06- Knysna (Sudáfrica). Viernes 29 de junio.


En este mundo no se logra nada útil ni grande, sin esfuerzo ni sacrificio.

El hotel Wellintong en Knysna.  Un punto perdido de Sudáfrica presentaba una actividad en apariencia habitual. Todo el personal desde el director a los mozos habían iniciado su periodo de vacaciones. En su lugar un total de ciento cincuenta personas sustituirían y se harían cargo de todos los servicios incluida la seguridad del hotel. En el momento que el sol empezó a despuntar la pequeña pista de aterrizaje fue un ir y venir de avionetas que transportaban discretamente a personalidades y acompañantes procedentes de diversos puntos del planeta. Gracias a un gran toldo situado al final de la pista los visitantes salían protegidos del sol y miradas indiscretas. Una vez desembarcados un mini autobús los conducía al hotel donde podían recuperar la comodidad a la que estaban acostumbrados.

AFKEn el interior del hotel Un grupo de personas escuchaban las explicaciones del hombre que se identifico como jefe de protocolo. Después de recordarles las normas de seguridad habituales, los secretarios fueron informados de que a las once se celebraría una reunión exclusiva para sus jefes, los directores de zona.

El salón no era excesivamente grande pero más que suficiente para las doce personas que se habían reunido. Tras un chasquido, la voz del anfitrión se escucho por megafonía.

—Señoras y señores les doy la bienvenida, y agradezco su asistencia. En dos minutos empezaremos.

La mayoría de los asistentes charlaban en un exuberante invernadero anexo al salón. De forma pausada fueron deshaciéndose los corrillos y ocuparon el lugar que sus secretarios habían pactado en función de las estrategias y los temas en los que iban a intervenir.

La reunión apenas duraría diez minutos. Después los hombres iniciarían convenios y estrategias conjuntas en grupos reducidos. Esa era su rutina que repetían varias veces al mes.

Cada participante tenía una categoría que subía o bajaba según el proyecto que trataban. Los secretarios eran los responsables conseguir la mejor calificación posible calibrando al milímetro el ranking de su jefe de zona frente al resto.

Las conversaciones duraban un par de días, al final cada uno de los participantes comunicaba la política y acciones que iba a emprender y el resto de los participantes con una categoría inferior obraba en consecuencia.

Cuando todos los asistentes estuvieron acomodados el anfitrión acciono el botón de un mando que daba la señal de inicio de la reunión, todos los que no estuvieran en la sala debían alejarse a una distancia mínima de 50 metros de la zona esto afectaba a los secretarios y guardaespaldas el resto del personal a mayor distancia tenia que permanecer en su puesto de trabajo y no abandonarlo sin autorización.

—De nuevo gracias por su asistencia. Sin más preámbulos permítanme que inicie esta reunión. El asunto que nos ocupa es disponer a la sociedad industrializa para que asuma que el uso del agua aunque gratuito tiene unos costes de distribución que han de ser afrontados. Les ruego que expongan sus ideas de manera concisa y fluida mientras dure esta exposición general—.

El anfitrión se sentó en su silla por lo que el promer orador de puso en pie. Tras un gesto de saludo que a la vez pretendía exigir la atención de todos los presentes, inicio su exposición.

—Señores: Si en un tiempo la construcción de presas fue una solución la situación ha cambiado. La desalinización el reciclaje o la reducción de la demanda y la redistribución es primordial en la actualidad. Es una realidad que el mundo habitado se esta quedando sin agua “fácil”. Actualmente los grupos que son favorables a su privatización y mercantilización están presionando y cada vez son más los que están de acuerdo. Es difícil que el agua escape a las leyes básicas de la economía. Todos los bienes económicos son por definición escasos, y de lo que se trata es de gestionar la escasez desde la sensatez. Uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentaremos en este siglo XXI es asegurar la suficiente energía y agua para el bienestar de la humanidad, manteniendo al mismo tiempo la salud ecológica, La creciente contaminación industrial ha resultado muy difícil de frenar, incluso en muchas regiones industrializadas. La razón se halla en los graves conflictos de intereses existentes, la insensibilidad generalizada acerca del agua en la sociedad o el uso de argumentos biológicos que no convencen a los contaminadores. Por otro lado los países pobres en desarrollo, siguiendo el ejemplo de los países del norte, tienden a dejar para más adelante la lucha contra la contaminación. En este debate evaluaremos las opciones y decidiremos las cosas concretas que deben protegerse, y en segundo lugar, como hacerlo. No me cabe la menor duda que uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es encontrar el modo de satisfacer la necesidad de agua de los 8.000 millones de personas a los que llegara el planeta en el 2025. Sabemos que en la actualidad el índice de agua disponible  percápita es inferior a la demanda para satisfacer las necesidades alimentarías, industriales y domesticas mundiales. Un cuarenta por ciento de todos los alimentos que se cultivan en el planeta procede de una porción relativamente pequeña de tierra que recibe agua de riego, solo un dieciocho por ciento de las tierras de cultivo son de regadío, pero ese dieciocho por ciento nos proporciona el cuarenta por ciento de los alimentos.

Un nuevo orador tomo la palabra.

—La sobreexplotación de las aguas subterráneas es el mayor problema actual en el ámbito de la seguridad alimentaría. En torno al diez por ciento de los alimentos del mundo se cultivan mediante prácticas no sostenibles de sobreexplotación de aguas subterráneas. Esto significa como ya se consta en sus informes que el agua se extrae más deprisa de lo que se repone, con lo que se esta utilizando parte del agua de mañana para las necesidades alimentarías de hoy.
Es evidente que cuando los agricultores no puedan extraer mas agua, nos enfrentaremos a una anarquía irracional.

Si las personas empiezan a abandonar los cultivos y pasan a engrosar las filas de lo que yo defino como refugiados ecológicos, por que no puedan ganarse la vida en un entorno degradado, estos se desplazaran del campo a la ciudad aumentando significativamente el grado de malestar civil que ya padecen en estos momentos las ciudades.
Mi conclusión es que la escasez de agua será un motor potencial para generar conflictos internacionales en las próximas décadas. Gracias por su atención…

—La buena gestión del agua siempre nos ha creado constantes conflictos de difícil solución, aunque el problema del agua difícilmente desemboque en una guerra. La guerra no es un desenlace que nos debamos permitir. Si permitimos una guerra por el agua los grupos administrativos de poder lo tomarían como precedente y se sentirían legitimados a emprender guerras para que sus intereses quedaran afianzados. Tenemos que preocuparnos por los aspectos humanitarios y paliar las inestabilidades regionales que surgen del uso y la distribución no equitativa del agua.

Los oradores se sucedían Sin apenas interrupción ese era el estilo retórico establecido, con pocas pero estrictas reglas.

—En la cuenca del Nilo, Egipto utiliza la inmensa mayoría del agua, y Etiopía, que la proporciona en su mayor parte, apenas la aprovecha, sin embargo cada vez que Etiopía intenta iniciar algún tipo de aprovechamiento, Egipto amenaza con considerarlo como un acto de guerra debido a la importancia del Nilo para su seguridad. No hay tratado que incluya a Etiopía en esa cuenca. Y hasta que no haya un reparto más equitativo del agua, creo que seguiremos presenciando hambrunas en Etiopía. No habrá una guerra por el agua en la cuenca del Nilo. No tiene sentido. Sin embargo, se producirán consecuencias humanas que serán tan graves como las consecuencias de la guerra.

El ritmo no admitía espacios en blanco. Cuando un orador se sentaba de inmediato se iniciaba la exposición del siguiente.

—La experiencia demuestra que es posible llegar a un entendimiento con un buen hacer. Hasta ahora tenemos muy pocos ejemplos de países que se unen y negocian tratados que funcionan. Uno de ellos es el tratado firmado entre India y Pakistán. Ambos países se han declarado la guerra tres veces; sin embargo, el tratado mediante el cual comparten el Indo ha permanecido básicamente intacto. Un buen tratado es muy resistente, y creo que necesitamos más tratados así.

Un nuevo orador tomo la palabra esta vez era un hombre de aspecto oriental. Su discurso era esperado por la mayoría de los allí reunidos ya que se le consideraba como uno de los asistentes que tenia una visión mas clara del tema que les ocupaba esa mañana.

—Hemos hecho muchos progresos en el suministro de agua potable pero el crecimiento demográfico hace que estos progresos insuficientes. En relación al año 1990, en la actualidad hemos proporcionado servicios a mil millones mas de personas. Sin embargo, el planeta tiene mil millones mas de habitantes que en 1990. De modo que hoy 1100 millones de personas carecen de algo que en el mundo desarrollado se da por sentado: el acceso al suministro seguro de agua potable. La realidad es que 2600 millones de personas no tienen acceso a unas condiciones de salubridad adecuadas.
Casi todo mejora cuando se proporciona acceso al agua potable y la salubridad. Mas niños, sobre todo niñas, van a la escuela porque no tienen que quedarse en casa y encargarse de ir a buscar agua. El acceso al agua y la salubridad reduce la enfermedad y, con ello, los costes de atención sanitaria. También se reduce la pobreza ya que mas personas tienen tiempo para iniciar negocios y elevar sus ingresos. El acceso al agua es un factor clave en la reducción del hambre. En el mundo sufren hoy hambre o desnutrición crónicas 850 millones de personas. La mayoría vive en granjas del África subsahariana y Asia meridional, y la mayor parte gana menos de un dólar al día. Pasan hambre, aún disponiendo de sus propias granjas, porque no tienen los medios para mejorar la productividad, ni de la tierra y cultivar los alimentos que necesitan ni tampoco tienen los ingresos para comprarlos. De modo que permanecen atrapados, en la trampa del hambre. El ingrediente que falta a menudo es el agua, un poco de agua, agua de riego. Y el problema es que el regadío tal como lo conocemos las bombas diésel y los canales de irrigación modernos, han superado en gran medida a esas personas porque son tecnologías demasiado caras para ellos. Cuando se vive con menos de un dólar al día no es posible comprar una bomba de 3.000 dólares que extraiga el agua freática que podría estar bajo el suelo. Por fortuna, se han desarrollado tecnologías adecuadas para los agricultores que viven con un dólar al día y en parcelas de una hectárea o menos. De modo que aquí el reto, la verdadera oportunidad, es empezar a comercializar tecnologías asequibles orientadas de modo específico a esos pequeños agricultores de los países en desarrollo. En este ámbito hemos observado éxitos enormemente prometedores. Una tecnología adecuada es la “bomba de pedal” que, según he visto con mis propios ojos, ha transformado por completo algunas zonas rurales muy pobres de Bangladesh. Se opera con los pies, en gran medida como la máquina que utilizamos en los gimnasios. Los agricultores bombean y extraen el agua subterránea con que regar los campos. La bomba de pedal cuesta 35 dólares. Para un agricultor de un dólar al día, sigue siendo cara, pero no necesita una subvención, no tiene que renunciar a ella y es algo que puede comprar. En la primera temporada de uso, la bomba reporta a los agricultores cien dólares. En una temporada, la bomba no sólo se paga, sino que proporciona a los agricultores dinero para escapar del hambre y empezar a salir de la pobreza. En Bangladesh, los agricultores pobres han comprado centenares de miles de esas bombas. Y es sorprendente ver lo que han hecho en el campo. ¡Algunos de los agricultores consultados nos comentaron que su familia ya no conocía el hambre y que por fin empezaban a salir de la pobreza. Se trata sólo de un ejemplo de una tecnología introducida en esas zonas pobres del mundo y que da lugar a un importante cambio. El problema, de nuevo, es que nuestra política de desarrollo no se centra en eso. No se centra en el plano de las granjas y en tecnologías que son asequibles adecuadas para los agricultores pobres con pequeñas parcelas de tierra. Sin embargo, el potencial es inmenso.

Unos aplausos espontáneos rompieron el protocolo y dieron paso a la única mujer allí congregada.

—Podemos satisfacer las necesidades humanas, y al mismo tiempo proteger los ecosistemas que sustentan nuestras economías. Atendiendo tres prioridades. Una es la importancia de satisfacer las necesidades básicas de las personas.Otra es la importancia de satisfacer las necesidades hidrológicas básicas  de los ecosistemas. La tercera, mejorando de forma radical la productividad de nuestro uso del agua.

Permítanme un poco de pedagogía. La productividad hídrica es un concepto más amplio que la eficacia y mide básicamente el grado de beneficio, satisfacción o valor que produce cada litro que extraemos de un río, un acuífero, un lago o un arroyo. Eso es la productividad hídrica. ¿Cuánto beneficio obtenemos?
Mi impresión es que tenemos que duplicar a grandes rasgos la productividad hídrica si queremos enfrentarnos al reto de satisfacer las necesidades humanas y al mismo tiempo proteger el entorno acuático que sustenta toda la vida, incluidos nosotros. Tenemos que duplicar la productividad; es mucho, pero resulta factible. Uno de los logros de los últimos años ha ocurrido aquí en sudafrica y es por eso que lo celebramos en estas tierras como reconocimiento a su valor ejemplarizarte.

Sudáfrica tiene hoy una de las políticas hídricas más avanzadas del mundo, y merece la pena echar un vistazo a lo que hace este país. Su situación es única. El Gobierno actual se creó en 1994. Cuando cayó el régimen del apartheid y llegó al poder el Congreso Nacional Africano (CNA), Tuvimos la oportunidad de rescribir la Constitución, hacer borrón y cuenta nueva con los acontecimientos del pasado, así como desarrollar nuevas leyes políticas en muchas áreas, y el agua fue una de ellas. El nuevo Gobierno sudafricano aprobó en 1998 la ley del agua más avanzada del mundo. Dicha ley establece una “reserva de agua” que consta de dos partes. La primera se destina a satisfacer las necesidades básicas de todos los sudafricanos. Cuando el Congreso Nacional Africano Nelson Mandela llegaron al poder, había en el país 14 millones de sudafricanos sin agua potable. Desde entonces, la cifra se ha reducido a la mitad sigue reduciéndose.
La ley establece que deben satisfacerse las necesidades básicas de todos los sudafricanos; es un derecho consagrado por la Constitución. En segundo lugar, se establece lo mismo para los ecosistemas. Esta segunda parte de la reserva se destina a proporcionar a los ecosistemas al menos la cantidad mínima de agua que necesitan para su salud y funcionamiento.
Debemos enfrentarnos al reto de calcular. Cuánta agua necesitan nuestros ecosistemas ¿Qué cantidad? ¿Qué calidad? ¿Cuáles son los tiempos para sostener las funciones ecológicas básicas que proporcionan?
Nuestros hidrólogos  trabajan con las comunidades de las cuencas de toda Sudáfrica entablan un diálogo con sus habitantes acerca de los bienes servicios que es importante obtener de esos ecosistemas. ¿Qué necesitamos proteger? Y a continuación los científicos deben responder a las preguntas sobre los tipos de flujos necesarios para proteger esos bienes servicios. Se trata de un esfuerzo muy dinámico, interactivo cooperativo. Y en el corazón de todo se encuentra la afirmación de que el agua es un fondo público de que el Gobierno es su custodio en beneficio de los ciudadanos.

En los próximos 10 años deben fijarse mecanismos que permitan reflejar en los precios el coste real del agua y satisfacer las necesidades de los pobres.

Los sistemas hídri­cos tienden a tener un solo operador, porque los costes totales son menores cuando el sistema entero es gestionado por una sola entidad en lugar de por empresas competidoras, por lo que suele ser un único agente el que fija el precio. Por esta razón, y porque la mayoría considera el agua un bien público y un derecho básico.

Durante siglos, a los usuarios del agua sólo se les ha cobrado una pequeña porción del coste real de la extracción, entrega, eliminación y tratamiento del agua. A la hora de fijar los precios. Los factores externos relacionados con el uso del agua, como la salinización de los suelos, la degradación de los ecosistemas y la contaminación de los ríos, entre otros, han sido totalmente ignorados, conduciendo a las sociedades humanas al actual uso ineficiente del agua y al deterioro de los ecosistemas de aguas dulces. Mientras tanto, la contaminación sigue creciendo, porque a los responsables de la contaminación no se les suelen cobrar los daños que causan sus vertidos. Hasta hace poco, en la mayoría de los países ha habido muy pocas iniciativas para mejorar la eficiencia del uso del agua, especialmente en el sector agrícola. Sin embargo, el incremento de los costes, la disminución de los recursos, la degradación de los hábitats acuáticos y la pérdida de especies de aguas dulces están estimulando la valoración del agua como un bien económico. Los detractores de esta línea de pensamiento sostienen que el acceso al agua es un derecho humano fundamental. En consecuencia, el agua, como el aire, no debe tratarse como un bien intercam­biable o comercializable, porque si se imponen las condiciones del mercado, el acceso al agua puede dejar de ser un derecho individual inherente y acabar dependiendo del poder adquisitivo. A ojos de muchos, ponerle precio al agua o privatizar su suministro puede tener como consecuencia que la mayoría de las personas pobres y marginalizadas no puedan conseguir suficiente agua para satisfacer sus necesidades básicas. En la realidad esto no es así ya que lo que se ofrece a las empresas es la propiedad y la gestión del sistema de abastecimiento pero no el agua en sí.

—Bien señores después de escuchar sus intervenciones ahora podrán intercambiar impresiones entre ustedes permítanme una ultima frase que simplifique lo que aquí se ha expuesto.

“El problema del agua tiene mas que ver con la mala gestión de los recursos que con la escasez”.

El anfitrión acciono un interruptor que accionaba una luz en el exterior de la sala de reunión. Era la señal que indicaba al personal de seguridad que el ciclo de intervenciones había acabado

Sinlay entro en el salón en busca de Diego a quien había conocido en la reunión de Madrid en casa de Isabel López.
—Sinlay me alegro de verle le agradezco que se haya desplazado hasta aquí.

—No es nada, solo he atravesado África de punta a punta para acudir a la cita.

Apocalipsis—Ya sabe los problemas de agenda son así. Mañana debo estar en Ciudad del Cabo, y partir hacia Hong Kong para ultimar los detalles con el laboratorio que nos proporcionara la versión beta del a320. Necesito que me confirme que esta preparado para cumplir con su responsabilidad.

—Diego puede confiar en mi, admito que mi actitud a sido poco ortodoxa últimamente pero soy muy consciente de a quien debo mi lealtad.
—No Sinlay no le hablo de lealtad es de convencimiento, de que hará lo que debe como responsable de mantener una estabilidad entre los conflictos de este; “nuestro mundo”. Tenemos la oportunidad de convertir el plan de genocidio de los Kabolos en una causa mayor al introducir el agente a320 en el agua el goteo de personas que morirán será lento pero continuo mi idea inicial era que estas muertes pasasen desapercibidas pero crear el rumor de un virus que transportan las aguas simplificaría una política restrictiva en el consumo del agua ya que seria necesario un análisis exhaustivo previo a su distribución. Esto justificaría un nuevo canon en su facturación. El suministro de agua segura reportaría ingresos astronómicos que una vez redistribuidos facilitarían la financiación de nuestra labor.

—Sin embargo me permito recordarle que el plan inicial contra los
Kabolos a sido cuestionado y algunas voces son favorables a entablar el dialogo. Es de suponer que cuando descubran que los estamos matando no se quedaran de brazos cruzados.

—El consejo me escuchara es posible que la muerte de tres millones de seres no sea vista con buenos ojos cuando el peligro potencial es evidente pero el real no es demostrable, bajo mi perspectiva el fin justifica los medios. El sacrificio de esos hombres que ya estaban condenados servirá para salvar a setecientos noventa y siete mil millones de seres.

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