Haifa lunes 21 de mayo.


Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa.

El último día pudieron practicar todo lo aprendido en una situación real aplicando armas de Paintball y Hairsof en un sinfín de ejercicios que en los periodos de descanso eran analizados exhaustivamente. Por fin tras las despedidas del grupo de los monitores abandonaron las instalaciones y se dirigieron al aeropuerto su avión salía a las dos de la mañana estaban agotados pero habían recobrado el animo y la seguridad en si mismos

Como Efraín les había dicho no tuvieron ningún problema y el trato que recibieron por parte de toda la gente que conocieron fue excelente.

Cesar no estaba tan contento no había podido llamar a Esther y había caído en una apatía de la que ninguno de sus compañeros conseguía alejarlo.

Estaba anocheciendo rápidamente.

CREPUSCULO.jpg

Los palestinos disfrutaban de las últimas horas del día sentados a la fresca. Ariel y Esther entraron en la vivienda de unos colonos que estaban cenando los recibieron cordialmente. Era habitual que los colonos permitieran a los soldados acceder a los patios y tejados de sus casas para establecer zonas de vigilancia.

Tras una breve charla de cortesía subieron a la terraza donde se acomodaron.

Ariel encendió el visor nocturno de su rifle de francotirador

Esther estaba hundida Se decía a si misma que solo era una aventura mas. Pero entonces… ¿Porque se encontrada tan mal?

Cesar Debería haberla llamado y no contesto a ninguno de sus mensajes. La resignación y la impotencia, el pesimismo, la desesperanza, todas esas sensaciones torturaban su cabeza hasta incluso anular su instinto de supervivencia unos sentimientos tan negativos consumen la fuerza vital. Estaba irritada y alguien lo iba a pagar.

miliciaEsa noche recordó los días de formación militar y las palabras de su instructor. De eso hacia ya tres años.

—Se terminaron los días en que el judío era carne de todo buitre.

Si alguien viene a mí para resolver un conflicto con una piedra en la mano, para romperme el cráneo, pues le dejo mostrando las tripas, sin preguntarle edad, sexo, religión u origen. Vivimos en un mundo cruel, repartido entre quienes están del lado de la boca del fusil, y quienes están del lado del cargador.

Esther se dejo llevar por sus recuerdos.

—Responda soldado. ¿Cual es el criterio que determina cuando podemos disparar?

—A quienes lanzan botellas incendiarias se les puede disparar a las piernas todo el tiempo en que la botella está en la mano.

Cuando la arroja, vuelve a ser un manifestante que no pone en peligro de muerte directo a nadie y no debemos dispararle.

Quienes sacan armas de fuego, se les considera hostiles y  puede dispararse sin consultar.

—¿Cuál es la dificultad para acertar cuando el objetivo está en constante movimiento?

—Depende de la distancia. A 100 metros no es difícil. Cuando está a 500 metros no se debe apuntar a la cabeza, sino a la mitad del cuerpo.

—¿Es fácil disparar a la cabeza de un agresor?

—Sí, los hombres en combate e incluso quienes lanzan piedras u objetos incendiarios o explosivos, tienen un instinto de detenerse, un segundo para determinar el mejor momento para lanzar.

Este tiempo les da a nuestros francotiradores unos segundos para reaccionar. Si se detiene y está a cierta distancia, la cabeza no es problema.

el-fin.jpg—¿Que regla moral debe respetar todo soldado con respecto a la edad del agresor?

—Ningún francotirador debe disparar a niños menores de doce años. Siempre depende del criterio del soldado determinar la edad—.

Muchos soldados judíos se habían negado a cumplir el servicio de armas dentro de los territorios ocupados. Otros en cambio lo hacían de buen grado convencidos de que como soldados su obligación era defender los grupos de colonos judíos que por razones diversas, habían decidido vivir en asentamientos dentro de los territorios palestinos.

Esther pensó cuanto había cambiado. Al entrar al ejército, siempre decía que haría lo máximo posible por evitar usar su arma. Cuando estás ahí, lista para disparar… es terrible pero esperas que algo pase. Te sientas ahí toda la noche y es muy aburrido, estás muy cansada y el último refugio es que tú capturas a “los malos” para enseñarles la lección.

La voz de su compañero la devolvió a la realidad.

—Debes olvidarlo ese Cesar nos traerá problemas….—.

Hacia una hora que Cesar y el resto del grupo viajaban en una furgoneta de ocho plazas similar a la que utilizaron para salir del aeropuerto, escoltados por tres soldados. Era evidente que los soldados que los custodiaban no se dirigían directamente al aeropuerto que estaba al este de la ciudad de Haifa. Habían realizado un arco en su recorrido de forma que el aeropuerto ahora quedaba al sur. Mirando a izquierda y derecha se podían diferenciar rápidamente las viviendas de los colonos judíos de las austeras y precarias  viviendas palestinas.

Todos los hogares de los colonos tenían las persianas bajadas; por las pequeñas rendijas. la luz escapaba rebosante al exterior

***

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