30.000


Hace 30.000 años, coexistían sobre la Tierra tres formas diferentes de especies humanas: el Homo sapiens (el hombre moderno), el Hombre de Neanderthal o de la Edad de Piedra, y un tercer tipo de individuo, de rasgos aún más primitivos, que habría vivido en Java en el momento que los otros dos cohabitaban.

Se pensaba que a lo sumo el Hombre de Neanderthal habría convivido con el Homo sapiens, pero se daba por sentado que el Hombre de Java había desaparecido mucho antes, y que en el momento en que las primeras poblaciones de asiáticos comenzaron a migrar hacia el Nuevo Mundo (es decir, hace unos 30.000 años), ya no quedaban rastros del primitivo hombre de la isla de Java.

El Hombre de Java -cuya denominación científica es Homo erectus- habría habitado la isla hace unos 27.000 años, tiempo suficiente para haber conocido a sus «primos» homínidos muy de cerca, si es que alguna vez llegaron a cruzarse.

Los nuevos datos sugieren que la edad del Homo erectus es sorprendentemente reciente, y que si estas mediciones son correctas, implicaría que persistió mucho más tiempo del que se pensaba en las planicies del sudeste asiático que en otras partes del mundo. habría evolucionado hace 2 millones de años y habría sobrevivido en la Tierra unos 2.500 siglos, después de lo cual aparentemente se extinguió.

El hombre de Neanderthal, que vivió en Europa y en el Asia occidental hace aproximadamente 300.000 años, se habría extinguido en el sur de España 300 siglos atrás.

El moderno Homo sapiens, que según los datos más firmes habría surgido en África hace unos 200.000 o 100.000 años, se dispersó por todo el continente africano y Eurasia, hasta latitudes tan remotas como Australia.

No se sabe si estas tres especies llegaron a convivir, y menos aún si se cruzaban entre ellas. Lo que sí ya está prácticamente confirmado es que el Hombre moderno no estaba solo en la Tierra.

Los europeos que vivieron hace 30.0000 años eran capaces de fabricar harinas a partir de una gran variedad de plantas. la población que habitó el Viejo Continente durante el Paleolítico Superior se alimentaba básicamente de carne, grasas animales y vegetales. su dieta era variada e incluía también carbohidratos.

muestras obtenidas en yacimientos de Italia, República Checa y Rusia, sugiere que el procesado de plantas y vegetales para obtener harinas era una práctica habitual y extendida en Europa antes de que se comenzaran a cultivar cereales de forma masiva siguiendo el ejemplo de Oriente Medio, y por tanto, antes de que naciera la agricultura durante el Neolítico. un gran número de plantas formaban parte de su dieta habitual. Dependiendo de la planta de la que se tratara (abundaban los juntos y helechos), utilizaban diferentes partes para obtener la harina: raíces, semillas o rizomas.

Entre las más utilizadas estaban la ‘Typha angustifolia’ y ‘Typha latifolia’, plantas herbáceas de la familia de las Tifáceas conocidas como espadaña, con un tallo largo, similar a un junco.

Para conseguir un alimento comestible a partir de plantas salvajes, debían llevar a cabo un proceso de varios pasos. En primer lugar, pelar las raíces, secarlas y molerlas utilizando utensilios adecuados. Finalmente, tenían que cocinar la harina.

La obtención de este producto les permitía disponer de un alimento que se conservaba durante mucho tiempo, fácilmente transportable y con un alto contenido energético, haciéndoles menos dependientes de las condiciones climáticas y asegurándoles provisiones durante sus desplazamientos.

 el método científico por «inferencia» es legítimo guardando determinadas cautelas.Ocurre tal cosa, luego probablemente traerá causa de tales otras y además debe influir en esto y aquello…» luego se buscan pruebas que lo corroboren y si funciona, funciona; no tirando del hilo sino desembrollando la madeja.

El castillo de naipes se construye con anclajes livianos, no es macizo en todos sus puntos, pero sostiene la estructura. pero a veces estamos tan pegados al árbol estudiando un poro de su corteza que no vemos el precioso bosque, y lo que es peor, no queremos separarnos del tronco porque es lo único que tenemos a mano.

Muchas conclusiones de la divulgación «Atapuerquenses» también van por ahí: se fijan en un diente del Homo antecessor y te sacan hasta la marca de tabaco que fumaba. Inferir forma parte de la maravilla de las ciencias, de la capacidad de inducción, no sólo de la prueba para cada caso.

https://terraeantiqvae.com/m?id=2043782%3AMobilePage%3A399578

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