De animales a dioses.


n092p03La inmensa mayoría de los mensajes de la comunicación humana son los chismes, no sólo en la comunicación interpersonal, sino también en Internet, radio, televisión. Desde esta perspectiva, el chisme no es algo marginal y poco importante, sino la actividad más relevante de los humanos y una de las razones que nos permiten construir redes sociales. Lo que pasó con la revolución cognitiva y el desarrollo de la conversación es que el hombre obtuvo la habilidad de crear ficciones.
Todas las formas de cooperación humanas en gran escala están basadas en contar ficciones, sea en la religión, en la economía, en la política. Todas las corporaciones humanas están basadas en historias ficticias: mientras todos crean en la misma ficción -sobre Dios, sobre la nación, sobre el dinero-, todos pueden cooperar. Esto es algo que sólo los humanos pueden hacer. Los humanos son los únicos que tienen religiones, que se reúnen y construyen catedrales y mezquitas. Y lo hacen porque creen en una historia. El dinero la más poderosa y universal de las ficciones, porque es la historia en la que todos creen. más grande incluso que la religión: no todos creen en Dios, incluso si creen en Dios, no todos creen en el mismo dios. Algunos creen en Jesús, otros creen en Alá. Pero el dinero hoy es la única historia en la que todo el mundo cree. Todos creen en el dólar. Osama bin Laden no creía en la política norteamericana, pero sí creía en el dólar norteamericano. Entonces, cuando capturaron las ciudades de Siria e Irak, destruyeron todos los símbolos de los gobiernos previos, destruyeron el arte, los tesoros arqueológicos, pero no destruyeron los dólares. El dólar no tiene un valor objetivo. No puedes comerlo, pero todos creen que ese pedazo de papel tiene valor. El dinero es sólo una historia, pero mientras grandes cantidades de personas crean en la misma historia, los humanos pueden cooperar y crear redes.

Los humanos aparecieron en la tierra hace 200.000 años, pero durante buena parte de ese período eran animales insignificantes. No tenían realmente un impacto importante en el mundo ni en el sistema ecológico. La revolución cognitiva que comenzó hace 70.000 años transformó al Homo sapiens de un simio insignificante al animal más importante y poderoso de la Tierra. Una mutación en el ADN del Homo sapiens cambió la estructura interna del cerebro y le dio nuevas habilidades cognitivas para imaginar, hablar, comunicar. La revolución cognitiva permitió al hombre inventar ficciones, convencer a otros para que creyeran en ellas y a unos pocos conquistar el mundo.

 

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