Haifa. Domingo 6 de mayo.


Si conociéramos a los demás como nos conocemos a nosotros mismos, sus acciones más reprochables nos parecerían dignas de indulgencia.

EstherCesar salió del coche el primero. Enseguida se fijó en un soldado que estaba de espaldas leyendo la calle. Era poco más alto que él, tenia una espalda fuerte pero la chaqueta aunque de su talla le quedaba holgada de hombros, los pantalones en cambio, eran como una funda que se ceñían a su cuerpo y solo lo liberaban por debajo de las rodillas. Cesar se quedó embobado de ese trasero militar que le estaba haciendo dudar de su condición sexual, pero no de su virilidad que crecía por momentos. El resto del grupo ya había salido y estaba sacando los bultos del maletero. El siguiente en prendarse de ese culo fue Francisco que cerro el maletero del coche sin mirar, casi le arranca los dedos a Sergi que fue el ultimo en fijar la mirada.

—Joder, casi me arrancas la mano.

El soldado se giró al escuchar actividad. Cesar no reacciono al lamento de Sergi solo miraba al soldado que al girarse, libero la duda que tenia sobre su condición sexual hacia un instante. La chaqueta del soldado ajustaba a la perfección a la altura del pecho. Según su modesta opinión. Los dos quedaron mirándose paralizados por una emoción fugaz. En dos pasos se puso a la altura de Cesar

— ¿Sois españoles?

Cesar apoyo sus pulgares en su cinturón sosteniendo la mirada pero no contesto. Estaba sin habla solo consiguió asentir con la cabeza.

— Hola me llamo Esther. Bienvenido.

A continuación le dio dos besos.

El resto del grupo se acercó pero el reparto de besos se había agotado sorprendentemente rápido. Se tuvieron que conformar, con otro generoso “Hola”.

Cesar NexusPara Cesar e mundo había dejado de existir.  Esther era morena sus ojos de un intenso color marrón oscuro, se diluían en el negro de unas inmensas pupilas.

Cuando cesar pudo apartar la mirada de sus ojos descubrió sus labios carnosos y húmedos que le sonreían estaba viviendo el minuto más intenso de su vida. ¿Que más podía suceder? La chica se llevó la mano a la cabeza y se quitó el casco una abundante melena ondulada cayo por debajo de sus hombros

— ¿Vienes a hacer un curso?

—Sí. Me han dicho que por la noche no hay clases espero no aburrirme.

— ¿Te gusta bailar? Yo nací en Argentina allí nos encanta bailar……

—No deberías quitarte el casco ¿quieres que nos arresten? Debemos irnos.

El soldado que había hablado en un extraño idioma, sonaba irritado, llevaba unos galones de cabo, se acercó y cogió del brazo a Esther.

Cesar no sabia que había dicho pero… ese cabo acababa de hacerse un enemigo. Las miradas de los dos hombres se cruzaron desafiantes.

—Debo irme. Vendré a buscarte ¿cómo te llamas—? Pregunto Esther mientras se alejaba.

—Cesar.

Después de pasar el control de la entrada y recibir sus acreditaciones accedieron a un aparente poblado rodeado por efectivas vallas de seguridad. Les asignaron tres bungalóws.

El hecho de que decidieran alojarlos en bungalóws contiguos en vez de un hotel respondía a su filosofía didáctica. Su intención era que existiera el máximo contacto entre el grupo y los instructores para que el curso resultara más intensivo y eficaz.

Una visita por los alrededores y una cena rápida fue el total de las actividades que el grupo realizó en su primer día en territorio Israelí.ICTS

 ***

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s