(ROJO 15) Proyecto Rojo.


La mancha de mi frente se había reducido considerablemente ahora no era mayor que una uña, para bien o para mal la gente apenas me prestaba atención. Era poco más que un niño pero mi padre parecía decidido a que aprendiera mucho más de lo que iba a necesitar para vivir en el lago. Lo supe cuando me anuncio que debía prepararme para emprender un viaje mas allá de lo que nunca hubiese pensado que se pudiese llegar y a ver cosas que nunca imaginaria que pudiesen existir. He de comentar que esas palabras no causaron en mí la menor impresión puesto que el flujo de conocimientos que recibía a diario no se había reducido desde el día de mi nacimiento. Para mí la vida consistía en un descubrimiento constante de cosas que el día anterior puede que ya estuviesen ahí, pero en la que yo aún no había reparado.

Nunca tuve grandes amigos, en su momento creía que sí, pero algo fallaba, porque a la larga siempre los perdía. Puede que exigiese demasiado de ellos o fuese yo el que no alcanzaba sus expectativas. Puede ser que mi necesidad de analizar y catalogar todo mi mundo, favoreciese que con mis amigos hiciese lo mismo y solo los utilizase como una extensión de mí mismo para satisfacer las necesidades de ese momento. Lo que sé es que ninguno de mis amigos tenía ni idea de lo que pasaba por mi cabeza y nunca demostraron interés por saberlo. Ellos aspiraban a simplificar sus vidas yo también; pero me era imposible no sentirme atraído por la complejidad del mundo en el que vivía. No aspiraba a ser sabio pero obtenía placer cada vez que me alejaba un poco más de la ignorancia. Aquellos a los que me acercaba en busca de respuestas se mostraban tolerantes conmigo pero nunca dispuestos a compartir información que necesitase más de tres frases para ser revelada. No puedo culparlos, pues algo parecido me pasaba cuando veía a la mayoría de personas como seres que nunca llegarían a plantearse en serio ninguna de las preguntas que se atropellaban en mi cabeza. Ciertamente no sentía apego por las personas no es que las despreciase es que el esfuerzo para conocer realmente a una persona me parecía excesivo para acabar descubriendo que en su interior no estaba lo que estaba buscando. Me llevo mi tiempo comprender que las personas que te demuestran afecto y lealtad necesitan que las escuches.  Las relaciones entre la gente de los clanes en su mayoría bastaban con ser superficiales yo te doy tú me das. Nadie veía la necesidad  de realizar el esfuerzo de entender a su hermano o vecino si ello no traía asociada una compensación.PESCA

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