Costa del Maresme miércoles 16 de mayo.


Las mezquitas caen, los palacios se convierten en polvo, pero el conocimiento permanece.

El yate de Ángel permanecía anclado a unas millas de la costa de Calella en el interior Ángel acababa de servir una copa a su huésped que no dejaba de hablar, cosa que ya no parecía molestar a Ángel.

—Te contaré la historia que posiblemente Sara y el doctor Telonios nunca acabaran de descubrir. La historia de “Al-Kaabilia” —.

Ángel que empezaba a interpretar los sutiles mensajes que enviaba su interlocutor se acomodó en el más cómodo de sus sillones y con un leve gesto  índico a Tobías que estaba preparado para escuchar su historia.

planisferio—Nadie la vio caer pero ahí estaba hace ocho mil años. La piedra fue transportada a lo alto de una colina a media jornada del pueblo que en su centro tenia una gran depresión posiblemente causada por la caída de un minúsculo meteorito en un  pasado lejano.

Las gentes del pueblo alojaron la piedra en el centro del cráter y crearon un cuerpo de vigilantes que custodiarían la piedra desde el perímetro exterior de la colina.

Dieciocho personas fueron designadas para persuadir a sus paisanos y vecinos de la atracción que la piedra ejercía en sus mentes. El sacrificio que representaba prescindir de dieciocho hombres de la pequeña aldea que había sido mermada por el gran número de bajas locales y de los pueblos vecinos que habían sido tentados por su de atracción, fue en pocos años compensado.

Gentes de pueblos lejanos llegaban para sentir el poder de la piedra. Pedían consejos y curas milagrosas para ellos, para sus animales y familiares. La mayoría exponían imágenes de sus ídolos locales para que estos también rindieran culto al poder de la piedra quedando así bendecidos.

Al volver a sus hogares el ídolo impregnado de la esencia pétrea aumentaba su poder protector en beneficio de la comunidad local que lo adoraba.

La piedra transmitía en mayor o menor grado una sensación de paz. Algunas gentes coincidían en describirlo como ver aparecer un rayo de sol en un día nublado dentro de su mente. El aire se cargaba de la esencia del meteoro que entraba en contacto con el organismo de las personas que se aproximaban. Al igual que una droga, una breve exposición en la zona de influencia permitía al visitante alcanzar un nuevo estado de percepción de su entorno. Durante un momento, la solución de sus dudas se materializaba en su mente.

Los dieciocho vigilantes acabaron siendo conocidos como guardianes de la piedra. Recibían  generosas donaciones de los peregrinos a cambio de poder ver la piedra a menor distancia. Acabaron convertidos en los caciques de un poblado que en seis años creció de los treinta habitantes que vivían instalados de forma permanente en la falda de  colina, con sus mujeres e hijos a trescientos Los vanos esfuerzos de un aldeano corriendo al centro del cráter, eran persuadidos por las flechas de los guardias antes de llegar a su destino. Los intentos por alcanzar la piedra, se convirtieron en verdaderos ataques organizados que pretendían apoderarse de esa fuente de prodigios. La cresta de la colina empezó a ser tallada creando terrazas y fuertes murallas en su base para construir la ciudad sin fin; la que estaba destinada a ser “corazón de la humanidad”. Se canalizó el agua de los ríos y se excavaron pozos para crear regadíos. Se practicaban dos cosechas anuales, una basada en drenar las zonas bajas durante la estación de lluvias y la segunda plantada en el barro húmedo durante la estación seca.

al-kaabiliaDoscientos años después de crecimiento ilimitado. La aldea había dejado de existir. Las rutas de comercio se modificaron para poder abastecer una urbe que absorbía todo lo que en ella entraba.

Una ciudad había crecido rodeando la colina  una muralla circular de treinta metros de altura se levantaba imponente a los pies del visitante. Desde la distancia, la muralla apenas parecía una delicada cenefa cuyo fin no fuese otro que ser u delicado ribete en una edificación semejante a una maceta invertida de terracota de trescientos treinta metros de altura coronada por los dieciocho puestos de observación y vigilancia, donde tiempo atrás los guardianes de la piedra  podían resguardarse de los elementos, pasaron a ser a ser atalayas, lujosas viviendas  y sede de los dieciocho ministerios que gobernaban la ciudad.

—No puede ser. ¿Me quieres hacer creer que en plena prehistoria era posible construir un pastel de trescientos metros de altura  en un cerro y coronarlo con dieciocho velas?  no esperaras que me pueda tomar en serio que una ¿república?  era el sistema de gobierno que regia  la vida de esas gentes?

—Pues si era posible, pero supongo que necesitaras una base en donde apoyar el relato.

Muy poca gente de prestigio científico acreditado ha renovado la mirada sobre las culturas del último periodo de la edad de piedra y del primero de la edad del bronce. Los arqueólogos miran sus objetos recuperados y ven un cuadro coherente; pero su coherencia sólo debe a que ellos ignoran y rechazan los indicios que no encajan con su modelo. El testigo de lo que no encaja o no se comprende es recogido por una legión de pseudocientíficos que pocas veces consiguen explicar nada sin la intervención de dioses, espíritus, extraterrestres o poderes sobrenaturales—.  Ángel no dijo nada pero pensó que Tobías encajaba a la perfección en el segundo grupo.

—Si te sientes a gusto con la vieja idea de que el desarrollo humano fue un viaje evolutivo sin complicaciones desde el ignorante hombre de las cavernas hasta el sofisticado habitante de la ciudad moderna, prepárate para sorprenderte. El mundo no es como creías.

Olvídate de la rueda, durante miles de años los movimientos más importantes tanto de personas como de vienes, se realizaron por mar o por vías navegables fluviales. Lo que cambió “nuestro mundo” para siempre fue la invención de la escritura. Fue esta capacidad de registrar información sin confiar en la honestidad y la memoria de los demás lo que de verdad impulso hacia delante a la humanidad para comenzar la etapa que definimos como el inicio de la civilización, más o Primeros navegantesmenos hacia el 3200 a.C. El lenguaje permitió la transmisión de información de una persona a otra, y el siguiente paso del desarrollo fue dejar constancia del conocimiento y la experiencia humana. Un inicio fue mediante el dibujo de representaciones del asunto tratado.

El período inmediatamente anterior a los registros en forma de tablillas pinturas o papiros dejados por los sumerios y los antiguos egipcios se convirtió en un muro virtual, que separó lo que hoy llamamos historia de lo que había pasado antes, a lo que le pusimos el rótulo de “prehistoria”.

En la actualidad, todo lo que ocurrido antes del advenimiento de la verdadera escritura es considerado como mito o leyenda, porque cada fragmento de conocimiento humano tenía que ser trasmitido mediante el habla de generación en generación.

Tengo datos convincentes, pruebas de la existencia de una civilización altamente avanzada anterior a las conocidas culturas sumeria y egipcia.

Hace más de 10.000 años se disponía de unos conocimientos, un saber universal que era aprovechado por hombres que estaban lejos de ser primitivos e ignorantes. Su día a día era una muestra evidente de sus conocimientos.  ¿Más, donde están las pruebas?

Lo lamento; pero no puedo mostrártelas no están en mi poder. Pero no quiero decir que no existan.

Te propongo dos opciones:

O bien los datos que manejo son falsos y las sociedades prehistóricas carecían de la capacidad de desarrollar e intercambiar conocimientos que implicaban razonamientos complejos, con el fin llevar a la practica sus ideas.

O los datos que expongo son correctos y el hombre prehistórico poseía conocimientos superiores a los que la comunidad científica les atribuye.

¿Sabes que contaban con un sistema de medidas de precisión milimétrica que no dependía de varas cuerdas u otro tipo de patrón de medida que debiese ser custodiado o transportado a miles de kilómetros para comprobar la exactitud de las mediciones?

La realidad es que si lo que voy a explicarte  solo son juegos aritméticos con trampa o son escrupulosamente ciertos, tu concepción del mundo puede cambiar aunque la historia será siempre la misma. Solo necesito que abras tu mente hacia una visión del mundo más indulgente y flexible.

El principio que parece sustentar en estos días el mundo académico estándar puede llamarse razonablemente la lógica del “paso a paso”, en la que solo tienen cabida las deducciones que avanzan de un modo estrictamente lineal. Según este razonamiento, sólo es posible dar un paso mediante la confirmación previa del paso anterior. Este método que parece de una sensatez absoluta, puede hacer sin embargo que el investigador cierre los ojos a los factores que quedan fuera de sus expectativas.

Gracias a los primeros escribas y a historiadores como Herodoto tenemos un basto conocimiento de los últimos 5.000 años ¿pero que sabemos de las culturas anteriores?

HSoli2Después de 100.000 años de lo que se supone fue un estancamiento. Los seres humanos comenzaron un nuevo modo de vida; es lo que se conoce como. Su inicio se sitúa en hace unos 12.000 años, cuando la gente vivía en Oriente Próximo, Europa y Asia. Abandonaron casi de repente su existencia de cazadores-recolectores nómadas y empezaron a vivir en asentamientos permanentes.

La comunidad arqueológica es experta en la recuperación y catalogación de artefactos de fabricación humana que les permiten comprender el índice de desarrollo de los grupos humanos y sus influencias mutuas. Ellos excavan los restos de los asentamientos humanos y los conectan con cierta idea de la comunidad en estudio obtenida de los registros escritos y de las cosas perdidas o descartadas. Este procedimiento funciona en sitios como Egipto, donde existe una provisión casi infinita de artefactos y documentos que nos ayudan a imaginar la vida de su gente. Sin embargo, esto es muy poco satisfactorio por ejemplo cuando se trata de las estructuras de la Europa megalítica porque hay muy pocos objetos que puedan ser recuperados y ningún registro escrito.

Pues bien; pon atención a ver si soy capaz de explicarte para que lo entiendas.

Todo el mundo acepta que hay aproximadamente 365,25 días solares en un año, y como es imposible tener un cuarto de día real, nuestro calendario moderno tiene 365 días cada año y un salto adicional de un día situado a finales de febrero cada cuatro años lo que todos conocemos como año bisiesto.

Mientras pensamos tranquilamente que tenemos años de 365 días, la  mayoría de la gente no nos damos cuenta de que en realidad la tierra gira 366 veces sobre su eje en ese mismo periodo. (Día sideral)

Los sacerdotes astrónomos de Al-caabilia en la prehistoria consideraron un círculo de 366 grados en lugar de los 360 que manejamos hoy en día.

Cualquiera que mida la rotación de la tierra mediante la observación de las estrellas sabe muy bien que el planeta gira un poco más de 366 veces en un año, por consiguiente, este número debía tener un gran significado para los observadores de las estrellas.

Si ellos consideraban que cada giro completo era un grado del gran circulo celeste, dentro del cual se movían el Sol, la Luna y los planetas es lógico que concibieran un  círculo con 366 grados.

Los ingenieros prehistóricos tenían un avanzado conocimiento de la geometría y la astronomía desde luego fueron unos topógrafos muy hábiles con un sistema de medida absolutamente integrado basado en la comprensión profunda del sistema solar. Estos conocimientos les permitían realizar mediciones con un margen de error del grosor de un cabello humano.

Presuponemos que sin los conocimientos que ha desarrollado nuestra sociedad no es posible dar respuesta a problemas que solo una élite de pensadores a sido capaz de resolver. Ahora conocemos el “método”, el procedimiento por el cual se obtiene la respuesta. Ya podemos desechar y condenar al olvido cualquier otro método que no se ciña al  pensamiento homogeneizado establecido—. Ángel se incorporo para replicar a Tobías.

—El método más eficaz  es el que gana el honor de perdurar en el tiempo.

—No, no me interrumpas…   La realidad es que solo perdura aquello que encaja en las necesidades del momento y es susceptible de ser adaptado al entendimiento parcial de la sociedad.

— ¿Que quieres decir—? Pregunto Ángel.

Te pondré un ejemplo: todo el mundo tiene en su mente un método aproximado para calcular un metro. También dispone un sinfín de barras  graduadas milimétricamente  que le garantizan una gran precisión en sus mediciones. Sin embargo la mayoría desconocen la enrevesada formula por el cual se puede obtener la unidad de medida y mucho menos acceder al método que permite reproducirla. Pero… eso te lo explico luego.

Te voy a demostrar que mucho antes de que se formasen las antiguas civilizaciones que reconocemos por su nombre, otras carentes de tal privilegio ya sabían que la medida de la circunferencia terrestre completa era de 48.221.838 âlam. 40.008 Kilómetros para que lo entiendas. El cálculo es simple y a su vez increíble si piensas en seres primitivos e ignorantes.

La hipotética circunferencia polar de 366 grados da 131.754 âlam por grado una cantidad que no tiene nada de especial. Pero estos antiguos matemáticos habían subdividido los grados en minutos y segundos de arco (fracciones de circunferencia), En este caso sin embargo, fijaron 60 minutos por grado de arco y 6 segundos para cada minuto de arco lo que produjo el siguiente resultado:

La circunferencia terrestre completa corresponde a 48.221.838 âlam (40.010 Km)

Un grado de la circunferencia (1/366)  que equivale a 131.754 âlam

Un minuto de grado (1/60)  2.196 âlam

Un segundo (1/6) 366  âlam.

—Es curioso; pero se pueden realizar cientos de teorías con otros números que tomasen como referencia el diámetro de la luna, la rotación del sol o el tiempo que tarda en derretirse un cubito de hielo un día de agosto. Dijo Ángel ¿Como me demuestras que ese sistema de medición era utilizado miles de años antes de nuestra era?

—Es cierto sin una base solo son especulaciones. No existen registros descifrables del periodo neolítico que confirmen el uso de este procedimiento geométrico. Pero entre otras cosas te demostrare que el âlam no era una unidad de medida arbitraria. ¿Sigues atento? porque ahora viene la clave.

Un sistema de medidas “eficaz”  requería poder reproducir esa unidad de medida allí donde hiciese falta prescindiendo de una vara que sirviera de patrón para la creación de otras similares que matemáticamente nunca serian idénticas menos aún las que se obtuviesen de la copia del patrón.

Como antes te comentaba lo más simple pierde ante la oportunidad de restringir el conocimiento a una élite. El moderno “Metro” deriva de la circunferencia polar terrestre y su primer registro consistió en dos finas líneas trazadas en una barra hecha con una aleación de platino e iridio. Mas tarde fue descrito como la longitud de onda de la luz rojiza emitida por una fuente de criptón 86. En 1983 se definió como el espacio recorrido por la luz en él vació durante el intervalo de tiempo de

1/ 299.792.458 segundos. Desde luego queda muy razonado y creíble, fruto de grandes pensadores.

La reproducción de la âlam requería un modo más sencillo pero muy exacto disponible para una gente dispersa a grandes distancias y durante un tiempo prolongadísimo. Por si pendulono lo sabes el uso de una regla es incapaz de proporcionar una precisión mayor de seis décimas de milímetro.

Lo primordial del reloj tradicional es el péndulo. La cuerda y el motor eléctrico no son más que dispositivos mecánicos que proporcionan la energía para que el péndulo no deje de oscilar.

El tiempo que necesita el péndulo para oscilar está gobernado por solo dos factores la masa de la Tierra y la longitud del péndulo desde el fulcro (el punto de donde pende y pivota el péndulo) hasta el centro de gravedad del peso que oscila. La aplicación de más fuerza en la oscilación o aumentar el peso en el extremo del cordel no tendrá ningún efecto en la duración de la oscilación.

El cuerpo celeste que nuestros lejanos antepasados habían usado para calibrar su péndulo y, por lo tanto, mantener la longitud de la âlam con absoluta exactitud, era el planeta Venus.

ternas-tencuerda copiaLa técnica necesaria era muy sencilla. Había que trazar una circunferencia con una cuerda unida a un poste central y después dividir la línea trazada en 366 sectores iguales. Esto se podía hacer por el método de tanteo. Entonces el que manejaba el péndulo debía situarse en el centro del círculo mientras un colega suyo levantaba un marco de dimensión interna igual a un grado megalítico. El marco debía ir ajustándose hasta que el operador del péndulo confirmase que la parte superior y la inferior estaban alineadas con la trayectoria de Venus.

postCuando Venus aparecía dentro del hueco del marco se iniciaba la oscilación del péndulo, y se detenía cuando el astro volvía a desparecer. No había posibilidad de error ya que está claro que esos observadores del cielo sabían controlar regularmente los movimientos de Venus.

Si el operador del péndulo había podido contar 366 oscilaciones exactas se confirmaba que el péndulo media la mitad de un âlam.

Si la gente del megalítico había sido tan lista para desarrollar un complejo sistema geométrico cabe suponer que podían haber hecho algo más. Después de crear una unidad de medida a partir de una unidad de tiempo, era obvio que el paso siguiente habría sido crear unidades de peso y de capacidad.

En cierto momento del pasado lejano, cuando el comercio se estaba desarrollando, alguien había introducido un sistema de pesos y medidas utilizando el “âlam”

Como punto de partida, tomo una décima parte del âlam (8,2966 centímetros) como medida, cortó cuidadosamente cinco piezas cuadradas de fina pizarra y las unió con arcilla de la mejor calidad. Este inventor lleno entonces con agua el cubo así construido hasta el borde. Inmediatamente vertió el agua dentro de una vasija de cerámica y marco la línea de la superficie en la parte interna del vaso para crear una unidad estándar de capacidad de líquidos . El paso siguiente fue llenar el mismo cubo con grano apretándolo suavemente para asegurar que el cereal llenaba el cubo también hasta el borde. Nuestro imaginario científico vertió el grano en el platillo de una sencilla balanza y puso trozos de piedra en el otro platillo hasta que la balanza estuvo equilibrada. A partir de ese momento, la piedra representó la unidad estándar de peso, Dado que el hombre megalítico no tenia escritura, no se puede demostrar pero si aceptar la posibilidad de que hace 5.000 10.000 o 15. 000 años  ya se utilizaban esas unidades y que fueron adaptadas para medir pesos y capacidades.

Sin un medio para medir el peso y el volumen, el comercio no puede superar el nivel del trueque, en el que cada transiciónuso de unidades de peso aceptadas por todos significa que los tratos puedan hacerse entre lugares alejados entre si, porque ya no será necesario ver previamente la mercancía para establecer su volumen.

En conclusión: teniendo el instrumento y usándolo correctamente el hombre tenía en sus manos un gran poder. Su afán de superación le impulsaba mejorar los métodos de medición; base imprescindible para la construcción de grandes edificaciones pero ya fuera tomada como referencia la medida del péndulo o el espacio de tiempo que duraba la oscilación o cualquiera de las variantes imaginables y las modas y necesidades de cada época el principio solo es uno.

siberia2La información es poder y es raro que sencillamente desaparezca. Desde luego, el hecho de que las unidades megalíticas tengan una relación casi perfecta con todas las unidades de medidas “modernas” sugiere poderosamente que haya habido una continuidad de este conocimiento a través del gran muro que se eleva entre la prehistoria y la historia.

Y ahora que creo haber creado la duda razonable de que: el hombre prehistórico culturalmente era algo más que un mono con habilidad para encender fuego curtir pieles y enterrar a sus muertos. Si me lo permites, continuaré con el relato donde me has interrumpido.

Siguiendo la comparación que has hecho de la torre con un gran pastel de cumpleaños te diré que cada vela tenía derecho a veinte grados de la circunferencia del pastel que se expandía mas allá del horizonte la ciudad había absorbido todos los pueblos cercanos, la tierra no era un problema. Así que cada ministerio era autónomo y autosuficiente. La organización era efectiva por lo simple. En el exterior de las murallas estaban los talleres artesanos que producían herramientas y útiles de gran calidad. Los mercados estaban en medio en una zona normalmente privilegiada del centro administrativo del distrito. A continuación las viviendas luego los cultivos y por fin el ganado.

—Una construcción así no es posible si se hace con barro y paja. Solo con el peso del techo se hundiría toda la estructura.

– ¿Quién ha hablado de techo? No pienso que ni tú ni yo tengamos conocimientos básicos de arquitectura para discutir tecnicismos pero con la seguridad de quitarle brillo a mi relato te diré que la construcción correspondía a la base de la colina que tenia trescientos metros de radio. Si has visto la ciudad de Petra puedes hacerte una idea; así que a parte de unos cuantos agujeros, seguía intacta.

Respecto a la cumbre de la torre conocían métodos sorprendentemente sencillos de fabricar argamasas a las que añadían asfalto mezclado con fibras como el cáñamo y la paja consiguiendo un material que utilizado en puntos estratégicos aportaban estructuras relativamente flexibles consiguiendo la reducción del peso de un bloque hasta cincuenta veces. Así que podían crear muros ornamentales sin que el peso de los materiales amenazara la estructura.

Shibam-adictamente (1)Los Maestros constructores, muchos de los cuales habían recibido la mejor educación que en esos tiempos se impartía y por supuesto muy superior a la que se transmitió miles de años después, eran tan educados como la mayoría de los sacerdotes, y ponían especial cuidado en la instrucción de sus aprendices para que estos fueran un reflejo de sí mismos. Hábiles artesanos entrenados en esta forma se convirtieron en Maestros constructores que con el tiempo dirigirían los proyectos que previamente dibujaban en pergamino o pizarras de cera o arcilla, de forma que fueran claramente comprensibles para los trabajadores…

Los Arquitectos eran hombres excepcionales, poseedores de profundos conocimientos del arte de la construcción. Ellos dominaban la ciencia de los números y las proporciones, el “proyecto oculto” que era trasmitido por la piedra —. Tobías buscó la mirada de Ángel para comprobar que sus argumentos eran aceptados y había despejado las dudas de su anfitrión.

—De acuerdo supongo que si tú lo dices será posible; continua.

—El cráter seguía intacto. El interior; era la arena de un gran circo, que se elevaba más de cincuenta metros hasta el cielo.

Más que arena… el caso es que el fondo del cráter por medio de ingenios hidráulicos, lo habían inundado para poder abastecer la ciudad en la estación seca a todos los ciudadanos. La piedra seguía en el centro del cráter en un dique flotante, que la mantenía a un metro y cuarenta centímetros del agua, Donde estaba a la vista de todos los visitantes.

Los peregrinos se anulan ante la piedra.

Le rinden sumisión.

Dejan de ser átomos separados.

Por unos instantes viven la reconstrucción cosmológica del Universo.

A partir de un encendido punto de Luz.

Sienten morir al espacio y al tiempo.

Pues una vez que el viajero llega a la orilla del mundo.

Y se zambulle en sus aguas.

El Creador lo recibirá en Su océano de Paz.

La gran mayoría de los visitantes extranjeros adoraban dioses lunares. Los días en que su reflejo era visible en la superficie del lago eran especialmente conmemorados como una especie de hermanamiento entre la piedra y la luna; y se ofrendaban leche, aceite, cerveza, dátiles y miel. La ofrenda en sacrificio de animales era un tramite un método propagandístico con el único fin de conseguir prestigio ante los pueblos visitantes.

FIESTA DEL CORDEROUn día al año los máximos dirigentes de la casa elegían el mejor de sus carneros y lo exponían ante la piedra. Previamente le frotaban los dientes con enebro, una planta que consideraban mágica y que purificaba a la bestia antes del sacrificio. Horas después todos los presentes participaban de la carne del animal sacrificado y de su fuerte sabor. Con este Ritual conseguían crear vínculos comunes con los pueblos que procedían de culturas menos evolucionadas.

Los sirvientes y gente común que venían a visitar la piedra no estaban obligados a realizar ofrendas, los representantes de cada aldea aportaban diezmos en su nombre y en el de los que le acompañaban. El trabajo que realizaban los habitantes locales se consideraba pago suficiente y tenían libre acceso al interior de la torre.

Caravanas de peregrinos llegaban del norte siguiendo el curso de los ríos

El “paraíso” estaba en la tierra. El río Gihon era uno de los que marcaban el límite de su frontera.

Unos adoraban a la piedra otros venían a curiosear o a verificar los prodigios que allí ocurrían, muchos acababan quedándose. Muchos grupos visitaban la ciudad cuando escaseaban los alimentos y cada año se alejaban menos de la ciudad.

Su vida requería menos sacrificios en un lugar donde comer cada día estaba garantizado y podían adquirir el conocimiento de nuevas técnicas de trabajo.

Carpinteros canteros tejedores curanderos, músicos pastores alfareros. Y sobre todo comerciantes redistribuían los productos procedentes de lejanas caravanas. Todos se regían por leyes no escritas pero que estaban alojadas en el subconsciente de la mayoría de la población.

Cincuenta y cuatro arcos daban acceso a la muralla el visitante atravesaba una de las treinta y seis amplias galerías que ascendían de derecha a izquierda en ligera pendiente a la base del cráter.

El cuerpo de esas gentes siempre se estremecía ante el prodigioso espectáculo para los sentidos que se producía en el interior de la gran torre. No importaba el número de veces que lo hubieran contemplado.

Los visitantes traspasaban una pesada cortina para acceder a la orilla del lago interior allí se arrodillaban y recitaban.

Me humillo ante ti

Imploro tu clemencia divina.

A continuación, seguían caminando bordeando el lago. Durante el tiempo que estaban en el interior del gran circo podían admirar los tapices que colgaban de los balcones interiores. Plantas trepadoras y densos arbustos que hundían y entrelazaban sus raíces profundamente formando anillos que rodeaban la torre reforzando su estructura.

El murmullo de diminutas cascadas y canales, que suministraban agua en todas direcciones se mezclaba con el de los peregrinos que de forma apenas audible reclamaban la atención de la piedra para que escuchase sus necesidades.

Los visitantes ilustres podían detenerse a descansar y meditar en tres jardines que crecían en los vértices de un triángulo imaginario alrededor de la explanada. Los siervos tenían asignados cuatro jardines más modestos en espacio y variedad de vegetación que se superponían al perímetro exterior del hipotético triángulo. Disponían de exóticos árboles; naranjos, higueras, almendros, olivos, manzanos, granados, sauces, etc., que ofrecían sus frutos mientras que cilantros, sésamos, jazmines, etc., saturaban el aire con su perfume.

La extensa vegetación rodeada por altos muros se nutría del frescor que proporcionaba el lago interior proporcionando una temperatura constante a la sombra de veintidós grados frente a los cuarenta que podía oscilar la temperatura del día a la noche fuera de la torre.

Pequeñas aves de brillantes colores y de agradables cantos vagaban a sus anchas entre los jardines verticales que desprendían su aroma.

Desde las torres los sacerdotes recitaban normas de comportamiento explicaban historias y animaban a la gente a que se uniera a ellos, para hacer llegar el poder de la piedra a todos rincones del mundo, que aun vivía ignorante.

Dios ha bendecido a mi comunidad

al otorgarle la superficie de la tierra entera como santuario

El centro de este santuario único es al illâh,

y el huésped, que ora en el santuario universal,

descubre que toda distancia ha sido momentáneamente abolida.

Vestir a una casa era de alguna forma, tratarla como a un cuerpo viviente o como a un arca portadora de influencia espiritual, y así lo entendieron los habitantes de la ‘morada divina’ que cubrían las paredes con tejidos vaporosos y pendones bordados con símbolos sagrados.

Unas enormes cuerdas teñidas de intensos colores y trenzadas con elaboradas filigranas servían para asegurar el final de la torre que era la estructura más delicada. Formaban lo que a nuestros ojos seria una gigantesca lámpara de araña que pendía sobre las cabezas de los visitantes los cientos de faroles y contrapesos que podía parecer que estaban colocados al azar permitían el seguimiento preciso de estrellas y planetas.

El visitante daba como mínimo una vuelta completa alrededor de la piedra, a continuación atravesaba un arco, que daba acceso a una sala revestida de mármol blanco. El visitante se despojaba de todas sus vestiduras para sumergirse en una piscina redonda que simbolizaba el lago Una vez situado en el centro se purificaba sumergiéndose completamente por unos instantes en el agua. A continuación, siguiendo el camino que había iniciado salía del agua y descendía unos escalones desapareciendo a la vista de los que esperaban su turno para la purificación. A partir de esa zona los mármoles erancompletamente negros y mates. Tras el descenso de un par de metros prácticamente a oscuras a izquierda y derecha unos nichos contenían piezas de tela blanca sin costuras, con las que el visitante cubría su cuerpo y ascendía por una rampa. Débiles rayos de luz se filtraban a través de las negras paredes.

Los visitantes que aún no habían iniciado el recorrido veían como intermitentemente delante de ellos se materializaban de la nada, seres de un blanco puro que resplandeciendo en la oscuridad se alejaban por una galería lentamente hasta desaparecer.

Pronto ellos también renacerían y esperarían con paciencia que la piedra los reclamase para poder servirla.

Tras la purificación era común que los visitantes compartiesen alimentos y participasen en las festividades que se celebraban en alguna de las plazas fuera de la muralla.

La plaza interior de la torre fue la base de lo que en el futuro se llamaría pairi–daeza (rodeado por muros) un término que los griegos traducirían como paradeisos. (Paraíso) se convirtió en un concepto

que seria fundamental para la iconografía cristiana e islámica durante los milenios siguientes.

El conjunto. “El todo”, una dimensión espiritual que estimulaba al mito o a la revelación. El simbolismo esencial por su forma y por los ritos que se practicaban, contenía el embrión, del origen de todas las futuras religiones monoteístas.

Los Sidonitas mientras tanto, estaban buscando su lugar, ocupaban puestos intermedios de la administración de Al—Kaabilia pero eran incapaces de sentir ningún efecto que influyera en sus mentes por parte de la piedra. Su pensamiento racional no les permitía que la piedra influyese en sus mentes por lo que les era imposible obtener un poder mayor dentro de la comunidad para poder gobernar.

Buscaban a los que consideraban sus contrincantes en la lucha por el poder de la ciudad.

Siempre eran ignorados cuándo ofrecían fabulosas riquezas, por tener el honor de ser invitados a visitar a uno de los dieciocho ministros que vivían en lo más alto de la torre. Pero más les humillaba el hecho de que cuando solían amenazar con reunir un ejército para destruir y saquear la ciudad, mostraban su indiferencia, cuando ni siquiera les invitaban a marcharse.

Intentaron vivir ajenos a la ciudad de Al-Kaabilia. Y ejercieron su poder a la sombra de la metrópoli. Propagaron leyendas que desacreditaran las historias de los que visitaban la ciudad del cielo: como que en el interior de la torre se realizaban sacrificios humanos, asaltaban las caravanas y esclavizaban a los que se acercaban a la ciudad.

El hecho habitual que alguien conociera a un hermano de un vecino o algún familiar que nunca había regresado favorecía las murmuraciones.

La ciudad vertical estaba blindada ante la influencia Sidonita fuera de ella nada que debiera ser tomado en consideración estaba fuera de su dominio.  Aun  no era su  momento. En el futuro aprenderían a crear sofisticadas religiones que les garantizasen el control de la población.  Siempre a medida de cada pueblo. Si eran rico era por gracia divina debiendo proteger los privilegios que sus dioses les otorgaban. Si eran pobres era una prueba a la que su dios local les sometía debiendo ofrecerle ofrendas dignas que por lo general poseían las poblaciones rivales. Existía un dios para cada necesidad y las gentes adoptaban de sus vecinos tantos Dioses como querían.

—Háblame más de Al-Kaabilia.

—Te hablare de  un rumor en particular. Se creo para desprestigiar la ciudad, aunque distorsionado ha perdurado hasta nuestros días, seguro que te parecerá interesante. El rumor en cuestión decía así:

Los habitantes de  Al-Kaabilia  tienen una costumbre muy vergonzosa toda mujer nacida en el país está obligada una vez en su vida a ir a la orilla del lago interior de la torre para entregarse en él a un extranjero. ¡Una mezcla de prostitución sagrada y prostitución hospitalaria!—. Aclaro Tobías.

—Se sientan en tierra con una corona de flores en la cabeza y los extranjeros se pasean por las calles y eligen a su gusto a una de aquellas mujeres.

Van ceñidas por un cinturón de cuerdas que representa el pudor que solo las retiene por un débil lazo y que un amor impetuoso debe romper fácilmente. Así el sacrificio es sobremanera grato a la piedra cuando el sacrificador en su arrebato amoroso rompe impetuosamente todos los lazos que le hacen estorbo.
Finalmente cuando una mujer ha cumplido la obligación que la trajo al templo, abandona al hombre extranjero, vuelve a su casa, y entonces no sería posible seducirla con todo el dinero del mundo.

Vestal— ¿Y es cierto? Dijo Ángel.

—En parte. De entre todas las niñas nacidas en la ciudad cada primavera se elegían tres que destacaban por el conjunto de sus cualidades eran convertidas en vestales (sacerdotisas) y educadas en todos los campos del conocimiento durante seis años. Y era en ese sexto año cuando las tres vestales se prestaban a los favores de  extranjeros que los sacerdotes seleccionaban también como no por unas cualidades sobresalientes al resto de sus semejantes. Los hombres eran  invitados a conocer la ciudad y eran tratados de manera suntuosa se les permitía disfrutar de la compañía de un harén de prostitutas de entre las que  se hacia  sobresalir con luz propia  a cada una de las tres vestales envueltas en una nube de irresistible tentación.

—Era difícil equivocarse es inevitable desear a la que aparenta ser la reina de la fiesta, aunque no sea la mas guapa.

—Supongo que el plan era la concepción de niños que heredasen las virtudes que poseían sus progenitores.

—No te equivocas, pero la historia no acaba aquí. Independientemente de que las vestales concibieran o no, irrevocablemente eran sustituidas y perdían los privilegios de los que habían disfrutado al llegar la primavera.

La ceremonia era íntima y prácticamente anónima  ya que por respeto la gente se abstenía de presenciar el ritual. Empezaba  de madrugada  en la explanada del lago y consistía en dar seis vueltas mas una alrededor del lago.

Tras completar la primera  entregaba sus sandalias, que simbolizaba entregar la voluntad.
En la segunda vuelta debía dejar los  brazaletes de los tobillos, que significaba entregar el ego.

En la tercera  entregaba sus ropas, que suponía entregar la propia mente.

En la cuarta se desprendía de los cuencos dorados que cubrían sus pechos, que es como entregar la actividad sexual.

En la quinta entregaba su collar, que supone desprenderse de éxtasis de la Iluminación.

En la sexta entregaba  sus pendientes, que significa entregar la magia.

Finalmente, tras completar la séptima vuelta por medio de una pasarela se dirigía al dique flotante que albergaba a la piedra, allí entregaba su corona de mil pétalos, que simbolizaba entregar la divinidad.

Solamente así, completamente desnuda,  recobraba la pureza recibía una esplendida dote y era libre de elegir a su amado. Privada ya de su condición de sacerdotisa lunar.

diosa lunar—Un rito de fertilidad-. Dijo Ángel

—La joven en el caso de estar embarazada se hacia cargo de la educación de su hijo para lo que havia sido preparada  con el objeto de que en un futuro su hijo ocupara un puesto de responsabilidad en la sociedad de Al-Kaabilia  por lo demás la madre pasaba a ser un ciudadano mas de la comunidad. El matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén de la sociedad y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa.

LosSidonitas eran conscientes que el poder de la ciudad de Al-Kaabilia les superaba ampliamente. No en poder militar, en el que también eran superados con creces si no el político. Espías de los Sidonitas deambulaban por la ciudad libremente, accedían al interior de la torre y cumplían con todo el ritual. Más de un enviado no había vuelto y se sabía que vivía de modo sencillo como aprendiz en la gran ciudad, privado de los privilegios que hubiese obtenido por informar a sus amos.

Otro aspecto de la sociedad de Al-Kaabilia que seguro te parecerá sorprendente tiene que ver con la sanidad

—Ya, seguramente eran expertos cirujanos y tenían un remedio eficaz contra la gripe. Tobías intento no exteriorizar su cabreo no por el comentario más bien por la interrupción.

—No tenían médicos. Cuando la gente enfermaba era depositada en una plaza publica y los transeúntes se acercaban a él. Si alguien había padecido alguna vez su enfermedad o sabia de alguien que la padeciera le aconsejaba recomendándole que hiciese cualquier cosa  que le hubiese dado buen resultado en su propio caso o en cualquier caso conocido por el. No estaba permitido pasar por delante del enfermo es silencio sin preguntar cual es su enfermedad.

—¿? Es absurdo

—Tal cual te lo he planteado prescindiendo de exponer el orden en el que eran expuestos los enfermos y el tipo de visitantes que se acercaba a hablar con ellos es evidente que si. Puede que otro día te lo explique en su justa extensión.

Ángel no se esperaba esa reacción  según parecía solo Tobías podía distender la velada con sus gracias. Pensó en pedirle disculpas por su comentario pero no tubo tiempo Tobías había arrancado de nuevo con su monologo. Era “selección natural”, unos se habían especializado en hablar otros en escuchar Ángel pertenecía a los segundos además poseía el don de razonar y sacar conclusiones.

—Donde los espías sidonitas no tenían acceso era a los últimos pisos de la gran torre una reducida comunidad residía permanentemente allí y nadie entraba ni salía. Los alquimistas los sacerdotes la elite de los pensadores eran los designados por la piedra para que su voluntad fuese cumplida solo ellos poseían una compatibilidad al cien por cien con la piedra, eran descendientes de los fundadores de la ciudad de Al-Kaabilia los “Kaabolos”.

De ahí salían las órdenes que decidían cuando se abrían los graneros y cuando se debían eliminar o retirar de la circulación los excedentes que se producían de las miles de ofrendas. Tan mala es la hambruna para una sociedad como la abundancia ilimitada. Ese era un pequeño secreto que se permitían ocultar los Kaabolos a los habitantes de la ciudad

La gente trabajaba para ocupar su tiempo pero no era explotada. Servían a la torre y recibían una justa gratificación. El privilegio de ser ciudadano otorgaba derechos como el poder demandar alimento gratuito en cualquiera de los dieciocho distritos. Derecho que nadie en muchas décadas, había reclamado porque bastaba con acercarse a cualquiera de las plazas que existían a la salida de las murallas para que cualquier visitante extranjero solicitara a todo el que pasaba que participara de las ofrendas que realizaban en reconocimiento a la piedra y sus dioses locales que les habían protegido durante el camino.

Era imprescindible que la calidad de vida fuese alta solo así la gente de otros pueblos se uniría a ellos.

—No se; me recuerda al timo en que tienes que tienes que buscar diez personas que te pagaran por entrar en la sociedad y cada uno de esos diez buscar a diez más. Todo funciona asta que no queda nadie que quiera entrar. Entonces miles de personas descubren que han perdido su dinero.

— ¿Disfrutas interrumpiéndome?  ¿No te interesa lo que digo?

—Perdón me morderé la lengua.

—Barrios enteros eran derruidos para reordenar el terreno. La cara externa de la gran torre recibía revisiones de mantenimiento constantes para cambiar estructuras básicas que se degradaban continuamente. En las afueras comenzaban a crecer arrabales (barrios urbanos) que gozaban de un alto grado de independencia pero siempre dependientes de cada distrito.

Diariamente salían Caravanas en busca de suministros, algunas tenían destinos tan lejanos que tardaban años en regresar.

Dos ríos, al este y al oeste de la ciudad abastecían rápida y constantemente de recursos a la ciudad un tercer rió de pequeño caudal esparcía sus aguas por el sur, no eran potables y las emanaciones de gases y explosiones espontáneas que se producían por sus riberas no lo hacían una zona segura.

La “Gente de la casa” que era como se hacían llamar, los más altos  mandatarios Kaabolos, no sabían que su subconsciente estaba controlado por la piedra. Buscaban la manera de mejorar la comunicación con la piedra, debían ampliar su poder conocer cual era su secreto.

radiación sutilLa piedra necesitaba mejorar su comunicación con los humanos que no eran conscientes que estaban controlados por ella. Iban a ser las herramientas que utilizaría para cumplir su objetivo. La parábola natural que formaba el cráter concentraba la energía, el agua también era irradiada y distribuida entre la población pero si los humanos no estaban cerca de ella, esta no podía acceder a su mente. Estaba al límite de su poder y este no era suficiente para sus propósitos.

— ¿Qué propósitos?

—Ya me has cortado

—Es que solo hablas tú.

— ¿Tienes algo que decir?

— ¿Dónde estaba esa ciudad que paso con ella?

—Ya te lo he dicho entre dos ríos que al final de su curso se unían para desembocar juntos, como todas las ciudades milenarias se desmembró lentamente y desapareció.

— ¿Por qué tu si conoces las intenciones reales de la piedra?

—Es un poco tarde debería marcharme.

—¿Cuándo Me contaras el resto de la historia?

—He encargado una paella para mañana en un chiringuito de la playa.

—Bien iremos juntos y me sigues contando la historia.—  ¿Pagas tú?

—Si claro.

—Perdona debo llamar urgentemente —. Tobías buscó un rincón en el barco que fuera más discreto y marco un número.

—Manél escucha nene, que seremos dos a comer, sí… sí… no. ¡que no pongas más arroz! Quita arroz y pon más marisco.

***

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