(ROJO 39) LOS CARROS.


carrosLos carros eran el eje vertebrador del canal  los grupos de clanes que viajaban en la misma dirección aportaban recursos en forma de leña alimento y fuerza de trabajo. En total el número de hombres mujeres y niños que componían el canal junto a los grupos “satélite” podían contarse en algunos tramos incluso en más de cien componentes.

Nada. Ni animales, ni bandas con fines poco honestos era capaz de enfrentarse a semejante número de personas. Viajar por el canal era la mayor garantía de seguridad que se podía tener cuando debías desplazarte.

Transportaban grano aceite marfil frutos secos… y cualquier cosa que su dueño considerase que merecía la pena mover de un sitio a otro. Los conductores eran los encargados de atender todas las necesidades de los bueyes que tiraban del carro. Un segundo hombre se ocupaba de todo lo concerniente a la carga. He de decir que no eran gente común su prestigio era muy alto pero dedicar su vida a recorrer los caminos parecía dar sentido de sus vidas.

La caravana era prácticamente autosuficiente las cabras proporcionaban toda la leche y carne que se necesitaba en el viaje los bueyes tiraban de los carros y eran sustituidos en cada tramo del camino si era necesario.  Los grupos que seguían el canal podían convertirse en proveedores tanto de agua como de alimentos o a la inversa. El canal trazaba una línea entre el sol poniente  y el naciente  no se desviaba para  entrar el territorio de ningún clan y ningún clan podía reclamar ningún terreno por el que avanzase el canal las hogueras se vanagloriaban del linaje de su clan y retrocedían en el tiempo hasta el momento glorioso de su creación. El canal pertenecía a los tiempos de la creación del mar y las montañas del cielo y de la luna. . Las normas del canal tenían preferencia a cualquier norma del clan.

En ocasiones a causa de la lluvia la nieve al atravesar desfiladeros o subir y bajar pendientes se requería a tres o más personas  para garantizar  la seguridad de la carga entonces se recurrían a las personas que estuviesen disponibles en ese momento. El pago por cualquier servicio era abonado antes o después en forma de reconocimiento y prestigio. Mi grado de prestigio fue evaluado cuando me presente al jefe de la caravana. Tenía una cabra que me seguía a todas partes, pero hablar la lengua de la gran colina fue la cualidad  que me aporto el prestigio provisional que me permitió unirme al grupo.

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