Barcelona sábado 05 de mayo.


Cuando soñamos solos, sólo es un sueño. Pero, cuando soñamos juntos, el sueño se puede convertir en realidad.

saraSara estaba satisfecha después de dos años de trabajo en varias excavaciones su jefe el Dr. Telonios empezaba a delegarle trabajos de importancia, habían avanzado vertiginosamente en la investigación que realizaban gracias a una muy importante inyección de capital de una filial de la empresa que subvencionaba sus investigaciones para mejorar su imagen corporativa. No tenia ninguna duda la arqueología era su vida y mientras pudiera ejercerla lo de menos era de dónde llegaba el dinero con tal que llegara.
Encerrada en sus pensamientos llegó a la estación de cercanías. Estaba citada con Abba Scheneider, que se había interesado en su trabajo, había posibilidades de que la firma para la que trabajaba subvencionara su primera excavación como directora de campo, todo dependía de que los documentos que había recopilado fueran del interés de la señora Schneider. Sacó un billete con destino a Calella. La megafonía anunció que su tren entraría por la vía cuatro, en breve. El mensaje le hizo abandonar sus pensamientos y buscó alguna señal que le indicara por dónde entraría su tren. Tuvo el tiempo justo, el tren entraba en el andén cuando ella bajaba las escaleras de acceso a la vía, consiguió subir justo a tiempo. La mayoría de los asientos estaban ocupados pero encontró un asiento al final del vagón, había corrido tanto que considero la posibilidad de haberse equivocado de tren, busco con la mirada una cara neutra que se limitara a despejar su duda, encontrándola, en el asiento de frente a ella, a su izquierda.
— ¿Pasa el tren por Calella—? Sara se había sentado junto al grupo de Pilar y Pípi. Francisco le contesto.
—Sí, nosotros también vamos, en una hora llegaremos…
— ¿Conocéis los apartamentos Codina?
—Precisamente, nosotros vamos hacia allí—.Tras una breve conversación de rutina todos quedaron en silencio. Joan observaba al grupo era evidente que hablaban demasiado de ellos. El móvil de Joan vibró sin emitir un sonido perceptible.
—Soy Ángel, ¿está todo el grupo reunido?
—Sí, acabamos de subir al tren.
—Bien, seria conveniente que iniciaras lo antes posible la instrucción básica, he obtenido más información que tiene una conexión con el caso. Cuando puedas descarga tu correo, contiene información que quiero que veas. Te agradezco una vez más que hayas venido a ayudarme si está investigación sale bien te aseguro que no me olvidaré de ti
El grupo continuaba el viaje todos estaban callados habían pasado cinco meses desde que recibieron las dos piedras.
Pípi y Pilar llevaban cada una su piedra en la mano. Parecía que el contacto con las piedras, podía tranquilizarlas, de hecho, parecía que estar cerca de las piedras favoreciera su concentración y rendimiento físico.
Joan no perdía detalle de lo que iba sucediendo, en un principio pensó que no debían haber iniciado la conversación con un extraño. Pero luego pensándolo mejor supuso que debía facilitar encuentros que posiblemente no fueran casuales. Todo iría bien si no bajaba la guardia.
Sara estaba un poco tensa el grupo se había ofrecido para acompañarla a los apartamentos, por lo que pasaría un buen rato con ellos. Decidió hablar de algo para romper el hielo. Observo a Pilar y Pípi que estaban absortas rotando las piedras entre sus dedos, y pensó en hacer un ensayo de la exposición que debería hacer esa misma mañana.
—¿Os interesa el mundo de las piedras—? Las dos volvieron a la realidad.
—Sí, me encantan las piedras—. Dijo Pípi.
—Tiene la casa llena. Por las paredes, en la mesa, en el suelo…—.Comentó Sergi con aire de resignación.
—Si parece una cueva—. Francisco se sentía gracioso.
—Yo guardo unas cuantas. Las considero especiales. Dijo Pilar.
 —Entonces Quizás os gustaría conocer lo que podría llamarse una leyenda. La encontraron escrita con ideogramas en unas tablas de corteza batida, en Camerún. Es una versión que he adaptado para que pueda ser narrada.
— ¿Escribes cuentos?
—Oh no; soy arqueóloga, estoy  apunto de doctorarme en litolatría.
— ¿Lito que?
—Es una rama del estudio de las religiones animistas en la que las sociedades primitivas atribuyen poderes divinos a algunas piedras.
Sin añadir más explicación Sara considero que cuando escucharan el relato entenderían mejor en que consistía su trabajo.
  busqueda
—Hace 160.000 años un dios, mensajero de las estrellas, llego atravesando el cielo con destino a las tierras del Este. Los habitantes de un poblado asentado en lo que hoy es  Camerún
  sintieron una llamada. Decidieron mandar una expedición con ofrendas para el mensajero. Cuando llegaron a su destino meses después, descubrieron que el mensajero ya no estaba. En su lugar hallaron el regalo que los dioses les habían legado: una piedra negra con una textura entre el cristal y el metal, curiosamente era absolutamente mate, tanto que incluso el más potente rayo de sol era absorbido en su totalidad sin emitir el más leve reflejo. Era como mirar la noche o el final de un pozo profundo Dedujeron que los dioses habían legado a su pueblo para que lo custodiaran un pedazo del cielo nocturno. Era evidente que esa piedra del tamaño de la cabeza de un hombre contenía un “oscuro” poder.
Estuvieron días discutiendo lo que debían hacer. Ninguno se atrevía a tocar la piedra.
nimbeFue Nimbé: el más joven, guerrero y cazador reconocido en su clan, el único que osó tocar el pedazo de cielo, con lo que pretendía reafirmar su gran valor.
Al instante el pánico que intentaba disimular ante sus compañeros se transformó en una sensación de paz se extendió boca abajo y abrió sus brazos mientras hundía sus dedos en la arena como si quisiera coger algo que brotase del suelo.
Ninguno de sus compañeros se atrevió a tocarle se limitaban a observarlo con el desconcierto que produce sentir a la vez: admiración, temor, envidia, sorpresa. Nimbé había pasado a ser un semidiós a ojos de sus compañeros.
Tras unos minutos Nimbé se levantó su rostro y su cuerpo indicaban  que algo había cambiado en el.
—He visto a los dioses que son poseedores de la belleza. A gigantes de cien brazos que atienden nuestros ruegos, y otros gigantes con un solo ojo que ejecutan los castigos por nuestras faltas. Nuestra madre en el cielo me ha hablado para que cumpláis sus deseos. Los dioses han decidido compartir el cielo con los hombres. Para conseguir tal privilegio los elegidos deben realizar un largo viaje hasta el lugar que les corresponde. Solo superando las pruebas del camino demostraran ser dignos de ser tratados como iguales y unirse con sus hermanos.
Sara miro a su alrededor todos estaban pendientes del relato como si fuesen beatos frente a una reliquia decidió añadir a la leyenda parte de fundamentos arqueológicos en los que se basaba su investigación.
—El fragmento mineral poseía unas propiedades químicas o radioactivas, que de algún modo modificaba el normal funcionamiento del cerebro.
Estas alteraciones eran transmitidas inmediatamente al tocar la piedra.
sol-negroLas tablas cuentan que la mayoría de los que tocaban la piedra no sobrevivía al día siguiente. El nivel de percepción del entorno y del motivo de su existencia era tan profundo que a pesar de ser conscientes que se les escapaba la vida. No presentaban ansiedad, ni deseo alguno de seguir viviendo, ya que el contacto con la piedra superaba infinitamente cualquier tipo de experiencia o sentimiento, como el amor, la amistad, las posesiones o conocimientos. No se arrepentían por haberla tenido en las manos. Las ultimas palabras de los afectados por la piedra a modo de despedida de sus amigos y familiares solían ser. “muero en paz porque todo lo he cumplido.”La tradición habla de que los  pocos que al tocar la piedra sobrevivían a su poder, agonizaban durante días y tras su recuperación padecían una amnesia irreversible, su instinto les hacia abandonar la ciudad y rápidamente empezaban a desarrollar sus nuevas facultades como gran lucidez y memoria o la de reconocerse entre ellos y recelar de los que no compartían sus cualidades.
Hubo personas que no les compenso la perdida de la vida a cambio de sabiduría y no osaron tocar la piedra prefiriendo una vida infinitamente más larga para ellos y sus hijos que la de sus vecinos más ambiciosos. El comportamiento de los afectados por la piedra siempre se reproducía mecánicamente. Se integraban en una nueva comunidad y se esforzaban por no destacar ante sus nuevos vecinos ocupando a largo plazo puestos representativos en la comunidad.
Con su capacidad podían haber sido generales príncipes sabios, etc.
Pero su esfuerzo consistía en conseguir mejoras en las condiciones de vida de sus iguales y así obtener indirectamente más beneficios de su asociación.
La gente que vivía con la piedra la guardaron en cuevas, cabañas, templos y palacios y  en el futuro acabo estando solo al alcance de las clases más privilegiadas
La existencia de la piedra y su localización acabó siendo un secreto guardado tan celosamente que se supone que al final su existencia quedó olvidada.
La expedición volvió mermada Nimbe nunca regreso a su tierra. Los exploradores que sobrevivieron contaron a su pueblo las revelaciones que habían escuchado de los labios de Nimbe y como la piedra quedo en el sitio en que los dioses la dejaron para mostrar al hombre el centro del mundo. Otros muchos llegaron unos murieron al tocarla y otros sobrevivieron que fueron excepción. Los que no sucumbieron al poder de la piedra describieron fielmente lo que habían visto y las revelaciones que sus vecinos hicieron antes de morir.
 return
—Vaya historia dijo Francisco. Debieron dejar los árboles de medio bosque sin corteza para escribirlas.
El resto del grupo clavaron la mirada en Francisco parecía que no consideraban apropiado el comentario.
— ¿No son muchos 160.000 años—? Pregunto Cesar.
—Ho no; ese es el  tiempo hipotético en el que mi equipo ha calculado que cayo la piedra, equivaldría a un período en que el hombre frente a otros grupos homínidos probablemente estaba en recesión  y de manera espontánea comenzó a utilizar la palabra y a sofisticar sus herramientas. Los textos de este relato apenas tienen 6.000 años.
Joan levó su mano a la cadera de manera imperceptible rozando su arma para asegurarse que estaba en su sitio. Inspecciono visualmente en pocos segundos a cada uno de los ocupantes del vagón. No podía ser una casualidad que alguien se sentara delante de ti y contase semejante historia. Sin embargo, hay estaba ahora, callada mirándoles con una media sonrisa, ¿a que esperaba?
¿A los aplausos? Nadie hablaba, no sabían que decir.
 Cesar se dirigió a Sara por otra vez.
— ¿Y dices que es una leyenda?
—Sí, pero como toda leyenda tiene su parte de verdad.
—Es sorprendente nunca había oído nada parecido—. Esbozo Cesar,
—Donde se supone que está en estos momentos la piedra, ¿en algún museo?
Sara sonrió, todos se habían interesado por su relato ojalá tuviese el mismo efecto con la persona con la que estaba citada
Sara añadió satisfecha.
—Las investigaciones se dirigen hacia una zona costera de Asia. El doctor Telonios, mi jefe quiere iniciar allí unas excavaciones. La persona con la que hoy me entrevistaré será decisiva para financiar el proyecto.
Joan desapareció de la vista de Sara y llamo por teléfono a Ángel prefería informar del imprevisto y que tomara el las decisiones. De un rápido vistazo volvió a comprobar que nadie estaba pendiente de las acciones de el o del grupo.
Antes de bajar del tren Joan les dio uno por uno algunas instrucciones.
—Invitaremos a la arqueóloga a que nos acompañe pero no os fiéis de ella, estad atentos agruparos por parejas pero no os perdáis de vista entre vosotros mantened una distancia de seguridad con los desconocidos para evitar sorpresas lo más importante es no llamar la atención.
Todos bajaron rápidamente sin decir palabra.
 El jefe de estación que salía de su despacho percibió como algo extraño el comportamiento de la gente que había salido del último vagón, pensó en llamar a seguridad. Pero… ¿Que les iba a decir?
Se acercó a la vía y tras levantar el banderín rojo para dar la salida al tren, se dio media vuelta y siguió pensando en sus cosas. Sin ninguna duda, su adicción a no perderse ningún telediario le estaba volviendo paranoico.
Al cabo de cinco minutos de andar en dirección al apartamento todos iban más relajados mirando a los turistas y los escaparates.
Joan encontró lo que estaba buscando.
—Esperadme en la puerta acabaré en cinco minutos.
Joan entró un locutorio pidió una mesa que estuviera conectada Tras verificar que nadie estaba interesado en su monitor abrió su correo
Leyó el nombre del archivo que había recibido: CIA F-2003-00968
Tras imprimir el documento descargo un nuevo archivo tecleo una clave y cerro su conexión después de pagar  se despidió.
Debió tener suerte porque a los treinta segundos de salir la mayoría de los ordenadores se resetearon incluso algunos llegaron a formatearse sin que ninguno de los allí presentes pudiera hacer nada por evitarlo.
***
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