JEFES, SÚBDITOS Y COMUNICACIÓN


10-2-2016 17.2.11 14

En el mundo de las ideas todo es perfecto no solo en la mente de los grandes filósofos, sino en  las personas comunes. El problema se inicia cuando lo que pretendemos es que nuestras ideas se materialicen. Cuando sentimos la necesidad de convertir nuestro pensamiento en palabras, es cuando comprendemos la complejidad intelectual que implica transmitir una idea, y el esfuerzo que el receptor del mensaje debe estar dispuesto a hacer, por lo menos para entender apenas las líneas generales de lo que se le está transmitiendo. (Ni te digo ya cuando el mensaje pretende que la compresión del mensaje esté restringida a un grupo específico de receptores).

Captar la atención de las personas por la razón es posiblemente el método menos eficaz de hacerse escuchar. Para el común de las mayorías es más efectivo gritarles por encima del resto de las voces, ofrecer soluciones a problemas que no lo son, u ofrecerse pensar por el resto del grupo y que sus componentes se limiten a seguir y obedecer al líder “Por el bien de toda la comunidad”.

 

parece-que-charlton-heston-no-fue-el-primero-en-dar-vida-a-moises-corbisPensar recapacitar y meditar por uno mismo es demasiado cansado para que sea un ejercicio intelectual generalizado. ¿Para qué? Sabiendo que hay personas extremadamente cultas e inteligentes, que son sin duda, más capaces que nosotros y que gentilmente nos adoctrinan en referencia al bien y el mal; la vida, la muerte, y un sinfín de conceptos, que ni tan siquiera se nos pueden ocurrir a mentes tan sencillas como las nuestras.

En teoría es el preludio bienintencionado a un mundo feliz. En el que alguien ordena nuestras vidas y nos dice qué hacer con ellas. A cambio nosotros solo debemos obedecer y no cuestionar a aquellos que están en posesión de la verdad. Una vida sencilla ordenada y a salvo de las terribles penurias a los que deben enfrentarse aquellos que se salen del sistema.

Ahora me pregunto Si Dios o el demiurgo en su reino de las ideas no consiguió que el hombre respetase las normas y acabo comiendo del único fruto que tenía prohibido….

¿Cómo puede el hombre convertir sus ideas en preceptos que beneficien al resto de la comunidad sabiendo que en el proceso de transición “del dicho al hecho” sin duda cometerá pequeños o grandes errores en el proceso? Es un hecho que del error a la mentira no hay mucho trecho.

“Lo siento me equivoque y no volverá a ocurrir”.

Nos limitamos a aceptar lo que hay sin rechistar o como mucho aspiramos a que alguien arregle algunas cosas.

¿Empezar de cero?

¿Prescindir de todo lo creado?

¿Del producto de tantos años de evolución humana, aunque la parte que nos ha sido asignada consista en grandes montañas de basura?

Que pereza… ¿No?

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