LAS 10 FAMILIAS 100.000 a.C.


 

Rojo salida¿130.000? a.C.  El homo sapiens sapiens pasa a ser una firme rama en la evolución de los homínidos. A partir de ese momento y por no ser necesario retroceder unas decenas de miles de años para contar esta historia; el lector  puede situarse en el estrato del tiempo en el que se sienta más cómodo.

Protegidos por un clima óptimo para la vida un grupo de humanos viven al margen de los rigores de la glaciación que asola el planeta. El clima benigno es un reclamo para los animales por lo que la falta de caza no resulta un desafió a la supervivencia.

Diez familias (40 personas)   prosperan en un nicho ecológico del que no tendrán necesidad salir en varias decenas de miles de años. Las condiciones exclusivas del entorno que habitan les permiten crear una sociedad orientada a satisfacer su curiosidad. La dieta y la influencia de una sustancia nootropica presente en el aire, condiciona  la relación entre individuos favoreciendo una preferencia por la colectividad frente a la individualidad.

La trasmisión de conocimientos entre generaciones es favorecida por la nula disgregación de los descendientes de las 10 familias fundadoras. Eso les permite  crear un sistema de comunicación eficaz que se perfecciona a diario con nuevas palabras símbolos y conceptos que son rápidamente asimilados por la población que no tarda en crear un sistema de proto escritura que lejos de reservarse a un grupo particular de personas promueve su uso entre toda la población. La consecuencia de este comportamiento deriva en la aparición de la escritura como método valido para transmitir ideas con la misma eficiencia y en algunos aspectos, superior al método oral.

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3 thoughts on “LAS 10 FAMILIAS 100.000 a.C.

  1. Esta entrada son los apuntes previos al prologo de la novela de ficción arqueológica “Rojo” que durante los próximos años ira tomando forma. Animo a quien de alguna manera se sienta interesado a que colabore en la forma que prefiera.  

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  2. Durante siglos, el mundo occidental se ha sentido reconfortado por la creencia de que el progreso material nunca concluirá. Como prueba de que vivir es hoy mucho más fácil para nosotros de lo que lo fue para nuestros abuelos, ofrecemos nuestros coches, nuestros teléfonos y nuestra calefacción central. Aunque reconocemos que el progreso puede ser lento y desigual -con contratiempos poco duraderos-, sentimos que, pensándolo bien, será mucho más fácil vivir en el futuro que en el presente.

    Las teorías científicas, en su mayoría formuladas hace más de cien años, alimentan esta creencia. Desde el punto de vista de los científicos victorianos, la evolución de la cultura pareció ser un peregrinaje por una escarpada montaña desde cuya cima los pueblos civilizados podían mirar hacia abajo a los diversos niveles de salvajismo y barbarismo que aún debían superar las culturas «inferiores». Los victorianos exageraron la pobreza material de los así llamados salvajes y, al mismo tiempo, inflaron los beneficios de la «civilización» industrial. Representaron la antigua Edad de Piedra como una época de grandes temores e inseguridades, en que la gente pasaba los días en una incesante busca de alimentos y las noches amontonada alrededor del fuego, en cuevas incómodas, acosados por tigres de dientes de sable. Sólo cuando se descubrió el secreto de la agricultura, nuestros antepasados «salvajes» tuvieron suficiente tiempo libre para establecerse en aldeas y construir viviendas confortables. Sólo entonces pudieron almacenar excedentes alimenticios y contar con tiempo para pensar y experimentar nuevas ideas. Esto, a su vez, condujo supuestamente a la invención de la escritura, a las ciudades. a los gobiernos organizados y al florecimiento del arte y la ciencia. Luego llegó la máquina a vapor, que inició una nueva y más rápida etapa de progreso, la revolución industrial, con su milagrosa abundancia de máquinas producidas en serie que ahorran trabajo y de tecnología, que realza la calidad de vida.
    No es fácil superar este tipo de adoctrinamiento. No obstante, un creciente número de personas no puede evitar la sensación de que la sociedad industrial tiene un núcleo falso y que, a pesar de las imágenes de los medios de comunicación referentes a las placenteras horas de ocio, nuestros descendientes tendrán que trabajar cada vez más duramente para conservar los lujos de que hoy gozamos. El gran auge industrial no sólo ha estado contaminando la tierra con desperdicios y venenos; también ha vomitado bienes y servicios cada vez de peor calidad, más caros. y defectuosos.

    Marvin Harris (Prologo: Canibales y reyes. Los orígenes de las culturas).

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  3. En mi opinión entre hace 5.000 a 10.000 años algo tubo que cambiar. La historia presenta este periodo como el despertar del hombre al conocimiento su dominio de la naturaleza por medio del pensamiento.
    Son tildados de Frikis los que defienden que en realidad este periodo representa las últimas convulsiones del modo de vida de una especie (La humana) que aprendió a vivir durante 500.000 años en armonía con el medio que habitaba sin renunciar a una elaborada cultura como es lógico miles de años más avanzada que la que hoy en día disponemos.

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