(ROJO 41) KARABASSAR.


En el fuego de la noche Ibin anuncio la llegada al Karabassar deVan

-Estaremos acampados dos días, hay que revisar las cargas reparar algún carro cuidar heridas del camino  y esperar a los rezagados. Aquí acaba el viaje para muchos.  Recordad que  en caso de conflicto la norma es reclamar mi presencia para que pueda actuar como mediador.

 Para los que no seáis veteranos os recomiendo que confiéis en un negociador.

Por la mañana  hablare en nombre de los comerciantes al jefe Van  y le ofreceré los productos que transportamos. Del mismo modo el jefe del carabasar me informara de los productos que hay en sus almacenes.

-Por la noche  comentare junto a la hoguera  el resultado de la  negociación  y las propuestas de los negociadores de Van, si las hay.

El mecanismo era  sencillo: tengo tres buenas pieles y necesito dos cuchillos.  El negociador hacia un recuento de todo lo que tenía y otra de todo lo que necesitaba. Se reunía con otro negociador y en lugar de docenas de transacciones y sucesivos trueques para obtener lo que se deseaba cada uno obtenía lo que quería en una sola negociación.

El papel del negociador también servía como testigo de una transacción en el caso de que se entregara una mercancía a cambio de un servicio de tala de madera. En este caso el negociador se encargaba de que la madera cumpliese las características contratadas y se ocupaba del almacenaje hasta que un transporte viniese a por la carga.

La organización de una comunidad eleva el nivel de complejidad de la vida diaria de sus integrantes. Llega un momento en que aquellos que se dedican a su administración acaban por no producir recursos. La existencia del  gestor queda legitimada cuando se hace evidente que su labor mejora las condiciones de vida de muchos  productores.

 

La caravana avanza lentamente  siguiendo el canal.

-Estamos llegando al palacio de Van-. una gran estructura cuadrada con muros altos como tres hombres. Dominaba la vista alrededor había muros semicirculares  de piedra y adobe destinados a servir de cubierta algunos estaban ya ocupados y disponían de paravientos y techumbres hechas con ramas y pieles.

PALACIO DE CARABANAS

El jefe del  Karabassar  de Van junto a varias personas más salieron a nuestro encuentro. Ibíd mando detener la caravana.

-¿Qué ocurre? Pregunte  a Hiyad.

-El jefe  Van acude a darnos la bienvenida, y  Ibin le pedirá permiso para que podamos acampar en las orilla del lago.

-¿No entramos a la aldea?

– Nuestra caravana es pequeña, la costumbre es quedarnos fuera.  Los grandes comerciantes entran a negociar por sus mercancías Para nosotros el mercado exterior es suficiente

-Lo entiendo pero… Nunca he visto un pueblo como Van. Había pensado que…

-¿Que te gustaría visitarlo?

– Sí.

-Pues pediremos permiso a Ibin para que alguien se haga cargo de las cabras y  solucionado.

 El fomento del comercio con pueblos vecinos con el fin de abastecer a la comunidad de productos que son escasos o no existen en la propia población es el germen de la organización de lejanas y complejas expediciones para establecer rutas para el intercambio de recursos. La creación de un karabasar o kervansaray  literalmente “palacios de caravanas”  donde las caravanas pueden reabastecerse, descansar y por supuesto comerciar es una construcción que resulta rentable a la comunidad.

8358af28a7e77da6a7323d73f2f699bc Obtuvimos el permiso para visitar el poblado con la condición de que antes debíamos ocuparnos no solo de nuestros animales, sino también asegurarnos que el resto  de animales que estaban bajo la custodia del canal también fuesen apacentados.

Al llegar a  población, Los que preferían permanecer al margen de la organización del canal armaban sus tiendas y exponían sus mercancías. Otros se dedicaban  a conseguir manufacturas de las gentes del poblado o contrataban espacios donde guardar con seguridad el ganado y las mercancías.  Hay que entender que si alguien robaba en el canal  el castigo era ejemplar claro está que si algo desaparecía y no había sospechosos poco se podía hacer.

En síntesis la caravana estaba compuesta por un gran número de personas cada una con sus particularidades  que se unían para realizar un gran o reducido recorrido abrigados por la seguridad que proporciona el grupo.

Rara vez alguien era rechazado. Existía un código por el cual si tu prestigio no era reconocido se estaba obligado a ceder a favor de aquel al que ofrecías tus producto pero ganado en reconocimiento por el lado contrario el que obtenía un trato beneficioso en la transacción  estaba obligado a no aprovecharse en exceso de su ventaja pues eso le rebajaría prestigio.

Cuando la caravana estaba en movimiento cada uno ocupaba el lugar que se previamente se le asignaba y desarrollaba la labor que se le encomendaba en función de sus cualidades.

La caravana recorre muchos poblados cada uno con unas características particulares  siempre hay alguien que habla la lengua de la gran colina), hasta que llega al final de su destino la Ciudad Vertical.

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