Objeto de deseo.


Chica latex
La mujer, a lo largo de la historia, ha sido tratada siempre como un objeto de deseo, y como tal idealizado en la literatura de cualquier cultura: por encontrar ejemplos conocidos, podemos remitirnos a la literatura caballeresca, donde la totalidad de libros no sólo compartían el protagonismo del personaje masculino en su título (Amadís, Palmerín, Chetrien, incluso el bueno de don Quijote) sino también en la trama, donde todas las damas por igual (Orianas o Dulcineas) son simples recompensas, triunfos de caza por los que sí, el valiente caballero pondrá a prueba su brazo, su honor y su nobleza, pero simples trofeos tras la batalla cuyas únicas virtudes eran la belleza, la castidad y la fidelidad. Igualmente encontramos este papel pasivo de objeto hermoso al que aspirar en la literatura renacentista, desde el imaginario petrarquista a las epistolares damas de las novelas sentimentales, pues todas ellas aguardan, esperan, a lo sumo desdeñan los galanteos, los piropos, las metáforas, las confesiones, lágrimas, gritos y sollozos de un poeta o cientos que al fin y al cabo, son los actantes del amor cortés, aquellos que se atreven o acobardan, pero aquellos que hacen algo. La mujer en la literatura renacentista sólo era objeto de adoración por su belleza idealizada. Y a día de hoy, si seguimos comparando unos labios con unas rosas, seguimos adorando a la virginal dama como si de eso únicamente se tratara.

La publicidad es la cultura del que no la tiene, y por la publicidad sabemos que cuanto más potente y caro sea un coche, más atractivo se volverá su propietario para las mujeres, que el uso de un desodorante provocará sin paliativos la atracción sexual de las hembras como abejas a la miel, que el beber una cerveza, el comerse un helado, ¡el tener un politono en el móvil!, inmediatamente se traducirán en hembras deseosas de sexo hacia ese sujeto comprador. Machista, sí. El hombre no desea en última instancia vehículo de transporte o que no le apesten los sobacos, tan sólo conquistar al objeto femenino. Simple, sí. Pero el envés tampoco es que deje en muy buen lugar a madres y hermanas, porque… ¿Qué tipo de anuncios van destinados al público femenino comprador? La inmensa mayoría de los que ofertan artículos de belleza, sin duda, de modo que una mujer para la publicidad sólo es un objeto preocupado por tener los dientes blancos, el trasero firme, la moda de verano, la piel tersa, los pechos turgentes, las pestañas un setenta por cien más largas, el vello depilado con láser, los labios con efecto… Es decir, que si para el comprador masculino la mujer continúa siendo un premio, para el comprador femenino, la mujer sólo debe tener una obsesión: ser el premio más deseado.

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