¿Merecen ser respetados nuestros políticos?


congreso-diputados copiaEsta es la realidad: El gobierno es un organismo coordinador de la sociedad y se debe a ella. Aspirar a alcanzar el bienestar de los españoles conduce al bienestar de España. Por el contrario el bienestar de España no implica para nada el bienestar de sus ciudadanos.

Cuando la explotación de los recursos y el funcionamiento de las empresas e industrias de un país es la prioridad y sus ciudadanos son solo: mano de obra, cara, no competitiva y mal formada, nada impide que los ciudadanos sean desplazados por nuevos ciudadanos dispuestos a sustituirlos.

Nuestros dirigentes han fallado no en el hecho de ser permisivos o sobreprotectores, sino a la hora de  proporcionar las herramientas, estrategias y las capacidades que debían ayudarnos a enfrentarnos a las dificultades.

Cabe preguntarse si el bienestar del ciudadano español es un propósito asumido por el político o por el contrario sus prioridades son otras. Como por ejemplo un concepto de España feudal en el que solo los “señores” cuentan como valor representativo y los vasallos son una fracción superior al valor del ganado.

Lo que sobra es dinero. Dicho más claramente. Se trata de que el poder adquisitivo del ciudadano no suba.

Los padres de la patria  no están orgullosos de nosotros nos ven blandos, de personalidad débil, caprichosos e inconstantes y que intentamos evitar cualquier tipo de dolor o contrariedad. Eso no les impide recoger cada mes, el producto del trabajo de sus hijos y asignarles una cantidad simbólica para sus gastos.

El problema es que nuestros padres son unos pésimos administradores y de ello son plenamente conscientes. Es por eso que guardan en secreto lo poco que saben y practican la pedagogía inversa (Consiste en enseñar todo mal y al revés)

No se puede juzgar a nadie por su ineptitud pero pisar a tus propios hijos transmitirles inseguridad educarlos para el fracaso y negarles lo que por derecho les pertenece no es lo que se espera de unos padres.

Unos padres como debe ser deberían preguntar a sus hijos: ¿Qué quieres hacer en este asunto?, ¿Cuál es tu objetivo?, ¿Qué te propones con esto? Y por consiguiente hacerles ver que todo supone un esfuerzo, pero que merece la pena.
El ejemplo de nuestros políticos es fundamental.

A los ciudadanos les ayudaría mucho ver que sus representantes también se esfuerzan, que no se quejan cuando las cosas no salen según lo previsto, que asumen sus propios errores y que a pesar de las dificultades son capaces de seguir adelante.

Si nuestros políticos son capaces de marcar una pauta y son capaces de ganarse el respeto, es posible que los ciudadanos  seamos capaces de ver la cara positiva del esfuerzo, entenderlo como algo valioso y necesario que les va a ayudar a alcanzar los objetivos y metas propuestas.

Es conveniente que los políticos  prediquen con el ejemplo levantarse temprano, algo que no les agrada mucho e ir todos en piña a trabajar al congreso y al senado, realizar algunas de sus tareas aunque  les resulten algo molestas. Podría ser un principio de buena voluntad

Después de todo nos queremos. Nosotros los tenemos a ellos y ellos a nosotros. Propongo que todos colaboremos en una utópica buena relación pues aunque los hijos podemos superar muchas veces a nuestros padres en cultura y conocimientos solo ellos alcanzan a tener la imagen de nuestra situación real.

caraduraPodemos empezar por conseguir que las cosas que se empiezan se terminen y que no se deben hacer chapuzas. Si en vez de darnos por el culo entre nosotros (cosa no menos punible entre hermanos) Decídiesemos ayudar a nuestros políticos… En unas legislaturas podrían haber aprendido a prever las consecuencias de sus actos y decisiones asumir que la disciplina y el esfuerzo van unidos. Es aconsejable que nuestros políticos cumplan un horario de trabajo procurar que tengan la mayor parte del tiempo ocupado, realizar algún tipo de módulo formativo… (Cualquier cosa es preferible que ir cuchicheando por los pasillos).

Los padres (aunque sean supuestamente elegidos y cobren un sueldo a sus hijos) son los que mejor pueden ayudar a los hijos a vencer las impaciencias, superar el aburrimiento, la indecisión, los impulsos, los cambios de humor etc. En ocasiones los ciudadanos no sabemos ponerle nombre a lo que nos ocurre y por ello los políticos deben ayudarnos no solo a descubrirlo, sino también a encontrar la forma de superarnos y vencernos a nosotros mismos.

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