De esperanza y resignación.


La economía va a convertirse en la ciencia que administra la escasez al contrario de lo que había sido o creíamos que era la ciencia que administra la abundancia. La clase media ya no será necesaria por lo que la mayoría de los miembros no esenciales retrocederán en su posicionamiento social.

Ya no hay de todo para todos, de hecho nunca se ha permitido que lo hubiera.

Solo disfrutaran de la actual cobertura una exigua minoría de profesionales y técnicos verdaderamente necesarios. Se dicen cosas como reducir la jornada laboral para repartir el trabajo. El dilema es ¿Quién está dispuesto a reducir su sueldo para que su vecino trabaje? La realidad es simple “lo que tienes es lo que hay” Si has podido chupar de la teta felicidades, pero, de lo poco que queda no te van a hacer partícipe.

¿Es un buen momento para tirarse a las vías del tren? Por supuesto que no. Es el momento de analizar cómo hemos construido nuestra vida sobre capas de superficialidad Es el momento de dedicar un minuto completo a pensar lo que realmente tiene valor en nuestras vidas.

Si te gusta el buen vino ves a vivir a la Rioja. ¿Lo tuyo es lo espiritual? En la India ni se darán cuenta que eres uno más. Puede que el esquí sea el motor de tu vida; nada mejor que instalarse en un pueblo de los pirineos… Hahh, que lo quieres “todo”. Vale pues entonces sí,  lo mejor será acercarte a la estación de metro más cercana.

El motor que ha estado moviendo el actual sistema ha sido el individualismo: mayor más fuerte más lejos, pero cada uno por su cuenta Ahora bien como el ganador se lo lleva todo los recursos utilizados por todos los que no han ganado se pierden irremediablemente y es aquí donde se hace evidente que el individualismo no puede ser elegido como combustible para el nuevo modelo que sustituya al actual porque el desperdicio de lo que sea ya empieza a estar prohibido.

Si hasta ahora  la maximización de la producción ha sido el objetivo, a partir de ahora la optimización en el uso de los recursos será lo decisivo.

Ejemplo: (De todos los que he encontrado este es de los peores, seguro que puedes encontrar 20 o 30 mejores) Si en la estación del AVE de Zaragoza apenas son necesarios 10 taxis para cubrir el total de la demanda, no tiene sentido que el servicio se reparta entre 80 porque en este caso ni tan siquiera gana uno y todos pierden.

Una nueva aristocracia se presenta en forma de gestores implacables y de eficacia extrema, que serán la voz de las grandes corporaciones.

getti  modReconozco que mis comentarios no conducen a albergar esperanzas de que el futuro se presenta amable y feliz más bien auguro un tiempo tenso y repleto de escaseces. Cuando las entidades financieras acaben por sacar a la luz toda la porquería que todavía acumulan en sus balances deberán enfrentarse a las consecuencias no considero descabellado que cuando esto ocurra muchas deudas si bien no serán conmutadas permanecerán petrificadas y se recurra incluso al trueque de bienes y servicios entre países y compañías. La necesidad de gastar de manera eficiente lo que se decida gastar llegara al extremo inimaginable de a aprobar fuertes sanciones a la corrupción.

El resto de nuestra vida no va a ser ni mejor ni peor todo depende como siempre de la forma que tengamos de entender la vida. Tendremos que aprender a movernos de otra manera los que se sientan perdidos no deben caer en la histeria los medios irán comunicando pautas de comportamiento (que evitaran que se tenga que recurrir a la fuerza) un ejemplo seria el eslogan que años atrás se difundió en televisión “Es hora de Desaprender”. Para los que ya estén escarmentados el problema se reducirá a establecer prioridades y a ser conscientes que los problemas a resolver serán los domésticos ya que de manera individual nuestra capacidad de intervenir en la creación del nuevo sistema, será nula.  Nos encanta hacer proclamas con la boca grande, aún sabiendo que somos incapaces de unir nuestra fuerza a la del vecino porque nos sentimos superiores a él. Puede que este plantee soluciones alternativas a las que nos ofrecen las instituciones oficiales pero para ello tendríamos que escuchar lo que dice, razonar sus planteamientos y establecer un debate. Demasiado esfuerzo, escuchar a un tipo que sin  duda debe estar equivocado. Para eso tenemos las cabezas pensantes profesionales que se encargan de solucionar los problemas y deciden por nosotros lo que es y no es importante en nuestras vidas.

¿Esperanza? La hay. Y si sabemos elegir un sillón bien ubicado, es más que posible que incluso disfrutemos con el espectáculo dramático que se está representando.

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