¿Perdiendo la identidad?


monosSe sigue escarbando en los parámetros sexuales, estéticos, laborales o morales de las personas en las consultas de los expertos, pero nadie o muy pocos intentan analizar las transformaciones que se están produciendo en colectivos como los gallegos, andaluces, catalanes o el conjunto de los españoles. ¿Qué está ocurriendo con lo que los expertos llaman la ¿identidad social? ¿Se sienten más afines o más alejados de su identidad nacional? ¿Se han aproximado a valores agresivos legados por nuestros antepasados los chimpancés o, por el contrario, prevalecen ahora valores eróticos que heredamos de otra especie afín como los bonobos? ¿Qué ideas se están extendiendo y cuáles desapareciendo?

Puesto que carecemos de estudios, incluso preliminares, que indiquen la naturaleza de lo que somos ahora, en lugar de lo que éramos antes, nos tendremos que basar en indicios y ser particularmente cuidadosos de no confundir (al buscar las causas) la coincidencia de fenómenos distintos con relaciones de causalidad. Los sentimientos autonómicos se han exacerbado al tiempo que disminuía el sentimiento de solidaridad nacional; ¿Alguien cuestiona esta coincidencia? No es probable. Ahora bien, otra cosa es afirmar sin pruebas que lo primero ha sido la causa de lo segundo.

Mierda-El-Patito-Feo...Con esas salvedades, yo invito a los científicos a comprobar si los siguientes cambios en la identidad social son realidades nuevas o, simplemente, suposiciones infundadas:

  1. Los forofos del fútbol son hoy mucho más numerosos de lo que eran antes. Si alguien quiere palpar algún indicio novedoso, le bastará con mirar las fotografías de jóvenes adictas con idéntico fervor que los jóvenes adictos. No ha disminuido, por ello, la juventud interesada por las nuevas tecnologías; ha aumentado, y si no que se lo pregunten a Google. Lo que es evidente y palpable – ¿lo digo, ya?– es el desapego, cuando no el asco, de un gran sector de la población que ha dejado valorar a la política como “la herramienta” con la que poder administrar sus intereses frente a los del resto de la sociedad.
  1. Las pruebas futbolísticas de solidaridades inusitadas entre colectivos que siguen siendo adversarios realzan la sugerencia de científicos que afirman que nos estamos alejando de los patrones de agresión y acercando a los de convivencia/resignación. Somos menos agresivos y más altruistas/sumisos de lo que éramos antes.
  1. En el mismo sentido apunta el cambio más trascendental de los tiempos modernos: la liberación sexual y social de la población femenina. L@s científic@s están constatando que, gracias a ello, sabemos ponernos más fácilmente en el lugar de l@s otr@s y que el aprendizaje emocional es tan necesario como el académico.

 

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