19- Calella. Viernes 13 de julio.


El sabio anda entre su pueblo como la abeja entre las flores; sin dañar su matiz ni su fragancia.

Pilar había salido a disfrutar de la noche y respirar, estaba sola Pipi había pedido permiso para hablar con Sergi por teléfono. Llevaban dos semanas en Agartha, Pilar sabia que Pipi quería salir de la cueva en la que estaba. No perdía la ilusión de que tal vez Sergi recapacitase y volviesen a estar juntos de nuevo. Todo en la  mente de Pilar estaba cambiado, desde por la mañana había estado esperando que llegase la noche para poder pasear por el parque para aclararse las ideas. Estaba intranquila.

El parque, presentaba un aspecto tétrico. Las ramas de los árboles se entrelazaban formando figuras siniestras. Iluminada por la luz de la luna. Pilar  se dirigido hacia una de la media docena de esculturas de morfología ovoide que habían dispersas en las inmediaciones del bosque  que rodeaba la explanada. Se quedo quieta observando la figura pensando…

Osey.JPG—Un buen momento para  soñar ¿verdad—? Miró a su espala y vio el rostro de un hombre negro. Le pareció que rondaría los sesenta años tenia la mirada despierta y analítica—. Por instinto pilar debería haber sentido recelo de un desconocido, pero desde el primer momento ese hombre  le inspiro confianza.

—Si. Ahí abajo Todo va demasiado deprisa—. Dijo pilar dirigiendo su mirada a las luces del pueblo.

—No tenga miedo de aquello que pensó que era imposible. Soñarlo es el primer paso para conseguirlo… si no… Que aburrimiento de vida

¿No?

Pilar supuso que aquel hombre pertenecía al personal de Dexter.

—Mi problema es que me estoy cuestionando todo aquello que desde siempre me enseñaron que era cierto he descubierto que el conocimiento del mundo que me rodea es parcial e insuficiente.

Los dos se quedaron callados durante un  rato, mirándose entre ellos con una expresión neutral, como si todo lo que hubiera que decir, ya hubiera sido dicho.

Por fin el hombre rompió el silencio.

—Si solo le enseñan a ver el blanco y el negro, entonces el resto de los colores le parecerán feos y antinaturales. Si extiende su mente y quiere ver el resto, igual es más feliz…

Siguieron hablando durante un buen rato, andando por el parque. Hablaron de las estrellas, de los detalles que nadie ve, pero que están ahí, de libros magníficos y canciones que nunca podrías parar de escuchar.

***

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