MENSAJE DE LUZ del gurú Maalak.


Este es el mensaje que ayer 20 de septiembre día de la luna, nuestro gran colaborador Maalak el gurú dedico a los presentes en la ceremonia de su elevación al estado vitrubinico y posterior expulsión e ignominacion al estado de “haruc-annak d’innaht” (aquel que habla por orificios sin lengua).

 

No hay Buda, ni disciplina que cultivar ni fruto que recoger

Hay ciertos cráneos afeitados ciegos que después de hartarse de arroz, se sientan y dedican el día a entregarse a prácticas contemplativas buscando la quietud porque les desagrada el ruido.

Cuando les digo que no hay ninguna Ley que buscar fuera, ellos no me comprenden y deducen que hay que buscarla dentro de sí mismos. Entonces se quedan allí, sin moverse, delante de su pared, con la lengua pegada al paladar, sumidos en la meditación. Y esto lo toman por el método de los patriarcas y la Ley del Buddha.

Qué gran error…

Si es la inmovilidad lo que reconocéis como autentico, entonces los vegetales deberían poseer “la Vía”. El hombre verdadero, por su parte, no depende de nada, se sirve tanto de la movilidad como de la inmovilidad”.

Guardaos tan solo de dejaros extraviar por los demás.

Todo lo que encontréis tanto fuera como dentro de vosotros, matadlo.

Si encontráis al Buddha, ¡matad al Buddha!

Si encontráis un patriarca, ¡matad al patriarca!

Si encontráis un Arhat, ¡matad al Arhat!

Si encontráis a vuestro padre y vuestra madre, matad a vuestro padre y vuestra madre…

Este es el medio de liberaros, de escapar a la esclavitud; esta es la evasión, esta es la independencia. (Ruego a los no iniciados que no tomen mis palabras literalmente).

Entre todos los adeptos que vienen a mí, para que les enseñe la Vía, no hay ninguno que no sea dependiente.

Yo, desde el principio, les pego.

Si se expresan con las manos, les pego en las manos.

Si se expresan con la boca, les pego en la boca.

Si se expresan con los ojos, les pego en los ojos.

Pues no hay ni uno solo que haya dado mues­tras de independencia, todos han caído en la trampa ilusoria tendida por los antiguos. Yo, Maalak, no tengo ninguna Ley que dar a los hombres; no hago más que desatar los lazos… Hace años que no encuentro a un solo hombre santo verdadero. Todos son semejantes a duendes de los bambúes y los árboles que se aferran al follaje como parásitos, bestias hediondas, larvas malignas que van a hartarse en todos lo montones de excrementos, bandas de ciegos que consumís indebidamente los dones hechos por los devotos mientras proclamáis: “¡Somos monjes salidos de la familia!”. Estas son las opiniones que tienen.

Os lo digo: no hay Buddha, no hay ley, no hay disciplina que cultivar, no hay fruto que esperar. ¿Que buscáis, pues, en los demás? ¡Ciegos, que os ponéis una cabeza sobre la cabeza! ¿Que es lo que os falta, pues? ¡Tú,  que estás aquí mancillando tu mente aceptando mi palabra, despreciando la tuya. Vosotros mismos no sois diferentes en nada del Buddha y de los patriarcas. Pero no tenéis confianza, y vais a buscar en el exterior.

No hay por que buscarse tantas complicaciones. Basta con ser ordinario, ponerse la ropa, comer el arroz y pasar el tiempo sin ocupaciones…

En cuanto a mi manera de actuar, la que empleo hoy, es, en verdad, a la vez creativa y destructiva. Me represento en las metamorfosis espirituales, al tiempo que permanezco sin ocupaciones en toda circunstancia. Nadie puede hacerme desviar. Cuando alguien se presenta, salgo de mí para mirarle. No me reconoce. Entonces me pongo toda clase de vesti­dos que provocan interpretaciones en el individuo y, de golpe, se deja atrapar en mis palabras y mis frases, ¡oh amargura! Esos rapados cegados se apoderan de los vestidos que me he puesto para verme azul, amarillo, rojo o blanco. Y si me los quito para abordar terrenos más puros, helos aquí que enseguida aspiran a la pureza. Y si me quito todavía este vestido de pureza, se quedan perdidos y llenos de estupor. Se ponen a correr como locos, contando en todas partes que estoy desnudo. Les digo entonces:

“¿Lo reconocéis, por fin, al hombre que se ha puesto estos vestidos?

De pronto, vuelven la cabeza, y he aquí que me conocen.

Adeptos, no os aferréis a todo lo que os digo. ¿Y por qué? Mis palabras no se apoyan en nada, no puedo proporcionaros ninguna prueba. Todo esto no son más que figuras trazadas por el dedo en el espacio, imágenes pintadas de vivos colores, ilustraciones didácticas».

guru-jose-Transparente¡No os equivoquéis, venerables! No me interesa en absoluto que expliquéis los textos (sútra) y los tratados (shastra), ni que os convirtáis en grandes hombres en el Estado, ni que discutáis interminablemente como cascadas, ni siquiera que deis pruebas de inteligencia y de sabiduría. Todo lo que quiero es que tengáis la opinión justa.

Adeptos, es mejor ser un modesto maestro sin ocupaciones que saber interpretar cien volúmenes de textos o de tratados, lo que solo puede conducir a despreciar a los demás…

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