Haifa lunes 21 de mayo.


Donde hay rosas, hay espinas; donde hay lobos, hay corderos; donde hay amor, hay odio.

—Él se ha ido no pertenece a nuestro mundo.

—Lo se pero si me hubiese llamado tu ya no formarías parte del mío

Ariel vio acercarse el vehículo que estaba esperando debido a la velocidad que llevaba iba dejando atrás una nube de polvo. De un certero disparo reventó la rueda delantera en el momento en que tomaba una curva.

Él conductor perdió el control y la furgoneta se estrello contra una vivienda atravesando parte de la pared con el parachoques. Sin inmutarse Ariel continuo hablando.

Puedes estar segura; !ya no escucharas mas su voz—. El ruido producido por el impacto contra la pared llego retardado a los oídos de Esther.

—¿Pero, que haces?

El disparo no le había sorprendido era habitual disparar con cualquier excusa o simplemente por aburrimiento pero la acción sin duda había causado una reacción. Ajusto sus gafas de visión nocturna para contemplar el caos que había provocado ese cabrón.

Una cortina de polvo y humo dificultaba completamente la visión pero los insultos y gritos de terror de los palestinos llegaban amortiguados a la terraza

—¿Se puede saber que viste en él? Ariel continuaba su conversación como sin inmutarse.

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—Supongo que quería sentirme libre por última vez. Cuando vi como me miraba sentí que me atraía, que lo necesitaba, pero fue al acercarme cuando estuve segura.

En la calle todo era un caos el morro del vehículo estaba empotrado en una pared de adobe y el motor estaba empezando a arder. El conductor parecía muerto, tenia el volante incrustado en el pecho. Sergi intentaba salir por la luna trasera del vehículo.  Otro soldado desde la ventanilla gritaba al horizonte y gesticulaba espasmódicamente. La gente de la calle gritaba al soldado y a los ocupantes del vehículo

El humo que salía del motor estaba creando una densa niebla se y incremento con el fuego que exontanemante se genero dentro del vehiculo. Pipi y Pilar estaban inconscientes. Sergi que había conseguido salir abrió la puerta del lado de Pipi que por casualidad no estaba atascada; saco a Pipi y la arrastro unos metros por detrás del vehículo y fue a por Pilar los dos soldados que se empeñaban en intentar abrir su puerta sin resultado aprovecharon la nueva vía de escape. La presencia de soldados y civiles desencadeno la ira de los palestinos que amenazaban con lapidarlos ahí mismo. Francisco y por ultimo Cesar, consiguieron salir magullados pero sin heridas graves. Los soldados acorralados y aterrorizados dispararon sus armas al aire mientras intentaban sacar al conductor que empezaba a reaccionan. Al oír los disparos Cesar y Francisco arastraron a Pilar y corrieron a refugiarse detrás de un viejo camión a pocos metros del vehículo siniestrado. Sergi les seguía con Pipi en brazos con la esperanza de que ninguno de los tres francotiradores que habían empezado a disparar se fijara en ellos. Cosa difícil de evitar por que en los interminables segundos que tardaron en ponerse a cubierto esquivando gente que corría en todas direcciones no Cesar no dejaba de gritar muy por encima del desconcierto de voces y sonidos.

—¡Somos Españoles, Somos Españoles!

Los soldados temiendo por su seguridad retrocedieron cubriéndose unos a otros en dirección la zona de los colonos.

Reunidos detrás del camión se aseguraron que nadie estuviera herido.

Tras deducir donde estaban apostados los francotiradores; se acomodaron fuera de su área de tiro.

Una pantalla en la mano de Cesar se ilumino las miradas de sus amigos se centraron en él.

— ¿De donde has sacado el móvil?

—Es del conductor lo cogí del salpicadero

—Debemos pedir ayuda.

—En cuanto consiga cobertura. Cesar oriento el teléfono. Sin percibir que estaba quedando levemente al descubierto empezó a marcar. Desde el puesto de observación de Esther parecía que todo había vuelto a la calma sin embargo Ariel no había despegado el ojo del visor en ningún momento.

—¿Que destino me espera contigo? ¿no comprendes que nunca podrás hacerme nunca feliz—. Dijo Esther, que se había sentado de espaldas a Ariel

—Eres un diablo sin sentimientos si no me hubiesen amputado el pene por la infección que sufrí en la fiesta de mi circuncisión te curaría aquí mismo, la enfermedad que domina tu cabeza.

Esther estaba intrigada ¿que era lo que captaba la atención de su compañero de esa manera que ignoraba sus provocaciones? Decidió mirar de nuevo, a pesar de que los palestinos no disponían de visores de visión nocturna siempre que podía permanecía a cubierto sin arriesgarse a recibir una bala perdida. Tras un rápido repaso de la zona que estaba desierta descubrió un grupo de personas que se protegían detrás del camión, reconoció al instante la silueta de Cesar que resplandecía por el destello de la pantalla de su móvil, una rápida mirada a su compañero que en ese instante presionaba levemente el gatillo. Le hizo entender lo que iba a suceder.

—Las personas podemos mejorar Esther y yo te voy a ayudar….

Un disparo a bocajarro atravesó el casco y reventó la cabeza del cabo Mangi. Esther lloraba en silencio mientras descolgaba el teléfono que sonaba con insistencia.

—¿Esther?… He conseguido un teléfono. No te he podido llamar antes. Me quitaron el móvil. Nos han acusado de espionaje. Hemos pinchado, nos hemos estrellado y nos han tiroteado Pilar y Pipi están muy graves. Estamos detrás de un camión cagados de miedo… ¿Que pasa no dices nada—? Cesar no lo veía, Esther tenía la cara llena de lágrimas. No sin esfuerzo fue capaz de balbucear algunas palabras.

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—Me preguntaste si creía que había demasiada violencia en Israel. ¿Demasiada violencia? El mundo es violento. Quizás no lo sea cada vez mas, pero tampoco lo es cada vez menos.

Sergi arranco el teléfono de las manos de cesar para hablar con Esther.

—Esther necesitamos salir rápidamente de aquí.

—Esperad, no llaméis a nadie y manteneros a cubierto. Voy a buscaros.

—Espera no sabes donde estamos… ¡Me ha colgado…!

Un convoy de tres vehículos semioruga cargados en su interior de soldados israelíes y dos ambulancias se aproximaban  todos los palestinos que hacia un momento gritaban al grupo y a los soldados que se retiraban huyendo, se habían refugiado en el interior de sus casas. Mientras, dos tanques  aparecían en una colina cercana y orientaban sus cañones en dirección al poblado.

***

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