Noética. El paso al futuro.


ms mono astroside
Los antiguos conocían muchas de las verdades científicas que ahora estamos redescubriendo.
En cuestión de años, el hombre moderno se verá obligado a aceptar lo que ahora es impensable: nuestros cerebros podrán generar energía capaz de transformar el mundo físico. Las partículas reaccionan con nuestros pensamientos…, lo que significa que nuestros pensamientos tienen el poder de cambiar el mundo. El pensamiento humano es una fuerza real y mensurable, capaz de interactuar con el mundo físico.

Puede que la noética sea una ciencia nueva, pero en el fondo es la más antigua del mundo. El estudio del pensamiento humano. Los antiguos tenían una comprensión del pensamiento más profunda de la que en la actualidad disponemos. La mente humana era la única tecnología de que disponían los antiguos y los primeros filósofos la estudiaron sin descanso. Los textos antiguos reflejan la obsesión por mostrar el poder de la mente humana. Los Vedas describen la circulación de la energía mental, y el Pistis Sophia, la conciencia universal. El Zohar analiza la naturaleza del espíritu-mente. ¡Todo está ahí!

La Biblia está llena de información científica codificada. En ella se dice que construyamos nuestro templo…, un templo que debemos «construir sin herramientas y sin ruido. Las Escrituras aluden claramente al poder latente en nuestro interior, y nos instan a dominarlo… El templo de Dios somos nosotros. El templo es nuestra mente.

Un cerebro humano Consta de dos partes: una exterior, llamada duramadre, y otra interior, la piamadre. Ambas están separadas por la aracnoides, un velo semejante a una tela de araña.

Las Escrituras describen detalladamente un templo material, que es preciso construir. La estructura que describen consta de dos partes: un templo exterior,  y otro interior, separados por un delgado velo. “Donde está la mente, está el tesoro”

En escáneres cerebrales realizados a yoguis en estados avanzados de concentración, el cerebro humano crea una sustancia física similar a la cera, secretada por la glándula pineal. Esa secreción cerebral no se parece a ninguna otra del cuerpo. Tiene increíbles efectos curativos, puede regenerar las células, y quizá sea una de las razones por las que los yoguis son tan longevos esa sustancia tiene propiedades inconcebibles y sólo puede ser generada por una mente absolutamente enfocada en un estado de concentración profunda.

Es sencillo crear analogías…

Templo > cuerpo, Cielo > mente, Escalera de Jacob > columna vertebral.

El maná, esa rara secreción cerebral que se genera en la glándula pineal, también es la representación del ojo de Dios, que todo lo ve. En Mateo 6,22 – el Evangelio no habla de los ojos, sino del ojo. Dice: “Si tu ojo está sano, entonces todo tu cuerpo estará lleno de luz.” Ese concepto está representado también por el ajna o sexto chakra, y por el punto que los hindúes se marcan en la frente lo que dijeron los antiguos acerca del increíble poder mental del hombre, y ahora la ciencia nos demuestra que es posible acceder a ese poder mediante un proceso físico.

Bien utilizado, nuestro cerebro puede desplegar poderes literalmente sobrehumanos. Puede ser que en el origen, la Biblia, como muchos textos antiguos, fuese una exposición detallada de la máquina más compleja jamás creada: la mente humana. Hasta ahora la ciencia no ha hecho más que rascar la superficie de la enorme potencialidad de la mente.

Dios es algo muy real: una energía mental que lo impregna todo. Nuestra lectura de la Bibliaes demasiado literal. Decimos que Dios nos creó a su imagen, pero nuestros cuerpos físicos han evolucionado a través del tiempo. No es nuestro cuerpo físico lo que se parece a Dios, sino nuestra mente. Ése es el gran don, Dios está esperando a que lo comprendamos. Levantamos la vista al cielo y esperamos a Dios…, sin darnos cuenta de que Él nos está esperando a nosotros.

Asumimos el papel de creados. Nos vemos como corderos indefensos, manipulados y zarandeados por el Dios que nos creó. Nos arrodillamos como niños asustados y le suplicamos que nos ayude, que nos perdone y que nos conceda suerte. Cuando por fin entendamos que verdaderamente nosotros somos la voluntad de Dios entonces empezaremos a comprender que  nosotros somos creadores. Cuando entendamos eso, se abrirán todas las puertas para la realización del potencial humano. «Si el infinito no hubiera deseado que el hombre fuera sabio, no le habría otorgado la facultad de conocer.» En cuanto los humanos comencemos de nuevo a explotar nuestro verdadero poder, tendremos un enorme control sobre todo nuestro mundo. Seremos capaces de diseñar la realidad, en lugar de reaccionar simplemente a sus dictados. Seguramente En el pasado cometimos algún error que obligo a la humanidad empezar de cero. Se decidió que  restringir el conocimiento a unos cuantos iniciados que fuesen capaces de administrar ese poder seria una alternativa valida. Si los pensamientos afectan al mundo, entonces debemos tener mucho cuidado con lo que pensamos. Los pensamientos destructivos también tienen su influencia, y sabemos que es mucho más fácil destruir que crear. Todas las religiones del mundo, durante siglos, han instado a sus fieles a abrazar los conceptos de «fe» y «creencia». Prescindiendo del conocimiento. Ahora la ciencia, que durante siglos ha tachado a la religión de superstición infundada, debe admitir que su próxima gran frontera es literalmente la ciencia de la “fe” y de la “creencia”: el poder de la convicción y la intención concentradas. La misma ciencia que erosionó nuestra fe en los milagros ahora está construyendo un puente para salvar el abismo que creó gracias a que hemos alcanzado a parte del conocimiento que de forma sistemática se le ha omitido a la humanidad..

Si suministramos un violín a un niño y le decimos que tiene la capacidad de producir una música maravillosa, no le estaremos mintiendo. Es cierto que tiene esa capacidad, pero necesitará muchísimo tiempo y esfuerzo para ponerla en práctica. Con el uso de la mente pasa lo mismo. El pensamiento bien dirigido es una habilidad que se aprende. Para materializar una intención, hace falta una concentración con la intensidad de un láser, una visualización que abarque todos los sentidos y una fe profunda. Al igual que sucede con el violín, hay gente con más talento natural que otra.

Creer en lo de transformar el agua en vino y curar a los enfermos con sólo tocarlos es una manera muy estimulante de contemplar el mundo, pero a muchos nos exige un esfuerzo de fe del que no nos sentimos capaces. También puede ser que se trate de cambiar de perspectiva, de aceptar que el mundo no es exactamente como lo imaginamos.

A lo largo de la historia, todos los grandes avances científicos comenzaron con una simple idea que amenazaba con derribar todas nuestras convicciones. Una aseveración tan sencilla como que la Tierra es redonda fue ridiculizada como algo imposible porque la mayoría de la gente pensaba que, si así hubiera sido, se habría derramado el agua de todos los océanos. El heliocentrismo fue tildado de herejía. La mente siempre cuestiona lo que no entiende. Hay gente que crea y gente que destruye. Esa dinámica existe desde el principio de los tiempos. Pero, al final, los creadores encuentran creyentes y, cuando el número de creyentes alcanza una masa crítica, entonces el mundo se vuelve redondo, y el sistema solar, heliocéntrico. La percepción se transforma y nace una nueva realidad. El poder de cada pensamiento humano crece exponencialmente con el número de mentes que lo comparten. Dos cabezas son mejor que una, pero no son el doble de buenas, sino mucho más que el doble. Cuando muchas mentes trabajan a la vez, el efecto de sus pensamientos se multiplica exponencialmente. Es el poder inherente de los grupos de oración, de los círculos de curación, de los cánticos entonados al unísono y del culto practicado en masa. La idea de “conciencia universal” no es un vago concepto de la Nueva Era, sino una firme realidad científica. Si conseguimos controlarla y utilizarla, transformaremos el mundo. Ése es el hallazgo fundamental de la ciencia noética. Ya está pasando. La tecnología nos está interconectando de maneras que nunca habríamos creído posibles: Twitter, Google, la Wikipedia y mil cosas más se combinan para crear una red de mentes interconectadas. La “conciencia universal”, abraza hoy con mas fuerza que las ideas de Platón sobre la «mente del mundo» o la «reunión de Dios», y en el «inconsciente colectivo» de Jung. El concepto es tan sencillo como asombroso. Dios está en la unión de Muchos… y no en Uno. Dios es plural porque las mentes de la humanidad son plurales.

“De muchos, Uno”

“De la pluralidad, la unidad”

Anuncios

One thought on “Noética. El paso al futuro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s