Ya estamos todos ¿y ahora que?


Los hombres no encuentran lo que se merecen sino lo que se les asemeja.

-El Sidonita representa una colectividad de seres que han heredado generación tras generación  un estado de consciencia superior al de la humanidad corriente, poseedores de los mismos caracteres interiores estos les permiten reconocerse entre ellos.

Existe un estado diferente del sueño y la vigilia, un estado de consciencia superior en que el hombre  incrementa la capacidad de percepción de su entorno y de su propio yo.

El genio sólo es una de las etapas del camino que puede recorrer el hombre dentro de sí mismo para alcanzar el uso de la totalidad de sus facultades.

La sociedad de los Sidonitas (Pensamiento piramidal) se habría formado naturalmente, al buscar, los hombres parecidos a ellos en conocimientos, con quienes dialogar. Es el caso de Einstein, comprendido sólo por algunos centenares de físicos y matemáticos.

-¿Quieres decir que todos los pensadores están afiliados al grupo Sidonita vamos que forman parte de una sociedad secreta?

-No se trata de una sociedad organizada, sino contactos necesarios entre espíritus calibrados de un modo diferente, y un lenguaje común, no secreto, sencillamente inaccesible a los demás hombres en un tiempo determinado.

Si algunos conocimientos profundos, sobre las leyes que rigen el universo, fueron elaborados por civilizaciones hoy desaparecidas, y si algunos fragmentos de estos conocimientos han sido conservados a través del tiempo, sólo pudieron serlo por espíritus superiores y en un lenguaje forzosamente incomprensible para el común de los humanos.

Obligados a una especie de clandestinidad, estos hombres solo pueden establecer contactos satisfactorios con sus iguales. Es natural que los espíritus de esta clase, empeñados en pasar inadvertidos simplemente para que no les molesten, tienen otro mejores entretenimientos que jugar a las conspiraciones. Si forman sociedad es por la necesidad de colaboración. Si tienen un lenguaje particular es debido a que las nociones generales que este lenguaje expresa son inaccesibles al espíritu humano ordinario.

En este sentido exclusivamente, es posible aceptar la idea de sociedad secreta. Las otras sociedades secretas las que se ven, y que son innumerables, no son más que imitaciones, juegos de niños que copian de los adultos.

Mientras los hombres alimenten el sueño de obtener algo por nada, dinero sin trabajar, conocimientos sin estudió, poder sin conocimientos, virtud sin ascetismo, florecerán las sociedades presuntamente secretas y de iniciación con sus jerarquías y sus fórmulas que son una parodia del lenguaje secreto es decir técnico.

Existen en el mundo lugares como este, donde la densidad intelectual es particularmente grande y se prestan por necesidad a la clandestinidad aportamos suministros morales y éticos que garanticen la entrada y la salida de cada ciclo.

-Si no entiendo mal sois la segunda fuerza. El poder  de los Sidonitas en la tierra y el poder Kaabolo (pensamiento esférico) en el cielo. Habéis querido aliviarles un poco de responsabilidad queriendo un poco del poder material, interviniendo en sus asuntos, y ahora están cabreados.

-El lenguaje espiritual no es un balbuceo que precede al lenguaje científico; es más bien el logro de este último. Lo que pasa en nuestro presente ha pasado en tiempos antiguos esto ayuda a comprender el mañana. El código está escrito en fórmulas religiosas sin el código la lectura de estas fórmulas sólo puede ser literal.

El espacio en el cual se desenvuelve el ser espiritual del hombre tiene dimensiones distintas de aquellas en las que se desplegó durante los últimos siglos. El hombre ha llegado al final de sus posibilidades. Aparecen otras alternativas, otros caminos, que el flujo y el reflujo del océano de las edades cubren y descubren alternativamente.

-No sé si te entiendo.

-Ten paciencia el código se puede aprender aunque no en un día. Si está en tu interior solo hay que despertarlo.

Nuestro mundo se enfrenta con una crisis todavía inadvertida por aquellos que poseen el poder de tomar decisiones para bien o para mal.

Lo que ha de venir es más importante que la aparición del budismo o el cristianismo. No se trata ya, de ahora en adelante, de destinar las facultades humanas a tal o cual divinidad. En nosotros sufre una crisis definitiva el vigor religioso de la tierra: la crisis de su propio descubrimiento. Empezamos a comprender, y para siempre, que la única religión aceptable para el hombre es la que le enseñara ante todo, a conocer, amar y servir apasionadamente al universo de cuál es el elemento más importante.2391392-0338-rec

La misión de Kabolo era convertirse en un faro en un ser capaz de iluminar a los hombres de darles valor y esperanza, de demostrarles que la luz brilla en lo más profundo de nosotros. Pero la humanidad ha apartado su mirada por miedo a aquello que sin duda le  es superior y ha elegido el universo de sombras que le ofrecen las fuerzas Sidonitas un universo  a escala humana que fomenta la creencia que cualquiera puede ser reconocido como el portador de la antorcha.

(Fragmento inédito de la novela Kaaba).

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