44- Calella. Jueves 27 de septiembre.


Perder el tiempo soñando con la persona que uno quisiera ser

es desperdiciar la persona que uno es.

Sandro tenia una pequeña floristería en Blanes tras abandonar la casa de sus padres en una pequeña población al norte de Italia había llegado andando de pueblo en pueblo trabajando de lo que salía. Cuando llego a Blanes obtuvo los ingresos que tanto necesitaba trabajando de peón en el jardín botánico, allí fue descubriendo su verdadera vocación. No le importaba madrugar se era por una buena causa y hoy la tenia.  Eran pocos los trabajos de jardinería que aceptaba, ya que normalmente consistían en hacer el trabajo tedioso que los dueños de los jardines se resistían a realizar, como cortar el césped, replantarlo, podar los setos o tratar las plantas contra alguna plaga. Demasiado trabajo y poco dinero, por una cuarta parte de lo que pedía por esos servicios, los amos de las fincas encontraban a algún payes vocacional jubilado o un adolescente que necesitaba ampliar su presupuesto para el fin de semana. Cuando llego a la finca donde se dirigía, le invadió una sensación de tristeza e impotencia.

Como ya era costumbre entre las clases acomodadas que tenían inmuebles en el interior de zonas urbanas. Desde el exterior de la propiedad solo se veía la parte trasera de la casa. La zona visible a la curiosidad de los viandantes era gris, carecía totalmente de esplendor siguiendo la norma de no mostrar ostentación. Las vallas modernistas que circundaban la propiedad pedían algún tratamiento que les devolviera su magnificencia original los setos aparecían pelados o demasiado densos La extensa explanada de acceso estaba cubierta de césped que a simple vista se mostraba demasiado seco y sin brillo, la piscina estaba vacía. En otros tiempos la finca era un oasis en medio de los pinos y  Cañizares que crecían a pocos metros de la playa pero ahora era objeto de la curiosidad de miles de ojos que cada día paseaban por sus alrededores preguntándose que hacia una finca tan enorme en apariencia abandonada en medio de hoteles apartamentos y tiendas de suvenirs o refrescos.

turisme-10.png

La zona que quedaba oculta a la visión de extraños sin embargo era un ejemplo claro de lo que significaba el antónimo de la palabra abandono.

No era la primera vez que Sandro  venia a trabajar. Por teléfono le habían dado instrucciones concretas de la labor que tenia que realizar. Cuando Sandro llego a la casa, Marcos un joven de color de apariencia tosca empleado como chico para todo le estaba esperando y se apresuro en retirar la cadena que bloqueaba la verja. La furgoneta se dirigió al porche del edificio, Sandro bajó y se dirigió a la parte trasera del vehículo. Desde dentro del recinto la apariencia del conjunto mejoraba sensiblemente, la casa era a su parecer como una gran masía del sur de Francia pero eran los pequeños detalles como los acabados, los que mostraban que para nada era una casa rustica. La furgoneta estaba atestada de plantas y objetos de jardín. Una empresa de alquiler de material para recepciones y congresos traería el resto mas tarde.

Durante ocho horas. Sandro y Marcos su ayudante senégales, estuvieron trabajando. El resultado; una carpa de veinte metros cuadrados con columnas repletas de jazmines y plantas trepadoras, diez grandes macetas, con limoneros, naranjos, olivos, tres docenas de linternas de aceite, torres calefactoras de queroseno por si la noche refrescaba en exceso una fuente de piedra con una multitud de diminutos surtidores  o una maya extendida por el césped con miles de diminutas bombillas  que simulaban a la perfección el reflejo de la luz de las estrellas eran el grueso del decorado que la dueña de la casa había solicitado. Sandro se permitió un sutil detalle personal, media docena de grillos cada uno alojado en una elaborada jaula de latón repujado con arabescos. Que repartiría estratégicamente por la finca.

Mas tarde alguien traería una gran mesa de mármol sillas un catering puede que vinieran músicos.

Un fugaz decorado que antes del amanecer seria completamente

desmantelado. El trabajo estaba terminado cuando la gobernanta, asistenta, mayordomo o como fuera que se llamase, le firmara los albaranes su cuenta corriente quedaría desahogada durante varios meses.

***

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s