cada una pretende ser única. El orgullo de la nuestra es el haber realizado la colisión histórica de una crisis ecológica planetaria, una crisis política generalizada de las democracias y una inexorable crisis energética, todo ello coronado por una crisis económica mundial rampante, aunque “sin equivalentes desde hace un siglo”. Y esto halaga, esto agudiza, nuestro deleite de vivir una época como ninguna otra. Desde los comienzos de los años 70, vivimos bajo la sombra del astro oscuro de la crisis integral. Así pues, si el séptimo sello fue levantado en un momento preciso, esto no data del día de ayer. La población debe estar lista para toda eventualidad, una catástrofe nuclear o natural, una avería generalizada del sistema o una insurrección.

“Si estás preparado para un apocalipsis zombi, estás preparado para cualquier situación de emergencia. ”En el cine, las masas de zombis sublevados sirven crónicamente como alegoría de la amenaza de una insurrección generalizada de la masa boba. Es pues sin duda para eso para lo que hay que estar preparado. Ahora que ya no existe una amenaza soviética que esgrimir para asegurar la cohesión psicótica de los ciudadanos, todo es bueno para hacer que la población esté preparada para defenderse, es decir, para defender el sistema. Mantener un espanto sin fin para prevenir un fin espantoso. Toda la falsa consciencia occidental se encuentra resumida en un comic. Es evidente que la mera preocupación por sobrevivir, la angustia económica por carecer de todo o el sentimiento de una forma de vida propiamente insoportable no es lo que vendrá después de la catástrofe, sino aquello que anima ya la lucha por la supervivencia de cada individuo bajo un régimen neoliberal.

La vida menoscaba, no es aquello que nos amenaza, sino aquello que ya está ahí, cotidianamente. Todos lo ven, todos lo saben, todos lo sienten. Los Walking Dead son los asalariados. Si esta época enloquece por unas escenificaciones apocalípticas, que ocupan buena parte de la producción cinematográfica, esto no es solamente por el goce estético que este género de distracción autoriza. Nada salvo la destrucción universal, la muerte de todo, puede procurar al empleado urbanizado el remoto sentimiento de estar con vida.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s