36- Agartha. Lunes 03 de septiembre.


Ves cosas y dices,”¿Por qué?” Pero yo sueño cosas que nunca fueron y digo,”¿Por qué no?”.

loloPilar estuvo tensa todo el día. Nunca había tomado drogas y menos una tan potente. Aún era pronto pero como esa noche no iba a poder cenar se había dado una ducha de agua caliente y estaba estirada en su cama mirando al techo sin nada mas que hacer, en su mano derecha tenia su piedra aunque apenas era consciente de ella, pensó en Francisco un segundo antes de quedarse dormida ¿Donde estaría?

Francisco estaba con ella dentro del sueño que empezaba en ese momento.

—Vas a tener una experiencia muy importante—. Dijo Francisco.

—Creo que debería orientarte sobre lo que vas a sentir mañana. Te contare mi experiencia—. Pilar quiso preguntarle a Francisco, que experiencia podía tener él. Pero de su boca no salían palabras en ese sueño ella no hablaba, así que Francisco empezó su relato
—Como tu ya sabes la memoria no es una de mis virtudes, dificultad que me llevó a descubrir que poseía una discapacidad en el aprendizaje”… Probablemente nací así, pero sin duda fue agravado en la escuela y su sistema pedagógico. Es obvio que tuve una traumática etapa escolar de muy niño… etapa que quedó olvidada en las profundidades de mi subconsciencia… esta difícil etapa de mi niñez regresó a mi mente cuando sentí los efectos de la droga, fue como un relámpago y me golpeó con una escena de miles de cuadros que retrataban todos y cada uno de los momentos de mi niñez… como en el paseo del “Túnel del Tren de la bruja”… Vi cientos, sino miles, de rostros en actitudes de censura, de profesores y profesoras reprendiéndome o ignorándome vi a mis padres pretendiendo defenderme. Entonces gemí porque como niño no podía defenderme ni salir de esa desagradable situación. Sin embargo “El Tren” siguió su camino llevándome por el desván de mis ahora añorados recuerdos, sólo que ahora estos fantasmas o demonios se desvanecían como el humo o la neblina perdiendo toda su capacidad de asustarme o hacerme daño. Fue el momento en que sentí la diferencia entre la actitud de un niño y la de un adulto ante un fantasma… Y me sentí liberado de aquella sensación de miedo al revivir una pesadilla… Ahora la calma había regresado a mi pensamiento, aquella opresiva sensación de temor a la muerte había desaparecido junto con mis demonios para luego descubrir que a lo lejos de aquel oscuro túnel había una luz que anunciaba la tan ansiada salida…
Era indudable que la Ayahuasca me había llevado por un camino que mi conciencia no quería recordar, pero que estaba allí, en el fondo de mi subconsciencia, en el vertedero de mis recuerdos, posiblemente molestándome y ocasionándome problemas de inseguridad en mi conducta y quizás otros mas, pero que ahora, al estrellarme contra ellos se habían desvanecido como el humo… Porque sólo eso eran, fantasmas o demonios en mis recuerdos que al enfrentarlos se desvanecieron en la nada.
Pero la salida del túnel no significó el fin del viaje sino el comienzo de otro. Otro que, sino mas asombroso que el anterior, en el momento lo dejó en el olvido. De la oscuridad del túnel pasé al destello de una intensa luz que me encandiló. Y así, ante lo deslumbrante, mis ojos reaccionaron como el zoom de una cámara, y mi visión se alejó para poder distinguir lo que tenía adelante. Para mi sorpresa, me di cuenta que estaba flotando en el oscuro cosmos observando a los millones de estrellas de la Vía Láctea. Visión que ahora me permitía diferenciarla del resto de puntos brillantes del universo. Y del embelesamiento de la observación pasé a la sensación de temor, ya que al mirar mis pies y darme cuenta que estaba flotando en la inmensidad del oscuro cosmos tuve la sensación de que caía, pero antes de que ese temor me abrumara y se convirtiera en pánico cambié el tema de mi concentración retornando a la hermosura de la galaxia que tenía enfrente, y el cambio funcionó. Así pude apreciar el conglomerado de millones estrellas que giraban alrededor de un centro oscuro, desde el que parecía salir o entrar una estela de vapor, como si fuera el eje de una rueda… En realidad aquel centro de la Vía Láctea era un agujero negro, el cual iba tragando todo el polvo cósmico que la circundaba. En un futuro muy cercano, unos cien mil millones de años empezaría a tragarse a la galaxia… ¿Mucho tiempo? No, en realidad era un abrir y cerrar de ojos en la eternidad del universo… Pero ¿De donde me llegaban todas estas ideas si no era mi conciencia la que estaba trabajando? No lo sé… Sólo recuerdo lo que de una manera misteriosa pasaba por mi mente como cuadros de visiones con una nitidez digital… visiones e ideas que llagaban a mí como la cascada del torrencial río del conocimiento… Sí, todo eso alguna vez lo escuché, leí o vi en la tele. como ciencia o ficción, o quizás ambas. Lo real, si puedo hablar de realidad en medio de todo esto, era que, de la misma manera que el polvo cósmico, aerolitos, cometas, planetas, y cuanto objeto se acercara peligrosamente al agujero negro estos era inevitablemente atraído, triturados y tragado por aquel tenebroso oscuro pasaje… y por allí fui atraído por su inconmensurable fuerza. No opuse resistencia algo me decía que ese era el camino que se había abierto para mi. Esta vez no hubo temor alguno ante la aventura que tenía por delante sino la simple actitud de dejarme ir, atraído por aquella fuerza, y disfrutar de la belleza del espectáculo que me brindaba aquel triturador cósmico reciclando todo lo que deglutía. Fue la actitud de abandono que adopté la que me permitió ir por aquel dantesco remolino, incandescente en su entorno como la lava de un volcán y terriblemente oscuro en su centro.
Hasta este punto de mi vuelo infinito, nunca me había abandonado la idea, sensación o “conciencia” de mi mismo, es decir que era “yo”, en carne y hueso, el que estaba viajando por todas esas experiencias por mas fantásticas que parecieran. Y repito, hasta aquí, porque entonces se me hizo inmensamente evidente que lo que tenía como materia e identificaba como mi persona, mi “yo”, mi cuerpo, sería triturado y desintegrado en sus mas elementales elementos, los que así regresarían al universo… al lugar desde donde una vez vino… Sin embargo no tuve el temor de… ¿Morir? … ¿Sería así la muerte en su momento definitivo? Quién sabe… Porque lo que me alentaba a seguir, ya que tenía la alternativa de romper el viaje llamando a mi conciencia, era la creencia de que algo me protegería … Y me dejé llevar por el remolino cósmico al centro del agujero negro.
Lo que vino a continuación es difícil de explicar con palabras porque fue, no sólo una experiencia filtrada por una conciencia acostumbrada a interpretar todo a través de los sentidos en las formas del mundo en el que se ha desarrollado, al margen de mi cerebro y por lo tanto al de la conciencia, experimentó durante dicho vuelo…. difícil de explicar. Ojalá sea posible entenderlo.
Una vez que me sentí atrapado por la fuerza de atracción del agujero negro este me llevó por una vorágine de visiones y sensaciones. Lo que recuerdo es que en ese momento tuve la sensación de que caía por el cráter de un volcán activo cuya lava estaba en plena ebullición. Y sentí como el abrasante calor que quemaba cada una de mis células para liberar a “mi ser quántico”, un ser energético carente de elementos materiales, y aun así parte del universo. Y sentí la liberación de mi ser… y así fui capaz de alcanzar la visión del universo en sus mas elementales elementos.
Fue una experiencia donde las palabras sobran… Sólo es posible comprenderlas a plenitud a través de un estado alterado de la mente, como en el que me encontraba, o de un profundo estado de concentración meditativa…
Cuando digo “vi” estoy usando una palabra creada por nuestro cerebro para definir la acción entre un objeto, el órgano visual, el nervio óptico y el cerebro. Pero nada de eso se daba en esta experiencia. Ya que estaba con los ojos cerrados, respirando lenta y profundamente, dejando libremente a mi… ¿Conciencia…? Viajará por el universo Infinito.
Entonces comprendí todo el universo desde sus elementos básicos como los electrones, protones, neutrinos, pertenecientes al universo quántico, hasta aquel conglomerado de estrellas, sistemas planetarios, galaxias, nebulosas y otros, que no eran otra cosa sino los mismos elementos quánticos en cantidades fabulosas… ¿Pero que era lo extraordinario de esta visión? Lo maravilloso de todo fue ver lo que he descrito… en formulas matemáticas… no como solemos verlos, escritos sobre una pizarra o papel… sino escrito y repetido millones de veces sobre los objetos que definían. Vi la línea recta en su formula básica, y sus innumerables combinaciones para formar aquel mundo tridimensional de formas geométricas. Vi el circulo, y sus variaciones formando esferas, cilindros El universo palpitaba creando una orquesta de infinitos músicos en el cual cada uno interpretaba su melodía el resultado podía visualizarlo en pentagramas espirales en el cual nada faltaba ni sobraba… ¿Como sonaba? Era el palpitar de un corazón que generaba armónicos imposibles de describir con palabras una cadencia simple predecible que no era hermosa pero contenía la esencia del todo. Cada latido del universo era interpretado por mi mente como una explosión colosal. Y vi la luz… En su espectro y la gama de millones de combinaciones, pero lo asombroso fue verlo viajando por el universo en sus dos manifestaciones: como paquetes luminosos formando los fotones, y como ondas energéticas cuya frecuencia de onda definían los colores… y aun así… todo esto expresado en formulas matemáticas…
Vi un planeta “Gliese” en él acababa de germinar la vida. Vi el nacimiento del hombre y la evolución de una nueva humanidad.
Fue algo maravilloso.
En síntesis, todo lo que vi fue un universo infinito de formulas interactuando entre ellas… la materia y la energía existían a través de ellas… Hasta que la máxima expresión de la complejidad del universo apareció ante mi… La Vida… Cómo un conjunto de formulas químicas complejas y elementales formando aquella escalera mágica del ADN… y algo mas… al “Ser Quántico”… Maravilloso…. Que ya estaba próximo…
Y súbitamente regresé a la realidad.
Pilar entro en la fase de sueño profundo. Inconscientemente abrió la mano, su piedra cayo al suelo y siguió durmiendo.

***

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