Calella 27 de mayo.


No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.

Hemos llegado señoras—. El conductor aparco junto a la entrada de un pabellón en el que se alojaba la piscina municipal. Pilar y Pipi no esperaron a que el chófer les abriera la puerta salieron rápidamente en el mismo instante en que el coche dejo de moverse. El conductor se dirigió a las dos mujeres.

— Deben utilizar el paso subterráneo para acceder a la playa el señor Sinlay las espera.

De nuevo estaban en Calella no podían evitar sentir una opresión en el estomago. Estaban alerta no querían ser sorprendidas de nuevo. Tras bajar las escaleras del paso subterráneo, atravesaron el pasadizo intuyendo una situación de peligro a cada paso. Los apenas veinte metros de recorrido por el túnel, acabaron en el momento en que una pequeña pero densa nube dejo de eclipsar la luz del sol que impacto de lleno en los rostros de Pilar y Pipi. En lo alto de las escaleras que daban acceso a la playa, se situó un hombre frente a ellas. Estaban cegadas habían caído en una trampa, si ese hombre tenia un arma sin duda ese era el momento en que la utilizaría, Pilar intento captar algún detalle que confirmara en que mano tenia el arma pero fue imposible todos los rayos del sol convergían por detrás de esa silueta que amenazaba sus vidas. La situación era clara debían atacar juntas como habían aprendido aunque dada la situación habia un cien por cien de posibilidades de que una muriera y un noventa y nueve de que lo hicieran las dos. Lo primero que hicieron fue separarse al tiempo que avanzaban aparentando normalidad pasaron dos… tres segundos, no ocurrió nada al llegar al primer escalón el ángulo en que incidía la luz cambio y pudieron ver perfectamente que aquel hombre no tenia ningún arma en sus manos. El terror que sentían se transformo en una sensación de ridículo.

CARPA.JPG—Encantado de conocerlas mi nombre es Isaac.

—Yo soy Pipi y ella es Pilar—.

Parecían decepcionadas, el hombre no parecía peligroso y no había nadie cerca de él.

Físicamente no estaba mal pero sus expectativas habían sido demasiado ambiciosas.

Tras el breve saludo Isaac hizo un gesto indicándoles una carpa acondicionada como chiringuito en la playa, el sol brillaba y el aire era mínimo. Cuando llegaron una pareja que eran los únicos clientes en aquel momento se levantaban de su mesa dejando el importe de sus consumiciones en un plato.

Isaac seguía cuestionando todas las certidumbres que se cimentaba su vida. No se sentía a gusto con las órdenes que había recibido, en poco menos de un año su manera de pensar había cambiado en aspectos que eran la base de las directrices de su organización. No tenía ningún problema en el trato con las personas. Las relaciones publicas quedaban muy por de bajo de sus capacidades, pero decidir sobre el destino de personas individuales le producía un abatimiento que no sentía cuando se trataba de tomar decisiones que afectaban en perjuicio de cientos de miles de personas.

—En primer lugar quiero que sepan que lamento lo que les sucedió en Tel Aviv  se esta investigando lo ocurrido es probable que reciban una compensación económica.

—No queremos dinero preferimos que esta situación se termine y nos dejen vivir tranquilas.

—Ustedes fueron acusadas de espionaje no es un asunto que en Israel, se tomen en broma.

—Nosotras no tenemos nada que ver con el espionaje. El director del curso que realizamos nos aseguro que estas cosas son habituales y que nos limitáramos a no salir de las instalaciones del centro hasta que finalizáramos el curso.

—Nos dio a entender que saldríamos del país sin mas problemas y que difícilmente volveríamos a entrar lo cual me parece cierto, ni que me regalen el palacio de la opera pienso volver.

—¿Puedo hacerles unas preguntas personales—? Las dos asintieron con la cabeza.

—¿A que se dedican? ¿cuál es la profesión de ustedes?

—Soy licenciada en pedagogía.

—¿Y usted Pipi?

—He estudiado bellas artes.

—¿Y ejercen sus profesiones?

—No

—¿Sus maridos o ustedes han trabajado o piensan trabajar en seguridad?

—Es una posibilidad—. A los ojos de Pipi Isaac perdía encanto por momentos y no parecía tan inteligente.

—¿Sus ingresos actuales les permiten gastarse cuarenta y cinco mil euros para realizar un curso de perfeccionamiento dirigido a escoltas de altos ejecutivos? Un mundo en el según mi información no tenían ninguna experiencia previa.

—Si hay que aprender que sea con los mejores—. Dijo Pilar mostrándose irónica.

Pipi decidió poner en práctica sus recién adquiridos dotes de interpretación de la mirada mientras que Pilar parecia decidía a no intervenir si no era necesario. —¿Puedo hacerle yo una pregunta?

—Por supuesto.

—¿Quien es usted?

—Alguien que se preocupa por la seguridad

—¿La seguridad de quien?

—La de miles de personas incluida la de ustedes y sus familiares.

—Vivíamos más tranquilos cuando nadie se preocupaba de nuestra seguridad.

—Veo que avanzamos. Ese es uno de los puntos que me interesaría aclarar. ¿Quien mas esta interesado en su seguridad-? Las dos Pilis se pusieron en guardia no habían pasado ni cinco minutos y ya habían metido la pata. Pilar fue la primera en reaccionar.

—¿Que otros puntos le gustaría aclarar?

—Les indicare las cosas que sé y ustedes otras que puede que también sepa, pero considero que seria interesante conocer su versión.
Como supondrán el que nos encontremos en este lugar precisamente no es casualidad. Estoy al corriente del incidente que tuvieron en su apartamento a apenas trescientos metros de este lugar.

¿Como conocieron a Joan Junqueras su guardaespaldas?… Supondré que es un amigo de la familia. Su otro invitado Sara una arqueóloga que era la principal colaboradora del prestigioso arqueólogo doctor Telonios… Curiosamente a las tres horas de su ingreso en el hospital San Juan de Calella en cuidados intensivos con un edema pulmonar muy grave simplemente desapareció. El policía que la custodiaba a través de un cristal, aseguro que estaba inconsciente y conectada, a una maraña de tubos cables y todo tipo de aparatos. Estaba en compañía de médicos y enfermeras y de repente… ¡desapareció! No deja de ser curioso…. Pero sigamos…

Tras pasar la noche en el hotel Bernat II el resto de ustedes, seis en total salieron de madrugada en dirección a Tel Aviv. Los informes que he obtenido indican que a pesar de sus nulos conocimientos como guardaespaldas obtuvieron un nivel aceptable de aprendizaje. También confraternizaron con Esther Valdez. Su compañero Cesar fue el que puso mas entusiasmo en la relación cosa que al prometido de la señorita Esther no le hizo mucha gracia, por lo que decido denunciarlos a todos ustedes. Comprenderán que dadas las circunstancias las autoridades Israelíes consideraran oportuno someterles a algún tipo de vigilancia.
Llegamos a las últimas horas que preceden al término de su experiencia en el estado hebreo. Ustedes se dirigen al aeropuerto, por causas que son desconocidas el conductor del vehículo que les transporta elige un camino hacia el norte, que aunque conduce al aeropuerto es mas largo y sobretodo inseguro ya que debe penetrar varias veces en áreas en conflicto, un exceso de velocidad provoca que el conductor pierda el control en una curva y el vehículo choque contra un muro. El resultado ustedes dos debido al impacto quedan en estado de coma sus maridos y el señor Cesar resultan magullados. Los soldados malheridos deben salir huyendo de la zona para no ser linchados. Mientras en los puestos de vigilancia Israelíes se dispara a todo lo que se mueva para facilitar la huida de sus compañeros. ¿Pero que ha sido de Esther? Pues resulta que no esta muy lejos a apenas trescientos metros del siniestro junto a su prometido el cabo Maggi en uno de los puestos de vigilancia-.

Pilar y Pipi cambiaron la cara de fingida apatía por la de sorpresa. No podía ser una coincidencia que Esther y su “prometido” estuvieran a escasos metros del accidente y no tuvieran nada que ver.

—Como es posible Esther no tenía ningún motivo para hacernos daño y menos aún a Cesar ella nunca permitiría que le pasase nada malo.

—Quizás eso explica porque al cabo Maggi le reventaron la cabeza de un disparo a bocajarro.

—¿Por celos…? ¿Me quieres hacer creer que casi matan a ocho personas por que a ese hijo de puta le habían puesto los cuernos?

—Es evidente que no. Alguien quería que murierais, es la segunda vez que lo intentan. ANTENA¿Saben algún motivo por el cual no puedan intentarlo tantas veces como sea necesario?

—Afirmas que tus intenciones son buenas. Mucha gente desconocida esta demostrando que quiere nuestro bien, pero quieren respuestas que nosotros no les podemos dar. Sospecho que es la misma gente prefiere nuestra muerte antes de que nosotras hablemos con sus oponentes.

—Pueden ponerme en contacto con esas otras personas que también esperan respuestas-. Dijo Sinlay

—Necesitamos comunicarnos con nuestros maridos hablar con Cesar, ver a nuestras familias saber que están bien. Entonces decidiremos lo que debemos hacer para poder volver a nuestra vida.

—Puede que ahora sea un buen momento para llamarles-. Isaac no dijo nada mas  se levanto de la mesa que ocupaban Pipi y Pilar y a continuación se alejo unos metros en dirección a la playa dándoles la espalda.

Un dolor que no era físico le atormentaba, desde la playa podía ver su casa y el apartamento de Pilar, no pudo evitar para su pesar la visión de una antena repetidora de televisión y de telefonía. Había hecho gestiones para que la alejaran de su vivienda pero la ubicación era ideal ya que desde la montaña donde estaba instalada la gran antena daba cobertura a todos los pueblos de la zona. Necesitaba refugiarse en su despacho solo así conseguía la dosis de paz interior que necesitaba.

***

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