Y TU ¿PORQUE MIENTES?


Cuando busco documentación para mis argumentos sobre el como y porque de las cosas, encuentro textos que superan mi capacidad para extraer una síntesis de aquello que se expone. He aprendido que mucha información que se presenta esta cimentada en columnas de humo.

Es necesario ser capaz de separar entre aquello que es una verdad absoluta (A pesar de que no se llegue a entender todo el proceso que le da validez) y la mera fantasía que solo puede ser aceptada para satisfacer necesidades de aspecto lúdico.

La verdad siempre es fácil. La mentira  recurre a intrincados laberintos que confunden. Ante una pregunta, la mentira da respuesta a una pregunta no formulada que a  modo de comodín pretende por extensión dar repuesta a la pregunta original (Nunca la mentira se sostiene por medio de una respuesta directa).

Es inútil luchar contra la mentira pues es la base por la que se regula la sociedad. Mentir para someter, para desacreditar, o por el placer de mentir, es despreciable y debería  ser condenable muy por encima de robar, violar, matar, todos son  delitos individuales que están correlacionados con la mentira  pues se recurre a ella para no ser culpado del delito. Al contrario la mentira en su estado puro recurre a los delitos anteriormente citados para  que la verdad quede oculta en una bruma espesa que aunque permite escuchar su rumor le impide ser visible.

Deberíamos ser escépticos con aquellos que sabemos que mienten. Nos mienten nuestros hijos, los amigos, nuestros dirigentes, los médicos. Por supuesto nosotros también mentimos  pero entre mentir por que llegas cinco minutos tarde al trabajo y mentir para implicar a millones de personasen en una guerra o que tu gobierno mienta con el único fin de permitir que los bancos se conviertan en tu amo durante 50 años más existe una diferencia astronómica.

Las nuevas generaciones (No me refiero a las del PP) deberían ser educadas sobre los beneficios de la verdad aprender a ver las trampas y suprimirlas.TRAMPERO
La realidad actual no augura nada bueno. La mentira es como una mina anti persona es fácil minar todo un campo o un país entero. Por el precio de un salario mínimo puedes conseguir que cientos de personas olviden sus problemas éticos .
Quitar las minas por el contrario se presenta como una labor inabarcable aún para alguien que sobresale por encima de las personas comunes. Por esa misma razón, aquel que “sobresale”  y es capaz de identificar las trampas ¡también se hace trampero!

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