AGNI dios del fuego.


AgniCuenta una antigua leyenda persa, que en un principio existían cinco tribus. Distribuidas una cada punto cardinal más una en el centro.
En la tribu del centro, un sabio Maestro inventó el arte de crear y manipular el fuego. Tras mucho tiempo de intentarlo, a riesgo incluso de su propia vida, pudo encontrarle usos prácticos que facilitarían la vida de los seres humanos, y sin dudarlo ni un momento, salió tan pronto de donde estaba para transmitir su arte con sus semejantes, y compartir con ellos sus beneficios.
Inmediatamente después de partir, se preguntó dónde podría ser más útil su descubrimiento, y se dijo a sí mismo que sería en la tribu del norte, pues esta era la más fría de todas, y en esa región, los inviernos eran muy crueles. Tan pronto como llegó a la tribu del norte, reunió en torno a sí, a varios discípulos a los cuales les transmitió sus enseñanzas y todas y cada una de las aplicaciones prácticas de estas.
Tan pronto hubo terminado con su misión, tomó sus cosas y se dispuso a continuar el viaje. Al saberse en toda la comarca del norte, lo beneficioso de sus enseñanzas, quisieron ir a agradecerle y a tributarle, en honor a todo lo que había hecho por ellos. Sin embargo él ya se había ido a compartir sus tesoros/conocimientos con el resto de las tribus.
Y así fue con la tribu de oriente y luego con la tribu de occidente. Pero cuando le buscaban para agradecerle, ya había continuado su marcha hacia la siguiente tribu. Si bien en la tribu del centro, de la que era originario no le recibió, puesto que desconfiaban profundamente de él y le decían “¿Quién pues te ha dado a ti a autoridad para enseñarnos?”, no se detuvo ante las críticas y continuó su camino.
Finalmente llegó a la comarca de la tribu del sur. Ahí fue muy bien recibido por una comunidad de aprendices, quienes rápidamente aprendieron del Maestro el arte de manipular el fuego. Sin embargo, esta comunidad fue bastante animosa y caritativa y salieron rápidamente a compartir los tesoros/conocimientos con el resto de los aldeanos. Cuando los sacerdotes y los jefes de la tribu del sur se enteraron, preguntaron “¿De dónde viene todo esto?”; “De un gran Maestro de la tribu del centro que ha venido a compartir con nosotros los misterios del fuego” recibieron por respuesta.
Celosos los sacerdotes ante esta situación, decidieron tenderle una trampa antes de que partiera. Así pues justo antes de partir, cuando se hallaba despidiendo de sus aprendices, fue hecho prisionero y asesinado por los sacerdotes.
Temerosos estos, pues sabían que el Maestro era muy amado por sus discípulos y el pueblo, decidieron entonces crear una enorme y fastuosa estatua, justo en el centro de la comarca, ante la cual ardía eternamente el fuego en su honor.
Desde ese entonces, se impidió que las enseñanzas sobre el arte del fuego fueran enseñadas públicamente, y sólo jefes y sacerdotes podían beneficiarse de sus usos. Y también, comenzó a venerarse al maestro, aunque con el paso del tiempo ya nadie comprendía por qué se le veneraba.

La historia, se basa en una leyenda indo/aria sobre Agni, el espíritu/dios del fuego, la cual se hizo bastante común en el Indostán a raíz de las invasiones de los pueblos Arios.

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